miércoles, junio 29, 2011

UN DIA RADIANTE EN EL CANTO DEL OSO. CALOR Y MAJADAS

25 de junio de 2011

Volvimos a Redes. Otra perspectiva a vista de pájaro sobre las majadas escondidas que conforman toda la actividad ganadera del Parque. Está despejado, va a hacer calor, el cielo es de un azul intenso. Nos prometemos una buena jornada montañera.

Poco antes de las diez entramos en Isoba para acometer el sendero señalizado que nos mete por el valle Pinzón, bordeando el San Justo. Saltamos el arroyo y en amplio giro comenzamos a subir el pendiente recuesto entre brezos que nos dejará en la Muezca Brugu (1802) tras una hora y media de buena caminata. Primera vega del día: la regada por el río Pociello empotrada en un circo natural de lomas y colinas. A su derecha otro lugar con encanto: Busumberón. Desde la Muezca emprendimos hace unos años, una buena ruta de grato recuerdo hasta los Porrones de Moneo y el Remelende.

Siempre en dirección NO ladeamos la falda del Pico el Páramo. El camino es cómodo y está sembrado de arandaneras. Alcanzamos el Collado de las Arenas y a continuación ascendemos al collado del Puerco por una senda muy bien trazada en una pared bastante vertical que comunica ambos collados, enfocando ya la Sierra de Pries que comienza en las Planas, sigue por el Porrón Cerrosa y termina en lo alto del Canto del Oso.

Superada esta colladina que por la izquierda nos bajaría a Brañagallones, volvemos a descender, con harto dolor de nuestro corazón, teniendo en cuenta que luego hay que volver a subir lo bajado. Además esta vez el hoyo en el que entramos es importante porque está prácticamente a la misma altura que San Isidro. Para nuestra sorpresa Angel y Peña trepan más que suben al Porrón Cerrosa, los dos únicos fieles al programa. Los demás suplicamos piedad que la cosa empieza a estar muy calurosa y todo lo que hemos tirado hacia arriba se nos va para abajo sin remedio.

Por vez primera vemos Brañagallones, espléndida, a pesar de su inútil hotel. A algunos gestores medioambientales habría que enseñarles a vivir en una de estas majadas, por lo menos quince días seguidos. Todo cambiaría mucho. Al fondo, la majada Piñueli, también de origen glaciar, rodeada por las estribaciones del Cascayón y la sierra La Canalina que atravesamos cuando todavía Senén venía con nosotros. Un pico triangular negro más a la derecha es el Visu La Grande, en el que estuvimos al principio de este mes, seguido de la Becerrera de Atambos y La Pelacera.

Buscando el senderillo que a veces se pierde por los lapiaces, unos por lo alto del serrote (trece dientes le conté) y otros más abajo, vamos todos encaminados al duro recuesto que por el collau antecimeru nos acabará dejando en la pica del Canto del Oso. Un bonito buzón lleno de literatura que Rosi relee. Todo el mundo va llegando con la lengua fuera pues empieza a apretar fuerte el sol. Buena subida montañera, buen ambiente de cumbre, increíbles panorámicas en todas las direcciones. Ahora que vemos la parte oeste de la cima tenemos casi delante la Ablanosa por la que queremos salir de este laberinto. Más allá el Maciédome y el orgulloso Tiatordos. La infranqueable Llambria. Si miramos hacia los Picos de Europa la silueta de Peña Santa es una vertical clavada en medio del mundo. Por algo lo llaman “El Cornión”.

No podemos olvidar los montes palentinos que están casi al alcance de la mano: Espigüete, tremenda y solitaria cumbre, precedida por el Murcia. Ahí estuvimos hace poco viendo la caída del sol reflejada en la blanquísima caliza del Espigüete. Entre ambas la cima cuarcítica del Curavacas, con su característica silueta en ese, y un poco más al norte Peña Prieta, mole con sus dos cimas veteada de neveros tardíos. La vista es total. Aquí en lo alto nos sentimos los reyes del mundo, absorbiendo toda la belleza que atrapamos con nuestros sentidos y que casi no somos capaces de contar después. Belleza que es la naturaleza misma. Pero “por mucho que recorramos el mundo detrás de la belleza, nunca la encontraremos si no la llevamos con nosotros.” Esta magnífica frase de Louis Audobert, escalador y pirineista de gran altura, nos pone en nuestro sitio. Seamos un grupo de amantes de lo bello, lo puro, la naturaleza tal como es... Es nuestro gran reto. En definitiva las montañas nos humanizan, nos hacen más humildes, nos envuelven en su magia. ¿Será por esto por lo que recorremos semana tras semana esta Asturias verde e inabarcable?

Fin de la filosofía. Volvemos a la montaña. Es un sueño estar aquí arriba. Y más contando con la brisa que nos mantiene frescos. Tres horas nos ha llevado ascender a los 1800 metros del Canto del Oso. Algunos voluntarios salen a explorar la bajada. Es posible por la Collada de Fuentes. No parece una canal adecuada para todo el mundo. Se impone el sentido común por lo que volvemos hacia el sur para descender por el Collado la Muezca 120 metros más abajo. Por aquí el paso es factible y nos facilita la travesera por lo que llaman La Senda, entre las verticales paredes del Canto del Oso y el bosque del Fabucado. El sedo trascurre paralelo a la peña a gran altura y está muy bien trazado por el paso del ganado. Merece la pena recorrerlo. En la cercanía del Cerro Fuente se impone bajar por donde se pueda. No es mucho problema: después de la Canal de Llamedo este grupo está doctorado en bajadas.

Encontramos el camino que se encamina al mayau Cerreu. Hay una fuente con poca agua. Estamos salvados, el calor aprieta de lo lindo. Sin apenas tiempo para ver las cabañas que en lugar de tejas tienen lajas de madera, tiramos fuerte hacia la Ablanosa. El camino es poco visible porque está comido por las cotoyas. Los del pantalón corto gritamos de pura satisfacción. En la Ablanosa buena fuente para calmar la sed, ya que la temperatura pasa de los treinta. El Cuito Negru es ahora el objetivo de las cámaras. Bajamos como rayos a avisar al autocar que espera en Tarna para que nos recoja en La Armadiella a la salida de la Foz de Canaleya. La travesera por la pista se hace dura porque el calor es infernal metidos como estamos en la hondonada. Alguna lipotimia acaba por llegar. Todo el mundo un poco al límite, pero aguantado que hay que pasar el puente ‘l Corral sobre el Nalón y volver a subir por el bosque Saperu.

Salimos en seguida a Casa Linares. Comemos en un cuarto de hora, con apenas tiempo para beber algo. Va, lo de siempre. Comentamos entre dos rápidos bocados: ¿y esa ruta que tenemos pendiente por la margen derecha del río Monasterio que nace en la cueva de Valdebezón?. Desde luego en un día menos caluroso que el de hoy, por favor. Ocho horas caminadas bajo un sol de fuego, y luego metidos en una hondonada que rezuma humedad, ya valieron.

Y como no tenemos remedio para la primera semana de julio más montañas: por los cerros pelados de Caldas de Luna nos dirigiremos hacia el Pico la Seita, el Pico Felechosa y la Llastrona (1.767m). Como la ruta acaba en Villafeliz, nos prometemos un final de ruta tranquilo, en el que podamos charlar con tranquilidad y tener sobremesa y todo. Es un buen deseo. Nos ha costado tener una descripción de la ruta pero al fin está en la página del grupo. Llevad crema solar por si acaso.

FRESINES

jueves, junio 23, 2011

LAS XANAS EN CAZOLI: ATRAVESAMOS TODO PELOÑO. TRAVESÍA DE PELOÑO DE NORTE A SUR

18 de junio de 2011

Si te quieres quedar para prendado para siempre de Ponga no tienes más que emprender esta travesía que hicimos nosotros en un semicírculo glorioso de collados y majadas a cual más esplendorosa. Atravesamos todo el espinazo del Zorro entre el Ponga y el Sella. Nuestro recorrido fue como sigue: El autocar llegó hasta Les Bedules (1082 m.) ahorrándonos un tramo de camino. Se agradece. Hora de comienzo: diez en punto. Tiempo meteorológico: nubes y claros, viento más o menos intenso, masas de nubes moviéndose a gran velocidad, arracimadas sobre el Tiatordos y sobre Ten y Pileñes. No nos asustamos. No hace calor, puede ser un día andariego a más no poder.

Pasamos enseguida por Biforco y en poco tiempo por la fuente El Escalín debajo del Recuenco. Hoy la subida hubiera sido diáfana por la bien marcada senda. Seguimos nuestro camino por el monte Les Formes hacia los Collados Les Caldes. Nuestro primer vistazo sobre Peloño es alucinante: una sucesión de Picos desde Salón, Subes y Sen de Mulos que termina bruscamente en el inmenso corte que traza el río Canalita. El mayor y mejor conservado bosque de Asturias. Es un placer para la vista. Seguimos a la Collada Pumerín (1512) empujados por los mugidos de un inmenso toro que acude a controlar su rebaño. Continuamos por el camín del Valle Cogullu hacia el Pico Lluengu que traza su inmensa ladera hasta las plácidas majadas del Valle del Antiguo, por donde bajamos el año pasado.

En esta ocasión hay más suerte con el tiempo. Pasamos el espolón tallado en roca del Lluengu. Otro toro nervioso muge sintiendo la presencia del que se acerca. Vibra el suelo literalmente. Cuando el toro advenedizo llega, olisquea a toda su vacada. Control total. Nos recuerda las instructivas lecciones sobre las tribus de monos que nos acaba de dar la señora presi. No hay tiempo para más observaciones. Subimos otra vez a los Collaínos de la Saeta pasando por delante del Zorru. En frente, lejanos en el horizonte el Canto Cabronero, la Peña Beza y la Peña Santa.

A las 12h 50 estamos en lo alto de los Puertos de Sus (1700) tomándonos un breve descanso, metidos contra la cabaña que nos protege del helador viento oeste. Magnífica foto del Porrón de Viaño, del Maciédome y del bosque de Pandellanza al que volveremos en noviembre. –“¿Estaremos ya a mitad de nuestro recorrido?”. Paréceme que no. Hay que bajar para bordear por su izquierda el pico La Peña, inconmovible pirámide del cordal del Zorru. Con un poco de paciencia encontramos senda. Nos baja a les collaes Obrangu (1450) tapizadas de un verde especial, cromático, intenso, enmarcado por Pileñes.

Para atravesar a Cazoli hay que meterse por el bosque Les Balses. La temperatura aquí es más agradable. El camino embarrado, el hayedo en penumbra. Troncos caídos, tonos suaves de líquenes mates. Volvemos a subir con suavidad. De repente salimos al Collado Cazoli, que da vista a toda su amplísima vega. Ballesteros recomienda su acceso desde abajo por el río Pedrero. Nuestra apuesta es más valiente y más aérea teniendo en cuenta que caminamos todo el tiempo por sendas trazadas. Sólo queda una cabaña en pié. En su parte baja la majada termina en una suave recogida de aguas. Es la zona de Combos. Una larga manguera hace las veces de fuente. Este es otro de esos sitios para recordar entre sueños como la majada Entregüé, bajo la Becerrea de San Pedro. Es una de las grandes de Asturias. Es bellísima, solitaria y lejana. Nos disponemos a atravesarla por completo para subir al Collada Balberán a 16745 metros de altitud. Largo recuesto. A paso tranquilo vamos superando esta nueva dificultad del camín. Hasta ahora todo lo pateado ha sido en dirección sur. Pero la panorámica se nos abre ahora hacia el este, con los contrafuertes de Peña Ten en el frente y la Campera Larga abriéndose paso hacia Arcenorio. La Peña Mora cierra este espectáculo visual. Algunos suben el pico Combos (1742). El luengo valle sube lentamente al Collado Las Arriondas. Según Ballesteros tuvo lugar aquí la batalla de Pontuvio (por el “Pontón”) en la que las tropas moras capitaneadas por Umar se dirigían a Galicia. El temible Fruela les salió al paso y dicen que cortó la cabeza al general enemigo. Todo esto en el 765 a penas cuarenta años después de la batalla de Covadonga.

Bajamos: unos por el camino, siguiendo a Manolo y sus bien estudiadas rutas, y otros más osados buscando a derecho el río Robaín, que hay que atravesar. ¡Caramba, desde arriba no parecía tan encajonado! Cuando salimos al otro lado hace rato que el otro grupo está metido en la larga campera de Arcenorio. Los atajos es lo que tienen.

Por la majada corre una manada de guapos caballos de monta. Fotos de rigor en la ermita. Un trago de agua en la fría fuente. Y seguimos, que es tarde. A la derecha la peña El Fito sembrada de agujas desafiantes. Subimos a la collada Campa, llena también de ganado. Siempre hacia arriba, aunque ahora las pendientes son más suaves, pronto estamos en Llaete (1405) con la vista puesta en el Pozalón. Pero ¡si es que hemos estado en casi todos los picos que vemos hoy!

Tomamos nota de la entrada a Llue por la collada Reces para terminar el círculo que hemos empezado hoy. A este paso logramos el título de especialistas en Ponga. ¡Ojalá! Nosotros seguimos intentándolo. Realmente merece la pena, porque el concejo guarda una belleza que sólo se puede admirar entrado y saliendo, bajando y subiendo. Es lo nuestro.

Ahora ya sólo tenemos que bajar por la larga y pronunciada pista a Pío que está 650 metros por debajo. En el horizonte, al otro lado del Sella la Pica Ten, pirámide bien asentada en el terreno. En la cuarta revuelta está bien señalado el atajo al pueblo, que nos permite descender evitando la monotonía de la pista de tierra. Volvemos a salir a la misma. El pueblo está ahí mismo, siguiendo a la derecha tras breve y costosa subida.

Son las cinco y media de la tarde. Para recorrer los veintidós kilómetros hemos empleado ochos horas y media y a muy buen paso. La gente está cansada. Estas rutas son duras, pero sin comparación con la famosa bajada de Llamedo, de la semana pasada. En septiembre volveremos por Pío para atravesar por los canales del Sera hacia Tolivia. ¡Vaya nivel de rutas! Media hora escasa para comer algo en el nuevo bar del pueblo. Regreso con un jolgorio inmenso. Pero ¿qué hay que hacer para cansar a esta gente? Hasta una extracción de garrapata hubo en el autocar.

Para el último sábado de junio una clásica: la ascensión al Canto del Oso. Se parte desde Isoba para bajar por la majada L’Ablanosa y terminar por las cabañas de Llario en la carretera de Tarna. Ruta algo larga pero guapa, guapa a más no poder.

FRESINES

martes, junio 14, 2011

DESDE LA PEÑA CRIMIENDA, NUESTRO PARTICULAR DESCENSO A LOS INFIERNOS

11 de junio de 2011

Decíamos en la crónica anterior que la Canal de Llamedo no defrauda a nadie. ¡Vale!, Si no quieres beber agua... ¡apura la copa hasta la última gota! Que ¿por qué exageramos tanto? Veréis si tuvimos canal bastante o fue un paseín por la senda el Cares.

Llegamos pronto a Tielve. Recogemos a Ángel y Norniella que llevan una semana perdidos por los Picos de Europa. El americano al que guiaron decía a la hora de bajar los tremendos desniveles: “¡Ay, ay, ay, ay...!” ¿Sería un profeta que adivinó lo que nos esperaba?

Nuestra primera parada nos llevó un tiempo para poder hacer un importante repostaje de cabrales. Esta vez no cruzamos la carretera entre charcos helados. Las nubes altas pegadas a lo alto de los picos. ¡Qué fatalidad! El serrote que forman los muchos picos de Portudera siempre nos ha llamado la atención. Su vista desde Camarmeña o el Cuetón es soberbia. Es una larguísima sucesión de cumbres desde Paré Veda (1234) hasta Paré Llaneru y Pica Cuantú. Tan fragorosa es la crestería que no he encontrado dos mapas iguales en toponimia y altitud. Desde Puente Poncebos en sucesión ascendente el Cabezo Matadoiro, Arisco Canal Llagu y el Arisco Sonllano (1258), seguidos del Cabezu Llaneru(1283), de donde arranca la canal de Llamedo oeste. Evoco la sinfonía del Nuevo Mundo al ver el resultado del caótico nacimiento de estas cumbres empujadas por inmensas fuerzas telúricas desde el interior de la tierra.

A las diez y media caminando. Paso rápido por la majada Renduenes, para luego pasar las cabañas de Valfrío y salir por la cabecera del Valle (12h10 , 999m). El antiguo camino de Caoro gira al NO entrando por el Posadoiro que nos pondría en la majada Tordín en un momento. Pasamos junto a uno de los 45 “tornos” o piedras millares que jalonan el camino hasta Arenas. Los romanos necesitaron estos caminos para dominar a los levantiscos cantabros. Sin bajar a Tordín y por terreno conocido, giramos seguidamente a la izquierda hacia la fuente de Las Viñas. De los tres senderos que salen de ella nos interesa el más alto que sigue al Oeste, que por las vegas de La Tilarona, La Bodega y Las Agujas, nos sitúa debajo de la Peña Crimienda.

Antes nos desviamos hacía la Paré Pelliteru (1213 m ó 1228 m, pónganse de acuerdo, ¡caramba!). Entramos debajo del saliente rocoso que sirve de abrigo al ganado. Desde aquí la vista de Tielve es sensacional. Nos convierte en pájaros ansiosos por el vuelo tan cercano. Y hay bajada pindia, pindia por la izquierda. Los lugareños bajaban de ordeñar las cabras por debajo de la plataforma, ¡cargados con 50 litros de leche!

De nuevo en camino entramos en las majadas, repletas de lagunillas o ibones. En un momento estamos bajo de la Crimienda. Este es un triángulo calizo con fácil subida. Alguna breve trepaduca y estamos arriba. Son las 13h50 y estamos a 1292 m. La vista es parcial: sólo se pueden ver los valles porque todo lo demás está tapado por la espesa borrina. Pero estar aquí arriba la compensa todo. Entra niebla a rachas. Hay que seguir.

Antes de las dos y media ya atravesamos la majada Crimienda. Estas manchas verdes entre altos riscos blancos vuelven a recordarme el adagio del Nuevo Mundo: “Mi -sol-sol- mi-re-do, re-mi-sol, mi-re...” Ha nacido un nuevo mundo lleno de equilibrio y belleza. Desde la Collada la Polvorosina nos disponemos a bajar. Pero la niebla nos juega una mala pasada. De los tres caminos nos centramos en el del medio cuando cualquiera de los otros dos nos llevarían por sendero a Llamedo Sur o la Canal de las Palancas desde la collada Las Broqueras, antes de Cabeza Redonda. Entre nieblas adivinamos la escotadura que nos emboca a una tremenda bajada. Son las tres de la tarde.

Empieza otra ruta distinta. Ahora se trata de mantener la vertical el mayor tiempo posible. La cuesta muy inclinada está tapizada por hierba húmeda. Trabajo para los bastones. No pisar lo pisado. Estamos marcando una nueva senda fuera de los mapas. No está muy claro en donde nos hemos metido. Entre nieblas se adivina una pared tremenda a nuestra derecha. “¿Será el Coterín de Marcos?”. De repente una ráfaga de aire nos levanta algo la niebla y vemos el final de esta larguísima canal: el aparcamiento de Obar en la carretera de Poncebos. “Me parece que nos hemos equivocado”. Pero ¿quién rectifica ahora si tenemos a Ángel y a Norniella buscando una salida mucho más abajo? Además ahora la inclinadísima pendiente suaviza un poco y la pedrera nos permite avanzar con más seguridad.

Falsa ilusión. Otra pendiente importante que pone a prueba nuestros brazos. Ha cambiado mi melodía. Ahora el Nuevo Mundo empieza a tocar clarines de aviso: La-si-DO-si-la, la-la-la-mi-mi-la...” Los timbales están entrando en masa. Es una sensación hasta física pues encajonados entre dos peñas la voz retumba con tintes metálicos. El mundo caótico vuelve con fuerza a recordarnos que somos pequeños seres deambulando entre agujas imposibles. Trompetas de alarma. Permitidme una humorada: el chiste del Roto de hace unos días decía: <>. Ahí le has “dao”. Asustados pero firmes en la interminable bajada.

Llevamos hora y tres cuartos continuos, sin un descanso, sin un sendero, resbalando por las hierbas que al mismo tiempo son un asidero seguro. No hay un momento de descanso. Esto marca porque es una sucesión de sensaciones fuertes. Un momento: la gente que va delante se ha parado. –“¿encontrarían un senderín salvador?” ¡Qué va!, hay una cortada inmensa atravesando toda la canal. Están buscando un paso practicable. Si miramos hacia arriba se ven pequeñas cascadas que se sumen en el suelo. Parece el río Llamedo. La riega de la Cojita no puede ser porque está cubierta por la maleza. Una enorme aguja por la izquierda apunta al cielo como un gran jitu vigilante.

Tras un breve descanso continuamos pegados a la roca de la derecha por un pasillo muy estrecho con gran patio de caída. Logramos pasar todos. Un pequeño grupo hace lo propio por el lado sur de la canal. Un casi descansillo horizontal y de nuevo otro pasillo que obliga a dar pasos firmes hasta el serval que nos sirve de apoyo. Decidimos poner nombre a esta sucesión de sustos: Es la canal “Por donde puedas”. Ahora la bajada en una serie de revueltas por un lateral que supera el 50% de inclinación. Chistes y risas para distender un poco el miedo. Permanecemos asustados, pero reímos a pesar de todo. Estamos lanzando un nuevo deporte a escala internacional: el culirrastro se ha convertido en un sistema de “deslicing” eficaz y apabullante. Hay quien deja autopista de doble vía...

La vista que tenemos en la ladera de enfrente baja directamente del Cuetón en lo que nos parece la Canal de la Miel. Nueva sorpresa: ahora entramos directamente en la riega que está formada por enormes piedras desprendidas, formando continuos saltos que no hay más remedio que destrepar. Ahora ya no sólo peleamos con el terreno. También nuestro propio cansancio juega. Más de un bastón roto o torcido. Algunas caídas más o menos serias. Esto no termina nunca. Se está convirtiendo en una tortura. Seguir, seguir... otro paso... otro salto... nuevo destrepe... cuidado con esta piedra movediza... esta resbala... “por donde puedas”...

Miras hacia abajo y trazando con la vista no puede quedar mucho. Ya se ve la cinta de la carretera a Poncebos. ¡Mentira podrida!. Llevamos dos horas y cuarto y lo que nos queda todavía. Más bajada, ningún descanso, ni un momento de descuido, Tere da una vuelta de campana. Afortunadamente no ha pasado nada. Aparece de nuevo el agua en la riega. Forma una serie de maseras amarillentas. Esta parte es mucho más caótica que la superior. Tendrá que terminarse alguna vez.

Avanzados o retrasados todo el mundo bajó. Una pequeña subidita nos sitúa en una majada que está justo encima de las cabañas de Obar. Salimos por la “avenida de las garrapatas” a una plataforma que lleva el agua a la Electra del Viesgo en Arenas. Es justo a la altura de los Túneles Negros. Por fin el aparcamiento de Obar. Dos kilómetros hacia Poncebos y cuatro hasta Arenas. Son las siete y diez de la tarde. Mil metros de una tacada. Se nos aparece un ángel en todo terreno, encarnado en la chica del mesón de Puente Poncebos. Nos baja en dos viajes a unos cuantos, quizá a los más espachurrados. No puede creer lo que contamos y nos mira como si fuéramos una cohorte de enajenados. Ese aspecto debemos tener.

En Puente Poncebos nos espera preocupadísimo Silvino, con el bus de Jano. No hay tiempo ni para comer porque el autocar tiene que salir inmediatamente para poder cumplir el horario. No importa. Ni nos cambiamos, para qué. Las amortiguaciones de las rodillas están rotas. Mañana agujetas en los brazos. El comportamiento del grupo excepcional como siempre. Esta ha sido nuestra segunda prueba en poco tiempo.

Comento: -“Debemos tener un ángel de la guarda que mira por este grupo”.

Respuesta del gracioso de siempre:

-“¡Si!, está claro que hay un ángel velando por nosotros, pero últimamente lo tenemos muy, pero que muy estresado”.

No dejo de destacar, con profunda admiración, la extraordinaria experiencia de este grupo que permite salvar situaciones comprometidas. Hemos salido también de esta, ¡¡y con nota!! Pero no está de más que revisemos las normas de seguridad y socorrismo en montaña que estamos colgando en gmail. Está bajada va a quedar para siempre en nuestra memoria como "LA JODIDA CANAL".

Como no hay ni un fin de semana libre de descanso, este próximo una larga travesía hasta llegar a la vega Cazoli (1637 m) para bajar luego a Arcenorio, subir al Collado Llaete y acabar en Pío, con una bajada de 700 metros. Al lado de la de hoy, agua bendita...

FRESINES

Tengo que agradecer a todo el grupo su ejemplar comportamiento en el descenso de la Canal de Llanedo, en su versión oeste. Tanto a los serpas que nos precedieron buscando los mejores pasos, como al resto de los componentes de la expedición por su entrega y saber estar.

Al mismo tiempo quiero pedir perdon en nombre del Grupo de Montaña, por la equivocación que cometimos entrando en esa canal que no era la prevista. Las circunstancias no nos fueron propicias y una mala interpretación del gps nos hizo descender una canal que... no tenía descenso. Ahora tiene un par de autopistas.

Reitero el agradecimiento a todos los componentes de la expedición su comprensión y confio en que esto sirva de lección para próximas ocasiones en similares circunstancias, y nos lo pensemos un poco antes de iniciar el descenso.

Gracias.

JAFPA

jueves, junio 09, 2011

EURORRANDO 2011

VIAJE A GRANADA

La FEMPA organiza un viaje a Granada para las fechas entre el 12 y el 16 del próximo Octubre (ambos inclusive). La oferta se compone de viaje en autocar y alojamiento en el hotel CAMINO DE GRANADA, en habitación doble en régimen de media pensión (alojamiento, cena y desayuno)

El precio por persona es de 173 euros y no incluye las comidas de los viajes de ida y vuelta.

Si estas interesado/a puedes ponerte en contacto con la Federación en el teléfono 985252362 de lunes a jueves de 10 a 14 horas

(Junio día 12) San Bernardo Menthón El Acebo

A continuación os presento la ruta que el Grupo de Montaña Pielago, ha preparado para la celebración de la festividad de San Bernardo de Menthon, patrono de los montañeros. La ruta se celebrará el próximo domingo día 12 de junio. Para más información se puede acceder a la página web del grupo www.grupompielago.com

DE LA ERMITA LA PILARINA AL SANTUARIO DEL ACEBO

Tipo de ruta :Travesía

Dificultad : Facil

Distancia : 7.2 km

Duración : 2 h.

Itinerario : Ermita de la Pilarina – Veigalapiedra – Santuario del Acebo


Descripción de la ruta.

Comenzamos nuestro paseo en la Ermita de la Pilarina (852m) por un camino que se bifurca a la derecha. En este tramo podemos ir contemplando en primer termino la Sierra de Santa Isabel, detrás el puerto del Palo, la Sierra de los Lagos, el Pico de Cazarnosa y parte de los concejos de Pola de Allande y Tineo; seguimos el camino girando lentamente hasta cruzar la carretera, dirigiéndonos hacia la vertiente contraria, donde tenemos unas espléndidas vistas del partido de Sierra: entre los numerosos pueblos podemos distinguir Llamas del Mouro muy conocida por su cerámica negra; la Fana de Genestaza, Los Cadavales y parte del valle de Xunqueras que limita con el vecino concejo de Somiedo.

Continuamos caminando y llegamos al pueblo de Villanueva, donde nos desviamos por un camino a la derecha cambiando de ladera dando vista a los valles del Coto, Rengos, Naviego, Cibea…. proseguimos nuestro camino hasta llegar a Veigalapiedra (917m), tradicional parada donde los romeros que suben andando al Acebo descansan y reponen fuerzas, seguimos por carretera con dirección al Acebo para mas adelante desviarnos a nuestra derecha cogiendo el atajo que campo a través nos lleva hasta el final de la travesía el Santuario de Nuestra Sra. del Acebo (1165m).

Si el día esta claro y despejado es aconsejable abandonar el atajo en el ultimo tramo donde cruza la carretera y seguir por esta para acceder a los tres miradores (1097m) desde donde se puede ver un majestuoso paisaje de montañas y valles. Los miradores, muestran ante nuestra vista todo el valle donde se asienta la villa de Cangas, y el valle de Naviego. Se sitúan en primer término las sierras de Santa Isabel y El Pando, al fondo las del Valledor y Los Lagos. Al sur, la silueta del Cueto de Arbas. Desde esta zona también se puede ver Caniellas(1.921m), Pico del Cuervo (1.309m), Peña Ventana (1.375m), Cazarnosa (1.385m) y si el día está muy claro se ve Tineo.

miércoles, junio 08, 2011

DESDE EL VISU LA GRANDE, GRAN ATALAYA SOBRE REDES

4 de junio de 2011

Extraordinaria salida la que hicimos este sábado. Llegamos pronto a la Felguerina. Según la Wikipedia “uno de sus célebres vecinos fue José González, afamado cazador de Brañafría que fue contratado por el rey Carlos IV como cazador real y vivió en la corte de Madrid, pero añorando los bosques y las montañas casinas, renunció a todas las comodidades para volver a su tierra. También vivió otro singular personaje, Manolín de Balquemau, inventor del cordero a la estaca, especialidad que trajo de Argentina en los años 30, amén de Enrique el de la Gaita que amenizó muchos bailes del concejo, otro vecino importante por lo que significó en el impulso de la vaca casina, ganando infinidad de concursos con sus reses fue Eladio el del Pandu”.

Comenzamos por la monótona pista hasta llegar a Les Collades en donde hay una buena mayada. Luego torciendo hacia la derecha y un poco más arriba llegamos a La Gallera, donde paramos hace tiempo para refugiarnos de la cellisca que arreciaba y de la que escapamos por el colláu Incós. Los amplios horizontes se dejan ver entre praderías bien cuidadas, montes verdes y blanca caliza. La foz que forman la Peña’l Casar y la Peña Blanca cierra todo el horizonte. Seguimos a muy buen ritmo de marcha camino del Visu. La Xerra L’Canalina es una larguísima pared de roca que va de norte a sur hasta La Pelacera donde se dobla 90º para formar el Serrote de Brañapiñueli.

Dos personas se atreven con El Cuervu (1581). Una pared bastante vertical, que cae directamente a La Gobia. El resto del grupo (los veintidós al completo) están ya por encima del colláu La Xistra (1530) y en cómoda subida llegamos al Visu la Grande (1709 metros). Dos horas y media para salvar los novecientos metros de desnivel. Los pueblos desde aquí arriba parecen un belén que inspira tranquilidad. La vista circular es completísima desde Ten y Pileñes, El Tiatordos y el Campigüeños y la afilada arista de la Llambria. En medio lo que nos parece Sen de los Mulos. A lo lejos la Peña Santa almena de un castillo firme. Por el otro lado el Torres, triángulo negro, con el Pierzu, y la Cabeza l’Arcu, encima de Caleao. Soberbia vista. Decenas de cumbres. Decía el geógrafo francés Franz Schrader (dibujante de mapas, pirineista destacado, inventor del orógrafo en 1874 con el que dibujar “tours d’horizon”), viendo un día unas puesta de sol en el horizonte que “Cuando la montaña os ha robado el corazón todo viene de ella y todo conduce a ella”. Este es el mejor balcón para completar y admirar el parque de Redes. Literalmente sentimos que la montaña nos ha vuelto a robar el alma y los sentimientos...

De nuevo en camino. Nuestro próximo objetivo la Becerrera de Atambos. Una profunda garganta marca un vertiginoso descenso al valle Llinde la Gobia. Rodeamos la Peña Gain que Gelu también sube (bravo por sus cinco de hoy). Atacamos por la cara oeste la sinuosa senda trazada por buena roca. En la cumbre un chulo farol de mina que hace las veces de buzón montañero. Para los que sabéis asturiano de verdad “atambo” parece significar sitio u oquedad que sirve de abrigo. Fotos de rigor. Por “semeyas” que no quede. Buena vista de pájaro sobre la majada Atambos, llena ya de ganado. Todo esta vestido por la generosa primavera. Arrebatos líricos de un poeta que nos acompaña y quiere confundirse con el vacuno habitante de este miniparaíso. Bajada entretenida entre gorbizos. El grupo se divide: la mitad decide subir a La Pelacera y el resto gira hacia la Felguerina pues la ruta hoy es circular.

La Pelacera (1709) nos la dejamos en el tintero para una mejor ocasión cuando atravesamos desde el lago Ubales por la Canalina. Una pared inmensa, cortada, difícil. Desde la majada hay fuerte aunque breve subida por el sur hacia un canalizo entre los dos picos. Hay que echar las manos para superar el canal y luego hacia la izquierda está la cumbre. Pasamos arrimados al canto entre dos buenos precipicios. Pero nos ha tocado el premio gordo: tenemos a la vista el Canto del Oso y Brañagallones y estamos literalmente encima de la braña Piñueli. A finales de este mes contamos con coronar el Canto del Oso. ¡Si es que no nos podemos perder ni una!¡Vaya calendario este año! Las consabidas fotos. Poco espacio para moverse. Hacemos un descenso tranquilo por la canal procurando asegurar los pasos. Hay gritos de satisfacción por la adrenalina liberada.. Empezamos el descenso a buen ritmo, ya que el resto del grupo está ya cerca de la aldea.

Nuestro propósito es evitar lo que podamos de pista. Bajamos a través de la pradería por un senderillo que nos tiene que llevar a la majada Les Campes donde está instalada la piscina- azud de recogida de agua para incendios. El camino cada vez mejor marcado. Por extraño que parezca no dejamos de extrañar la escasez de barro. Parece que no estamos en nuestro medio natural. “¡Cachiparros, vamos a por vosotros!”. Alivio rápido en la fuente. Bajamos por el antiguo camino a través del bosque siguiendo el río Truebanones. Nuevas cabañas, la senda se hace camino. Desembocamos en la pista. Atentos a los cruces para no acabar en La Infiesta. Se hace largo el recorrido. Vista de la Felguerina desde un recodo del monte. Llegaremos pronto. Un último esfuerzo que la pista acaba en cuesta arriba.

Una cerveza bien ganada en el centro social-bar, antiguas escuelas. Los dueños se las enseñaron muy amablemente a nuestros compañeros, y todos quedaron admirados por el impecable estado del aula. Vamos a merendar junto al embalse de Tanes, y es siempre un placer intercambiar impresiones del día y preparar las próximas ascensiones por Picos con gente tan competente.

En la semana que viene otra imprescindible: La subida a la Peña Crimienda desde Tielve y la bajada por la pindia canal de Llamedo hasta Poncebos. Hay que ascender trescientos cincuenta metros y bajar unos ochocientos hasta La Trapa. Si el tiempo nos acompaña como hoy, las vistas pueden ser inmejorables. Dicen los que han hecho la Canal de Llamedo que no defrauda a nadie.

FRESINES