A causa de las últimas nevadas caídas sobre las cumbres de nuestra cordillera, tuvimos que sustituir la ruta programada para el sábado día 7 al Puerto de San Isidro, para hacer el Pico San Justo, por la imposibilidad de acceder por carretera hasta Isoba. Por ello, preparamos la ruta que teníamos para el día 28 por tierras de Caso, para ascender a Peña Blanca.
El autocar nos llevó hasta el punto de partida, un puente a la izquierda de la carretera que une Covalles con Caleao, unos 800 metros después de pasar el puente sobre el inicio del embalse de Tanes. Nada más pasar el puente, dejamos la pista que sale a la derecha para seguir por la de la izquierda que rápidamente gira en ascenso a la derecha, junto a una riega, que debido a la gran cantidad de agua que transportaba, nos obligó a buscar un paso por el lateral, ya que la pista se encontraba totalmente inundada.
El camino, con bastante barro, asciende vertiginosamente permitiéndonos ver entre el ramaje, la importante altura que en pocos metros ya teníamos sobre el punto de partida. Poco a poco nos vamos introduciendo en el bosque del monte de Coto Covalles y al volver la vista atrás, contemplamos algunas de las casas del pueblo que le da la titularidad, Covalles.
Un nuevo cruce de caminos y seguimos a la derecha nuevamente, encontrándonos al poco la primera cabaña a nuestra izquierda. Desde aquí en adelante iremos encontrando cabañas de mayor o menos porte a lo largo de todo el camino, unas veces a la derecha y otras a nuestra izquierda. Algunos sendero y hasta caminos parte del nuestro, pero debemos dejarlos todos y seguir ascendiendo siempre. El camino se empina cada vez más dando vueltas y revueltas. A nuestra derecha tenemos la riega de Cuevas con abundante caudal de agua y nosotros ya pisamos nieve en abundancia. El camino discurre tal como se narra en el relato que publicamos en la página NUESTRAS PROXIMAS RUTAS de este mismo blog.
Alcanzamos una torrentera por donde primero debía seguir el camino y en medio de ella, observamos una empalizada. Cruzamos la torrentera y seguimos subiendo por los prados hasta encontrar nuevamente el camino por encima de la empalizada. Nos costó un poco encontrarlo debido a la nieve y una parte de esta ascensión, la realizamos campo a través, hasta que la pista, que va por la izquierda del arroyo, se hizo más evidente. Así llegamos al Collau La Bandera, una isla, el sábado blanca, entre la arboleda.
La niebla no nos permitía ninguna contemplación a lo lejos y solo el camino a seguir a la izquierda de nuestra entrada en la collada, introduciéndonos nuevamente en un precioso fayeu, eso si, muy empinado. Algunos jitos nos marcaban el camino a seguir y alcanzando una tras otra las sucesivas terrazas, llegamos por fin a la cresta de la sierra. Aquí giramos a la izquierda. La niebla nos echó una mano, pues tapaba a nuestros ojos la profundidad de los abismos que teníamos a uno y otro lado. Grandes rocas se nos presentaban cual fantasmas obligándonos a vadearlas por la empinada ladera de nuestra derecha. De esta forma y tras cruzar una cresta herbosa y un nuevo paseo por la ladera nevada, retornamos por un momento al bosque de nuestra izquierda para alcanzar un colladito desde el que por fin ganamos la cumbre de la Peña Blanca.
Por todas partes nos rodeaban abismos infranqueables en las condiciones que teníamos. Mucha nieve y una inclinación muy importante. Además, la niebla impedía que pudiésemos contemplar lo que había más abajo. Con todos estos inconvenientes, decidimos retornar por el mismo camino por el que habíamos venido. Así que, tras cubrir la tarjeta de cimbres y hacernos la foto de rigor, emprendimos el descenso siguiendo las huellas de nuestros propios pasos.
Ni que decir tiene que el descenso fue un poco más delicado que la subida. La nieve y la resbaladiza hierba que se escondía debajo, hizo que más de uno diera con sus posaderas sobre el blanco manto. Pero poco a poco fuimos ganando cada uno de los puntos por los que habíamos pasado unas horas antes y alcanzamos la collada La Bandera donde hicimos un pequeño alto. Lo que nos restaba ya era camino muy definido y si que teníamos el engorroso barro de la última parte, donde la nieve desaparecía, pero el resto del descenso fue un poco más rápido.
Poco antes de llegar al puente aprovechamos le abundante agua de la torrentera que ocupaba el camino para limpiar botas y polines y presentarnos así un poco más pulcros para subir al autocar. Un poco de espera en el puente, ya que el autocar se encontraba en La Encruceyá y fin de la ruta.
Para el próximo sábado día 14, la ruta se desarrolla por nuestra zona. Los Puertos de Maravio serán el escenario de nuestras próximas correrías. Además, parece ser que con buen tiempo. La ruta propuesta es:
Ermita de Santa Ana (1.000 m) – Cantu Padiella (1.090 m) – Peña Sala (1.226 m) – Collada la Mucherina (1.057 m) – Peña Gradura (1.159 m) – Lago de Vega Castro (1.012 m) – Cogollo (700 m) – Fabar (500 m) – Las Ventas (240 m)
Ese día comienzan unas jornadas gastronómicas en Teverga, lugar al que se baja a comer. Por ello, aquellos que quieran hacer la ruta y disfrutar de un menú a base de fabes con jabalí, caldereta de cabritu y un buen postre de avellana, que se acuerden de decírmelo a la hora de apuntarse. También os tengo que decir que a esta ruta no puedo asistir y que el plazo para apuntarse a mi teléfono (985 78 51 10) finaliza el jueves. Los que se quieran apuntar el viernes, si quedan plazas, deberán hacerlo a los teléfonos de Lito (985 78 67 75 y 669 18 95 69)
No lo dejéis para última hora que os podéis quedar sin plaza.
El autocar nos llevó hasta el punto de partida, un puente a la izquierda de la carretera que une Covalles con Caleao, unos 800 metros después de pasar el puente sobre el inicio del embalse de Tanes. Nada más pasar el puente, dejamos la pista que sale a la derecha para seguir por la de la izquierda que rápidamente gira en ascenso a la derecha, junto a una riega, que debido a la gran cantidad de agua que transportaba, nos obligó a buscar un paso por el lateral, ya que la pista se encontraba totalmente inundada.
El camino, con bastante barro, asciende vertiginosamente permitiéndonos ver entre el ramaje, la importante altura que en pocos metros ya teníamos sobre el punto de partida. Poco a poco nos vamos introduciendo en el bosque del monte de Coto Covalles y al volver la vista atrás, contemplamos algunas de las casas del pueblo que le da la titularidad, Covalles.
Un nuevo cruce de caminos y seguimos a la derecha nuevamente, encontrándonos al poco la primera cabaña a nuestra izquierda. Desde aquí en adelante iremos encontrando cabañas de mayor o menos porte a lo largo de todo el camino, unas veces a la derecha y otras a nuestra izquierda. Algunos sendero y hasta caminos parte del nuestro, pero debemos dejarlos todos y seguir ascendiendo siempre. El camino se empina cada vez más dando vueltas y revueltas. A nuestra derecha tenemos la riega de Cuevas con abundante caudal de agua y nosotros ya pisamos nieve en abundancia. El camino discurre tal como se narra en el relato que publicamos en la página NUESTRAS PROXIMAS RUTAS de este mismo blog.
Alcanzamos una torrentera por donde primero debía seguir el camino y en medio de ella, observamos una empalizada. Cruzamos la torrentera y seguimos subiendo por los prados hasta encontrar nuevamente el camino por encima de la empalizada. Nos costó un poco encontrarlo debido a la nieve y una parte de esta ascensión, la realizamos campo a través, hasta que la pista, que va por la izquierda del arroyo, se hizo más evidente. Así llegamos al Collau La Bandera, una isla, el sábado blanca, entre la arboleda.
La niebla no nos permitía ninguna contemplación a lo lejos y solo el camino a seguir a la izquierda de nuestra entrada en la collada, introduciéndonos nuevamente en un precioso fayeu, eso si, muy empinado. Algunos jitos nos marcaban el camino a seguir y alcanzando una tras otra las sucesivas terrazas, llegamos por fin a la cresta de la sierra. Aquí giramos a la izquierda. La niebla nos echó una mano, pues tapaba a nuestros ojos la profundidad de los abismos que teníamos a uno y otro lado. Grandes rocas se nos presentaban cual fantasmas obligándonos a vadearlas por la empinada ladera de nuestra derecha. De esta forma y tras cruzar una cresta herbosa y un nuevo paseo por la ladera nevada, retornamos por un momento al bosque de nuestra izquierda para alcanzar un colladito desde el que por fin ganamos la cumbre de la Peña Blanca.
Por todas partes nos rodeaban abismos infranqueables en las condiciones que teníamos. Mucha nieve y una inclinación muy importante. Además, la niebla impedía que pudiésemos contemplar lo que había más abajo. Con todos estos inconvenientes, decidimos retornar por el mismo camino por el que habíamos venido. Así que, tras cubrir la tarjeta de cimbres y hacernos la foto de rigor, emprendimos el descenso siguiendo las huellas de nuestros propios pasos.
Ni que decir tiene que el descenso fue un poco más delicado que la subida. La nieve y la resbaladiza hierba que se escondía debajo, hizo que más de uno diera con sus posaderas sobre el blanco manto. Pero poco a poco fuimos ganando cada uno de los puntos por los que habíamos pasado unas horas antes y alcanzamos la collada La Bandera donde hicimos un pequeño alto. Lo que nos restaba ya era camino muy definido y si que teníamos el engorroso barro de la última parte, donde la nieve desaparecía, pero el resto del descenso fue un poco más rápido.
Poco antes de llegar al puente aprovechamos le abundante agua de la torrentera que ocupaba el camino para limpiar botas y polines y presentarnos así un poco más pulcros para subir al autocar. Un poco de espera en el puente, ya que el autocar se encontraba en La Encruceyá y fin de la ruta.
Para el próximo sábado día 14, la ruta se desarrolla por nuestra zona. Los Puertos de Maravio serán el escenario de nuestras próximas correrías. Además, parece ser que con buen tiempo. La ruta propuesta es:
Ermita de Santa Ana (1.000 m) – Cantu Padiella (1.090 m) – Peña Sala (1.226 m) – Collada la Mucherina (1.057 m) – Peña Gradura (1.159 m) – Lago de Vega Castro (1.012 m) – Cogollo (700 m) – Fabar (500 m) – Las Ventas (240 m)
Ese día comienzan unas jornadas gastronómicas en Teverga, lugar al que se baja a comer. Por ello, aquellos que quieran hacer la ruta y disfrutar de un menú a base de fabes con jabalí, caldereta de cabritu y un buen postre de avellana, que se acuerden de decírmelo a la hora de apuntarse. También os tengo que decir que a esta ruta no puedo asistir y que el plazo para apuntarse a mi teléfono (985 78 51 10) finaliza el jueves. Los que se quieran apuntar el viernes, si quedan plazas, deberán hacerlo a los teléfonos de Lito (985 78 67 75 y 669 18 95 69)
No lo dejéis para última hora que os podéis quedar sin plaza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario