lunes, abril 29, 2013

EL INVIERNO VUELVE CON TODA SU FUERZA. NO PUDIMOS LLEGAR A LA PEÑA SALERAS



27 de abril de 2013

Creíamos que el mal tiempo nos había abandonado. Pero no, el temporal volvió y con qué fuerza. Todas las cumbreras pinceladas de blanco. Va será poco. Vamos camino de la Villa de Sub. Amplia parada en Aladino, para hacer tiempo. Pero hay que animarse. Nuestra idea era subir por el camino viejo hasta la villa cimera. Pero el conductor es bravo y logra atravesar con el autocar por el difícil y mal señalado acceso desde Páramo. Ahora no hay problemas para dar la vuelta en el amplio aparcamiento que han dejado en Sub, al concluir las obras. Qué pueblo tan bonito.

Comentamos la posibilidad de subir por la izquierda del pueblo, por el antiguo camino de los pastores para acceder a las majadas de la Sobia. Pero tal como está el día mejor seguimos por el camino muriado que sale a la derecha de la fuente. Vamos a subir despacio por la nieve recién caída. Las nidias piedras del camino son deslizantes. Nada más salir comienza a nevar. Al principio tímidamente, luego se va animando hasta casi cubrir nuestras pisadas. Esta nieve de primavera es buena para andar. Llegamos a los carteles de la reserva de urogallo. Seguimos caminando por la braña Sabariegos. No se ve nada ni a derecha ni a izquierda. Poco margen nos ofrece la meteorología. Valoramos incluso saltar a Villamarcel  o seguir la pista hasta Trobaniello. Pero recordamos el quitanieves que en Páramo espera para limpiar el puerto.

Al llegar a la braña Busbigre (1489 m.) pensamos que lo que se podía hacer hoy ya está hecho. Si se viera al menos la horcada La Codorniz tendríamos un elemento de juicio, teniendo en cuenta que el terreno por arriba es francamente malo, sin caminos definidos y con multitud de oquedades y desmontes. Mejor lo dejamos para otro día. Adaptarse es otra forma de inteligencia.

Emprendemos el regreso a Páramo. Seguimos todo el tiempo por la pista hasta Sub, pueblo siempre amenazado por el farallón de rocas que tiene encima. El pueblo está muy bien señalado con unos vistosos carteles amarillos. Uno de ellos nos acerca al molino de rabil. Ya sabéis un molino movido por la fuerza humana y que servía para separar el grano de escanda. Sólo existen en Palencia y Teverga. Hacemos un alto muy bien aprovechado en una antojana agradable. Luego por el antiguo camino o por la carretera vamos reuniéndonos en el bar de Páramo. Es la una y media y nosotros ni nos lo creemos. Habrá que tomar algo antes de comer.

Las fotos tienen que estar preciosas. Ya tenemos una ruta para el calendario del año que viene. No todo iban a ser inconvenientes. Recordaremos esta última y tardía nevada y el espectacular bajón de la temperatura.

En mayo nos estrenamos con una ruta larga pero muy interesante. Queremos subir desde la Pesanca hasta el Collado Traslafuente, para luego seguir por unas preciosas praderías y atravesar por debajo de la Llambria para salir por Vallemoro y bajar por la pista a Cuadramoño y acabar la excursión en Taranes. ¿Podrá recogernos allí el autocar? La última vez estaban en obras. Sólo falta un poco de sol; habrá que encargarlo.

FRESINES      

martes, abril 16, 2013

UN LARGO PASEO POR LAS BRAÑAS DE TEVERGA



Cada vez que salimos de ruta por las tierras teverganas, retornamos a nuestros inicios como grupo de montaña. Teverga es para Las Xanas un refugio y un volver a los orígenes. Siempre es bueno retornar a lo conocido, no por ya visto, menos bonito. Hoy lo hacemos con un buen número de participante, 36, que después de los escasos de rutas anteriores, nos dan ánimos.

Tras el consabido café en Aladino, volvemos al autocar para ascender por la pindia carretera del Puerto  de San Lorenzo con posterior descenso a la carretera del Puerto de Somiedo, en el pueblo de La Riera. Luego, tras pasar la Central de La Malva, giramos a la derecha, atravesando un túnel, para seguir por la cartera que se dirige a Sapiencia y al Alto de la Farrapona. Pero antes, al pasar por el bonito pueblo de Arbellales, abandonamos el autocar.
 
En Arbellales, pegado a la piedra de la montaña. Comenzamos a caminar atravesando las calles del pueblo y siguiendo las indicaciones del PR de las Brañas de Sapiencia. Pronto nos introducimos en una estrecha foz al lado de un cantarín arroyo. Se trata del Arroyo del Valle de Murias que baja con bastante agua, debido sin duda, a las muchas lluvias que padecimos en los últimos meses. También el deshielo de las últimas nieves caídas, engrosan el poblado caudal.

La Foz de la Güérgola es un antiguo camino por el que llegar a las altas brañas de Sapiencia. Un camino labrado en la roca aprovechando el trabajo realizado por el agua en su incansable descenso. Un camino empedrado que asciende con fuerte pendiente, siempre con la compañía del río, encajonado entre paredes de roca. Luego un giro a la izquierda nos presenta un muro de piedras, bien construido y entre él y la montaña, un escalonado camino también empedrado. El río cae más brusco aún, formando una bonita cola de caballo.

Ya queda menos para alcanzar el final de la foz. Ya el cielo se abre y permite que los rayos de sol iluminen el espacio. Un verde valle por el que sigue discurriendo el río, algo más aposentado, se abre ante nuestros ojos. Un valle que aún permanece cerrado, ya que deberemos seguir subiendo.

Son 665 metros de desnivel los que tenemos que salvar hasta llegar a la cota más alta de hoy, que se encuentra en el Xuegu la Bola, en pleno Camín Real de la Mesa.

Nos reagrupamos y abandonamos el mencionado PR de la Brañas e Saliencia, que continúa a la derecha, mientras que nosotros tomamos otro buen camino que sale por la izquierda y como digo, siempre en ascenso.

Tenemos los primeros escarceos típicos de las últimas rutas. Ya hay gente con deseos de superación que quieren ascender al Michu y para ello inician una carrera que los demás no podemos ni queremos seguir. Se forma una pequeña desbandada al principio pero pronto todo vuelve a su cauca y los que nos vamos al Michu hacemos una larga hilera por el zigzagueante y bien marcado camino.

Alcanzamos la primera braña del día. Es la Braña de Murias en la que destacan algunas cabañas derruidas y un buen número de teitos en buen estado. Destaca el primero con un cierre de piedras en el lateral y que según vamos adentrándonos en la braña va ocupando un lugar primordial: la cabaña y como fondo, toda la montaña que nos separa de la Veiga Camayor y de los conocidos como Lagos de Saliencia. Se trata de los Montes Grande y las Bustariegas, que forman el Cordal del Tarambicu, cuya cumbre cimera le da nombre.

Por la izquierda de la braña, continúa el sendero, ahora algo desdibujado debido a que caminamos por camperas, pero pronto lo volvemos a encontrar cuando nos acercamos a los desplomes que vienen de la sierra del Michu. El camino asciende por la vallada que baja del Xuegu la Bola, pero antes de llegar a él, gira a la derecha entre las escobas, para dirigirse a la Braña de La Corra, ya en el Camín Real de la Mesa.

La corra es otra preciosa braña de teitos bien cuidados y con unas estupendas vistas al sur. Por la derecha se eleva el cono pétreo de Peña Negra y la braña se esparce en la escalonada ladera. Un descanso se hace imprescindible para poder contemplar todo el paisaje. Como digo, las vistas son al sur y por la izquierda va apareciendo, medio cubierta por una nube, Peña Ubiña. Delante la explanada del Collado del Muñón o Puerto de la Mesa y a la izquierda el Pico Las Piedras, mientras al otro lado contemplamos la altiva silueta del Muñón y los Bígaros. Siguiendo a la derecha, el Valle de Sapiencia y el Alto La Farrapona. El Cordal del Tarambicu nos tapa la vista de los Lagos de Sapiencia pero distinguimos las cumbres de los Albos. Luego se va desarrollando toda la montaña somedana, hasta concluir por la derecha con la fantástica silueta del Cornón, convertida hoy en un cono blanco por el manto de nieve que lo cubre.

Tras el descanso no queda más remedio que seguir ascendiendo, ahora un poco más suavemente, por el trazado del Camín Real hasta alcanzar los pastos del Xuegu la Bola, cerrados por la izquierda por las estribaciones del Pico Michu, hoy nevado, en el que vemos a nuestros compañeros más esforzados.

Otro grupo baja del Michu con intención de hacer el mismo camino que nosotros, Ellos cruzan el valle y lo afrontan por la derecha del río Bayo, nuestro nuevo compañero de viaje. Nosotros seguimos un poco más por el Camín Real para tomar un sendero desdibujado dejando al río a la derecha. El track lo tenemos mucho más pegado al río, pero queremos probar el sendero que veníamos viendo y que al principio está un poco cerrado por las escobas, pero pronto se abre, ya que han cortado las escobas y la campera es más transitable.

Con la inestimable ayuda de Carrete, que hace las veces de serpa adelantado, vamos buscando los mejores pasos hasta que el Alto Juan García en la zona de El Cuervo, nos cierra el paso y nos obliga a buscar un sendero que nos baje al río. Para ello nos servimos de una pequeña riega y tras atravesar un laberinto de escobas, encontramos nuevamente el estrecho sendero que nos lleva a la orilla del río y al track que teníamos marcado.
 
El camino está expedito hacia la braña de Chamaraxil que ya vamos viendo. Esta braña, situada entre el Picu el Cuerno y el Río Bayo, tiene una buena extensión en sus verdes pastos. Las cabañas están situadas en la parte alta de la braña, formando terrazas y se encuentran en muy buen estado de conservación, a lo que ha contribuido sin duda, la buena pista que se abrió no hace muchos años y que la comunica con la Braña de Tuiza en las inmediaciones de la carretera del Puerto de San Lorenzo.

El descanso fue corto. Quizá la duda de cómo poder cruzar el Río Bayo nos hizo continuar camino rápidamente. Unas fotos ante las cabañas y a tirar abajo, a buscar el río. Ya de lejos vemos el camino que tenemos que tomar para dirigirnos a las inmediaciones del Pico Sobrepalacios, que vemos erguirse como un cuerno al este. Descendemos la aguada pradera, fruto de lo mucho que llovió estos meses y alcanzamos el río que por el mismo motivo baja bravo.

No es muy ancho, pero el mucho caudal nos hace dudar. Los primeros valientes cruzan sin mayores problemas y son ellos los que ayudan al resto del grupo a saltar de piedra en piedra para superarlo. Ya todos en la otra orilla, continuamos entre regatos hasta coger el camino que empieza una nueva dura subida por un prado a cuya izquierda aparece el Pico Sobrepalacios.

Nuevamente se produce una desbandada. Hay gente que no tiene bastante y quieren subir a la cubre, por lo  inician una apurada ascensión, mientras que el resto subimos con las pocas fuerzas que ya nos quedan. Alcanzamos lo alto de la Collá las Mulas donde nos encontramos con un rebaño de cabras vigiladas de cerca por dos mastines, que tras avisarnos con sus ladridos, nos permitieron descansar contemplando las nuevas vistas que se abrieron ante nuestros ojos.

Al frente, según el camino que llevamos, se abre un profundo valle que por el otro lado se encuentra cerrado por los desventíos del Vaxinas, formando el Valle de Cualmonde por el que discurre el río del mismo nombre. En el fondo vemos las cabañas de la Braña la Rebechada a la que debemos dirigirnos. Entre las montañas mas cercanas se destacan las nevadas cumbres de los Huertos del Diablo y por la izquierda, donde el valle se abre, la Peña Gradura y la Sobia forman el estrecho desfiladero de Valdecerezales.

Seguimos camino con un fuerte descenso hasta la Braña la Rebechada donde nos espera una buena fuente de abundantes y frías aguas que consumimos con fruición. Encuentro la braña muy arreglada, más que en la anterior ocasión en la que estuve aquí. Probablemente gracias a la nueva pista que la une con Vixidel y que no tiene muchos años. Por ella realizaremos el descenso.
La pista sale a la izquierda de las cabañas y se va acoplando al agreste terreno, dando vueltas y revueltas para descender con cierta suavidad. Es mucho más larga que el viejo camino, pero en estos momentos más segura. Ya tenemos un cierto cansancio en nuestras piernas y no queremos forzar más. La pista es un buen camino y bonito, circulando entre árboles, aún pelado y con el canto del río al que no vemos pero si que sentimos.

Un largo rodeo a la derecha y con dirección sur, nos lleva al fondo del valle y a la orilla del precioso río. Cuando recuperamos la dirección norte que es la nuestra, en poco tiempo pasamos junto a la Cabaña de Tablaos que dejamos a la derecha.

El camino continúa ahora por donde lo hacia el antiguo y ya no lo abandonamos hasta Vixidel. Pasa entre prados y cruzando el río varias veces por sus remodelados puentes. Es una pista por la que anduve muchas veces en busca de setas y silencio. Normalmente solo el murmullo del río y el trino de los pájaros es lo que se siente en este bonito paraje. Hoy nuestras voces producen contaminación acústica.

Vixidel es un bonito pueblo muy arreglado de buenas casas y fincas y a poco más de un kilómetro de Villanueva. Por la carretera damos los últimos pasos hasta el autocar, que nos espera en la carretera del Puerto de San Lorenzo a la entrada de Villanueva.

Para el próximo sábado tenemos ruta por Allande. Desde el Puerto de la Marta podremos ascender a las accesibles cumbres de La Marta, Picaratín, Pico Cotón, Pico Hospital y Pico del Águila, antes de bajar a Pola de Allande.

Para apuntaros a esta ruta podéis llamar a Peña al 985 78 51 10, hasta el miércoles inclusive. Luego deberéis hacerlo al 669 18 95 69 que es el de Lito. Que lo paséis muy bien.

JAFPA





miércoles, abril 10, 2013

A PESAR DEL TEMPORAL LAS XANAS LOGRÓ PASAR POR LA FOZ DE COVELLAYO. DE NUEVO LA NIEVE SE ADUEÑA DEL MONTE



6 de abril de 2013

Esta semana pasada no hizo más que llover. Pero lo peor estaba reservado al viernes: nuevo temporal con bajada de temperaturas y nieve a los 400 m. Muchas llamadas de teléfono. Intercambio de correos: “¿qué hacemos?”. Busca rutas alternativas.  Vale, hasta cuatro llevábamos preparadas por lo que pudiera pasar.

El viernes llueve toda la tarde. El sábado amanecemos con una intensa lluvia. ¿Dónde vamos así?. “¿Recordáis la mojadura del Pico Romiru en el Monsacro?. La de hoy puede superarla de largo. Paramos en Las Palmeras de Laviana  a hacer tiempo y de paso a comer un “bartolo”, por cierto, exquisito. “Vaya humor tenéis”, nos suelta la camarera mientras abre su negocio. Esta dejando de llover cuando llegamos al Acebal. Hoy no hay ningún tom-tom, y Luis suelta con gracia que no importa, que ya va Lito de “tomtón”. Vaya ironía.

Todavía no está claro nuestro último destino. O subir por los Tornos, o salir por el área recreativa de Cabeza de Arco. “¿Por qué no intentamos la Foz de Covellayo hasta donde se pueda?”Ahí vamos. Pasado el Molín de Pelusa torcemos en Les Mestres para seguir el curso del río Raigosu. Ha dejado de llover. Preguntamos por la subida a los Tornos. A la altura de la cabaña de La Egesa se aprecia a media ladera el camino por el que podríamos subir. Porque no sabemos si podremos cruzar el río. Un dato positivo: hoy baja la mitad de agua que aquel histórico día del año pasado en el que casi llegaba a la pista.

Vamos a tirar lo que podamos. Superados los tendejones de cabras cruzamos el arroyuelo. Hoy se  puede saltar sin problema. Torcemos siguiendo la Foz. Un kilómetro más allá el río se cruza con la pista. El puente desapareció. Pero hay cruzado unas grandes tuberías en el río y están tapadas con tierra. Se puede cruzar. ¿Seguimos pista arriba? Vale. Está todo nevado. Los árboles doblados bajo el peso de los copos. Especialmente los acebos que brillan intensamente intentando deshacerse de los hielos que doblan las ramas. Subimos fuerte. Hace más bien calor. Van haciendo huella Clemente y María José. Al principio es fácil pero ya en la segunda revuelta hay dos buenas cuartas de nieve. Está todo inmaculado, como de estreno. El blanco es el color dominante.

Vamos cogiendo altura. La pista gira a la izquierda, a la altura de las instalaciones abandonadas de la mina. Durante un rato me quedo sólo esperando a los retrasados. Nos hemos desviado del fragoroso río y la soledad es absoluta. No se oye nada. La nevada se come todos los ruidos. Fantástico. Seguimos media hora más hasta la Collada. Hace frío, empieza a nevar menudo. Mejor bajamos por el mismo camino. El Pico Covallones lo tenemos justo delante  a muy poca altura más, pero está tapado y más vale renunciar. Bajar por la cresta hoy sería suicida así que nos decidimos por lo sensato, por una vez, y sin que sirva de precedente. Dos horas y media para subir, una media hora parados y dos para bajar.

Sin más incidencia que no encontrar el autocar en el Acebal, seguimos imperturbables carretera adelante. Vaya por Dios, vuelve a llover. Un kilómetro más para completar los dieciocho. Por fin en Ribota, y chigre abierto, para calmar la sed, secarse un poco y poder comer algo que nos aproveche. Un buen chigre que llenamos con ruidos y risas. Milio, el reciente abuelo, nos invita a café y chupitos. Se agradece, hombre.

El día 13 de abril nuestra excursión es por Arbeyales para subir el maravilloso camino de La Güergola, pasar a la Braña de la Corra y Bajar por Xamaril y Vixidel a Villanueva en Teverga. Buena excursión factible para todo el mundo. Para apuntarse esta semana hay que llamar a Peña al 985 785 110, a Lito al 638 193 522 o a Gelu en el 637  377 797. Recordad que estamos cerrando las plazas del refugio para la ruta de dos días.

FRESINES

miércoles, abril 03, 2013

LA AMENAZA DE LLUVIA NO ASUSTÓ A LOS VALIENTES. SUBIMOS AL GARGALOIS

30 de marzo de 2013

Larga la excursión en autocar. Hasta Navia, bien. Luego a Villayón, vaya. Pero los kilómetros finales a Castanedo, puf. Vaya revoltura de estómago. Eso que el “piloto” abría la puerta de vez en cuando para ventilar el interior de la cabina. El balance es 7 horas de autocar, para cinco horas de ruta. Gana por goleada el autocar. Se ve que nos gusta, y más hoy que siendo un autocarín hay “cobertura” en casi todos los asientos. Bueno, en bromas y veras llegamos hasta Castanedo. ¿Cómo lograría dar la vuelta el autocar en aquella caleya? Un misterio.

Estamos en el concejo de Villayón. El lugar es hermoso. El día desapacible. Nubarrones negros corren a toda velocidad sobre nuestras cabezas. Empezamos a subir a las diez y media hacia Barandón. Nada más salir de Castanedo se puede ver la mecedura de dos ríos que bajan presurosos a encontrarse, cada uno flanqueando por un lateral una misma montaña. Son los ríos de la Velgua y el de Pontigo. Buena postal. En Barandón está el final de la carretera-pista. En la curiosa ermita de San Juan el camino sale por la derecha. El bosque es sobre todo roble. En tiempos recientes hubo una gran explotación.

La subida es muy suave. Algún nubarrón se rompe sobre nosotros. Nada. Paso firme, mirada al frente, sobra ropa. Llegamos a la Collada Entrerrios. Preside la pradera el Dolmen del mismo nombre. Nos gusta mucho el dolmen, testigo pétreo de aquellos astures antiguos que habitaron estos altos. Ya sabéis que en aquellas remotas épocas elegir un terreno elevado y con buenas vistas de todo lo que se acercaba, era elemental. Me conmueve que ante el misterio de la muerte decidieran edificar un monumento megalítico construido con el esfuerzo de todo el castro. A lo mejor este humilde monumento toca más el corazón que la catedral gótica de Paris.

Seguimos por la pista que bordea la loma. Fuerte la pendiente y muy tendida, que empieza a suavizar en las cercanías del Collado Capellín. Una intensa granizada despide la lluvia para el resto del día. Tenemos en lontananza los dos Gargalois. Por la arista se sube con facilidad pasando por el Pico Castelo. Llegamos al Gargalois más alto, el del vértice geodésico. Con cuidado en la cima de roca. La cuarcita resbala mucho. Estamos a caballo entre Illano y Vilayón. En el culo del mundo, vamos. Las suaves y redondeadas lomas, los profundísimos valles, escasos los núcleos habitados. Por el oeste está toda la sierra de Carondio y al fondo el Mulleiroso de pésimo recuerdo. Hacia Galicia el embalse de Doiras refleja un cielo muy cubierto. Una señal cuadrada y plana, de plástico amarillo y agujereada por el medio está clavada en la cima. ¿servirá para orientación topográfica?

Al Norte tenemos el pico de Prado Roque, techo de Boal. Es una subida fácil. La bajada es inmediata a la cercana collada Gubia. Una pista que la circunvala nos lleva en descenso al lugar de partida. No vemos a nadie. El concejo de Illano no llega hoy a los 500 habitantes. Todas las poblaciones se colocan en las orillas del Navia. Y es que un río siempre es vida.
Los que no han tenido bastante castigo se meriendan en un cuarto de hora La Veiga Raposa que pilla de camino. No presumais que no era más que una chinchetona. La coqueta pista se va metiendo en un pinar cada vez más abundante. Huele de maravilla. Aquí de contaminación, nada de nada. Tras cinco horas y media de marcha relajada llegamos a Valdedo. La ermita tiene tres tallas románicas muy interesantes, como de marionetas antiguas, de una ingenuidad aplastante. Toscas y bellas imágenes.

En el bar de Valdedo nos atienden de primera. Los precios son de los de antes. Tenemos un comedor entero para armar ruido. Comemos opíparamente siempre atendidos por aquella paisana tan servicial. El café de pota una delicia. Los chupitos a 1,20. ¿Se puede pedir más? Si queremos parar en Otur para que la vuelta no sea tan larga. El día ha resultado muy bien.

Estrenamos el mes de abril con una marcha por las foces de Covellayo para intentar subir al Pico Corgallones. Tenemos el inconveniente de que hay que atravesar el rio Raigosu que baja muy crecido. Estamos buscando una alternativa viable. Lo perfecto hubiera sido dejar esta extraordinaria ruta para después de deshielo. Pero haremos lo que podamos. Y estoy convencido que de verdad merece la pena. Para apuntarse llamar a Fernando al 692 510 114.

Otra cosa: Estamos apuntando a la gente para la ruta de dos días para el 24/25 de agosto. Las plazas son limitadas con un tope de veintisiete montañeros. Así que apuntaos pronto. Los precios estarán alrededor de 58 euros para los que tengan licencia nacional y 67 para el resto. Si hubiera más solicitudes que plazas, habría que dar prioridad a los socios del grupo. Nos vemos el sábado que viene.

FRESINES

miércoles, marzo 27, 2013

EN LA PEÑA MOROS CON EXCELENTES VISTAS SOBRE MOREDA



23 de marzo de 2013

De vez en cuando viene bien una excursión montañera placentera, tranquila, sosegada y además corta. La paliza nos la dimos el sábado pasado. Este sábado queremos subir al pico Moros, una modesta altura, pero con vista a los dos valles: El Aller y su afluente el río Negro. Esta sierra de Mayaín separa las aguas. Vamos a subirla.

Arrancamos en Nembra, en el lugar de La Corralada, subiendo la primero carretera y luego buena pista hasta llegar al término del Cabañón. Vamos subiendo las dos revueltas en amplias lazadas de comodísimo paseo. No nos esforzamos, hoy todo va a paso tranquilo. Una construcción de madera llama nuestra atención: tiene una buena puerta metálica de seguridad, pero los laterales son palanqueras en algunos sitios, en otros ni siquiera eso. En algún momento dejamos la pista principal que forma la llamada Ruta de las Fuentes. Pasando por Los Heros ya estamos prácticamente arriba.

Superando el pequeño recuesto llegamos a la cruz y vértice geodésico. La vista muy buena hacia los dos valles. El aprovechamiento humano de la llanera es máximo. Hay en la cumbre algunas rocas grabadas con trisqueles, caras… Se ha levantado un vientecillo desagradable. Si bajáramos hasta las antenas tendríamos una salida directa a la ermita San Antonio. Pero nuestra previsión es introducirnos por el bosque.

Bajamos por la pista. Nos adelanta una legión de corredores de montaña que están entrenando para alguna prueba. Suben charlando mientras corren ladera arriba. Están bastantes sobrados. La pista desciende lentamente hasta llegar a una gran cabaña. A partir de aquí se va convirtiendo en sendero. Este se introduce por el bosque para salir a Fresnaza. En esta aldea notable nos encontramos un hórreo tipo beyusco, el único del Aller. Las casas abundan en maderas talladas.

A la salida de esta aldea hay una casa que marca un buen camino a su derecha. Lo seguimos entrando al desnudo bosque. Nos hemos equivocado en la elección. El camino verdadero está unos cuarenta metros más arriba. También hay otro paralelo que discurre más abajo de donde estamos. Ya no hay más remedio que buscar las sendas de los animales y seguir ascendiendo levemente para encontrar el camino que nos estaba esperando a la altura de una cabaña. El viejo dicho de Manolo: donde hay cabaña hay salida. El camino algo embarrado y también resbaladizo. No muy del gusto de la sección infantil que hoy nos acompaña.

Bajando continuamente llegamos a Llaneras de Arriba. Hemos flanqueado la sierra Enmedio. Conectamos con la carretera que, atravesando el puente, nos deja en la estación de Piñeres. Unos obreros están trabajando para contener el inmenso argayo que amenaza con tirar toda la ladera. Son las dos de la tarde. Nunca hemos llegado tan pronto. Pero la ruta gastronómica de hoy justifica esta prontitud. Nos espera una buena cuchipanda que haría resucitar a Carpanta. Notables los cachopinos de patata, excelente el rabo guisado, sensacional el cachopo de lenguado. Y los variados postres… Vaya hoy me temo que no cenamos. El bar Casa Menéndez nunca nos defrauda.

El Sábado Santo también tenemos ruta. Esta vez bajamos hacia Boal pasando Navia. Nos detendremos en Castanedo para subir al Gargalois de 1.165 m para volver a coger el autocar en Valdedo, unos setecientos metros más abajo. Para el monte nunca hay vacaciones en el Grupo Las Xanas.

FRESINES

miércoles, marzo 20, 2013

INVERNAL DE LAS XANAS EN EL GUANALÓN: SACAMOS NOTA



16 de marzo de 2013

Hay días en los que percibes en el ambiente un algo especial. Hoy salimos al monte calculando cuanta nieve podremos encontrar. ¿Se podrá subir a la cima? ¿Nos respetará la adversa meteorología? Las Xanas no se asusta con estas pequeñeces y tira siempre camino adelante. Las diez de la mañana en Soto de Lorío. Subimos por la pista en la que está prohibido sacar madera cuando llueve, seguramente para no estropear la pista. Esta es buena, sube tendida y calmadamente. Poco a poco vamos encontrando más y más charcos de nieve que está “aguarona” como algunos centollos. Mala de andar, poco firme.

En los mapas este itinerario figura como “el camino de Guanalón”. Así que hacia allí nos dirigimos. Como los mapas no están muy actualizados la realidad se impone: la pista sigue prácticamente hasta la Huella Carbaya a 964 metros. Hora y cuarto hasta aquí. No hace frío ninguno. La cosa pinta bien.

Dejamos la buena pista que continua a las cabañas meridionales de la Peña Llorío. (¿Recordáis que dura ruta hicimos?). Nosotros con el objetivo a la vista rodeamos por el bosque el bloque grandioso del Guanalón. La nieve lo cubre todo. Está más consistente. El bosque blanco y verde. Los prados circundantes al Condado de un verde espectacular. Tres cuartos de hora más para llegar a la Huella Rovieya a 1023 metros. Parada. Cálculo. Hay muchísima nieve en la ladera. Nuestro guía de hoy es Enrique un montañero de Soto de Agües que nos ha acompañado varias veces. Según Enrique la única posibilidad de subir es por esta arista sur tan “crespa”. Milio se lanza detrás a probar.

Yo pienso en algunos veteranos y planteo rodear el pico por el flanco este para atacarlo por la subida normal. Me repiten varias veces que hay muchísima nieve en esta ladera. Vaya. Nadie protesta mucho, voy a insistir, pues me conozco la película, cuando arrancan a subir Gripi, Lía, Tere, Isa y Rosi. Bien por las chicas, no tienen miedo a nada. No hay alternativa todos para uno y cada uno a subir como puede. El primer tramo es muy complicado con altos escalones y piedras nidias y abombadas. Nos ayudamos en esta primera escalada. Sin guantes se te quedan las manos moradas en un momento. La roca corta de frío.

Seguimos en diagonal por encima del profundo precipicio al que nos vamos asomando en sucesivas ventanas. La nieve es una bendición porque tapa los escayos. Los pocos que gallardos asoman, son un buen asidero para auparse una vez más. Por la huella cubre unos veinte centímetros, pero si tienes la osadía o la mala fortuna de salirte de ella puedes enterrar la pierna entera. La diagonal que nos han trazado es perfecta. Tiene pasos no muy complicados pero muy aéreos en los que hayn que evitar los resbalones. Cuando estamos casi enfrente del Cogollu un ruido sordo, denso, continuo acapara el inmenso silencio. Un pequeño alud de piedras y nieve ha descargado por una canal del Cogollupe. Otra cosa a valorar hoy: el riesgo de aludes es grande y nuestra propia marcha puede provocar un corte en la pala de nieve.

Ya cerca del pico buscamos el paso más fácil evitando los peligrosísimos hoyos que jalonan toda la crestería. Un último paso complicado nos lo facilita Enrique con una cinta para poder salvar un desnivel fuerte y cortado. Un detalle que se agradece. Llegamos a la cumbre. La gente que espera se desespera porque hace bastante frío. Estamos rodeados de cumbres nevadas. Hay muchísima nieve hacia Mea y el Retriñón. El sol brilla en los lejanos Picos de la Liebre. El Cullargayos es una inmensa pala de nieve intocada. La peña Llagos delante: en ella estuvimos hace un mes. La Xamoca marca el límite con Caso, en donde asoman el Vízcares y el Maoño. Tenemos una vista esplendorosa. Ha sido dura la subida. Los lentos tardamos cerca de dos horas. Nos tenemos que enfrentar a la bajada, así que hacemos fotos rápidamente para iniciar un trepidante descenso en una muy espesa capa de nieve.

Las chicas van rompiendo delante. La mejor opción es una diagonal por el oeste para evitar los afloramientos de roca que rodean la cumbre. Algunos pasos resbalan y hay que hacer fuerza con el bastón para evitar deslizarse. La nieve ayuda porque frena bastante. Cuando la ladera empieza a llanear es un alivio. Nos esperan un rato en la majada de Navarín, unos cuatrocientos metros más abajo. Se cansan de esperar porque a pié quieto no hay quien pare. Ha amagado un par de veces el granizo.

Ya en la majada estamos en terreno más que conocido. No hay marcas de animales ni de personas. Salimos por el buen camino que a ratos es torrentera. Vamos por las cabañas de Prieta, ahora a buen paso porque la bajada a Soto nos va a llevar un tiempo. Conectamos con la empinada pista encharcada de nieve y agua. Ya podemos descender más rápido. Se ve el pueblo de Soto a lo lejos y, muy marcada, la pista del Alba. Desembocamos en ella antes de la piscifactoria. Esta instalación es un rugido de mil cascadas de agua que desbordan en los vasos inferiores. Empieza a llover. Llegamos a Soto de Agües. Nuestro amigo Javier Prendes está en una terraza acompañado con un buen perro. Nos cuenta que un alud en las foces de Llaímo les impidió el paso.

Nos cambiamos en el aparcamiento. Casi siete horas de camino, para una ruta que lleva unas cuatro horas y media. La nieve ha hecho su labor y estamos cansados. Esta noche más de uno tendrá los típicos calambres en los abductores. Pero estamos muy felices. Ha sido nuestra cuarta salida en nieve. Pero hoy estaba ideal. Ni calor ni frío, buena para andar. Hemos realizado una invernal dura, exigente y preciosa. Además el grupo entero subió a la cima. Me dicen desde Turón que somos un grupo muy bregado. Debe ser verdad. Yo tengo la sensación de que hemos realizado el rutón del año. (Lo siento por los que querían la alternativa, aunque también es verdad que a la postre estaban más que orgullosos de la hazaña realizada, como si fueran jóvenes…)

Subimos a comer a Casa Linares. Todo el comedor para nosotros. Traemos hambre de lobos. La gente está muy contenta. Encima nos respetó la lluvia. Lo dicho: Las Xanas, doctores en bajadas, sobresaliente en invernales. Un orgullo de grupo.

El día 23 tenemos un agradable paseo para subir al Cuetu Moros, encima de Moreda, subiendo desde Nembra y bajando a Piñeres, donde nos esperará una muy buena pitanza en Casa Menendez. Ojalá la nieve dure.

FRESINES

jueves, marzo 14, 2013

UNA RUTA A LA REBATINA POR REDES: LA PEÑA EL CASAR (EN PRINCIPIO)



9 de Marzo de 2,013

Para este sábado teníamos ruta a la Peña el Casar y logramos un buen grupo de participantes, pero en la foto de cumbre aparecen unos pocos nada más. No es que se rajasen muchos, no. El tema fue otro y paso a relataros.

Salimos de Oviedo con el autocar lleno, 29 participantes y con buenas perspectivas en lo concerniente a la climatología. De hecho, ya desde bien temprano, el cielo aparecía limpio, casi sin nubes. La parada para el desayuno la hacemos en el bar Linares de Abantro, donde somos ya bien conocidos.

Poco mas allá de la Cueva Deboyu, Monumento Natural de origen kárstico, en el que el Río Nalón orada la roca y la atraviesa en sus 200 metros de espesor, pues poco más allá como digo, en el aparcamiento de la parrilla Mesón la Cueva Deboyu, comenzamos nuestra andadura a la sombra y con baja temperatura.

Por la carretera, con dirección este, cogemos el primer desvío a la derecha tras atravesar un puente sobre el Reguero La Viciella, para continuar camino ahora hacia el sur. Se trata de una pista minera que daba servicio a la Mina de Les Llanes, cuyos restos vemos a nuestra izquierda. A la altura del cargadero de la abandonada mina, también nosotros abandonamos la pista por un desvío a la derecha, para continuar, siempre en ascenso, al sur. Luego a la altura de la mina, volvemos a la pista que habíamos abandonado que da un rodeo.

Es un bonito camino junto al río que baja cantarín. El cerrado desfiladero no permite la entrada de los rayos del sol, lo que hace que el ambiente sea frío pero aún así, lo pindio de la pista nos hace sudar de lo lindo. Es un camino empedrado con continuos recuestos entre una espesa vegetación arbórea.

Atravesamos una portilla metálica que estaba abierta y enseguida alcanzamos las diseminadas cabañas de La Biciella y con ellas los primeros rayos del sol. El valle se abre y las praderas cambian el paisaje. Hacemos un alto para agruparnos y vemos a la izquierda nuestro objetivo, la Peña el Casar y un sendero que zigzaguea con rumbo al Collado Incós. Nosotros decidimos hacer el camino largo, la ruta se haría demasiado corta por el atajo.

Seguimos subiendo por un sendero que serpentea entre las cabañas y enseguida comenzamos a pisar las primeras nieves. Es un ascenso durillo que nos deposita en los Collaos de Braña donde el paisaje aún se abre más, dando vista a la preciosa valla de La Felguerina, cuyas casas vemos más abajo. Las nevadas crestas del Retriñón, el Arco, La Frayada y Peña blanca, cierran el valle. El paisaje es precioso.

Nuestro rumbo cambia ligeramente a sureste, siguiendo una buena pista entre prados y cabañas. La más alta y más grande, con fuente, paneles solares, gallinas y perros, parece estar habitada. No vimos a nadie, pero hasta tenía ropa tendida y un barco artesanal de juguete en la fuente. Posiblemente hasta hay niños.

El sendero va girando a la izquierda, buscando la Collaina, lugar al que debemos regresar tras la ascensión a la cumbre del día: La Conyonada de 1.415 metros. De La Collaina solo nos resta crestear por las verdes lomeras hasta el Collado Incós, para comenzar la ascensión a la cresta del Casar.

Y aquí empiezan las cosas. Hay un pequeño grupo que camina más rápido que el resto y que dieron aviso que se adelantan para hacer primero el Pico Cuervo que estamos contemplando a nuestra derecha, con una buena pala de nieve. Hay otro grupo, que caminan más despacio y que han decidido no subir al pico. Se acercarán al Collado Incós y darán la vuelta rumbo a Belerda. El grupo restante, 16, seguimos la ascensión por los repechos de la cara sur de la Peña el Casar, siguiendo los jitos que señalizan un precario sendero entre la caliza. En menos de media hora estábamos en la cumbre señalada, pero solo 13 de los que subíamos, ya que el resto, más rápidos, siguieron cresteando toda la peña hasta su extremo norte. Les esperamos para hacer la foto, pero el frío intenso que transportaba la brisa que corría, nos obligó a abandonar la espera y comenzar el descenso. Por eso en la foto solo salen 12 (el 13 es el fotógrafo).

Ya bajando nos alcanzaron los que siguieron más allá y por el camino, en dirección contraria, subiendo, nos cruzamos con otras dos de las más rápidas que venían del Cuervo. El resto siguieron camino a la conquista de cumbres más lejanas. Luego nos enteraríamos que se fueron hasta el Visu La Grande. Sin comentarios.

Descenso sin problemas hasta La Collaina y de aquí, por la pista que baja en dirección este por el Valle de Quixaorio hacia Belerda. Belerda, no Soto, ya que previamente también se había cambiado este destino previsto en el calendario. No se si para el próximo año merecerá la pena hacer calendario.

La pista de Belerda no tiene pérdida y en menos de una hora llegamos al pueblo, contemplando preciosas vistas del Maciedome que en todo tiempo tenemos enfrente.

Para el próximo sábado tenemos nuevamente ruta por Redes. Partiremos de El Condado, por el valle del Río Soto, para ascender al Pico Guanalón de 1.230 metros, descendiendo después a la otra vertiente para finalizar la ruta en Soto de Agues. La ruta tiene una duración aproximada de 7 horas, para una distancia de 12 kilómetros y un desnivel acumulado de 911 metros. Creo que pisaremos nieve y espero que no nos llueva demasiado.

JAFPA

martes, marzo 05, 2013

MARAVILLOSA RUTA DE NIEVE Y SOL SUBIENDO AL COTIELLOS



2 de marzo de 2013

Un regalo de día. Cielo azul, aire fresco, buena temperatura. A medida que vamos llegando a Rioseco se ve más y más nieve. El cordal de Les Crespes está bien cargado. Un todavía vacilante rayo de sol comienza a deshelar la pradera.  La primera subida desde Tanes es delicada por las placas de hielo en las cuestas de hormigón. Vamos pasando toda la tropa, numerosa por cierto, que hoy el autocar viene lleno.

Pasamos por encima de las cabañas de Miyares. La pista, ahora ya de tierra, es buena y llega a un curioso cobertizo en el que convergen las dos sendas que empiezan en Tanes. Vamos hace rato pisando nieve, cada vez más abundante. Unos veinte centímetros. Está en muy buen estado, ideal para caminar. Llegamos al Collado Puiciellu ya sobrevolando todo el valle. La primera postal del día se puede sacar desde este alto: en primer término el embalse, por encima el pueblecito de Villamorey, más arriba praderas intensamente verdes y culminándolo todo el Faltiñoso y sus encrespados acompañantes resplandeciendo de blancura primaveral. ¿Quien dijo que esto se parecía a Suiza? Igual es al revés y todo.

La Escrita es el mogote picudo que tenemos al oeste. Su subida es fácil. La nieve lo complica todo un poco, pero dos voluntariosos huelleros se prestan a facilitarnos el camino. En unos veinte minutos estamos en la cima. La cantidad de picos que se ven es inconmensurable. Tenemos toda la cordillera desde el Torres hasta el Canto del Oso, el Retriñón, el Cuyargayos donde hay gente esquiando, el Guanalón, Peña Mea, toda la sierra del Aramo. Y en la cara este El Vízcares, Faceu, Maoño… Una auténtica pasada. El sol brilla en multitud de laderas orientadas al este. El cielo está limpio como hace tiempo que no veíamos.

Al bajar seguimos una pista ascendente de cara siempre a las cabañas de Espines que vemos al fondo. Vaya cabañas. Un “petit hotel”, acogedor. Nos quedaríamos con gusto. Pasado el collado Braniellos giramos levemente al noroeste para llegar a la Campa Espines. Breve parada. El personal tiene muchas ganas de caminar fuerte. Apenas los retenemos. Desde este agradable collado, curiosamente más alto que la cumbre a la que vamos a subir, descendemos por las praderas, dejando a nuestra derecha un buen camino muriado.

Acabamos volviendo al redil, que para algo se inventaron los caminos. La subida al Cotiellos no tiene más misterio. Es fácil y rápida. Apenas cabemos en la estrecha cumbre. A un lao tenemos Casu y al otro Sobrescobiu. La fachada norte de este picachón cónico es el profundo barranco d’Anzó. La ladera es muy empinada y la nieve mucha, mejor rodeamos por El Moyón.

El camino del barranco nos saca directamente a la carretera. Pero luego hay que remontar esta hasta Rioseco y la carretera siempre es dura. Así que buscamos el empalme con el Camino Real, buen camino, empredrado a tramos, embarrado en otros por el abundante ganado, que poco a poco nos va dejando en el fondo del valle. Vamos rodeando el pico Gamonal, otro de los grandes de la zona. El camino antiguo a Rioseco tiene unos miradores de primera categoría sobre los dos embalses y sus presas. A la altura del pueblo cortamos por las caleyas para ir a caer al aparcamiento junto a la Casa de Cultura. Son las cuatro. Empleamos seis horas en esta ruta de cuatro, pero las dos horas de contemplación las damos por muy bien empleadas y más teniendo en cuenta el maravilloso regalo del sol, que a los que hemos sido imprudentes, nos ha puesto como cangrejillos colorados.

Nos llevan a La Pumarada, en el Condado. Bien como siempre. A nuestro aire, con nuestros cancios, recordando a Senén en aquella tarde memorable, en la que ya tocado, se emocionó cantando con nosotros una asturianada de aquellas que le subían la moral.  Mientras estamos en estas cosas ganó el Real Madrid que siempre es cosa buena para… los aficionados del Madrid. Pero el día fue de tal categoría que hasta pasamos de fútbol. Nuestro deporte es mejor, más compartido y disfrutón. Como dice Edurne Pasabén “nuestro objetivo es subir una montaña, pasarlo bien y nada más”.

El día 9 de este mes y ya en plena recta de la primavera que va llegando el grupo Las Xanas sube al Pico del Casar, interesantísima peña que cierra el valle del Nalón por su parte septentrional. Partiremos de la Cueva Deboyu, oquedad natural, estrechísima foz, declarada monumento natural. El final de ruta será en el pueblo de Soto, tras bajar por el Collado Lincos.

FRESINES

 

           

jueves, febrero 28, 2013

DESAFIAMOS EL TEMPORAL DE COSTA CAMINANDO ENTRE RIBADESELLA Y LA PLAYA ESPASA



23 de febrero de 2013

Siempre es divertido que te amenacen con una gran catástrofe y que luego se descafeine y se quede en unas nubecillas de poco rango. Mirad las fotos para creer lo que digo. Algunos meteorólogos había que mandarles a estudiar otra vez por la alarma que crean. El temporal de costa se quedo en unos manchones mansos de agua y una brisa marina a ratos muy refrescante.

Empezamos en Ribadesella, junto a la cueva de Tito Bustillo. Cruzamos el puente para seguir la avenida llena de pintorescos chalets. Salimos de la villa por su extremo más occidental a la carretera que lleva al faro. Pero al poco de empezar una “trocha” abierta en el eucaliptal nos facilitó la caminata evitando la fatigosa carretera.

La senda va subiendo lentamente y acaba por salir a la carretera del faro. Nuestra ruta lo deja de lado para seguir siempre al occidente cual peregrinos de San Barandán.  Eso sí, ahora por un rato peregrinos de carretera. Vamos a seguir paralelos a la costa hasta Los Pinos, un grupo de casas en donde tendremos que girar al norte. Hemo atravesado todo el pedrero de Tereñes en donde están los mejores ejemplares de icnitas de toda la costa española.

En la Punta de los Carreros tenemos la suficiente perspectiva para ver la carretera de Santander y la autopista A-7, que discurren bajo el manto blanco del Sueve.

Entramos al antiguo camino de Santiago y sorteando por arriba los Dunares de Vega bajamos a la playa. Es hermosa, muy abierta a las corrientes del Cantábrico. Atravesamos el río Acebo por un moderno puente desde el que se pueden apreciar los restos del antiguo puente medieval. El río a esta hora de la mañana va del mar al interior, contra toda lógica. Se ve en la distancia todo el saliente de Lastres.

En el extremo oeste de la playa, entre rocas de cuarcita, muy deterioradas, llenas de oquedades y salientes existe una charca grande, depósito de agua de las explotaciones mineras de fluorita. La llaman la zona de la Piedra Colorada, y es tal cual de este color. Los riachuelos bajan contaminados al paso por la mina Ana, que visitamos hace años. Salimos de la playa por un buen camino que poco a poco se va estrechando hasta converger en una terrible sucesión de escayos y barro.

Salimos como podemos de este paso, todo con tal de no rectificar, si no, no seríamos el Grupo Las Xanas. Nos ha llevado un tiempecito escapar de la vorágine del mar. Llueve un poco. Escampa, hay rachas de viento muy frío. Vemos en la distancia el campo de golf de Berbes. Tenemos que salir a la carretera por algún sitio. Así que nos dedicamos a saltar alambradas, cómodas para el ganadero, pero no siempre bien intencionadas ya que bastantes cierran literalmente el camino tradicional. Protestamos por esta falta de respeto al caminante.

Salimos por fin a la carretera. Este tramo ha sido bastante pesado. Salimos a la carretera, escasa de tráfico. A unos cuatrocientos metros empieza otro tramo del Camino de Santiago. Es mejor que la carretera  más variado. Atravesamos el río La Regula para salir inmediatamente después al Arenal de Morís. A partir de aquí nuestro transcurso es muy agradable porque circulamos por prados muy verdes, bien preparados los pasos, siempre cercanos al mar.

Recortamos la Punta Escalar. Salimos por las praderas a la Punta Melín Beciella que divide en dos el arenal. La pequeña playa Beciella está batida por un profundo oleaje de fondo. Un buen sitio para sentarse a contemplar.

            Ahora por fin enfilamos la playa de la Espasa. Ha comenzado a orbayar. Vamos por las seis horas de ruta, aunque las paradas han sido generosas. Son curiosos los pequeños paneles solares que hay en las lindes de la pradera. Serán para que las vacas puedan leer por la noche…

            El autocar de Jano nos está esperando al final de la playa. Agradecidos. Por lo visto en La Isla no puede aparcar ningún tipo de autocar. Pues ellos se lo pierden. Nosotros una vez secos, nos vamos a Colunga, a Las Palmeras para repostar “gasolina” y otros líquidos. Tertulia y pronto para casa que hay mucho que reflexionar con la que está cayendo en la calle.

            Cambiamos de mes. En marzo nuestra primera salida es para atacar La Peña Escrita y el Pico Cotiellos que dejamos pendientes hace unos años. Empezamos en Tanes para hacer todo el cordal y bajar a Rioseco por el Barranco de Anzo. Seguro que podremos pisar nieve a gusto. Preparad el material.

FRESINES

miércoles, febrero 20, 2013

SUBIMOS A PEÑA LLAGOS Y BAJAMOS POR LA ENSELLÁ

16 de Febrero de 2.013



El primer día bueno de este lluvioso invierno que nos atormenta, tenemos ruta por Sobrescobio y hacia allí nos dirigimos. Parada técnica en Rioseco para desayunar y rumbo al cercano pueblo de Soto de Agues, inicio de la popular Senda del Alba o Foces del Llaimo.

Abandonamos el autocar u callejeamos por el arreglado pueblo contemplando las bonitas y bien conservadas construcciones. Vamos buscando la salida por la Ruta del Alba y así pasamos junto al lavadero y enseguida también junto a la piscifactoría.

Llevamos buen ritmo, acompañados por el rugir de las aguas del río Alba o Llaimo que se despeña por el desfiladero abajo. Dejamos atrás las antiguas instalaciones de un cargadero de mineral y cruzamos Campurru, una despejada zona de prados y alguna cabaña. Estamos cerca de Retortoriu y allí, tras atravesar el Pontón, abandonamos la Ruta de las Foces del Llaimo, tomando la pista que se dirige a Lichariegu, siguiendo a la orilla del río y a Fresnos tomando la desviación de la izquierda en dura subida.

Lógicamente nosotros tomamos la que sube. No sabemos caminar de otro modo. Enfrentamos los duros repechos y las vueltas y revueltas que hace la pista y vamos dejando muy abajo la Senda del Alba. Salpicadas cabañas quedan a uno y otro lado del camino y las vistas se van despejando, permitiéndonos ver un sinfín de nevadas cumbres que nos rodean..

Poco antes de la Majada de Porciles comenzamos a pisar nieve. La Majada de Fresnos nos recibe totalmente cubierta de un precioso manto blanco de buen espesor. Hay más de medio metro en algunos lugares. Hacemos un descanso para reponer fuerzas bajo el alero de una buena cabaña y enseguida los más impacientes comienzan a caminar, dirigiéndose hacia el cercano y completamente blanco, Pico Fresnos, que tenemos justo detrás de la cabaña.

El resto seguimos sus huellas en la nieve y alcanzamos la nevada cumbre de 1065 metros en poco tiempo. Bonitas vistas hacia todos lados y nieve, mucha nieve por todas partes. La sierra del Crestón brilla con los rayos de sol que hoy nos acompañan. La rocosa mole de la Peña Llagos nos contempla y la contemplamos. Algunos deciden dar la vuelta y descender desde Fresnos por el camino de las Foces del Nozalín. El resto contemplamos el camino que nos espera. Hay que realizar un importante descenso hasta el Collado Campellín. Allí nos dirigimos tras hacernos las pertinentes fotos de cumbre.

El descenso es pronunciado y la acumulación de nieve no nos lo pone nada fácil. En algunos lugares no queda más remedio que dejarse resbalar. Alcanzamos la canalización por la que pasa la conducción de aguas de Gijón. Algunos tienen un mal pensamiento al respecto. Seguimos la conducción hasta el Collado Campellín y desde aquí aún continuamos sobre ella, dando la vuelta a la Peña Llagos por su izquierda. Pasamos junto a una especie de aireador de la tubería y al poco la abandonamos para seguir por una canal que sube a la derecha, pegada a un muro de piedra.

La nieve cubre las piedras y eso nos complica un poco el camino. Hay que ir sorteando las ramas y las piedras, pero se sube bien. Alcanzamos la pared que se desprende de la cumbre y continuamos  a la derecha a pasar por una horcada que se eleva en la zona sur y en la que hay algunos árboles. Traspasado este lugar, el resto es una semitrepada fácil y cómoda que nos sitúa en lo más alto de la peña, junto al buzón de cumbres.

Las mismas vistas de los alrededores que en el Pico fresnos, pero desde aquí podemos contemplar a nuestros pies, los pueblos de Soto y San Andrés de Agues, Ladines y un poco más al norte, Villamorey y el embalse de Rioseco. La caida por la cara norte de la peña es importante y por ese lado es por donde tenemos la intención de descender, aprovechando la conducción de aguas a Gijón. Es el conocido como Sedo de La Ensellá.

Para ello volvemos sobre nuestros pasos descendiendo por el mismo sitio por el que ascendimos hasta entroncar nuevamente con la tubería. Entonces la seguimos a la derecha, oeste, hasta un pequeño collado en el que atravesamos a la cara norte del pico. El camino, que no es muy ancho, con la nieve aún nos parece más estrecho. Lo perdemos en algunos momentos, pero no queda más que descender y lo hacemos lo mejor que podemos. Los resbalones están a la hora del día y las culadas en esta ocasión no las cobraremos en cajas de sidra: la borrachera sería demasiado.

Si la cosa no estaba suficientemente complicada, algunos argayos en el terreno, nos lo dificultan un poco más. Pero somos Las Xanas y tal como predijo Cris a primeras horas del día, hoy tocaba “xanada” y a fé que lo estamos consiguiendo.

Afortunadamente el camino no es muy largo y pronto alcanzamos una zona más practicable y con menos inclinación. Atravesamos una zona de pradera y a continuación nos metemos en un bosque siguiendo un sendero en vez de la pista, hasta que terminamos en ella poco antes de cruzar el Río Alba poco antes de llegar a Soto de Agues, donde finalizamos una bonita y “seca” ruta.

Para el próximo sábado, en el que se anuncian nevadas a la orilla del mar, nosotros nos vamos a la playa. Hacemos la segunda ruta costera de este invierno, esta vez en el centro-oriente. Salimos de Ribadesella para terminar en La Isla, después de pasar por las Playas de Vega, Arenal de Morís y Espasa. Animaros, que igual pisamos nieve en la playa.

JAFPA