18 de febrero de 2012
Amanece despejado. Aunque el día está frío y la xelá blanquea los prados. Nos acercamos a Valdemurio. El embalse refleja todos los colores de las casas y el cielo en sus tranquilas aguas. La presa fue construida en 1968 y tiene un salto de 138 metros de caída. Este rincón quirosano es bien tranquilo y se prestaría a la contemplación si tuviéramos más tiempo. Pero no lo tenemos porque nuestra ruta de hoy empieza en Las Agüeras. Y queremos subir al pico Cascorbal, un desnivel importante de 770 metros. Subimos rápido a Aciera para entrar en calor, dejando el camino directo tomado por los artos, y nos desviamos a la izquierda por el conocido camino de El Llano que cuenta con escuela de escalada, albergue para los escaladores y una pared que se ha ganado fama en España como lugar de aprendizaje del arriesgado arte del mosquetón y el cordino. Hacia el sur destaca solemne el triángulo del Alba desde donde Senén contempla los valles que tantas veces recorrió.
Algo más arriba está el término de Pirueño por el que discurre el empedrado camino que pasa junto a los restos de la ermita de Santa Eulalia. Ya estamos metidos entre las fuertes paredes del Pico la Hoya a la izquierda y en frente el Castiellu. A ninguno de los dos aspiramos a subir hoy. El Pico La Verde y la Forcá nos traen buenos recuerdos. Fotos de concurso aquel día con los rayos de luz jugando entre la niebla. Tras pasar el bosque de fresnos estamos en lo alto de la Collá, sitio de grandes majadas y amplios horizontes. Vamos subiendo por la pista minera que sólo dejó cantos sueltos. Era una explotación de espato de flúor con varias bocaminas en esta ladera. Quedan pocos restos, algún cable oxidado. La zona de explotación tiene peligro de derrumbe por lo suelto de los conglomerados. Se encuentran por aquí buenos ejemplares de cuarzo cristalizado. Bordeamos la zona de explotación. Algunos siguen por la senda de la izquierda. La mayoría seguimos la Senda El Huertu, sendero de ganado que bordea la Peña Casavalles.
Poco a poco el senderín se va desdibujando a medida que se coge altura. Ahora ya se trata de buscar el mejor paso y con más o menos fortuna y algunas breves trepadas por la sorprendentemente buena caliza salimos a lo alto de la meseta, al final de la cual está el Pico Cascorbal con sus 1.074 metros de altura. Los más lentos hemos empleado unas cinco horas. La vista desde aquí es inmejorable. Está al oeste toda la Sierra del Gorrión, el monte más querido por Senén, luego la Sierra de Caranga con la Hoya destacando por arriba. Hacia el noroeste La Sobia por su parte trasera y la Lloral y el Buey Muerto hoy ligeramente nevados. Amplias vistas de los valles de Trubia. Cierra el círculo la Sierra de Tene bastante nevada, portentosas paredes en estratos.
Un grupo de ocho decide seguir ruta al Airúa Naval, que se alcanza rápido en un golpe de vista. Los más optimistas les garantizan una hora como mínimo de ascensión. El resto del grupo desciendo por el oeste hacia el hayedo bordeando los bloques de roca hasta llegar a la Majada Meanes. Luego hay dos atajos para evitar las odiosas pistas. El primero de ellos es camino y río a la vez. Resbala bastante y obliga a buscar las piedras menos nidias o que caen inclinadas contra el camino. Luego junto a una buena cabaña sale el segundo camino este todo él empedrado con aquel arte antiguo de conservar los caminos, vitales para las haciendas. Así hasta Tene, bonito pueblo. Todavía hay que bajar trescientos metros más por la carretera. Tomarlo con calma que los de arriba tardarán en volver.
Mientras los ocho escapados del pelotón se adentran por la collada de La Mortera d’Abaxu buscando la ascensión más cómoda al Airúa Naval. Nombre bien traído porque toda la sierra parece el espolón de un barco invertido y en el Airúa se sitúa el puesto de mando. Desde aquí la cuesta es un paredón inmenso y bastante nevado. El sol refulge en la nieve. Empezamos a subir siguiendo la misma huella. Duro trabajo del de abridor de caminos. Señales de corzo en la nieve en polvo. Hoy el hielo está ideal para hacer montañismo. Nuestro miedo es que hubiera por debajo capas de hielo que nos hubieran hecho desistir. Pero la verdad es que la nieve sujeta bastante el pie y nos aventuramos a pasar varias palas con bastante patio sin sentir miedo porque el suelo agarra. El bastón en algunas vaguadas entra hasta la empuñadura. Poco a poco vamos librando varios resaltes. Hoy son parte de nuestra cordada dos bravas chicas del Torreblanca. Salimos a la línea cimera y enseguida hacemos cumbre. El viento es helador. Totalmente complacidos con las panorámicas y con la bondad del día. Vemos Bermiego y el Pelitrón en la primera línea del nevadísimo Aramo. Dos grandes montes detrás que pueden ser El Moncuevo y el Vallongo. No nos quedamos mucho a contemplar que nos queda la tira de bajada.
Salimos por el Oeste buscando un regato que baja a la majada de Icharos. Luego sólo tenemos que seguir por el camino por el que paso el grupo hace un par de horas. Cuando llegamos a Tene pedimos auxilio: ¡Que nos manden el autocar, por favor! La verdad es que todavía nos queda otra buena hora de caminata y son ya las cinco. El pico nos ha llevado dos horas de subida y otra hora y pico de bajada. Pensamos en la gente que estará harta de esperar e impaciente por comer algo. Nos tranquilizan porque se han quedado a comer en Casa Juanín, al borde mismo del embalse. Agradecemos mucho la llegada del bus que nos quita estos cuatro kilómetros y medio de carretera. Ha sido una ruta fabulosa en su primera cumbre y la segunda nos ha llenado plenamente. La gente está en forma y eso es de agradecer en un grupo tan osado como Las Xanas. Además el día acompañó, no podemos pedir más. La vuelta con mucho cachondeo que hoy la “cobertura” se ha acercado mucho al fondo del autocar.
El sábado que viene volvemos a la costa. Empezaremos en Cuevas de Mar, magnífica playa natural. Pasaremos por los Bufones de Pría confiando que la marea nos deje ver funcionar este curiosísimo fenómeno. Acabaremos en Ribadesella. Las plazas están muy solicitadas. Vamos a pasar un buen día, seguro.
FRESINES
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