Pero nosotros nos íbamos al Cuera. ¡Hay amigo! El Cuera e algo especial y hay que contar con él antes de dar ningún pronostico. Y así fue. Comenzamos a caminar con buen día de sol que nos hizo creer que sería suficiente para despejar las nubes que veíamos sobre la sierra, ya cuando nos estábamos acercando a Panes, punto de partida de la ruta.
Salimos de Panes, como digo, por la carretera que une la capital de la Peñamellera Baja con ese pueblo que se ve allí arriba con una torre, Alevia. Tres kilómetros de carretera en pendiente pronunciada hasta llegar a los pies de la torre de la iglesia de San Antonio. Hermosas vistas las que desde allí se contemplan y mejores si el día está despejado, que no es el caso. Todo el valle del bajo Río Deva después de la unión con el Cares, queda a nuestros pies.
Junto a la iglesia, un cartel de la ruta del Pico Paisano nos hace comprender que tenemos que atravesar el pueblo y así lo hacemos, pasando junto a una antigua bolera, para continuar por la calle de la izquierda hasta salir a una explanada en la que se encuentra el depósito de agua y una buena fuente. Frente a nosotros una pista asciende, mientras que por la izquierda sale otra en horizontal. Interpretamos según el relato que tenemos de la ruta que esta última es la nuestra y por ella continuamos. Craso error. Más tarde nos dirían que había que subir por la ruta señalizada por un cartel y en la primer bifurcación, tirar a la izquierda. Nosotros por tanto, lo hicimos demasiado pronto y cuando nos quisimos dar cuenta, se nos terminó la pista y hubimos de ascender por los prados a buscar unas cabañas desde un amable parroquiano nos indicó el camino que debíamos seguir. Pronto entroncamos con el camino de la Mina el Pilar por el que debíamos haber venido y que nos acerca a las paredes de la sierra, para subir en zigzag y con buenas caídas a la izquierda, por la canal de Bulleza, rematada por un collado en el que pudimos ver la roldana del cabestrante de la antigua mina.
Magníficas vistas de La Pica Peñamellera y de todos los pueblos que la rodean. Allí está Llonin, del que partimos hace un par de semanas para hacer una ruta que ahora y a vista de pájaro, podemos seguir casi completamente. Las caidas son impresionantes a pesar de que solo estamos a 572 metros de altitud. Allá al fondo quiere aparecer Picos, pero las nubes lo cubren casi todo. Solo asoma el Llerosos cubierto de nieve.
Seguimos ruta caminando por la pista de la mina que se encuentra tapizada de verde. Bordeamos un amplio hoyo de la explotación de manganeso a cielo abierto hasta entroncar con un cruce en el que por la derecha sigue una pista hacia las derruidas edificaciones de los casetones de la mina, mientras que de frente continua nuestro camino. Deberíamos haber seguido por la pista un buen trozo más, pero la niebla comenzó a hacer de las suyas y ya no veíamos mas que lo cercano. Así fue que una caseta de servicio de una antena, nos hizo pensar que era la capilla de San Antonio que se encuentra en lo alto del Paisano, y hacia allí dirigimos nuestros pasos ya campo a través.
Ascendimos así al Cantu el Teju de 699 metros, muy por debajo de nuestro objetivo. Una vez repuestas las fuerzas y antes de que la espesura de la niebla aumentase, reemprendimos la marcha descendiendo a las inmediaciones de la Braña La Pipa y entre sus cierres nos fuimos acercando a la ladera del empinado Pico Paisano, que fuimos ascendiendo poco a poco entre las nubes. Al fin dimos con la destartalada ermita y algunas placas conmemorativas. Era todo lo que pudimos ver, ya que la niebla jugaba entre nosotros. Por pequeños instante pudimos vislumbrar la costa llanisca en la que lucía el sol. Pero aquí nos encontrábamos en penumbra.
Después del descanso y tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, iniciamos el descenso por donde habíamos venido hasta entroncar con el señalizado camino por el que volvimos sobre nuestros pasos, aunque por lugar distinto, alcanzando una mesa indicadora de la ruta y poco más allá la pista y el Collau, lugar al que debíamos haber llegado antes de la ascensión. Aquí la pista se divide y nosotros continuamos al norte, izquierda, en dirección al Pico Tabladiello que no ascendimos. Cruzamos por su ladera oeste y comenzamos nuestro penar del día.
Lo que hasta entonces habían sido buenos caminos, limpios y llanos, se convirtió en un descenso pronunciado y prolongado por senderos completamente embarrados y entretejidos en la espesura de un bosque inmenso de cotoyas. Aquí un resbalón; allí nos hundimos en el barro; más allá nos pinchamos por todas partes para evitar una caída... Y la odisea continúa.
Abajo y relativamente cercana veíamos ya La Borbolla, pero aquello no parecía tener fin. Cuando pensábamos que ya lo peor había finiquitado al llegar a la Braña del Acebal, Los acebos brillaban por su ausencia, la cosa continuó por espacio de una hora más con cotoyas, felechos, barro y escayos, hasta alcanzar un arroyo y un viejo puente con una muy nueva portilla de madera, que nos hizo elucubrar como aquella tan nueva portilla podía subsistir con el camino completamente cerrado de maleza. ¡Pusieron la portilla y ni siquiera limpiaron las inmediaciones del puente!
Al fin alcanzábamos zona humanizada y por los prados caminamos a la izquierda hacia el grupo de casas que forman Brañavieya y desde donde por carretera, llegamos en pocos minutos a La Borbolla, fin de ruta, y donde nos esperaba el autocar. Eran las cinco de la tarde, seis horas y media después de salir de Panes.
Para el próximo sábado tenemos la penúltima etapa de la Circunvalación del Cuera. Etapa corta de tan solo 10 kilómetros y por terreno de baja altitud, entre La Borbolla y Purón. El recorrido propuesto es:
La Borbolla (97 m) – Prado (102 m) – La Cotera (187 m) – Reñanzas (270 m ) – Nava o Perestrella (128 m) – Merodio (85 m) – Bau La Presa (34 m) – Purón (41 m).
Ya está abierto el plazo de inscripción. Tengo que hacer una puntualización a esta ruta y es que en el calendario figura como punto de salida del autocar, de Oviedo, cuando todo el mundo sabe que para ir hacia Llanes la salida hay que hacerla desde San Andrés. Por tanto, hora de salida las 7,30 de San Andrés.
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