En esta ocasión no hay relato de ruta, ya que a la que el grupo realizó el pasado sábado día 14, no pude asistir y por tanto no puedo hacer una crónica de algo que no hice.
Por ello, desde estas líneas, apelo a la amabilidad de alguno de los que participaron en la ruta, para que nos cuente todo, y digo ¡todo!, lo que pasó ese día, que fue más de lo que parece.
Simplemente y para dar hilo a lo que a continuación escribiré, os comento lo que me contaron. La ruta propuesta por Maravio, ascendiendo a las Peñas Sala y Gradura para bajar posteriormente a Las Ventas por Fabar, no tiene ninguna complicación desde el punto de vista montañero y además es una ruta conocida por un buen número de participantes en la misma. El tiempo fue bueno, por lo que desde Gradura casi se ve toda la bajada. El caso es que por un despiste, uno de los componentes del grupo se metió sin darse cuente ni él ni nadie, en el Valle Cerezales, que desciende vertiginosamente a la carretera de Teverga, a la altura de los túneles previos a Entrago. En un momento determinado, no pudiendo seguir con el descenso por las circunstancias que fuesen y encontrándose también sin posibilidades de dar marcha atrás, comenzó a pedir ayuda a las gentes que pasaban por abajo, por la Senda del Oso, con la buena fortuna de que una pareja que transitaba por allí le oyó y dio aviso a la Guardia Civil para que preparasen el rescate. Se avisó al 112 y un helicóptero se desplazó a la zona y en un alarde de manejo de la máquina y valentía del piloto, consiguió depositar a dos aguerridos rescatadores que ayudaron el montañero a subir al helicóptero, dando fin así, a un accidente que quedó en potencialmente grave, ya que no se produjeron heridos de ninguna clase.
Hasta aquí el relato somero de lo que pudo ser una desgracia y que quedó afortunadamente en un susto.
Y yo me pregunto: ¿Hemos aprendido algo? ¿Sacaremos algunas conclusiones positivas de este percance? Me gustaría responder que si, pero tengo muchas dudas. Las cosas se olvidan fácilmente. Quizá durante unos días, pero no más, nos acordaremos de este asunto, pasándolo posteriormente a esa memoria interna que tenemos y que pocas veces utilizamos.
En este episodio se cometieron varias imprudencias que son muy normales en los grupos de montaña y que deberían desterrarse para evitar precisamente lo que aquí ocurrió
Nunca, bajo ningún motivo, se puede dejar a nadie atrás y siempre debe haber alguien pendiente de quienes por cualquier circunstancia se retrasan o se tienen que apartar del camino para realizar alguna necesidad perentoria.
Tampoco nadie debe salir de la ruta que sigue el grupo sin avisar de que lo va a hacer, para que, bien todo el grupo, o bien una parte de este le espere. Nunca hay que seguir caminos que no se conocen y siempre hay que estar dispuesto a dar la vuelta antes de que el problema sea inevitable.
¿Os dais cuenta de mi obsesión por llevar al grupo lo más agrupado posible? ¿Comprendéis ahora porque me desespero cuando la mayoría escapa corriendo? ¿Os dais cuenta de la necesidad de hacer paradas intermedias para agruparse? ¿Comprendéis que no se finaliza una ruta hasta que todos llegan al autocar?
Podría seguir haciendo preguntas pero no creo que sea necesario. En el fondo todos conocemos las respuestas pero no las aplicamos y eso es lo que nos pierde. No hay peor cosa que la confianza. ¿Os dais cuenta que este problema se produce en una ruta sencilla y conocida por la mayoría? Eso es por la confianza y es esa confianza la que nos da los mayores disgustos. Nunca hay que despreciar al enemigo por ser pequeño. Muchas veces desconocemos sus armas ocultas.
Un despiste en un momento determinado lo puede tener cualquiera y cuando se quiere dar cuenta es tarde para enmendarlo. Por eso es importante no quedar nunca solo y si por alguna circunstancia esto ocurre, hay que hacérselo saber al resto del grupo. De ahí la importancia de llevar un teléfono móvil, o un simple silbato con el que alertar a los que van delante, de que alguien tiene algún problema.
Pero lo más importante es que el grupo esté cohesionado y que alguien esté pendiente de donde se encuentran todos. Y esta última no es una labor de unos pocos, es de todo el grupo.
No pretendo daros una lección de moralina y si así lo veis lo siento. Lo que quiero es que comprendáis que estas cosas ocurren y que debemos evitarlas por todos los medios y la respuesta es muy simple: Salimos en grupo y tenemos la obligación de llegar en grupo.
Quiero desde estas líneas dar las gracias a los miembros del 112 que participaron en el arriesgado rescate, felicitándolos al mismo tiempo, por la magnífica maniobra realizada, para que el helicóptero pudiese dejar a los rescatadores y recogerlos posteriormente. Muchas gracias.
Para el próximo sábado tenemos una ruta que nos quedó pendiente el año pasado por culpa de la nieve. Nos vamos a Cantabria con la intención de subir al Cueto Dave por la Canal de Osina. La Ruta que queremos hacer es:
La Hermida (110 m) – El Fresno (450 m) – Collado de Osina (556 m) – Sendero Bermejo (685 m) – Cueto Dave (828 m) – Collado de Osina (556 m) – Sierra de Bejes (850 m) – Collado de Hojas (822 m) – Bejes (590 m) – Barrio de Quintana (550 m) – Collado de Pebe (699 m) – El Castillo (430 m) – Los Mollares (290 m) – La Hermida 110 m)
Por todo lo acaecido enla ruta anterior, poara esta ruta no tengo a nadie apuntado de los participantes en la ruta anterior, con lo que aquellos que quieran ir al Cuetu Dave, tienen que llamarme o bien apuntarse por correo electrónico, jafpa51@gmail.com.
Espero vuestras noticias.