lunes, enero 05, 2009

LA CALZADA ROMANA DE PIEDRAFITA

Comenzamos Nuevo año y nuevo calendario de rutas y no con muy buen pie. El día amanece lloviendo pero según nos acercamos a nuestro punto de inicio en Llanes, va mejorando. Al menos no llueve, pero las nubes bajas y la humedad nos acompañaran todo el día.


El autocar nos deja en Venta del Probe, junto a Puente Nuevo y comenzamos a caminar por la carretera en dirección a Los Callejos, cuyas casas vemos sobre un altozano. Sin querer decir que ese era nuestro camino, al llegar a la entrada del pueblo tomamos un ancho camino a la izquierda, que bordea una tapia de hormigón que cierra una finca. Seguimos las indicaciones del GPS pero que no coinciden con la descripción de La Curuxa, según la cual hay que entrar en el pueblo y tomar un camino junto a la iglesia.


Dejamos un camino a la izquierda que se dirige a una cabaña y continuamos en ascenso bordeando un prado con algunas otras cabañas diseminadas. Según los carteles que nos encontramos, estamos en el Camino Bonito o Camino de la Regatina. Nos adentramos en un bosque de ocalitos y proseguimos por una buena pista que ser bifurca a la izquierda descendiendo para atravesar u arroyo. Aquí se cierra la pista aunque sabemos que por encima nuestro continúa otra a la que buscamos la manera de acceder. Peleando con la maleza y la madera cortada medio podre, conseguimos alcanzar la otra pista y comenzamos el descenso por ella.


Pero la pista llega a las inmediaciones del Río de San Miguel y no hay puente. Mientras algunos buscan un puente para vadear el río, la mayoría ya se descalzó para cruzarlo. Solo unos pocos decidimos dar marcha atrás por un prado hasta las inmediaciones de una casa junto a la que encontramos un paso sobre el río, hecho de troncos y sin barandilla, pero que nos sirvió para alcanzar la carretera muy cerca del cruce que se dirige a Ardisana y al lado de la ermita de San Miguel.


Por la carretera con dirección oeste nos acercamos a Riocaliente, un bonito pueblo de casas cuidadas y con algunas estatuas de madera como La Manona en la carretera y La Castañera en medio del pueblo. Seguimos por la carretera hasta el cercano pueblo de Mestas, donde, al lado del Hotel Benzua, sale una carreterita que se dirige al pueblo de Teyeu, pasando al lado del Molino del Esplon. Por aquí comenzamos a ver las marcas roja y blanca de un GR que nos acompañará el resto de la ruta. Después de Teyeu la carreterita se convierte en pista y continúa en llano al lado del Río Piedrafita. Pasamos junto a una nave amplia en una zona bastante embarrada y nos adentramos en una zona donde en otros tiempos debió haber un bosque de pinos. Ahora solo quedan algunos diseminados.


Seguimos un buen camino sin pérdida posible y poco después de cruzar un arroyo sobre unas grandes piedras en su lecho (también hay un tronco a modo de puente), comenzamos a ascender hacia el Collado Vega del Puerto. El camino se convierte en una calzada romana bien empedrada y en estupenda conservación. Alcanzamos un primer collado, Muesca del Acebal, por el que nos adentramos en un intrincado mundo de valles que se entrecruzan y que nosotros no podemos situar debido a la escasez de visibilidad a causa de las nubes que amenazan con descender aún más. Seguimos el camino por la ladera que se descuelga hacia el Reguero del Acebal, hasta alcanzar una zona con algunos árboles y ya en la parte alta de la sierra, en la que abandonamos el camino que continúa, para auparnos a las praderas del Collado de la vega del Puerto.


A pesar de que la niebla prácticamente nos tapa, se hace necesario un descanso, pues la cuesta es dura y llevamos todo el día sin parar. La ruta es larga y teníamos que alcanzar el collado lo antes posible. Ahora solo nos queda descender hacia Cuerres. Para ello descendemos del collado por la parte opuesta a la que llegamos sin un camino definido al principio, pero es todo seguir la riega para encontrarlo, al principio un estrecho sendero, que poco a poco se irá convirtiendo en camino ancho y también empedrado en muchos de sus tramos. Descendemos rápido y comenzamos a ver las luces de Cuerres entre los árboles. Las marcas del GR nos indican que debemos seguir a la izquierda en descenso, pero ese camino se encuentra medio cubierto por la maleza, con lo que decidimos seguir a la derecha en ascenso hasta alcanzar la carretera que de Cuerees se dirige a Llenín.


Ya por la carretera descendemos con el arroyo de Piedrafita a nuestra izquierda hasta Llenín, atravesando el pueblo y saliendo en dirección a Tárano, dejando por la izquierda la carretera que se dirige a la AS-114, entre Mestas de Con y Corao. Nuestro camino pica hacia arriba y aún lo sigue haciendo cuando pasamos de Tárano. La carretera pista sigue ascendiendo hasta una casa que vemos a los pies del Cerro Iguedo que es el coronado por unas antenas que bordeamos dejándolo a nuestra izquierda. Ya desde la casa, la pista-carretera comienza un fuerte descenso que en poco tiempo nos lleva a Corao Castillo, pequeño pueblo en el que hay hasta cuatro casonas señoriales.


Seguimos descendiendo y llegamos a la carretera AS-114 que debemos atravesar para finalizar la ruta en el pueblo de Corao. Junto a la iglesia nos espera el autocar, después de 5 horas y 45 minutos, para recorrer alrededor de 20 kilómetros. Una bonita ruta a la que le faltó el aliciente del buen tiempo, para poder contemplar las hermosas vista que según algunas descripciones tiene.


Para el próximo sábado día 10 tenemos ruta en Peñamellera para visitar el Cuera una vez más. Nos vamos a la capital del concejo, Alles, para subir al Pico Morea y descender al pueblo llanisco de La Borbolla. La ruta a seguir es:


Alles (263 m) – Llabandames (640 m) – Cagigu la Campuca (800 m) – Llanos de Morea (891 m) – Pico Morea (1.002 m) – Llanos de Morea (891 m) – Caserio Roncadas (454 m) – El Jardón (326 m) – La Braña (198 m) – Gancioso (138 m) – El Prado (204 m) – La Borbolla (218 m)


Ya está abierto el plazo de inscripción para esta ruta. Los que queráis hacerla, no os demoréis demasiado pues os podéis quedar sin plaza. Espero vuestras llamadas.

lunes, diciembre 29, 2008

FINAL DE TEMPORADA EN TRUBIA

Como viene siendo habitual, el final de temporada de este año que se encuentra en sus últimos suspiros, lo realizamos en las inmediaciones de Trubia, con salida y llegada en la denominada Villa Cañonera.


A las 9,30 de la mañana partimos de la Plazoleta de Trubia, caminando por la denominada Senda verde con dirección a la controvertida “pasarela” que separa Trubia de Soto de Abajo y al alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, el ínclito Gabino de Lorenzo, de los trubiecos.


Atravesamos Soto de Abajo hasta la confluencia con la carretera nacional y tras atravesarla, continuamos ruta por la carretera que se dirige a Avilés pasando por Los campos. Un par de kilómetros más allá la abandonamos, justo al lado de la llamada Casa Redonda a la orilla del Embalse del Furacón, donde las aguas del Nalón pasan a engrosar el caudal del Río Nora.


Un camino hormigonado y en fuerte pendiente asciende por la falda del Pico el Morero pasando junto a una casa abandonada desde la que se tiene una estupenda vista de San Pedro de Nora con su iglesia prerrománica en primer término.


Poco más arriba en un cruce de caminos, abandonamos el que traíamos para girar a la izquierda y subir hasta el depósito de agua, pintado en azul y situado en el Pico Morero al lado de los restos de un bunker de la pasada contienda militar. Con un bonito fondo del Aramo y Peña Tene, nos hacemos la foto de rigor para descender por el mismo camino y volver a tomar la dirección de Priañes. He de decir, que para colmo de todos los colmos. Después de pasar todo el año por rutas más o menos complicadas y caminos sin señalizar en ningún momento nos perdimos ni perdimos a ningún componente del grupo. Pero hoy si. Hoy que tenemos una hermosa pista de hormigón y un buen número de indicadores para poder orientarnos, tres componentes de la expedición se nos perdieron a la altura del cruce del Pico el Morero. Después de enviar a alguien que tratase de encontrar a los perdidos en las inmediaciones de Priañes, continuamos ruta.


Un nuevo cruce de caminos y nuevo abandono de la ruta. Seguimos otra vez a la izquierda para acceder al Área del Humedal, a las orillas del Nalón y casi debajo del nuevo viaducto de la autovía de la Espina. Por el mismo camino de ida regresamos al cruce de vías abandonado previamente, para ahora si, continuar hasta Priañes. Pasamos entre sus casas, tras encontrarnos con los perdidos, hasta el parque con estatua de “chatina”, más conocido como Arturo Fernandez. Por encima del parque y en la carretera que va al embalse, hay un cartel indicador de los Meandros. Seguimos por el camino entre casas y sin problemas nos situamos a la entrada del mirador de Los Meandros del Nora. Cruzamos la pradera para situarnos al borde protegido por una valla, para contemplar la singular imagen del caprichoso recorrido del río, poco antes de morir-revivir en su confluencia definitiva con el Nalón.


Saliendo del recinto del mirador y siguiendo un sendero que sale a la derecha acercándose a un pequeño depósito redondo, vamos siguiendo todo el borde de la plataforma que se desprende hacia el fondo del valle por el que discurre el río, proporcionándonos buenas vistas de los meandros. Este camino termina finalizando en la carretera por la que descendemos al embalse. A mitad de camino, justo a la altura de la conocida como “casa de los ingenieros”, hay un sendero que desciende por detrás de la casa para alcanzar unas escaleras con barandilla que descienden también al fondo del embalse. La carretera termina en una verja pero un arco practicado en el muro de la izquierda, nos permite continuar para pasar junto al “puente” de la presa y poco después llegar al fondo, por donde se libera el agua.


Frente a nosotros tenemos un puente colgante por el que se cruza sobre el Nalón para continuar camino hacia Santa Maria de Grado. Nuestro camino sigue a la derecha para cruzar un puente de hormigón sobre el canal de la central. El puente termina en un muro del que debemos bajar a la pradera que se forma a sus pies y en el que al otro lado, junto a una portilla blanca tirada en el suelo, sale un sendero medio cerrado de maleza, pero practicable, que va subiendo haciendo algunas revueltas, hasta alcanzar un muro de piedra que lo separa de los prados de las inmediaciones de Tahoces. Seguimos sin cruzar el muro y pronto el sendero se convierte en camino de piedra y nos lleva junto a dos torres de eléctricas, una de ellas sin cables, que dejamos a nuestra derecha para seguir por el camino hasta una granja de vacas lecheras. Estamos en Tahoces.


Cruzamos por entre las casas del pueblo buscando la carretera que se dirige a Rañeces, ofreciéndonos unas buenas vistas de los meandros, pero en esta ocasión desde la orilla contraria. La carretera desciende hasta un cruce de caminos tomando nosotros el de la derecha para llegar a las primeras casas del cuidado pueblo de Rañeces. Pasamos junto al centro social del pueblo y ya sin abandonar la carretera seguimos hasta la confluencia con la que se dirige ala Escamplero. Nosotros seguimos en descenso a la derecha para llegar a San Pedro de Nora tras pasar por el lugar de Campanal.


Abandonamos momentáneamente la carretera para realizar una visita a la iglesia de San Pedro de Nora y hacernos una foto junto a sus antiguas piedras. Luego volvemos a la carretera para cruzar el Río Nora y seguir en subida hasta la “casa redonda” donde habíamos tomado el camino de Priañes.


El resto es seguir por donde habíamos venido haciendo un alto en Casa Puyo para refrigerarnos con unas sidras antes de finalizar el recorrido del día en el bar Tragos, donde nos aprestamos a dar buena cuenta de las viandas que portábamos en grata armonía.


Terminada la comida y la bebida, nos despedimos los pocos participantes que ya quedaban, deseándonos felicidad para el año entrante.


Despedimos una temporada y damos la bienvenida a la siguiente y ya estamos tomando nota de los que quieran comenzar el año caminando con nosotros. Nos vamos el día 3 de enero a Los Callejos en las inmediaciones de la carretera de Nueva a el Cruce por el valle del Río les Cabres. La ruta a seguir es:


Los Callejos (120 m) – Las Casinas (130 m) – Collado los Rabios (190 m) – Riocaliente (100 m) – Mestas (100 m) – Llumedián (180 m) – Telledo (140 m) – Collado Vega del Puerto (494 m) – Cuerres (380 m) – Llenin (300 m) – Tárano (289 m) – Corao Castiello (180 m) – Corao (94 m)


Ya estoy tomando nota de los interesados para realizar esta ruta en buena compañía. No lo dejéis para muy tarde o podéis quedaros sin plaza. Os espero.

lunes, diciembre 22, 2008

FELICES FIESTAS Y BUENAS CUMBRES PARA EL 2009

BELÉN DE CUMBRES EN LA CORDOBANA

Este año, el Grupo de Montaña LAS XANAS ha escogido el concejo de Colunga para instalar su BELÉN DE CUMBRES. En un año en el que el grupo caminó en muchas de sus rutas por las sierras costeras asturianas, parecía lógico el colocar el belén en este lugar a los pies del Pienzu y mirando una vez más al mar.

Al fin la climatología nos dio un respiro y comenzamos a caminar en el bonito pueblo de Gobiendes ya con los primeros rayos de sol abriéndose paso entre retazos de nieblas matinales. Gobiendes es un pueblo del concejo de Colunga muy arreglado y coqueto. Buenas y bonitas casas, calles hormigonadas y bifurcaciones con indicación de a donde se dirigen. Por eso no nos fue difícil tomar el camino de salida del pueblo con rumbo a Obaya. Abandonamos el hormigón y comenzamos a caminar por una pista entre prados, en la que ya vemos las primeras manchas de barro, lo que nos hace pensar que volvemos a encontrarnos con nuestro enemigo de las últimas rutas.

El camino no tiene pérdida ni posibilidades de equivocación hasta que llegamos a la orilla del río Espasa y lo cruzamos por un puente de madera de nueva construcción. Aquí se presentan las primeras dudas. Al otro lado del puente y de frente hay una pista muy embarrada en ascenso y cerrada con una cinta de llindiador, mientras que a la izquierda continúa una buena pista en llano. Nos decidimos por esta segunda opción y llegamos a un depósito de agua cerca de una bonita cascada y donde la pista finaliza. No hay posibilidad de volver a cruzar el río, por lo que no nos queda más remedio que tomar un sendero que sube hacia un cueto que hay detrás del depósito. El camino poco utilizado, se encuentra bastante cerrado pero podemos abrirnos paso. Pasamos junto a las ruinas de una casa y enseguida nos encontramos con una cueva que tenemos que atravesar. Seguimos un sendero más del ganado que de personas pero que nos va elevando con dirección noreste hacia terrenos un poco más despejados desde los que podemos ir viendo lo que nos queda de recorrido.


La zona fue en otros tiempos tierra de fincas o prados hoy cubiertos de maleza y abandonados. Vamos cruzando murias y antiguos caminos cerrados por la maleza siguiendo los sendero del ganado unas veces y las pistas madereras en otras. Alcanzamos una especie de hombro y vemos a la derecha, oeste, una cabaña y unas verdes praderas a las que tenemos que dirigirnos. Para ello descendemos un poco hasta las cercanías de lo que queda de una buena casa y nos encontramos con una pista por la que sin otros problemas que los de saltar los cierres que hacen los vecinos, llegamos a la majada de el Requexu, donde hay una casa-cuadra medio derruida. Saltamos como podemos el cierre y llegamos a las inmediaciones de otra cabaña en la que atravesamos una pasera que hay en uno de sus extremos y comenzamos a subir por terreno más limpio dirigiéndonos hacia el sureste siguiendo las sendas del ganado.


Un nuevo hombro herboso cerca de un pequeño serrote calizo, nos proporciona estupendas vistas de la costa y nos sirve para realizar un primer descanso. Por el sur las estribaciones del Cordobana con un primer promontorio y la inconfundible figura del Pienzu con su enorme cruz nos contemplan. Reanudamos la marcha siempre en ascenso y siguiendo los pasos del ganado como en casi todos nuestro recorrido. Pasamos pequeñas praderas, zonas de caliza, escondidas lagunas, cerrados bosquetes hasta alcanzar una verde collada a los pies de nuestro objetivo.


Ya solo nos resta ascender a la cumbre buscando los mejores pasos y evitando las cortantes piedras que en ocasiones nos cierran el paso. Por fin, la cumbre de la Cordobana nos da la bienvenida con su medio destartalado buzón de cumbres. Las vistas sobre toda la costa son estupendas y el día espléndido. A nuestras espaldas el Pienzu se yergue poderoso sobre la Sierra del Sueve. Por el oeste aparece la cordillera completamente nevada. El Aramo, al que reconocemos por el penacho de humo de la térmica de Soto de Ribera. Más a la izquierda la zona de las Ubiñas y el resto de la cordillera hacia Pajares.


El día es estupendo y nos tomamos nuestro tiempo para colocar el belén a cubierto de unas piedras por debajo del buzón. Luego comienzan a saltar los tapones del cava y la sidra achampañada y pasar de mano en mano los turrones, mazapanes y polvorones. Por un buen espacio de tiempo permanecemos en la cumbre celebrando anticipadamente las navidades y después de acabar con la bebida y hacer las consabidas fotos, reanudamos la marcha descendiendo al oeste hacia el collado que se forma a los pies del Cueto Sol de Miguel y que tiene por nombre Campera Cordobana. El descenso es sencillo y rápido. Del collado parte una buena pista por la ladera este del Sol de Miguel, pero antes de tomarla, ascendemos al pequeño promontorio en el que hay una tabla de orientación y hermosas vistas de la costa y de la Cordobana que acabamos de abandonar.


Bajamos nuevamente a la pista y por ella descendemos rápidamente entre praderas hasta un cierre que atravesamos para seguir el descenso hasta una casa, Llanu Llames, donde la pista inicia una fuerte subida que nos lleva a las primeras casas de la Torre en las inmediaciones de Gobiendes, a donde llegamos poco después.


Para cerrar el año y como viene siendo habitual, el próximo sábado día 27 la ruta la realizaremos por las inmediaciones de Trubia. Concretamente visitaremos los Meandros del Río Nora a su paso por Priañes. Luego descenderemos a la central hidroeléctrica de Priañes para retornar a Trubia pasando por Tahoces y Rañeces. La ruta es la siguiente:


Plazoleta de Trubia (90 m) – Soto de Abajo (85 m) – Embalse del Furacón (100 m) – Pico el Morero (201 m) – Priañes (137 m) – Mirador de los Meandros del Nora (137 m) – Embalse de Priañes (70 m) – Tahoces (150 m) – Rañeces (150 m) – San Pedro de Nora (80 m) – Trubia (90 m)


Para esta ruta no hay autocar, por lo que todas aquellas personas que estén interesados en hacerla, deben utilizar sus propios medios tanto para acercarse a Trubia como para regresar nuevamente a sus puntos de origen. Como queda dicho, la concentración del grupo es en la plazoleta de Trubia a las 8,45 de la mañana, hora aproximada de llegada del autobús de TUA procedente de Oviedo. Ese autobús, Línea Nº 4, sale de Los Prados a las 8:15 de la mañana. En esta página http://www.tua.es/index.asp?MP=0&MS=0&TR=C&IDR=28 podéis consultar tanto los horarios como el itinerario que hace ese autobús.


Aunque no ponemos autocar, os ruego que me llaméis para apuntaros a la ruta, así podremos esperar por aquel que se retrase un poco.

lunes, diciembre 15, 2008

AGUA, AGUA, AGUA, VIENTO Y FRÍO

Sin grandes cambios con respecto a la ruta anterior pero esta vez sin apenas barro. Eso si, agua a montones.

La ruta de la Degollada fue desangelada y fría, tanto por la temperatura ambiente como por la desgana con la que la realizamos.

Cuando el autocar nos dejó en la Reigada ya estaba lloviendo con ganas. Nos pusimos en marcha por la carretera que se dirige al Área Recreativa y con nuestros paraguas abiertos recorrimos un buen tramo de asfalto dejando una bifurcación a la izquierda que se dirige a Cogollo. Poco después abandonamos la carretera del área para comenzar a subir por un cortafuego también a la izquierda, hasta alcanzar la parte alta de la Sierra de Bufarán. Pasamos por el Alto la Degollada y al poco alcanzamos el vértice geodésico del Pico Grande o Degollada. Hicimos las fotos de rigor y cubrimos la tarjeta bajo la lluvia y continuamos camino, ahora en descenso por el mismo cortafuegos de reciente construcción, hasta el área.

Cobijados bajo el alero de la caseta que hace las veces de bar, descansamos y comimos algunas chucherías para reemprender nuevamente la marcha bajo el agua y aguantando el fuerte ventarrón que por momentos nos atacaba. Seguimos por la pista sin subir a la Sierra del Pedroso ya que con el tiempo que estábamos padeciendo no apetecía y Toño Huerta nos fue enseñando algunas de las muestras que por esta zona abundan, de los parapetos, trincheras y nidos de ametralladora pertenecientes al bando republicano de la pasada guerra civil, o incivil más bien.

Con ello y siguiendo una zigzagueante trinchera, atravesamos el bosque de pinos observando setas almismo tiempo y deleitándonos en lo que podíamos con el paisaje otoñal. Nuevamente en la pista ya continuamos sin abandonarla hasta su finalización en la carretera AS-234 que une La Venta del Escamplero con el Puente de Peñaflor a donde dirigimos nuestros pasos para finalizar la excursión acuática.

Esperando que la climatología nos de una tregua, para el próximo sábado día 20 tenemos la intención de colocar nuestro belén de cumbres en el Pico La Cordobana, en tierras de Colunga y muy cerca de la Sierra del Sueve. Para ello pretendemos hacer la siguiente ruta:

Gobiendes (79 m) – Obaya (150 m) – Llanu Faya – Pico La Cordobana (803 m) – Campera La Cordobana (783 m) – Casa del Llanu Llames (340 m) – La Torre (83 m) – Gobiendes (79 m)

Aprovecharemos para celebrar la navidad y desearnos unos a otros felices fiestas y buenos deseos para que nos toque la lotería que se sorteará dos días después. Quienes quieran acompañarnos en la penúltima ruta de este año 2008, que no se demore y que me llame lo antes posible. Ruego que trasmito a todos para tratar de tener el autocar definido antes del jueves. Espero vuestras llamadas.

lunes, diciembre 08, 2008

AGUA, BARRO, BARRO, BARRO, BARRO Y AGUA

No exagero absolutamente nada. Cualquiera de los componentes del abigarrado y sufrido grupo de caminantes que el pasado sábado hizo la dura ruta entre Purón y Porrua, lo puede atestiguar. El agua y sobre todo el barro, fueron nuestros enemigos una vez más. Como ya dije hace un montón de rutas. Pero en esta ocasión ni por los prados nos librábamos del barro.

Las previsiones meteorológicas tampoco acertaron y por tanto no nos fueron nada propicias. Anunciaban nubes y claro, pero estos brillaron por su ausencia. El cielo encapotado todo el día y una incesante llovizna nos acompañaron durante los 18 kilómetros que conseguimos cubrir de esta, ya digo, dura ruta. Era la última etapa de la circunvalación del Cuera y la más larga de todas, lo que ya nos ponía un handicap de antemano por la época en la que nos encontramos y las disminuidas horas de luz con las que contábamos.

Con estas premisas y con la lluvia ya en el inicio, comenzamos a caminar por la pista hormigonada que hay en la carretera de llegada a Purón, poco antes de alcanzar las primeras casas del centro del pueblo. La pista la tomamos a la izquierda y pronto comienza a ascender en moderadas rampas que nos ofrecen preciosas vistas del pueblo, adornado para la ocasión, con retazos de nubes que parecen desprenderse de sus tejados. La larga pista nos trasporta sobre una vallada cubierta de árboles y por encima de lo que debió ser el camino antiguo, hasta una bifurcación que por la izquierda termina rápidamente, mientras que por la izquierda nos lleva a las inmediaciones de Pruneda, con sus buenas cabañas o casas, que cualquiera de las dos cosas pueden ser.

Atravesamos una portilla y descendemos ligeramente a cruzar la riega del Tornu para iniciar nuestro calvario especial con el barro. Caminamos por un sendero negro y embarrado en el que nos clavamos una y otra vez. Si nos pasamos a los seudo pardos para evitar en parte el barro, estos se convierten entrampas resbaladizas que nos abocan a la caída o nuevamente al barro. Temo que el resto de esta crónica va a ser más de lo mismo, así que procuraré mencionar lo menos posible el barro de aquí en adelante, definiendo en todo caso solamente su color, ya que este variaba de una zona a la otra. Al principio era negro, de una negrura cercana al carbón, lo que hizo exclamar a alguien, que ¿cómo podía ser así, si no había minas?

Caminamos entre cabañas de buen porte en continuo sube y baja para tratar de evitar el barro en lo posible. Pasamos por Pelliscas, zona con varis cabañas diseminadas y comenzamos a encontrarnos marcas rojas en las piedras que jalonan el sendero. Abandonamos momentáneamente el barro para ascender por las praderas, Las Llamarcas, el nombre ya nos puede dar una idea, en busca de la Cotera donde nos reagrupamos y hacemos un pequeño descanso.

La Cotera nos ofrece dos opciones para alcanzar la Llosa Biango que es nuestro próximo objetivo. Por la izquierda vamos al Collado Raiz y desde él bajamos directamente a la llanura de la Llosa. Pero ante la posibilidad de que esta se encontrase completamente inundada, optamos por seguir a la derecha bordeando por las alturas un bonito valle en el que distinguen algunas cabañas. Entre cotoyas y barro alcanzamos una lomera por la que parece que hay un sendero y los rezagados del grupo lo seguimos mientras que el resto opta por caminar por la derecha de este promontorio, Las Berodia o los Picoretes, por donde se camina bien y por fortuna sin apenas barro. A nuestra izquierda contemplamos las primeras camperas de La Llosa Biango en un bonito escorzo desde las alturas. Seguimos toda la cuerda caminando entre caballos que nos miran extrañados y alcanzamos el punto culminante de esta pequeña sierra, posiblemente la parte más amena de toda la ruta. Desde Cuetu Altu (583 m) contemplamos en toda su extensión las verdes y encharcadas paraderas de la Llosa Biango y a nuestros compañeros en sus inmediaciones y esperándonos para hacer un nuevo reagrupamiento.

La bajada del Cuetu Alto es fácil aunque no exenta de algún resbalón de los múltiples que hubo a lo largo del día. Enseguida nos reunimos con el resto del grupo y volvemos a separarnos momentáneamente, ya que mientras algunos optaron por recorrer la Llosa Biango por la parte derecha a una cierta altura, otra parte decidimos chapotear en el agua y disfrutar de las bonitas praderas de este casi desconocido terreno. Cuando las praderas terminan cerradas por el arbolado, iniciamos un continuado ascenso por la derecha entre árboles y cabañas más o menos desvencijadas.

Ni que decir tiene que el barro lo ocupa todo y para “mejorar” las cosas, este se hace acompañar de rocas calizas bien pulidas para que los resbalones sean más seguros. Y lo fueron. Por el lado contrario al que nosotros transitábamos, comenzamos a sentir voces y el sonido de las esquilas y pronto pudimos descubrir un rebaño de cabras que descendía de las laderas del Cuera, arreado por cuatro o cinco pastores. No pasó mucho tiempo cuando se situaron a nuestra altura y nos rebasaron con gran velocidad. Previamente nos informamos que se dirigían a Corros, nuestro próximo paso, y decidimos seguir sus huellas, que ascendían verticalmente alcanzando una zona de jous y pequeñas cumbres que nos sobrecogieron un poco ya que no teníamos más referencia que la Peña Blanca por el suroeste y lo que suponíamos Peña Llabres y Brañueta al norte. Llegamos a una cabaña situada en una inclinada pradera con un buen cierre de piedra y dos caminos, uno por cada lado. Las huellas desaparecieron y ante la gran cantidad de barro que había en ambos caminos, decidimos por atravesar la portilla a la izquierda de la cabaña y descender por el prado para salir por otra portilla a un camino del ganado que con ligero descenso nos llevó a lo alto de Corros donde descubrimos lo que tanto anhelábamos: la hormigonada pista que desciende al Alto de la Tornería. Para cerciorarnos de que estábamos donde suponíamos, le preguntamos a un cazador, llevaba escopeta y perros, y nos confirmó que nos restaba un kilómetro para el Alto de la Tornería.

Ya sin barro y cómoda y alegremente descendimos el corto camino dando vista a la carretera y al Corona Cantiellu o Cuetu Llabre con sus antenas y lo que nos alegró mucho más: el autocar esperándonos en el Alto de la Tornería donde ya se encontraban nuestros compañeros. Se cumplían las siete horas y media desde que salimos de Purón.

Luego nos enteramos que parte del grupo hizo nuestro mismo recorrido y otros, la otra de las opciones posibles, que pasaban por seguir por el camino bajo que atraviesa entre las cabañas con dirección oeste para remontar después a la derecha por un embarrado y empedrado camino que asciende en múltiples revueltas hasta Corros.

Ya en el autocar y sobre todo, después de la comida-merienda, las cosas se veían de otra manera y la alegria volvió a reinar en el grupo. El barro estaba en las bolsas, pegado a las ropas que nos quitamos y a las botas y en nuestra cabeza comenzábamos a ver la ruta que realizamos desde el punto de vista de su hermosura. Hast el punto de que a la hora de puntuar la ruta, hubo más de un diez y varios nueves, acompañados de otras notas más bajas y un solo suspenso.

Para el próximo sábado tenemos una ruta didáctica ahora que tanto se habla de la memoria histórica. Nos vamos a las Sierras de Bufarán y del Pedroso, para hacer una cómoda ruta, espero que sin barro, contemplando algunas muestras de lo que fueron las fortificaciones de lo que se denominó el cerco a Oviedo en la pasada contienda. La ruta propuesta es:

La Reigada (451 m) – Alto los Cañones (527 m) – Alto La Degollada (603 m) – Pico La Degollada (624 m) – Área Recreativa de La Degollada (508 m) – Pico Pedrosu (614 m) – La Llanada (431 m) – La Escrita (386 m) – Puente Peñaflor (70 m)

La inscripción está abierta y espero vuestras llamadas. Nuevamente os ruego que lo hagáis antes del jueves ara evitar problemas de plazas. El que se duerma se quedará sin poder hacer la ruta.

lunes, diciembre 01, 2008

¡¡QUÉ DURA FUE LA RUTA DEL SÁBADO!!

La ruta más dura de toda la temporada. El sudor corría por todos los rostros. Cosme tenía la cabeza chorreando sudor. Todos buscaban un asiento nada más finalizar los acordes de la última melodía...


Si, melodía. Dije melodía. ¿Qué como puede ser? Muy sencillo: el sábado no hubo ruta. Fue la CENA DE HERMANDAD y realmente como su hubiese sido la ruta más dura del año. ¡¡¡Hasta las cinco de la madrugada!!! A esa hora finalizó la música y acabó el cachondeo.


Creo que todo resultó bien. Al a menos todos se les veía contentos y alegres. Fue una muy grata velada. Comenzamos entrando en el comedor, donde se encontraba el presi para entregar un clavel a las damas y ocupando los asientos en la mesa. La sala era toda para nosotros. Degustamos los manjares que nos sirvieron, que estaban muy bien preparados y condimentados, con lo que el estomago quedó contento y servido. Tras los postres llegó la hora del café y los brindis y como no, la hora de la entrega de premios. Si premios. En esta ocasión, la Junta Directiva tuvo a bien concederle un obsequio, un marco con la foto del grupo junto al autocar de 27 plazas que tantas veces utilizamos este año y que próximamente dejará de prestar servicios, a nuestra querida choferessa Puri, que tan amablemente se porta con nosotros. La sorpresa fue mayúscula, pues ni por asomo esperaba tal distinción. Pero se la merecía por lo bien que se porta con todos.


A continuación llegó el turno de hacer entrega del premio al componente del grupo de montaña que más se destacó durante este año, según la opinión y votación secreta de los socios. La persona en la que recayó dicho premio, no lo fue por lo realizado solo en este año. Fue por una labor callada y fructífera de muchos años. Tantos como tiene el grupo actual, ya que se trata de Jorge Pablo Suárez Menéndez, que desde tiempos inmemorables se encarga de realizar el calendario que año tras año nos transporta por los montes de nuestra región y de las regiones vecinas. Un premio o distinción merecido desde hace mucho tiempo y que en este año al fin, se hizo justicia.


Tras los premios, comenzó la música y con ella el desenfreno. Fueron cinco horas de no parar. Saltos, vueltas y más vueltas, pasos a uno y a otro lado... Un no parar. La próxima vez que alguien se queje de la dureza de una ruta, le recordaré lo que bailó y saltó en esa noche. La sana alegría corrió a raudales y cuando la música dejó de sonar y nos subimos al autocar de regreso a nuestras casas, creo que a todos, además del cansancio, nos acompañaba esa sensación de placidez que te da el haber estado haciendo algo agradable en buena compañía. Lo mismo que cuando salimos de monte. Lo que ocurre es que todo lo hacemos con las mismas ganas, actitud y armonía.


En definitiva, un buen día o noche, en la que alguno decía que eso había que repetirlo más a menudo. Eso ya da idea de lo bien que resultó todo.


Como no todo es estar de fiesta, a continuación os pongo la descripción de la próxima ruta, última de las que componen la Circunvalación del Cuera, entre las poblaciones de Purón y Porrúa. La ruta es:


Purón (41 m) – Pruneda (346 m) – Pellisca (401 m) – La Cotera (560 m) – Collado de Raiz (523 m) – La Llosa de Biango (418 m) – Corros (575 m) – Alto de la Tornería (470 m) – Camino de Mañanga (224 m) – Porrua (42 m)


Espero vuestras llamadas. Hacerlo lo antes posible, pues no se con cuantas plazas podremos contar para esta ruta y a lo mejor os quedáis sin poder hacerla.

lunes, noviembre 24, 2008

SIN PENA NI GLORIA, PERO CON MUCHO AGUA

La ruta del sábado día 22 del mes de noviembre no será recordada por otra cosa que no sea lo mucho que nos mojamos. La ruta era corta y sin pretensión alguna. Transición entre La Borbolla y Purón, para la próxima vez cerrar el circulo con la ruta que nos queda para terminar la circunvalación del Cuera: Purón – Rorrua.

Comenzamos a caminar en La Borbolla después de desayunar en el bar del pueblo, donde nos habían preparado algunos pinchos. Por carretera tomamos dirección oeste con rumbo al cercano pueblo de Prado. Al poco de pasar Prado, la carretera hace una curva a derechas tomando dirección norte y donde sale una pista transitable de frente. Por ella llegamos a La Cotera, lugar en el que hay unas cabañas.

Abandonamos la pista y seguimos de frente por un camino dejando a nuestra derecha las cabañas. Comienza el barro. La lluvia nos empieza a hacer la puñeta. El camino, en pendiente hacia abajo, tiene bastante agua y las piedras que lo forman están resbalosas.

Llegamos al borde de un arroyo en el que hay menos agua que en el camino. Seguimos por el valle que forma, entre árboles de distintas especies. El entorno es bonito, pero la lluvia y el barro no nos permiten apreciarlo. Llegamos a un punto en el que debemos dejar los márgenes del arroyo para iniciar una subida en amplios zigzag, por una zona en la que el agua de una torrentera, orada el terreno produciendo profundos surcos que nos vemos obligados a cruzar buscando los mejores pasos.

Llegamos a la altura de un bosque de ocalitos y lo atravesamos siempre en ascenso, hasta llegar a lo más alto, donde termina y se despeja la vista. Estamos en una plataforma más o menos llana, cubierta de hierba y completamente encharcada.

Según la vamos atravesando con dirección noroeste, comienza a diluviar con viento racheado que se lleva los paraguas y todo lo que encuentra por delante. Un poco perdidos por la falta de referencias válidas y por el atolondramiento que nos produce la lluvia, ascendemos por un marcado camino a una lomera que se nos presenta enfrente. Por la izquierda de dicha lomera va una pista a media altura, que pensamos que era la que debíamos seguir, pero tampoco debía ser esa. Nuestro camino era por más al norte, a media altura evitando subir a lo alto de la lomera. Pero ya digo que caminábamos un poco atolondrados.

Alcanzado el punto más alto del recorrido, innecesario, iniciamos el descenso hacia el otro lado, con intención de llegar a la explanada que se veía a la derecha, norte. Bajamos como pudimos por la resbaladiza pendiente herbosa y cruzamos la riega para volver a subir ligeramente la ladera que nos separaba de nuestro destino. Una vez en la parte llena, volvimos a encontrar la pista y por ella, con dirección norte, llegamos al borde de la llanura desde donde contemplamos el valle y hacia el oeste nuestro destino Purón.

Solo quedaba descender por la pista hasta las cabañas de Perestrella, que las dejamos a la derecha para desembocar en la central eléctrica de Bau la Presa, donde cruzamos el puente sobre el río Purón y seguimos hasta desembocar en la carretera LL-5, continuando por la izquierda hasta el ya cercano pueblo de Purón.

La ruta, que estaba marcada como de 4 horas y media, la hicimos en 3 horas, con lo que cuando llegamos a Purón el autocar no estaba, pues Puri se había quedado a comer en La Borbolla. Intentamos ponernos en contacto con ella telefónicamente, pero o bien no teníamos nosotros cobertura o no la tenía ella. Con la mojadura que teníamos no era cosa de quedarnos a esperar y seguir cogiendo frío, con lo que optamos por seguir por la carretera hasta encontrarnos con el autocar. Cosa que ocurrió cerca de la confluencia con la N-630. Ya a cubierto en el autocar, volvimos a La Borbolla para comer en el coqueto bar de esa población.

Para el próximo sábado no hay ruta programada, pues celebramos la anual Cena de Hermandad, en la que tras dar buena cuenta del menú, premiaremos a la persona del grupo que se haya distinguido de alguna manera según el parecer de la mayoría de los socios. Luego cerraremos la velada arrancándonos en vueltas y cabriolas a los sones de la música. Según algunos, es la ruta más dura de todo el año. Que lo paséis muy bien.

lunes, noviembre 17, 2008

EL CUERA, SIEMPRE ES EL CUERA

Nos las prometíamos muy felices después de ver las predicciones de los agoreros de la climatología. Nos daban “guevo frito” y ausencia de lluvia como premonición para este sábado.

Pero nosotros nos íbamos al Cuera. ¡Hay amigo! El Cuera e algo especial y hay que contar con él antes de dar ningún pronostico. Y así fue. Comenzamos a caminar con buen día de sol que nos hizo creer que sería suficiente para despejar las nubes que veíamos sobre la sierra, ya cuando nos estábamos acercando a Panes, punto de partida de la ruta.

Salimos de Panes, como digo, por la carretera que une la capital de la Peñamellera Baja con ese pueblo que se ve allí arriba con una torre, Alevia. Tres kilómetros de carretera en pendiente pronunciada hasta llegar a los pies de la torre de la iglesia de San Antonio. Hermosas vistas las que desde allí se contemplan y mejores si el día está despejado, que no es el caso. Todo el valle del bajo Río Deva después de la unión con el Cares, queda a nuestros pies.

Junto a la iglesia, un cartel de la ruta del Pico Paisano nos hace comprender que tenemos que atravesar el pueblo y así lo hacemos, pasando junto a una antigua bolera, para continuar por la calle de la izquierda hasta salir a una explanada en la que se encuentra el depósito de agua y una buena fuente. Frente a nosotros una pista asciende, mientras que por la izquierda sale otra en horizontal. Interpretamos según el relato que tenemos de la ruta que esta última es la nuestra y por ella continuamos. Craso error. Más tarde nos dirían que había que subir por la ruta señalizada por un cartel y en la primer bifurcación, tirar a la izquierda. Nosotros por tanto, lo hicimos demasiado pronto y cuando nos quisimos dar cuenta, se nos terminó la pista y hubimos de ascender por los prados a buscar unas cabañas desde un amable parroquiano nos indicó el camino que debíamos seguir. Pronto entroncamos con el camino de la Mina el Pilar por el que debíamos haber venido y que nos acerca a las paredes de la sierra, para subir en zigzag y con buenas caídas a la izquierda, por la canal de Bulleza, rematada por un collado en el que pudimos ver la roldana del cabestrante de la antigua mina.

Magníficas vistas de La Pica Peñamellera y de todos los pueblos que la rodean. Allí está Llonin, del que partimos hace un par de semanas para hacer una ruta que ahora y a vista de pájaro, podemos seguir casi completamente. Las caidas son impresionantes a pesar de que solo estamos a 572 metros de altitud. Allá al fondo quiere aparecer Picos, pero las nubes lo cubren casi todo. Solo asoma el Llerosos cubierto de nieve.

Seguimos ruta caminando por la pista de la mina que se encuentra tapizada de verde. Bordeamos un amplio hoyo de la explotación de manganeso a cielo abierto hasta entroncar con un cruce en el que por la derecha sigue una pista hacia las derruidas edificaciones de los casetones de la mina, mientras que de frente continua nuestro camino. Deberíamos haber seguido por la pista un buen trozo más, pero la niebla comenzó a hacer de las suyas y ya no veíamos mas que lo cercano. Así fue que una caseta de servicio de una antena, nos hizo pensar que era la capilla de San Antonio que se encuentra en lo alto del Paisano, y hacia allí dirigimos nuestros pasos ya campo a través.

Ascendimos así al Cantu el Teju de 699 metros, muy por debajo de nuestro objetivo. Una vez repuestas las fuerzas y antes de que la espesura de la niebla aumentase, reemprendimos la marcha descendiendo a las inmediaciones de la Braña La Pipa y entre sus cierres nos fuimos acercando a la ladera del empinado Pico Paisano, que fuimos ascendiendo poco a poco entre las nubes. Al fin dimos con la destartalada ermita y algunas placas conmemorativas. Era todo lo que pudimos ver, ya que la niebla jugaba entre nosotros. Por pequeños instante pudimos vislumbrar la costa llanisca en la que lucía el sol. Pero aquí nos encontrábamos en penumbra.

Después del descanso y tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, iniciamos el descenso por donde habíamos venido hasta entroncar con el señalizado camino por el que volvimos sobre nuestros pasos, aunque por lugar distinto, alcanzando una mesa indicadora de la ruta y poco más allá la pista y el Collau, lugar al que debíamos haber llegado antes de la ascensión. Aquí la pista se divide y nosotros continuamos al norte, izquierda, en dirección al Pico Tabladiello que no ascendimos. Cruzamos por su ladera oeste y comenzamos nuestro penar del día.

Lo que hasta entonces habían sido buenos caminos, limpios y llanos, se convirtió en un descenso pronunciado y prolongado por senderos completamente embarrados y entretejidos en la espesura de un bosque inmenso de cotoyas. Aquí un resbalón; allí nos hundimos en el barro; más allá nos pinchamos por todas partes para evitar una caída... Y la odisea continúa.

Abajo y relativamente cercana veíamos ya La Borbolla, pero aquello no parecía tener fin. Cuando pensábamos que ya lo peor había finiquitado al llegar a la Braña del Acebal, Los acebos brillaban por su ausencia, la cosa continuó por espacio de una hora más con cotoyas, felechos, barro y escayos, hasta alcanzar un arroyo y un viejo puente con una muy nueva portilla de madera, que nos hizo elucubrar como aquella tan nueva portilla podía subsistir con el camino completamente cerrado de maleza. ¡Pusieron la portilla y ni siquiera limpiaron las inmediaciones del puente!

Al fin alcanzábamos zona humanizada y por los prados caminamos a la izquierda hacia el grupo de casas que forman Brañavieya y desde donde por carretera, llegamos en pocos minutos a La Borbolla, fin de ruta, y donde nos esperaba el autocar. Eran las cinco de la tarde, seis horas y media después de salir de Panes.

Para el próximo sábado tenemos la penúltima etapa de la Circunvalación del Cuera. Etapa corta de tan solo 10 kilómetros y por terreno de baja altitud, entre La Borbolla y Purón. El recorrido propuesto es:

La Borbolla (97 m) – Prado (102 m) – La Cotera (187 m) – Reñanzas (270 m ) – Nava o Perestrella (128 m) – Merodio (85 m) – Bau La Presa (34 m) – Purón (41 m).

Ya está abierto el plazo de inscripción. Tengo que hacer una puntualización a esta ruta y es que en el calendario figura como punto de salida del autocar, de Oviedo, cuando todo el mundo sabe que para ir hacia Llanes la salida hay que hacerla desde San Andrés. Por tanto, hora de salida las 7,30 de San Andrés.

lunes, noviembre 10, 2008

LARGO PASEO POR LA NIEVE

Tal como sospechábamos durante toda la semana, no pudimos hacer la ruta propuesta entre Torrestio y Veigas, con ascensión al Tarambicu. La nieve caída durante la semana pasada y parte de esta, nos imposibilitaba esa realización. Por ello y con las pretensiones que teníamos para terminar el día, nos decidimos por hacer alguna cosa con un poco de nieve, por las cercanías de Teverga.

Al final nos decidimos por subir al Puerto de Ventana y desde allí bajar a la Villa del Sub y posteriormente a Páramo, tras pasar por la ermita del Trobaniellu. El autocar nos deja en el alto del puerto aprovechando un pequeño hueco libre de nieve para poder dar la vuelta y aparcar. Algunos coches ya ocupaban el reducido espacio. El inicio de la pista del Trobaniellu que no estaba cubierta de nieve, se encontraba con una capa de hielo. El día estaba raro pero confiábamos en que mejoraría, así que comenzamos a caminar pisando nieve casi nada más descender del autocar.

La nieve, con un espesor oscilante entre los treinta y cuarenta centímetros, no se encontraba en las mejores condiciones para caminar, ya que la capa superficial se encontraba dura, pero cuando intentabas dar un paso, se hundía provocando el desequilibrio. De todos modos, y gracias al esfuerzo de las “fuerzas de choque” que abrían paso, avanzábamos a buen ritmo.

Cuando caminábamos por los Xierros Negros, recibíamos los primeros rayos de sol al tiempo que las nubes se derramaban por la cresta de Ventana al Ferreirua. Mientras caminamos por la pista las dificultades son menores y así llegamos a la Ermita del Trobaniellu donde hacemos el primer descanso y avituallamiento. Como no hay pico en esta ocasión y aprovechando el reagrupamiento, hacemos en este bonito lugar la foto del grupo, con la zona del Ferreirua como fondo.

Continuamos camino un poco más por la pista ahora en descenso, y es entonces cuando contemplamos bien marcadas en la nieve, las huellas de un oso. Por la forma de la huela era relativamente reciente, lo que quiere decir que siguen por la zona, tal como hace unos años, parte del grupo, pudo comprobar al ver salir un oso, también en día de nieve, de la zona de la ermita, corriendo como alma que lleva el diablo, cuesta arriba.

La pista comienza un fuerte descenso hacia la derecha, rumbo a Ricabo, pero no es ese nuestro destino, por lo que abandonamos la pista descendiendo de frente hacia un collado que vemos abajo. Estamos en Garrafe. Llegados al dondo, no queda más remedio que volver a subir por la cuesta que se nos presenta enfrente, siguiendo el sendero que asciende en varias revueltas. Por momentos perdemos el sendero a causa de la nieve, pero la cosa no tiene mayores problemas. Nuestro destino es el colladito que vemos sobre nuestras cabezas. Cuando lo alcanzamos continuamos hacia la derecha a media altura, por la zona de Granda Mullida a buscar el Collado Vosbigre. Volviendo la vista atrás, las vistas de la zona de los Huertos del Diablo y Peña Rueda, son estupendas. Entremedias de ellos, poco a poco va apareciendo el Tapinón, el Siegalavá y posteriormente, y cubierto de un blanco manto, el Fariñentu. Por el contrario y lo venimos observando durante todo el camino, la Sierra de Sobia con el Sobrevosbigre y el Barriscal se encuentran completamente nevados e iluminados por el sol, delante de nuestros ojos. Mirando hacia abajo, la Villa, Paramo y en la vertiente opuesta La Focella, los Pueblos del Real Privilegio.

Desde el Collado Vosbigre no nos resta más que alcanzar la pista y descender por ella hacia la Villa del Sub, pasando antes por las brañas de Vosbigre y Sabariegos. La nieve va disminuyendo y nos sentimos aliviados. Ya va para cinco horas de pisarla y comenzamos a estar hartos. La Villa nos recibe con buen sol y temperatura más que agradable. Circulamos por sus pindias callejas entre las cuidadas edificaciones. Casi en la última casa, abandonamos la pista para descender por el antiguo y cuidado camino que desciende vertiginoso hacia el cercano pueblo de páramo. Retornamos a la entrada del pueblo a la pista ya convertida en carretera y atravesamos pasando junto a la iglesia para alcanzar por fin, la carretera de Teverga a Vantana, justo al lado del hotel, bar, restaurante Casa Manolo, donde reponemos fuerzas con un buen caldo caliente y un vaso de vino blanco. La ruta ha terminado y hemos tenido un buen día y una agradable ruta.

Pare el próximo sábado día 15, tenemos ruta de la Circunvalación del Cuera, concretamente la que saliendo de Panes, se dirige a la Borbolla, por el Pico Paisano. La ruta propuesta es la siguiente:

Panes (27 m) – Alevia (282 m) – Pico Paisano (806 m) – Cueto Tabladiello(611 m) – Acebal (363 m) – Brañavieya (130 m) – La Borbolla (97 m)

Ya está abierto el plazo de inscripción para esta ruta, así que ya me encuentro a la espera de vuestras llamadas. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.