lunes, mayo 26, 2008

SALERAS Y BARRISCAL. ATRAVESANDO EL CORDAL DE LA SOBIA

Una dura ruta la que realizamos el pasado sábado. Dura, no precisamente por la ascensión, que fue a la postre lo más liviano, sino por el descenso a Coañana. Pero vallamos por partes.

El día amaneció con algunas nubes y extensos claros que no presagiaban lo que los meteorólogos vaticinaban de fuertes chubascos tormentosos. De todos modos, como la tónica de los días precedentes era la de fuertes tormentas al atardecer, ya nos preparábamos para recibirlas al final de la ruta.

Comenzamos a caminar en el Puerto de Ventana por la amplia pista que sale a la izquierda según se va hacia la provincia de León. Pasamos junto a la buena fuente de Ventana y por buen camino casi en llano vamos dejando a derecha e izquierda otras pistas unas en ascenso y otras en descenso, hasta llegar a las inmediaciones de la Ermita del Trobaniellu, que se encuentra a nuestra izquierda en una hondonada cerca del camino. Seguimos por la pista como un kilómetro en descenso y en una cerrada curva a derechas, debemos abandonarla por un sendero que baja a una pequeña pradera, Collado Garrafe, de la que sale con la misma dirección un sendero ascendente. La verdad es que nosotros vimos ese sendero gracias a la limpieza que hace poco se hizo de este tramo de la ruta, cortando las abundantes escobas que lo cubrían. Por este collado cruza el camino antiguo que une la Villa del Sub y Entrago con Ricabo, a donde también se dirige la pista que acabamos de abandonar.

Nos queda una buena caminata por las laderas del Garrafe y Grandamullida, hasta alcanzar el Collado Bosbigre, donde el escobal se torna pradera y en el día que nos ocupa, llena de vacas pastando.

Cruzamos las praderas y comenzamos a subir por la ladera oeste de La Tacha el Fierru. La ruta normal casi pasa por la cumbre, pero nosotros no hicimos la ruta normal. Al frente teníamos una muralla de piedra que nos separaba del Barriscal, primero y del Saleras más allá y en la muralla se veía una canal por la que parecía que se podía traspasar, con lo que hacia allí dirigimos nuestros pasos. Atravesamos a media altura una ancha canal herbosa que desciende del collado que se forma entre La Tacha el Fierru y el Sobre Bosbigre, aprovechando un sendero que se abría camino por la parte baja de la muralla y poco a poco fuimos ascendiendo hasta alcanzar la parte alta. Desde este punto pudimos contemplar todo el recorrido realizado hasta el momento y lo que aún nos restaba para alcanzar la cima del Saleras, que ya contemplábamos frente a nosotros identificada por el mojón del vértice geodésico que lo corona. A nuestra izquierda y algo más cerca, el Barriscal nos llamaba para hoyar su cumbre. Sobre ella también veíamos una especie de mojón y hacia él encaminamos nuestros pasos, buscando las praderas por los senderos del ganado. Una vez a sus pies, no queda más remedio que comenzar a subir por la piedra, de buen agarre, hasta alcanzar la cumbre en la que hay un mojón. Un pequeño descanso para hacer la foto de rigor y vuelta a caminar rumbo al Saleras donde ya nos esperaba el resto del grupo. Las amenazantes nubes se convirtieron en lluvia y en granizo, afortunadamente poco abundantes ambos, mientras nos dirigíamos a la cumbre del Saleras, coronada como dijimos, por el vértice geodésico.

Tras las fotos y después de cubrir la tarjeta, iniciamos el descenso hacia el noroeste, gracias a las indicaciones de un pastor. Al este abajo, se veía una baliza a la que debíamos ir para seguir camino por Vega de Duernas hasta Canchongo, pero en vez de eso, bajamos primero al norte para derivar suavemente al oeste a buscar un sendero muy marcado, que proveniente de Fresnedo, pasa por el Valle Canderin y llega rápidamente a la concurrida y bonita braña de Canchongo. Las cabañas se encuentran alrededor de la pradera y por el este sale una buena pista que se dirige a Villamarcel. Nosotros cruzamos la braña con dirección norte hasta las inmediaciones de la laguna, rodeada de árboles y casi cubierta de vegetación. Aquí volvimos a cambiar la ruta que teníamos fijada. En vez de seguir al oeste donde la laguna, para pasar por el Collado Piedrafita y descender por el largo valle del Reguero de Coañana, continuamos dejando a la izquierda la laguna hasta un lugar en el que hay dos viejas cruces de madera y a su vera, un ancho camino casi cubierto de hierva, pero bien marcado y de buen caminar a pesar de la humedad. El camino desciende vertiginosamente entre árboles, cruzando pequeñas praderas y pasando junto algunas cabañas, hasta cruzar el arroyo y unirse al que baja de Piedrafita, a la altura de las diseminadas cabañas de L’Altar. Aquí empezaron nuestros mayores sufrimientos. Al barro que ya veníamos pisando, se unió la piedra, lisa y bien mojada, en perfectas condiciones para deslizarse y darse una buena culada. No en vano a este camino lo llaman Mazaculos.

El último tramo, hasta llegar a Coañana, se hizo eterno. La piedra parecía no tener fin y donde no había piedra, el barro nos obligaba a caminar despacio buscando los mejores pasos, so pena de quedar para siempre clavados en la pegajosa arcilla. Para completar el panorama, una fina y constante lluvia nos acompañó durante un buen rato en el descenso, aunque nuestras preocupaciones eran bien distintas a las de mojarnos.

Por fin alcanzamos las primeras casas de Coañana y con ellas el hormigón que nos devolvió a la tranquilidad en el caminar. Nunca pensé que podría echar tanto de menos la civilización. Para remate final, un perro que permanecía inmóvil a la vera del camino, ya en Coañana, quiso probar mi pierna y me tiró una dentellada al pasar junto a él. Afortunadamente el mordisco fue a parar a la parte alta de la bota y no sufrí ningún daño. Ya en el amplio aparcamiento del pueblo y cuando nos estábamos cambiando, comenzamos a escuchar los truenos que se acercaban, provenientes de la zona por la que habíamos bajado. Fue cuando comíamos cuando la esperada tormenta descargó su furia sobre el concejo de Quirós. Al final la ruta duró casi siete horas desde que comenzáramos a caminar en Ventana.

El próximo sábado día 31 tenemos ruta por Cangas de Narcea. Caminaremos entre los Puertos del Conio y de Las Mujeres Muertas. Podremos contemplar desde las alturas el inmenso bosque de Muniellos. Caminaremos sobre las Sierras de Cazarnoso y Cansacaballos. La ruta propuesta es:

Puerto del Conio (1.316 m) – Braña Cimera (1.400 m) – Pico La Carcabina (1.501 m) – Llano los Cepos (1.419 m) – Pico Cazarnoso (1.473 m) – La Carcabina (1.464 m) – Llano de la Laguna (1.215 m) – El Tabulón (1.307 m) – Chao del Pozo (1.428 m) – Brañas de Folgueiras (1.300 m) – Braña de Valvaler (1.246 m) – Campalonga (1.205 m) – Pozo de las Mujeres Muertas (1.097 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta bonita ruta por el occidente. Como podéis ver, el desnivel es pequeño y la única salvedad es su longitud. Pero no tiene mayores problemas. Espero vuestras noticias. Os diré que tenemos el autocar de 27 plazas solamente, ya que los otros están ocupados. Esto quiere decir, que si tardáis mucho en apuntaros, os podéis encontrar sin plaza.

lunes, mayo 19, 2008

POR LA SIERRA DE JUAN ROBRE

El pasado sábado hicimos otra de las rutas pertenecientes a la circunvalación del Cuera. Continuamos en Cabrales, próximos a abandonar este concejo para pasar a Peñamellera Alta.

Partimos de Arenas de Cabrales, donde habíamos llegado en la etapa anterior procedentes del Alto de Ortiguero, concretamente desde la carretera que se dirige a Panes y casi saliendo ya de Arenas, al lado de un supermercado Dia. Allí nos dejó el autocar para continuar en dirección al pueblo por una calle que sale a la izquierda hasta la altura de una capilla que se encontraba en obras y donde giramos a la derecha para tomar la dirección hacia donde realmente tenemos que ir, al este. Después de pasar junto al Hogar del Pensionista y del Centro de Día, salimos del pueblo por una ancha pista entre prados, con el inicio de la Sierra de Juan Robre frente a nosotros y el Cares y la Sierra de Portudera a nuestra derecha.

Si nos fijamos, veremos unas marcas rojas y algunas flechas que nos irán señalando el camino a seguir hasta el Collado de Arniás, con lo que la primera parte de la ruta ya la tenemos trazada. Por tanto dejaremos todas las ramificaciones que se formen y seguiremos siempre por los puntos rojos, que además se encontraban recién pintados. Abandonamos las praderas y comenzamos una suave ascensión, ya por camino y entre encinas, Pasamos junto a dos cabañas, una de ellas derruida y abandonamos el bosquecillo para seguir subiendo poco a poco dejando el Cares en el fondo del valle. Si miramos atrás podremos ver las casas de Arenas que hace poco habíamos abandonado.

El camino es cómodo y las vistas son buenas. Nos vamos acercado al Barranco de Bazanes y ya oímos y vemos la cascada que desciende por él. Antes pasaremos por debajo de las cabañas de El Costazu y enseguida pasaremos sobre la espumeante cascada. Algunos alargados zigzag y alcanzamos las primeras cabañas de la majada de La Nava. Una preciosa pradería salpicada de fresnos y cabañas, a los pies del Cabezu Robre.

Es preceptiva una parada en este bonito paraje y disfrutar de la soledad que proporciona. Luego continuaremos con dirección este atravesando a lo largo la extensa pradera. Como digo, las marcas rojas continúan pintadas en las piedras, facilitándonos la orientación. Tras un ligero ascenso nos situamos en la Collada Arniás, a los pies del Forcau del Cuerno. Aquí abandonamos las marcas rojas. Una profunda depresión se forma al otro lado de la collada, es la Canal de Somarribas y por ese mismo lado viene el otro camino de ascenso al Forcau del Cuerno, procedente de Cáraves, por el que vemos llegar a otro grupo de montañeros.

Una pindia canal con dirección norte y por la parte izquierda del pico nos anima a ascenderla. Apretamos los dientes y después de pasar una alambrada comenzamos la ascensión. Pasamos junto a una gran cueva pero de poca profundidad y continuamos subiendo en cortos zigzag, hasta alcanzar la caliza. Pequeños círculos verdes se forman entre la piedra con lo que caminamos un poco más cómodamente. La cumbre coronada por un vértice geodésico se encuentra al este y hacia allí dirigimos nuestros pasos, ya sin tanta inclinación.

Aunque el día no es todo lo bueno que deseábamos, las vistas que podemos contemplar desde la cumbre no desmerecen. Por el norte la sierra del Cuera con nuestros próximos objetivos, Torvina y Liño, se tapa y destapa con la niebla en un continuo juego del escondite. Por el este, cerrando el valle, la Pica Peñamellera con su atractiva silueta. Y por el Sur la Sierra de Caouro y el pueblecito de Oceño asentado en una alta pradería y al que sube una serpenteante carretera. También por esos lares tenemos ruta este año, pero eso será para el mes de octubre.

Después del descanso y el refrigerio, continuamos ruta, ya con amenazas de lluvia, con rumbo norte para dirigirnos a las cabañas que vemos abajo. No hay un camino definido y debemos buscar los mejores pasos evitando en lo posible la caliza en la que es fácil encontrarse con peligrosos hoyos. Pasamos junto a un conjunto de fayas de buen porte y descendemos por una pradera buscando la última cabaña al oeste, de la majada de los Puertos de Lles. Se puede pasar junto a la cabaña y seguir un sendero que con dirección oeste se dirige a una zona cárstica, pasada la cual se llega al Collado de Cueto Llovero. Pero también se puede seguir la misma dirección sin bajar a la cabaña y bordear ese cars, llegando al mismo punto. Aquí nos cogió la lluvia con ganas. Lluvia abundante y aire con lo que la mojadura estaba asegurada.

Situados en el Collado podemos ver un sendero que a media altura va por la ladera oeste de Cueto Lloveru, dejando a nuestra izquierda un profundo valle por el que discurre la Riega Asprón. Nuestro sendero desciende lentamente adosado a los pliegues de la montaña hasta un pequeño horcado en el que damos vista al norte y a las praderas de Pando. Desde aquí el descenso es un poco más pronunciado y poco tiempo nos situamos junto a dos cabañas. La de la izquierda de mayores dimensiones y casi en ruinas y la de la derecha más pequeña y con un buen cercado de piedra. Junto a esta última sale un sendero que se adentra en el bosque por el que desciende con dirección este, un camino de tierra y piedras hasta los Invernales de Pando, ya en la carretera que se dirige a Alles. Allí nos estaba esperando el autocar y pusimos así punto y final a esta bonita ruta por la Sierra de Juan Robre, después de unas cinco horas de camino.

Para el próximo sábado día 24, tenemos ruta por Sobia. Nos vamos al Puerto Ventana para caminar hasta el Saleras y descender luego a Coañana en el concejo de Quirós. La ruta es:

Puerto de Ventana (1.586 m) – Sierros Negros (1.612 m) – Trobaniellu (1.533 m) – Collado Vusbigre (1.484 m) – Sobre Vusbigre (1.734 m) – Pico Saleras (1.778 m) – Vega de Duernos (1.461 m) – Brañas de Coañana (1.437 m) – La Revellada (1.225 m) – Mortera de Coañana (900 m) – Coañana (600 m)

Ya estoy esperando vuestras llamadas para hacer esta ruta.

Aprovecho para comunicaros un cambie en las rutas de los meses de Junio y Julio. La ruta que tenemos el día 21 de Junio al Puerto de Leitariegos y al Chao los Bueyes, la vamos a hacer el día 5 de julio y por lo mismo, la que estaba previsto hacer el día 5 de julio al Gustuteru y la vega de Aliseda, pasamos a hacerla el día 21 de junio. Los horarios y puntos de partida son los correspondientes a cada ruta. Ya está hecho el cambio en el calendario que figura en este blog.

lunes, mayo 12, 2008

RODEANDO PEÑA SIÑA

No era lo que estaba previsto, pero eso fue lo que pudimos hacer, rodear Peña Siña. El pasado sábado fue uno de esos días que antes se daban con mayor frecuencia y a los que ya no estamos acostumbrados. La verdad es que ya llevábamos con lluvia desde el jueves sin parar y ese día no iba a ser menos. Se pasó toda la ruta lloviendo y con ganas. Así pudimos disfrutar del paisaje que el agua exaltaba.

El autocar nos dejó en Vega de Sebarga ante el temor de que no pudiese dar la vuelta en Pen. Temor infundado ya que la carretera es lo suficientemente ancha y en Pen hay sitio para dar la vuelta. Pero nosotros optamos por subir por la carretera los 3 kilómetros que separan ambas poblaciones.

Una vez en Pen, continuamos por la carretera que se dirige a Villaverde unos cuantos metros más allá, hasta una curva a la izquierda con un puente bajo el que pasa el agua de una riega, que en el día que nos ocupa era muy abundante. En la curva también hay una solitaria casa y poco más allá sale por la derecha una pista que es la que debemos coger.

La pista nos va subiendo poco a poco por las faldas de Peña Siña, que es la mole que tenemos a nuestra izquierda. Al comienzo de la subida aún la podíamos ver, pero la niebla comenzó a descender hasta taparla y también el collado al que dirigíamos nuestros pasos y que se encuentra a la derecha, sur, haciendo collada con las estribaciones del Pico Pierzu, al que no pudimos ojear en todo el día.

A mitad de camino por la pista, parte a la izquierda un camino que se dirige a un hombro también a la izquierda de Peña Siña, desde el que se puede realizar la ascensión si el tiempo lo permite, ya que se trata de una ladera muy inclinada y con hierva. Nosotros seguimos subiendo hasta que la pista finaliza junto a una fuente abrevadero. Aquí comenzamos a subir por un sendero marcado en la enguarachada pradera. Más arriba observamos una pista que va de derecha a izquierda para dirigirse al collado al que debemos llegar. Subimos por los prados, unas veces por sendero y las más campo a través hasta alcanzar la pista y girando a la izquierda llegar al collado La Valleya, punto desde el que deberíamos ascender al Pico Siña, pero como ya comenté antes, la niebla lo cubría todo y no era plan el aventurarse para no ver nada. Debo comentar que junto a nosotros ascendió un lugareño junto a sus dos perros. Esto viene a cuento ya que él nos indicó la canal de descenso para evitar problemas de posibles despistes por la ladera que teníamos enfrente.

Para descender, desde el collado nos dirigimos a la derecha casi en horizontal, para pasar a la ladera opuesta de la vallada que se formaba a nuestra izquierda. Pasamos sobre un terreno cubierto de piedras con diversos tonos azules y verdes. Alguien dijo que era cobalto. Poco más allá unos cables que se descuelgan por la canal, nos hablan de antiguas explotaciones mineras en la zona. Al poco el pastor nos indica que debemos descender por la canal, siguiendo un imperceptible sendero por el que pasa el ganado, por la huellas que vemos. El descenso es vertiginoso y hasta en algún punto tenemos la opción de esquiar, ya que desaparece la hierva y la arena nos permite descender esquiando hasta recuperar nuevamente el verde. Comenzamos a ver algo y lo que vemos me pone el corazón en un puño. Aviso a los más rápidos para que esperen y nos reunimos en un hombro colgado sobre el estrecho valle. Abajo un espeso bosque nos espera y el rugir de un río. Es el Río Cormenero que con el agua caída, corre estruendoso valle abajo. A nuestro alrededor solo vemos vegetación hasta donde la niebla nos permite. Por el oeste tenemos las paredes de Peña Siña y al este descienden profundas valladas cubiertas de bosques, para encontrase en el fondo del valle con otro espeso bosque que no nos permite ver el río que ruge bajo las hojas. Comprobamos con el GPS nuestra situación y seguimos por el sendero aún en descenso. Al poco nos encontramos con un marcado camino que nos cruza de derecha a izquierda y nos devuelve la confianza.

Ya en el camino lo seguimos a la izquierda y enseguida topamos con una cabaña. Estamos en El Valleyón. Un pequeño descanso bajo la lluvia que no nos impide comer y beber algo, para continuar por el camino hasta las inmediaciones del río casi cubierto por la arboleda y la espesa vegetación. A la derecha parte otro sendero que intuimos se dirige a cruzar el río Cormenero para ir a buscar una pista que vemos al otro lado y que se dirige a Argolibio. Nosotros seguimos a la izquierda bajo los resaltes rocosos de Peña Siña. Al fondo observamos unas buenas praderas con vacas que suponemos pertenezcan a la majada de Cormenero y hacia ellas dirigimos nuestros pasos. Dejamos un sendero que sube y otro circula más abaja del nuestro. Creemos que no por cualquiera de ellos se alcanza el mismo punto. El de abajo entra en las praderas y el de arriba nos saca por encima del bosque que oculta las cabañas de Cormenero, donde llegamos por el camino del medio.

Un nuevo vistazo al GPS nos indica que debemos ascender por el bosque sobre el hombro que protege las cabañas por el norte y desde el que vemos nuestro próximo destino, Siña, muy por debajo de donde nos encontramos y con un cerrado desfiladero separándonos. El desfiladero lo salvamos por medio de un sedo que va dejando a nuestra derecha las profundas caídas verticales hacia el río. Vamos primero en horizontal para iniciar un descenso vertiginoso en múltiples revueltas, hasta alcanzar la pista en las inmediaciones de la ermita de San Antonio, derecha, que se encuentra antes de las cuatro casas que componen Siña. Merece la pena hacer la visita a este lugar. La ermita de bajo porte, tiene su frontis cubierto dando acceso a la entrada a la iglesia bien conservada y con bancos. Siguiendo por la carreterita a los pocos metros nos encontramos con un edificio a la izquierda medio destruido y poco más allá, otra casa de buen porte a la derecha para llegar a la que parece la casa principal con adosados y frontal de piedra labrada así como la jamba de la puerta principal tallada con dos cordones que recorrer toda su perímetro. Sobre la puerta, una especie de ventana y sobre ella el hueco donde debió haber un escudo. A la derecha un pequeño ventanuco con el típico estriado de concha de peregrino y a media altura una especie de escudo con una inscripción que data la obra en el siglo XV. Poco más abajo hay otra casa de trazas modernas.

De vuelta a la pista, dejando a la izquierda por donde habíamos llegado, continuamos de frente hasta el pueblo de Pen, donde damos por finalizada la preciosa y húmeda ruta de hoy. Mojadura que damos por bien empleada ante las luces y los verdes colores que el paisaje nos deparó.

Pero ya estamos pensando en la siguiente. Y la del día 17 nos devuelve una vez más a Cabrales. Nos vamos a Arenas para continuar con la circunvalación del Cuera. La ruta es la que os describo a continuación:

Arenas de Cabrales (150 m) – Praderías de La Nava (662 m) – Collada de Arniás (819 m) – Jorcau del Cuerno (976 m) – Puerto de Lles (740 m) – Collada del Cueto Llovero (825 m) – Invernales del Pando (436 m) – Arangas (352 m)

La ruta, con una dureza media es fácil de seguir y nos proporcionará unas estupendas vistas del valle del Cares y de la Pica Peñamellera, así como de la Sierra de Portudera por la que anduvimos hace una semana y como no, la Sierra del Cuera.

No os la perdáis. Es una ruta de unas cinco horas en la que lo más reseñable es el desnivel de subida que es de unos 800 metros. Espero vuestras llamadas.

martes, mayo 06, 2008

POR LA CALZADA ROMANA DE CAOURO

Los Puertos de Era

El pasado sábado día 3 del recién comenzado mes de mayo, las huestes del Grupo de Montaña LAS XANAS, se detrajeron en la historia para cabalgar junto a las huestes de Roma, en el sometimiento de las tribus de orgenomescos que se refugiaban en las impenetrables tierras del Monte Vindio.

La Calzada Romana de Caouro es una ruta obligada para adentrarse en la conquista de Los Picos de Europa, no emulando a los romanos, pero sí a los pastores y montañeros que abrieron las vías de comunicación que hoy conocemos en estos parajes.

Así que nosotros abandonamos la comodidad (¿) del autocar en el bonito pueblo de Tielve y tras aprovisionarnos del exquisito Queso de Cabrales, iniciamos la marcha atravesando el pueblo para salir con rumbo este junto al lavadero fuente. La ruta está bien indicada con la señalización del PR AS-127 y comienza en una pista hormigonada en dura subida. Al llegar al depósito de agua que abastece al pueblo, abandonamos la pista que gira a la izquierda, cambiándola por el antiguo camino que sale de frente, manteniendo el rumbo este. Las indicaciones echas en las piedras señalizando el PR con las típicas rayas blanca y amarilla, nos sacan de la duda al encontrarnos con otros senderos de menos orden que se cruzan con el nuestro. Baste saber que el caminar válido es el que asciende, por lo que debemos desechar por principio, todo lo que sea descenso.

Así alcanzaremos la majada de Valfrío y nuevamente la pista de hormigón. A nuestra izquierda observaremos una vallada que finaliza en un collado. Ese collado es nuestro próximo destino, por lo que nuevamente dejamos el hormigón y volvemos al sendero, ahora menos marcado, pero en el que siguen apareciendo las señales del PR y algunos jitos. Ya antes de alcanzar el collado, si miramos a nuestras espaldas, comenzaremos a ver la inconfundible silueta del Picu, el Urriellu, que poco a poco se va haciendo cada vez más grande. Una vez en el collado podremos contemplarlo en toda su plenitud al tiempo que descansamos del esfuerzo realizado. Estamos en el Collado Entrejano donde un indicador nos marca la dirección de Arenas al oeste, pasando bajo las estribaciones del Cueto de Tordín.

Enseguida nos situamos en el Collado Posadoiro en el que podremos observar una piedra con una extraña inscripción grabada. Aquí se contempla una estupenda vista de los macizos central y Oriental de los Picos de Europa. Del occidental adivinaremos algunas de sus más importantes cumbres. El camino continúa al norte bordeando un jou para alcanzar el Mojón desde donde ya vemos la preciosa majada de Tordín.

Aunque no es necesario, si que es recomendable acercarse a las cabañas y pasear entre ellas, contemplando la buena y aprovechada fábrica que tienen. Del mismo modo, paseando por las verdes y mullidas praderas que la forman, podemos acercarnos al la cueva de La Grayera, remontando luego por la izquierda al collado Fuente de Viña descendiendo a continuación a una depresión que nos lleva a las majadas de Tambrín. Las cabañas desperdigadas por todas partes, se caracterizan por los amplios cierres de piedras. Las puertas de algunas de esas cabañas se encuentran totalmente grabadas con nombres y fechas, con una caligrafía envidiable. En algunos puntos podremos ver a la derecha y en el fondo del valle, la carretera entre Arenas y Panes y el agua azul del Río Cares que la acompaña. Al otro lado, por delante de la muralla de las Sierra del Cuera, una pequeña sierra, la Sierra de Juan Robre, salpicada de cabañas y por la que en un par de semanas caminaremos a la conquista del Forcau del Cuernu, en travesía entre Arenas y Arangas.

El descenso se hace cada vez más palpable. Luego del Collado de las Baturrias pasamos por la majada de Humardo y comenzamos a descender por un camino empedrado que se interna en el bosque. Las majadas se suceden por todos lados. El camino parece encabritarse y las revueltas se suceden unas tras otras, entre fayas, encinas y espineras. Cuando estamos a punto de volvernos locos de tanta piedra, alcanzamos el Collado Castiello, reconocible por un grande y viejo castaño con el tronco quemado. Terminamos el suplicio de la piedra y el camino se suaviza ahora ya de tierra. Los viejos castaños se salpican a uno y otro lado del sendero y les cuerres rememoran viejos tiempos, cuando las castañas eran alimento primordial.

Arenas de Cabrales ya está a la vista desde hace un buen rato, pero parece aún inalcanzable. Al fin pasamos tras una portilla, por encima de la canal, procedente de Poncebos, que lleva el agua a la central que unos metros más atrás pudimos ver entre los árboles. Ya solo resta descender lo que queda de senda, para terminar en la carretera entre Arenas y Poncebos, muy cerca del puente sobre el Cares, por donde alcanzaremos Arenas de Cabrales para poner el punto y final a una ruta de unas 6 horas por unas tierras llenas de historia.

Para el día 10 tenemos ruta por Amieva, en las inmediaciones del Pico Pierzu. Nos vamos a los Picos de Siña, concretamente a Peña Siña o Pico del Teyeu, de 1047 metros. La ruta a seguir es:

Pen (386 m) – El Fresnedu (429 m) – La Llamargona (570 m) – Collada Llampra (895 m) – Peña Siña (1.054 m) – Collada La Valleya (895 m) – El Valleyón (550 m) – El Cormeneru (480 m) – Ermita de San Antonio (470 m) – Collado Sevarella (444 m) – Los Llanos (390 m) – El Beyu de Pen (237 m) – Santillán (145 m)

Os aviso que tenemos el autocar de 27 plazas asignado y no tenemos posibilidades de llevar el de 47 por lo que cuando se terminen las plazas no habrá nada que hacer. No dejéis para última hora el apuntaros.

lunes, abril 28, 2008

LOS GURBIÑALES. UNA VISTA DE PICOS, CON OJOS DE PASTOR

La ruta de los Gurbiñales resultó de lo más gratificante. El autocar nos dejó en el Collado Les Valeres, donde comienza la pista que tras atravesar la Vega de Enól y pasar por Vega la Cueva, se bifurca en dos en Pan de Carmen, dirigiéndose por la derecha hacia el Mirador del Rey y el Bosque de Pome y por la izquierda, camino que nosotros tomamos, baja a la Vega el Huerto y el Pozo del Alemán. Tras cruzar el puente sobre el Río Pomperi iniciamos la subida por el Camino del Parque hasta la majada de Vega la Piedra, fácil de distinguir por la enorme piedra que nos encontramos en el camino al llegar a ella.

Hasta aquí el camino es bien conocido por todos y fácil de seguir, pero ahora comienza lo que creíamos más complicado. En vez de seguir subiendo por la pista que se dirige a la izquierda hacia Vegarredonda, atravesamos las praderas de Vega la Piedra a la derecha y en suave descenso, dejando dos senderos muy marcados que van más altos. Pronto nos encontramos un sendero que baja entre piedras y prados. Cada vez se hace más ostensible el sendero y es fácil de seguir. Alcanzamos los Llanos del Burdio por una zona en la que se nota la acción de los jabalís y debemos fijarnos en una marca amarilla en una roca. Aquí comienza el camino armado que nos va a subir a lo alto de la pared que tenemos a nuestra izquierda. Poco antes, pasamos bajo una canal por la que debió corre bien el agua, a decir del barro que se escurre por ella. El camino discurre primero por la ladera de la montaña hasta que gira a la izquierda e inicia el vertiginoso ascenso por la canal de la Cuenye los Corrales. El camino serpentea en cerradas curvas ascendiendo casi en vertical. Pequeños desmoronamientos de piedra lo cortan en algunos puntos, pero es fácil de seguir. Las vueltas y revueltas se suceden hasta que alcanzamos la cima de la muralla. Allí se abren los verdes prados salpicados por la blanca roca caliza. Estamos en Vega Ciarda. Al fondo tenemos el Pico las Vidriosas y a su lado al este, el Charcón, que debemos rodear por su cara norte, siguiendo por las praderas en un continuo sube y baja. No en vano nos encontramos en los Joyos del Cuevón. A derecha e izquierda se abren profundas simas y jous. No hay un camino definido pero la orientación tiene que ser sureste.

Alcanzamos el inicio de una extensa lengua de pradera verde limitada por el norte por el abismo que cae sobre la Vega la Piedra y por el sur por las calizas pendientes del Porro Deu y Los Gurbiñales. Mientras que algunos, más cansados, se deciden por seguir por los prados hacia la Majada de las Fuentes, el resto optamos por ascender primero al Porro Deu de 1.409 metros y siguiendo la crestería terminar en Los Gurbiñales. Ni que decir tiene, que las vistas de ambos son similares y maravillosas. Al norte se extiende toda la zona de los Lagos de Covadonga hasta que la vista se pierde casi en el mar. Por el oeste el Tiatordos, Maciedome, la llambria... Y por el este la Torre de Santa Maria con sus galas de novia, resaltando contra el cielo azul. Claro que hay más que la Peña Santa de Enól. También están las Cebolledas y los Traviesos, la Canal Parda y los Argaos. Y como no, el Requesón los Poyones y el Cotalva.

Abajo casi a nuestros pies, el refugio de Vegarredonda y el río Junjumia discurriendo ruidoso por la profunda canal abierta por sus aguas. Aguas abajo, adivinamos más que vemos, los profundos abismos de la foz que forma el río. Es una visión distinta a las que normalmente tenemos cuando caminamos por estas zonas. Es la visión de los pastores, verdaderos artífices de los caminos y sendas de estos intrincados lugares. La necesidad de encontrar pasto para el ganado hizo que estos espacios remotos e intransitables, se abriesen al paso de personas y animales y por eso hoy, podemos disfrutar de estas vistas. Es una pena que se pierda esta gran labor de tantos y tantos años.

El descenso lo hicimos buscando los mejores pasos siguiendo por la cresta con dirección sureste. Más o menos a la altura de la única cabaña de la Majada de las Fuentes, descendimos por una canal hasta las verdes camperas de la majada. Allí nos esperaba el resto del grupo y ya todos juntos continuamos subiendo por las praderas hasta un collado tras el cual se abre un abismo hacia el Junjumia. Al norte hay una pequeña horcada con una franja herbosa de la que parte un sendero al principio poco visible, dando vista a la Vega Canraso y el transitado Camino del Parque. El sendero desciende poco a poco a la vez que asciende también la vega y ambos confluyen a las puertas de la Majada de la Rondiella.

El resto de la ruta no tiene historia. Descendemos por vega Canraso hasta Vega la Piedra y de allí al Pozo del Alemán y por la polvorienta pista alcanzamos las inmediaciones del Lago de Enól, donde nos espera el autocar. Fueron seis horas de tranquilo caminar, por una zona poco visitada por los montañeros y muy agradecida para la vista y para el disfrute.

Para el próximos sábado día 3 de mayo, tenemos una ruta clásica, la Calzada Romana del Caouro por los Puertos de Era, Portudera. Se trata de una ruta un poco larga pero sin mayores dificultades. La ruta propuesta es:

Tielve (700 m) – Valfrío (997 m) - Collado de la Cruz de Entrejano (1.142 m) - Jorcao la Morzal (1.167 m) - Posadorio (1.233 m) – Collado El Mojón (1.240 m) - Majada de Tordín (1.213 m) - Collado del Callejón de las Cuerres (1.122 m) - Llomba las Baturrias (1.101 m) - Collado Tambrín (979 m) - Cruz de Pruvia (800 m) - Arenas de Cabrales (150 m)

Se trata de una histórica y bonita ruta que ningún montañero ha de dejar de hacer. Tiene hermosas vista de Picos, si el tiempo acompaña. En definitiva, otra ruta para disfrutar. Espero vuestras llamadas.

lunes, abril 14, 2008

DESDE SELLAÑO AL PICO PONDIO

El Pico Pondio es una mole rocosa cubierta de verde, que vemos al suroeste de Sellaño, entre los ríos Semeldón, por el oeste y el Ponga por el oeste. Es la primera cumbre de un corto cordal, el de Tribierto, que se extiende entre los ríos mencionados, desde Sellaño hasta estrellarse contra la gran mole de la Llambria. El Pondio no es la cumbre más alta, pero tiene unas vistas estupendas de todo lo que se mueve a su rededor.

El sábado pasado era el primer día de tregua de un temporal que nos bañó durante toda la semana, con lluvias continuas a las que ya no estamos acostumbrados. El día amaneció con nubes y grandes claros y aunque los meteorólogos vaticinaban lluvias intermitentes de escasa entidad, la verdad es que no nos calló ni una gota mientras estábamos de ruta.

Comenzamos a caminar en Sellaño por la carretera que se dirige a la Collada Moandi, donde vemos un cartel anunciador de la Senda de Semeldón, cuyo primer tramo es parte de nuestra ruta de hoy. Vamos siguiendo los indicadores del PR AS-212 y las marcas azules sobre la caja del antiguo trazado del ferrocarril maderero.

Junto a una portilla con una marca azul, dejamos momentáneamente el PR y saltando dicha portilla, continuamos por el prado en el que se distingue por donde circulaba el ferrocarril. Se puede seguir por el camino, pero a nosotros nos gusta más la senda antigua. Volvemos a cruzar otra portilla y pronto nos reintegramos nuevamente al sendero. Tenemos que atravesar el Arroyo Lladeros, que hoy baja con bastante agua y el puente de madera se encuentra en un lamentable estado: medio caído y con maderos podres y el resto muy resbalosos debido a la humedad. No que da otro remedio que cruzar por el río aprovechando las piedras que sobresalen del agua. De nuevo en el sendero, dejamos un puente a la izquierda por debajo del camino y proseguimos hasta el siguiente puente. Es el Puente Cureñu. Lo atravesamos y en ligero ascenso, caminamos por un sendero entre árboles, algunos, los más viejos, caídos al suelo y cubiertos de musgo. Por la izquierda y de la misma dirección que el nuestro, se nos une otro sendero. Es el que procede de Tribierto y se trata del antiguo Camino Real de Cazo a Taranes y al cual nos incorporamos.

El PR desciende ligeramente a la derecha para cruzar el Puente de la Sota el Cándanu y seguir por el amplio camino de la ya mencionada caja del ferrocarril, que vemos al otro lado del Río Semeldón. Pero no es ese nuestro camino. Justo donde el sendero inicia el descenso, sale a la izquierda un camino casi tapado por la maleza, pero muy marcado. Ese es el nuestro. Pronto se abre un poco y es más fácil caminar. Poco a poco va cogiendo altura y nos proporciona unas estupendas vistas del río y del camino de Semeldón en la orilla contraria. El ascenso nos permite contemplar todo el valle hasta la ubicación de la Majada de Semeldón, a los pies de la Cuesta la Morena. Una cabaña a este lado del río nos sirve de indicador. En la orilla contraria, se encuentra la majada.

Por nuestra parte llegamos a una buena cabaña aparentemente abandonada, y con un buen prado de marcada pendiente. Nos encontramos en la Casa y Prado de Roque, en los inicios del Valle del Cordal o Valdecordal. Al otro lado del río se encuentra Obania y el Valle de Covayos que termina en Viores. Por detrás de la cabaña discurre el sendero y poco a poco vamos alcanzando altura pasando entre varias cabañas, algunas derruidas, lo que nos hace pensar de la importancia de esta zona cuando la economía se basaba en la ganadería. Prados muriados y cabañas de buen porte nos dan idea de su uso en lejanos tiempos.

Junto a grupo de cabañas, parece perderse el sendero y salimos a un prado muy pendiente, por el que vamos progresando haciendo grandes zigzags para avanzar un poco más cómodamente. Una cabaña a la derecha nos indica el último repecho para alcanzar la collada en la que hay otra buena cabaña. Al fin logramos situarnos en un piso plano. Damos vistas al valle del Río Ponga y a las abismales caídas por las que discurre la pista por la que luego descenderemos. La collada Llimes se encuentra entre el pico Pondio por el norte y el Macicón al sur, por donde continúa el cordal. Al este el valle del Río Ponga y el Pierzu, mientras que por el oeste vemos toda la sierra del Valle del Moro.

Después de un merecido descanso y de algunas fotos para el recuerdo, iniciamos la ascensión a la cumbre del Pondiu, En vez de atacar la subida de frente optamos por seguir un casi imperceptible sendero que se encamina a la derecha de la cumbre, para alcanzar una cresta por la que unas veces trepando y otras siguiendo los pasos que dejan las caballerías, vamos ascendiendo. Nos fueron de mucha utilidad los caminos abiertos por el ganado, caballos, para poder caminar por los mejores lugares. Luego decidimos, algunos, cruzar la cresta a la derecha y terminar la subida por una zona de pasto muy pendiente, pero más fácil que el final rocoso.

La subida es dura pero las vistas de la cumbre lo compensa todo. Por el norte, allí abajo, vemos nuestro punto de partida y de llegada, Sellaño, junto con Tribierto, Cazo, Los Lladeros, Ambígüe... Por encima la Mota Cetín. Al este, los Picos de Europa medio tapados por las nubes y la inconfundible silueta del Pierzu. Siguiendo al sur, el Recuencu, Collau Zorro, Pileñes y todo el valle del Río Ponga con la serpenteante carretera de Beleño. Al otro lado del valle, la imponente masa rocosa del Tiatordos y más a la derecha la Peña Taranes y las verticales paredes de La Llambria. Por el oeste, el Maoño, la alargada línea del Collado Traslafuente y sobre él, la Sierra del Trayán, y su pasada, que hicimos hace dos semanas. Luego la Sierra de Aves con el Vízcares. Más a la derecha el Cunio y un sin fin de cumbres. Ya más abajo, en el valle, Vallemoro, La Cuesta la Morena, Semeldón.

Realmente no sabíamos a donde mirar. El día estaba claro y las vistas eran estupendas. Mejoradas aún más, gracias a la fina capa de nieve que coronaba la mayoría de las cumbres mencionadas.

Permanecimos allí un buen rato y nadie se acordaba del descenso. Pero había que hacerlo. Dejamos a nuestra derecha la cresta rocosa por la que algunos habían ascendido, para bajar por la pindia pradera siguiendo nuevamente el rastro dejado por los caballos. Dejamos también el lugar por el que algunos habíamos cruzado esa mencionada cresta y en la siguiente bifurcación verde a la derecha y siempre siguiendo el sendero, pasamos al otro lado, dando vista al Collado Llimes. Seguimos descendiendo ahora al oeste por la pradera, a pasar bajo un árbol caído y girando al sur bordeando la piedra, retornamos al camino de subida, siguiendo ruta por la roca hasta alcanzar el sendero por el que habíamos iniciado la ascensión, para llegar al collado.

Lo peor estaba hecho y ya lo que nos faltaba era coser y cantar. La pista sale del collado dirigiéndose a la cabaña de la derecha y haciendo amplias revueltas, baja cómodamente toda la inclinada ladera del Valle de Tobaos, dando vista siempre al Pierzu, en lo alto y al Río Ponga en lo más profundo. Algunas vacas nos miran con extrañeza y unas cabañas casi al final de la pista nos indica que estamos muy cerca de la carretera en la Sota Tobaos. Alcanzada esta, solo nos resta caminar por ella unos dos kilómetros, para cerrar la ruta en Sellaño, después de cerca de seis horas de recorrido.

Para el sábado que viene, tenemos una nueva ruta del recorrido que estamos realizando por etapas alrededor de la Sierra del Cuera. Nos vamos a Ortiguero, donde terminamos en la etapa anterior, para dirigirnos por Asiego hasta Arenas de Cabrales. La ruta es la que os describo a continuación:

Ortiguero (432 m) – Pandiello (520 m) – El Collau (503 m) – Pedrovil (526 m) – Cabaña la Escalina (444 m) – Asiego (440 m) – Collado de Tobacín (495 m) – Cuerres (338 m) – Llanu Molín (294 m) – El Collau (522 m) – Pandejana (414 m) – Canarrubia (249 m) – Arenas de Cabrales (150 m)

Os tengo que decir que no puedo ir a esta ruta y que además solo podré apuntar a los que me llamen antes del jueves a medio día. Quien tenga que comunicarse con alguien del grupo después de ese día, deberá hacerlo a través de Lito (985786775 o 669189569) o de Jorge (680358404). Ya estoy esperando vuestras llamadas. La ruta es sencilla sin casi altitud y apta para todo el mundo. La distancia total a recorrer son 18 kilómetros y el tiempo estimado para realizarlas unas 7 horas, aunque hay varios sitios desde los que se puede acortar.

lunes, abril 07, 2008

MAGNÍFICO DÍA PARA UN PASEO POR LAS BRAÑAS DE SALIENCIA

Un estupendo día de sol y temperatura muy agradable, nos recibió el pasado sábado en el somedano pueblo de Arbichales, en la carretera de Saliencia.

Hasta allí nos desplazamos para realizar una corta y fácil ruta por las brañas de Saliencia, PR AS-12. Atravesamos el caserío de Arbichales y comenzamos a subir por un empedrado camino a orillas de un cantarín arroyo, el Regueiru de Murias. Estamos subiendo por la Foz de la Güergola, ancestral camino hecho por los pastores de Arbichales para dar paso a las fértiles brañas colgadas del Cordal de la Mesa. El camino asciende en escalones por los armados zigzags hasta alcanzar las primeras praderas por debajo de la Braña de Murias a la que podemos ir siguiendo el camino que se bifurca a la izquierda. Luego otro camino más alto la une a la de Arbichales. Nosotros seguimos por la derecha en más suave subida y alcanzamos la bonita Braña de Arbichales, con varias cabañas con cubierta vegetal de escoba, bajo la amenazante mirada de la muralla de piedra de Peña Negra. Echando la vista atrás, contemplamos la redondeada mole del Michu que nos acompañará buena parte del camino. Más a la derecha el Collado del Xuegu la Bola y a continuación las cabañas de la Braña de la Corra, ya en pleno Camín Real de la Mesa y dando paso al triángulo de Peña Negra.

Continuamos por el camino que pronto se convierte en pista acoplándonos al caprichoso contorno de la ladera, que va formando pliegues por los que discurren las riegas. Dejamos una pista que sube a nuestra izquierda y que se dirige a la Braña del Cuerragu. Cruzamos un par de riegas y alcanzamos una nueva braña. Es la de Cuchao, encaramada en un hombro hoy de un fuerte color verde. Las cabañas se acomodan a los bordes de la pradera, dejando el mayor espacio para el alimento del ganado. Siguiendo por la pista vemos por encima nuestro, otras muchas cabañas diseminadas por toda la ladera, lo que nos hace vislumbrar la enorme vida que en tiempos remotos tuvo este lugar.

La siguiente braña es la que pertenece a Endriga y que tiene por nombre Morteras de Ordiales. También enclavada en un hombro que se desprende de la sierra, nos ofrece unas estupendas vistas del Valle de Saliencia. Acercándonos al borde sur de la braña, contemplamos a vista de pájaro los pueblos de Endriga y Saliencia en el fondo del valle. Frente a nosotros, el bosque del Monte Grande y las Bustariegas, zona restringida del Parque de Somiedo, y las cumbres del Cordal del Tarambicu. Al este contemplamos las inconfundibles siluetas de Los Bígaros y el Muñón y en su ladera sur, el collado de La Farrapona, límite entre las provincias de Asturias y León.

Después del descanso para reponer fuerzas y darle alegría a la vista, continuamos por la pista hasta la última braña del recorrido, la Braña de las Morteras de Saliencia, con el caserío muy diseminado por la amplia pradería. Era temprano, la ruta se hace en unas tres horas, y mientras que algunos optaron por seguir la pista con rumbo a Saliencia, la mayoría del grupo decidimos continuar y atravesando las praderas fuimos al encuentro de la pista que desde las Morteras asciende al Collado de la Madalena, para encontrase con el Camín Real. Dimos vista a las tierras teverganas con la Sobia en primer término y tras ella, el Aramo y más al este las nevadas cumbres del Cornión.

Seguimos ruta al este por el hoy nevado Camín Real que ahora transita dando vista a las caídas que se dirigen a la Braña de la Funfria y mucho más abajo, a Barrio, Cuña y Alesga, ya en la carretera que sube a Ventana. Caminamos a la sombra de Las Gabitas y Los Cumales y pasamos por la Cuendia la Mucher, antes de alcanzar El Muro, lugar en el que se cuenta de una gran batalla entre las tropas romanas y los indómitos astures que poblaron estas tierras.

Un descanso al borde del valle que forma el Arroyo de los Arroxos, disfrutando de estupendas vistas del Muñón, parece que despertó el hambre a los avezados caminantes y en vez de continuar hasta la Braña de la Mesa para coger el camino de los Arroxos, decidimos descender campo a través, casi directamente a la preciosa y salvaje Foz de los Arroxos, siguiendo el camino que a orillas del río y atravesando una zona restringida del parque, se dirige a buscar la antes pista de subida a la Farrapona, convertida hoy en una estupenda y asfaltada carretera. Unos cuantos pasos más y alcanzamos las primeras casas de Saliencia, donde estaba el autocar, para terminar el día dando buena cuenta de las viandas que transportamos, en la comodidad del Albergue de Saliencia. La ruta total, con mucha calma y varias paradas, nos llevó 5 horas y cuarto.

Para el próximo sábado tenemos ruta por tierras de Ponga, un circuito con salida y llegada en Sellaño, para conquistar la cumbre del Pico Pondiu. La ruta es la siguiente:

Sellaño (235 m) – Sota del Cándanu (250 m) – Casa Roque (400 m) – Valle del Cordal – Collado Llimes (750 m) – Picu Pondiu (995 m) – Valle de Tobaos – Sota Tobaos (290 m) – Sellaño (235 m)

La ruta no es larga y el desnivel a vencer es de unos 350 metros para alcanzar el Collado de Llimes y otros 250 metros para hacer cumbre, teniendo en cuenta que hay que volver siempre al collado, lo que quiere decir, que el que no quiera ascender al Pondio puede esperar en el collado.

Tenemos una novedad en las rutas de este mes. Por motivos estratégicos, nos vemos en la necesidad de hacer un nuevo cambio de fechas. La ruta programada para el día 19, los Lagos, Los Gurbiñales, la posponemos para el día 26 y ese día (19) hacemos la de Ortiguero – Arenas de Cabrales. La cosa queda así:

Día 19: Alto de Ortiguero – Pedrovil – Asiego – Pendejana – Poo – Arenas. Salida de S. Andrés a las 7.

Día 26: Les Valeres – Vega la Piedra – Porru Deu – Los Gurbiñales – La Rondiella – Les Valeres. Salida de S. Andrés a las 7,30.

Espero vuestras llamadas para la ruta del próximo sábado día 12.

lunes, marzo 31, 2008

OTRO PASEO POR REDES

La ruta del pasado sábado fue preciosa. No es necesario dar muchas explicaciones cuando hablamos de pasear por Redes y más aún, si lo hacemos unos días después de que un temporal nos visitara y dejara en nuestras montañas un blanco manto de nieve.

Efectivamente, después de una semana de nieve y agua, el sábado amaneció un día precioso. El cielo azul y una baja temperatura al amanecer, para luego ir subiendo en grados hasta el punto de llegar a pasar calor en algunos momentos.

Comenzamos a caminar en el pueblo de Bueres, en la carretera que une Campo de Caso con Infiesto por la Collada de Arnicio. De aquí, por la carretera, nos acercamos al pueblo de Nieves y tras atravesar su caserío, tomamos una pista hormigonada al poco de pasar la capilla de Nuestra Señora de los Dolores, que data de 1716. La pista nos va a subir con duros repechos, hasta Los Collaos y la majada de la Taxera. Es casi toda de hormigón y de ella salen algunas desviaciones que no debemos tomar. Por Los Collaos, ya vemos ante nosotros el Pico Entrambosllagos y un sendero que sale a la izquierda por el que se alcanza el collado Lago Colines, al oeste del pico. Nosotros continuamos por la pista para llegar al collado Llagu Ovia, dando vista al Valle del Serondu. Ya en los últimos tramos de la pista empezamos a pisar nieve, cosa que continuamos haciendo al emprender la ascensión al cercano pico Entrambosllagos de 1.336 metros. En algunos sitios nos hundíamos hasta la rodilla.

Mientras descansábamos pudimos contemplar una buena parte del recorrido que nos proponíamos realizar. Mientras por nuestra derecha se levantaban las crestas de La Ordaliega, Moñacos, La Frayada el Cuetón de les Travieses y La Crespa, frente a nosotros teníamos, en el fondo del valle, el estrechamiento de las foces del Molin y de los Cubilones. Algo más a la izquierda, nuestro objetivo, la Sierra del Trayán y el paso previo del Collado Colines, del que veíamos partir la senda que tomaríamos para alcanzar la Pasada del Trayán. Más al oeste, la Foz de los Maserones, Los Cuetos Negros, La Colada de Arniciu y el Faceu.

Reanudamos la marcha descendiendo por la cresta norte hasta el Collado Lago Colines y de este al Colines, un poco más a la derecha. Aquí parten tres sendas: por la izquierda, bajo las estribaciones de Los Cuetos Negros, sale una que se dirige a las cabañas que se ven en la falda de estos. Por el centro y más baja que las otras dos, una marcada senda parece dirigirse a la Foz de los Maserones. Mientras por la derecha, manteniendo la altura al principio, tenemos la que nos llevará por toda la falda de la Sierra del Trayán, casi hasta el final. Seguimos esta última senda que en algunos momentos se bifurca pero que no se llega a perder. Tiene todo el aspecto de una senda del ganado. Primero mantiene la altitud y luego va ascendiendo suavemente hasta la canal de la Pasada. Aquí el camino gira a la derecha y comienza a subir en múltiples revueltas tomando altura rápidamente. Hay que tener cuidado en esta subida ya que es fácil que se suelten piedras. Después de un buen número de zigzags alcanzamos al fin la puerta de roca que nos da paso al valle contiguo. Ante nosotros la muralla de la Sierra de Aves con el Vízcares en primer término. A la izquierda vemos las verdes camperas de la Majada de Trayán a la que nos dirigimos. Previamente marcamos en nuestra imaginación el recorrido que debemos hacer y que nos va a llevar a una zona herbosa a la derecha de la dicha majada y en descenso, para bordear por la derecha, los agrestes Altos del Trayán.

El descenso se hace algo delicado por la acumulación de nieve y lo resbaladizo del terreno, pero no hay peligro inminente y se desciende con precaución, pero bien. Atravesamos por debajo de la majada una zona arbolada y pasamos otra cubierta de tojos que alcanzan ya una buena altura. Bordeamos un crestón y siempre en descenso, vamos girando a la izquierda hasta llegar a una canal por la que descendimos a la orilla de un cantarín arrollo. Este tramo no tiene un camino definido y es la intuición la que nos dirige. Hay posibilidad de evitar esta canal, haciendo un casi vertical descenso por una zona de matorral que hoy se encontraba muy resbaladiza.

Sin cruzar el arroyo, giramos a la izquierda y nos adentramos en un bonito bosque de hayas por el que fuimos siguiendo algunos senderos del ganado que indefectiblemente nos llevarían al Collado Cuba, a los pies del Pico Mueñigu. Bordeando este por la derecha, alcanzamos la derruida majada del mismo nombre, enclavada en una bonita y verde pradera. Dejando las ruinas delas cabañas entre los árboles, a nuestra izquierda, descendimos por toda la pradera hasta el límite del matorral, al poco de una pequeña charca que se forma en tiempo húmedo en la pradera. Aquí aparece un marcado sendero que toma dirección este, convirtiéndose en una buena y ancha pista, a la que parece que ya no se le da mucho uso, viendo como crece la maleza en ella. La pista se encuentra atravesada por algunos árboles caídos y con zonas en las que la maleza casi llega a cerrarla, pero el paso es factible y la pista muy cómoda de caminar, con largos zigzags, descendiendo en busca del Río del Infierno, que comenzamos a oír, aunque no podemos ver por la espesura del bosque.

Poco después de atravesar la riega del Arroyo Foz, alcanzamos el río y la pista, en el Área recreativa La Pesanca. Desde aquí solo queda seguir la pista al oeste para alcanzar el pueblo de Riofabar, donde nos esperaba el autocar y donde pusimos punto y final a una preciosa ruta después de 6 horas y media de caminata.

Para el próximo sábado tenemos algo más sencillo y corto. Nos vamos a Somiedo para realizar una bonita ruta por las brañas de Saliencia. El recorrido es el siguiente:

Arbeyales (800 m) – Foz de la Güérgola – Braña Ordiales de Arbichales (1.380 m) – Braña el Rebochal (1.357 m) – Braña el Cocháu (1.400 m) – Morteras de Ordiales (1.410 m) – Morteras de Saliencia (1.400 m) – Pandiecha (1.200 m) – Saliencia (1.110 m)

Parece que el tiempo se va estabilizando y la ruta que proponemos no es dura y si muy gratificante. Así que ánimo y a coger el teléfono para apuntarse, antes de que se agoten las plazas. Os recuerdo que a partir de esta ruta los precios del viaje quedan como sigue: Socios del G.M. Las Xanas: 12 euros. No Socios: 13 euros. Los que no hicieron aún efectivo el pago de la cuota de este año, que lo hagan o tendrán que abonar como no socios.

Espero vuestras llamadas.

lunes, marzo 24, 2008

VENCIDOS POR EL TEMPORAL

Los malos presagios con los que los meteorólogos nos acribillaron durante toda la semana, se hicieron realidad el sábado y no vimos otro remedio que el de hacer un cambio de ruta sobre la marcha.

La subida al Cuetudave es delicada con buenas condiciones meteorológicas, cuanto más con agua y anuncio de nieve. Lo mismo ocurre con la Canal de Osina en la que los tramos de calzada romana empedrados, son resbalosos estando secos. Excuso decir como serán con todo el agua caída desde el día anterior. Luego también nos dimos cuenta que la niebla nos habría jugado una mala pasada en el trayecto entre la Collada de Osina y Bejes.

Con todos estos alicientes, decidimos entre los pocos que nos habíamos atrevido a salir de casa, subir por la Canal de Urdón, hasta Tresviso y retornar nuevamente a Urdón, ya que la subida por carretera a Tresviso nos imaginamos que sería imposible por culpa de la nieve.

Así lo hicimos y resultó una ruta de lo más agradable, dentro de las condiciones que teníamos. La lluvia no cesó ni un momento y cuando alcanzamos los 700 metros de altura, se tornó en nieve que nos acompañaría hasta Tresviso, donde una fuerte ventisca nos recibió para terminar las ayudas del clima.

La estupenda ubicación del bar del pueblo nos proporcionó unos momentos de descanso y abrigo impagables con ese clima. Allí dimos buena cuenta de unos caldos y varias jarras de vino blanco caliente, con el que poder enfrentarnos a la bajada que nos esperaba. Unos trozos de chorizo graciosamente ofrecidos por el dueño del bar, fueron el complemento final para la recuperación.

La nieve seguía cayendo y cada vez con más fuerza e insistencia. Emprendimos el descenso y ya la capa del blanco elemento se veía el doble que la que tuvimos en la subida. También la altitud en la que la nieve se tornaba en agua era mucho más baja, unos 500 metros, con lo que terminamos el recorrido hasta Urdón bien empapados, pero felices y agradecidos por haber podido hacer una pequeña ruta, con un buen desnivel, unos 800 metros, pisando nieve y sin arriesgar nada.

Para el sábado próximo, día 29 y último del mes de marzo, tenemos la ruta de la Pasada del Trayán, por terrenos de Parque de Redes. Esta ruta la teníamos para el pasado día 15, pero la retrasamos y es ahora cuando la ponemos en circulación. La ruta discurre por:

Bueres (716 m) – Nieves (760 m) – Los Collaos (790 m) – Collado Llagu Ovia (1266 m) – Collado Lago Colines (1246 m) – Collado Colines (1148 m) – Pasada del Trayán (1229 m) – Majada Trayan (1106 m) – Collado Cabo (914 m) – Collado Mediu (907 m) – La Pesanca (430 m) – Riofabar (200 m)

Una bonita ruta que podremos disfrutar si el tiempo no lo impide. El terreno es interesante y al que hay que prestar especial atención para que no ocurra como hace dos semanas, y podamos realizar la ruta proyectada.

Os diré que de momento tenemos el autocar de 27 plazas pedido. Si lo dejáis para muy tarde, podéis encontraros sin plazas. Solo pediremos el de 47 plazas si la afluencia de peticiones es importante en los dos primeros días de la semana. De momento tenemos 12 plazas cubiertas. Espero vuestras llamadas.

lunes, marzo 17, 2008

CAMBIOS PARA LAS PROXIMAS RUTAS

El sábado pasado, por motivos particulares, no pude realizar la ruta que teníamos propuesta a las peñas los Fueyos y Escrita. Luego me enteré que hubo algunos problemillas para su realización. Por ese motivo no os puedo dar el relato de esa ruta y lo que hago, es dejar el campo libre para alguien que quiera hacerlo, de los que, tampoco, hicieron la ruta.

Como dice en el encabezado de este escrito, hay algunos cambios en las rutas propuestas para el resto del mes. Por motivos táctico, hemos pospuesto una vez más la ruta de la Pasada del Trayan y en su lugar adelantamos la de la Canal de Osina.

La cosa queda como sigue:

Día 22 de Marzo: Canal de Osina. Salida de San Andrés a las 7 de la mañana.

Día 29 de Marzo: Pasada del Trayan. Salida de San Andrés a las 7,30 de la mañana.

Por lo tanto la ruta que haremos el próximo sábado es la que a continuación os expongo:

La Hermida (110 m) – Canal de Osina – Cabaña el Fresno (450 m) – Collado de Osina (556 m) – Sendero Bermejo (685 m) – Cueto Dave (828 m) – Collado de Osina (556 m) – Sierra de Bejes (850 m) – Collado de Hoja (822 m) – Bejes (590 m) – Barrio de Quintana (550 m) – Collado de Pebe (699 m) – Canal de Pebe – Cuadra el Castillo (430 m) – Los Mollares (290 m) – La Hermida (110 m)

Con respecto a esta ruta tengo que decir que la ascensión al Cueto Dave es, según la descripción del libro de Desnivel, 50 EXCURSIONES POR LOS PICOS DE EUROPA-MACIZO ORIENTAL, escrito por CESAR DE PRADO, complicada y se desaconseja hacerla si hay humedad. Parece que existen algunos pasos de cierta dificultad y el Sendero Bermejo es estrecho y expuesto, amén de la panza de burra que hay que salvar, y en la que dice que hay que pasar agachados y mejor sin mochila. El resto no tiene ningún problema reseñable y es un cómodo paseo. La ventaja es que no es necesario hacer el Cueto Dave, ya que siempre hay que continuar desde el Collado de Osina.

Así que ya lo sabéis, nos vamos a la Canal de Osina en la Hermida el próximo día 22. Los que estén dispuestos a caminar un poco por los aledaños cántabros de Picos, que me llamen lo antes posible. En esta ocasión no va a haber posibilidades de buscar a última hora un autocar mayor y alguien se puede encontrar sin plazas. No lo dejéis para el último día. Llama ya.