miércoles, abril 07, 2010

CRÓNICA DE UNA JORNADA DE MONTAÑA CASI PERFECTA

El sábado día 3 de abril de 2010 salimos con unas nubes muy amenazadoras hacia las altas tierras de Piloña. Llegamos a la Collada de Arnicio sobre las 10 de la mañana gracias a la habilidad del conductor que atajó por Bueres y tuvo que sortear algunas ramas de la estrecha carretera.


El cielo hacia el este amenazaba lluvia inminente pero el viento constante y racheado mantenía las nubes pegadas a los Picos de Europa.


Emprendimos la cómoda subida al Faceu por la marcada senda para superar los 316 metros de desnivel previstos. Con una senda tan cómoda no nos molestamos en subir a la Biseca ni al Cobayón. Llegamos al pico con toda la calma del mundo 21 montañeros. Y ahí nos estaba esperando un auténtico regalo de la naturaleza: Una preciosa vista circular de 360º en la que más de la mitad de los montes y cordales asturianos estaban a nuestra vista. El cielo había cambiado porque, aunque seguía encapotado, no amenazaba con descargar agua; un viento constante y helador se lo impedía. La vista maravillosa: Es de los pocos sitios en los que se puede ver el Pienzu y el Pierzu a la vez. (En un ángulo de 60º, porque lo que hierve a 90º es el ángulo recto, Manolo dixit).


Estuvimos discutiendo sobre el conjunto de foces que se ven al Oeste del pico: una de ellas es la que da a la aldea de Tozo, según Mar (gracias por la información), la siguiente La Foz del Argañal y una tercera más abierta formada por el río Pandoto, debajo de la peña del mismo nombre.

Uno de los paisajes que más llamó la atención de la gente fue la Peña de Trallán (1247) que casi todo el grupo recordaba por la pasada del Trallán y que muchos pedíamos repetir para acertar esta vez con el camino por el río.

Tras una hora en el Pico y sin casi tiempo para hacernos una foto colectiva (porque Isa nos abandonó corriendo desventía tras Lito), emprendimos la bajada por el camino real del Sellón, GR 102, ruta antigua, bien trazada, de descenso suave, tapizada en verde, una maravilla.


Bajamos con toda la calma del mundo siempre paralelos a la sierra de Xiblianiella. Pasamos por la campa de Pendoles, prau de fiesta con una hornacina muy curiosita, y tras pasar por la aldea de San Vicente con su preciosa iglesia, bajamos hasta Otero, a tres kilómetros de Infiesto. Allí nos esperaba el autocar (4,20 h) y muy oportunamente comenzó a llover con ciertas ganas. Uf, nos libramos.


Precioso día, muy fotogénicas vistas.


El próximo sábado la Pica Loto, en Soto de Sajambre, monte que continúa el pico LA CONIA donde estuvimos el año pasado. Otra excursión IM-PRES-CIN-DI-BLE.

FERNANDO RESINES

1 comentario:

JAFPA dijo...

Nuevamente gracias, Fernando, por tu estupenda crónica.

Veo que ya no me necesitáis ni para las rutas ni para el blog. Os estáis haciendo mayores y responsables.

Espero tus colaboraciones para el blog en otras de las muchas secciones que tenemos abiertas.

Un abrazo. Nos vemos el sábado para el Cantu Loto.