lunes, marzo 02, 2009

POR EL PROFUNDU HACIA PEÑA CABRERA

Definitivamente, es preferible caminar por los desolados vericuetos de Picos antes que por las carreteritas y pistas del estilo a la que hicimos el pasado sábado. Una ruta sencilla sobre el papel, pero complicada en la práctica. En esta ruta se unen por algún tiempo dos PR: el 51, el nuestro, de la Peña Cabrera y el 173 de los Molinos del Profundu. De aquí que sea un poco complicado el inicio y con muchas posibilidades de confusión.

Comenzamos a caminar en el aparcamiento de Villaviciosa, poniendo rumbo a Amandi por la carretera que sale hacia Santa Olaya de Cabranes. Enseguida comenzamos a ver la grande y preciosa iglesia románica de San Juan de Amandi a cuyo lado pasamos para poder contemplarla con más detalle.

Seguimos por una carreterita que sale a la derecha de la iglesia y que entre casas solariegas va ascendiendo un poco, pasando por Lugarín y Los Campos. Algunas marcas del PR, rayas amarilla y blanca, nos indican el buen camino.

Sin abandonar la carretera, llegamos a una bifurcación con un indicador que nos direcciona a la derecha hacia Vitienes o Bitienes, de las dos formas lo veremos escrito. Siguiendo las indicaciones del PR cogeremos un camino que se dirige a una finca, pero antes de llegar a ella, debemos bajar a la derecha por un sendero muy cerrado, que más parece una riega que un camino. La acción del vendaval que nos visitó recientemente, la veremos a lo largo de buena parte del camino, con los numerosos árboles arrancados y partidos. Por este camino, que un poco más abajo mejora, alcanzamos por fin el Río de la Ría, como lo nombra el topográfico, que más adelante será el Río del Profundu. Aquí podemos contemplar los restos del Molín de Griselda.

Llegamos a una amplia bifurcación de caminos con carteles indicadores. A la derecha el camino se dirige a Valbucar, inicio del PR de Los Molinos de Profundu y a la izquierda, nuestra dirección, se dirige a Buslaz, pasando por el Caserío de La Vega, fácilmente reconocible, además de por el letrero que hay en la casa, por los dos perros que no cesarán de ladrarnos hasta que nos alejemos del lugar. El camino, ancho y embarrado, transcurre paralelo al río por su margen derecho, el río a nuestra derecha, cuando no por encima suyo. Hay que tener precaución con la temporada, pues en caso de lluvias abundantes, seguramente que en más de un lugar será difícil pasar, pues debido al abandono de este camino, los márgenes del río perdieron sus defensas y este encuentra mejor paso por la pista.

Si nos fijamos, podremos contemplar los restos de algunos molinos con el indicador de su nombre. Hay que prestar atención, pues la maleza casi tapa las cuatro piedras que aún se conservan de pie. El camino nos transporta de nuevo a la carretera que habíamos abandonado en Vitienes y por ella alcanzamos la buena finca o caserío de Villaverde a nuestra izquierda.

Aquí se debe dilucidar el camino a tomar. Si nos fijamos bien, más o menos a la altura de la finca y a nuestra derecha, veremos un pequeño puente de madera. Si lo cruzamos, un sendero en el que iremos encontrando algunas marcas, nos introduce en un bosque del que saldremos a la carretera de Lugás, justo al enlace entre la que sube al monasterio de Santa Maria y el que se dirige al pueblo. El camino no está muy bien conservado, pero cuando yo lo realicé se podía seguir sin mayores problemas. Hay al final, una dura subida por un sendero terroso que posiblemente sea lo peor de este recorrido. Es algo más corto que el que a continuación describiré.

Nosotros optamos por cruzar el río después de pasar el caserío y tras atravesar una portilla que da acceso aun prado por el que se llega a un puente de hormigón. Por el otro lado, un buen sendero se adentra junto al río en una cerrada y bonita foz. El sendero está señalizado y en algunos lugares tiene barandillas de madera y hasta escaleras para vencer los desniveles. También hay algunos árboles caídos que interrumpen el paso. Es muy entretenido y bonito pese a la suciedad del río, que da la sensación se emplea como desagüe de los pueblos y fincas colindantes. En sus márgenes seguimos contemplando algunos molinos como el del Profundu, Trabanco o el Pitu. Precisamente a la altura de este último debemos hacer un cambio de dirección. En este punto tenemos varios indicadores y uno de ellos nos llevó a error, pues dirige el PR 51 por detrás de él, izquierda hacia arriba, donde precisamente hay un sendero que nosotros cogimos, pero que tras una larga ascensión por buen terreno, nos lleva al barrio de Callao del pueblo de Coro, desde donde podemos contemplar al otro lado, derecha, la Peña Cabrera. Allí nos sacaron de nuestro error indicándonos que lo que teníamos que hacer era cruzar el río hacia el molino del Pitu y pasando tras de él, cruzar una pequeña riega que da acceso a un prado y por la izquierda buscar un camino que se empina para subir al cercano pueblo de Lugás, concretamente al barrio de Arrabal.

Ya en Lugás, debemos buscar las indicaciones que por la derecha del pueblo nos van subiendo entre las remozadas casas, hasta llegar a una pista maderera que suele tener bastante barro. Por ella y ya casi sin pérdida si seguimos las indicaciones del PR, iremos ganando altura entre ocalitos y algunos robles. Pasamos junto a la casa del Veyu, que nos queda un poco por debajo de nuestro camino a la derecha y llegaremos a una zona que estaba recién levantada y talada. El camino describe una amplia curva a la derecha y se produce una bifurcación de tres pistas. Debemos abandonar la que sigue de frente para seguir por la izquierda y dejando otra que sale en ascenso a la derecha. Veremos las marcas primero en un árbol y un poco más allá en una piedra en el suelo. La pista desciende un poco para volver a ascender más adelante y ya enseguida alcanzaremos la carretera que sube desde Viñón y Niao, al Área Recreativa de Peña Cabrera.

Desde los miradores del norte del área podremos contemplar toda la rasa costera de Villaviciosa con las abigarradas casas de la villa y buena parte de nuestro recorrido. Mientras por el sureste, si el tiempo lo permite, tendremos unas bonitas vistas de Picos, cosa que no ocurrió en esta ocasión, ya que la espesa bruma nos privó de gozar de las buenas vistas.

Tras un merecido descanso, reemprendimos la marcha siguiendo los indicadores del PR, para dirigirnos hacia el este, sobre el pueblo de Niao, por un marcado sendero que pasa bajo la redondeada loma de la Peña Cabrera en la que hay un vértice geodésico. Alcanzamos la pequeña cumbre para dejar la tarjeta y hacernos las fotos y continuar luego camino en la misma dirección, siguiendo los indicadores. Bordeamos por la izquierda el bosque de Cotobellera.

La pista, en muy buen estado, pasa por Brisandi y entre prados y bosques comienza a descender por el caserío de Argamia y Sendín, hasta finalizar en las calles de la capital de Cabranes, Santa Olaya. Junto a la magnífica iglesia y no menos magnífico restaurante sidrería La Lonja, donde nos atendieron estupendamente.

Para el día 7 de marzo tenemos ruta por San Isidro. Veremos que es lo que podemos hacer. Nuestra intención es subir al Pico San Justo desde Isoba, pero las inclemencias del tiempo y el estado de la nieve serán quienes digan la última palabra. La descripción de la ruta no puede ser más sencilla:

Isoba (1.370 m) – Collado Pinzón (1.525 m) – Pico San Justo (1.956 m) – Isoba (1.370 m)

Si el tiempo acompaña, podremos disfrutar de un agradable día en la nieve y si no es así, disfrutaremos de la compañía de los miembros del grupo, que tampoco es mala cosa.

Espero vuestras llamadas.

Por cierto, que ya están publicadas las descripciones de las rutas que tenemos para este mes de marzo. Las podréis consultar en el apartado NUESTRAS PRÓXIMAS RUTAS.

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