lunes, marzo 30, 2015

LAS XANAS VUELVE A PEÑA SALÓN EN UN PRECIOSO DIA Y BUSCANDO UNA AMPLIA VARIEDAD DE ASCENSOS Y DESCENSOS.



28 de marzo de 2015

Estrenando primavera otra vez, pero esta en serio. Así que buen día para empezar, magnífico el territorio de Ponga y un grupo de montaña dispuesto a comerse el mundo, como siempre. Luego acabaríamos agachando la cabeza porque, como decía nuestro amigo Jesús, sólo puedes meter en la boca lo que puedas tragar.

Vale. Primera dificultad. Pasaron tantas cosas que no se cómo contarlas. A lo mejor en vísperas de Semana Santa me llega una inspiración divina para que tantos acontecimientos quepan en una simple hoja de papel. Hablando de Semana Santa era Sábado de Pasión, y algunos, más de nueve tuvimos nuestra particular pasión montañera. Lo contamos poco a poco.

Entramos en la Senda Degüera. Pronto y bien. Previamente habíamos quedado en volver a Puente Huera para evitar el odioso camino de la carretera a Puente Vidosa, donde empezamos la caminata.

La subida por Degüera bien. Durilla. Constante, tendida hacia arriba, haciendo una gran curva nada más empezar. Pasando por la brecha armada hasta Biamon. Hasta aquí todo bien. El grupo “alternativo” nos sigue más despacio. Anna entrevista al veterano Francisco, único habitante del pueblo junto con su hijo. Le cuenta que llegó a haber 35 vecinos, dieciséis hijos de una misma casa. ¿De qué podría vivir tanta gente cuando el metro cuadrado de prado es muy escaso?

Vamos a continuar. Nuestro amigo Fernando, el otro no yo, no se ve con demasiadas fuerzas y prefiere esperar a Lito que poco a poco va llegando. Seguimos hacia Nochendi. Comienzan las sorpresas del día. Las enumero porque si no me pierdo:

PRIMERA: Cerca de la Collá Nochendi aparece Fernando que finalmente tiró para arriba con tesón y esfuerzo. Luego peña Salón le puede y prefiere bajar (siguiendo la ruta oficial del grupo) a Víboli.

SEGUNDA: Una CLEMENTADA. Pasa algo raro en la planificación. El calendario dice que primero iremos al Toyu y luego a subir a Peña Salón. La descripción de los de las Claras dice lo contrario. Fernando, este que escribe empieza a andar despistado. Perdimos al grupo de referencia que quedó a medio bosque parado. Clemente propone subir riega arriba porque Peña Salón nos espera. Matadora subida. María Terán le promete bastonazos sin cuento al llegar. Echamos el resto para llegar. Sorpresa: al llegar arriba sólo están Manuel y La Cabritilla. Pero ¿dónde se ha metido toda la tropa, tan numerosa hoy? ¡Anda! Si es que vienen por la pasada del Toyu. ¡Nos la perdimos por cagaprisas! ¡Nos la perdimos porque últimamente en este grupo cuando hay una bifurcación no espera ni San Periquitín! María contenta porque logró llegar a donde nunca había estado. Todos contentos. Desde allí arriba te sientes en el cielo del montañero, envuelto entre cumbres nevadas, paredes de roca y praderías intensamente verdes.

Va llegando el resto de la tropa. Llevamos una hora en la cima. Los que no hicieron la subida por el bosque, continuaron subiendo pero hacia la Pasada del Toyu y allí esperaron la llegada del resto. Como no aparecía nadie, siguieron ruta atravesando la pasada para subir posteriormente a Salón, por el camino que asciende desde la Collada el Baxeñu. Espero con impaciencia ver esas fotos. Que recuerdos de la bajada por el sedo del Toyu  hacia Viego donde, por salvar a una, casi perdemos a ocho.

TERCERA: MANUELADA. Miramos el reloj. Son las dos y media pasadas. La gente tiene que comer algo y descansar. Decidimos que bajar a Víboli para subir por el sedo Vibolines es mucho. Carrete rabia (qué novedad). Así que nos ponemos de acuerdo para ir directamente a Casielles para tener un margen amable de sobremesa. Además que la paliza que llevamos no estuvo nada mal.

Para sorpresa de la directiva (núcleo duro) Manuel, la Cabritilla y algunos espontáneos más se tiran a Víboli para subir por el Sedo. Ponemos cara de vinagre. Da igual. Nos queda sólo advertirles como es el Sedo y como se les puede complicar el horario.

La película continúa. Luis y Clemente bajan a rescatar a Fernando que ya debe estar echando raíces en el Barrio da’rriba de Viboli. Los Manueles bajan corriendo por la escarpada senda. Luego nos enteramos que entraron por el Sedo Vibolines, que llegaron a la cueva y… que allí se dieron la vuelta por no encontrar dónde seguir. Y, para hacerlo más fácil, después de descender, se tiraron al río Cándano que baja por la estrechísima Foz de los Andamios. ¡Qué hazaña, Señores! ¡Desde hoy y por unanimidad el Sedo Vibolines queda rebautizado, por este grupo, y a perpetuidad, como el SEDO MANOLINES!!.

CUARTA DEL DÍA: UNA ROSAVILADA. Esta chica tiene afición por las soledades. Se chupa toda la vuelta no se sabe por dónde. Y no conoce el terreno.  Tampoco lleva mapa. ¡pa qué! Rosa amiga, algún día de estos volarás en helicóptero…

QUINTA DEL DÍA: TONI POR LIBRE. Sigue cuidando esa pierna. Y para no forzar más decide bajar por la carretera de la Foz de los Andamios. Chaval, (así te veo yo a tus treinta y tres cumplidos), que esta es una actividad de grupo… Y yo te había dicho que cuando llegaras a la carretera de los Beyos tiraras a la derecha. En cuanto esa pata, mejore habrá que instalarte un freno de mano del tamaño de las piedrotas que metemos a la Cabritilla en la mochila.

SEXTA DEL DÍA: Una buena y total FERNANDADA. Esto para que haya harina para todos. Llegamos a Casielles, me volvió a encantar este camino. Nos siguen un mastín y su compañera desde Biamon. No ha habido manera de echarles a su caserío. Breve parada en la ermita. Las escuelas convertidas en casa rural. Seguimos viaje. La bajada de la Verganza esta muy bien señalada. Y bastante limpia de vegetación. Nos sorprende. Veintitrés revueltas hacia abajo. Vertiginosa bajada de otros quinientos y pico metros. Y eso que ya hemos tirado cuatrocientos veinte metros de altitud. Los pedreros continuos del final hacen más penosa la bajada. Nos vamos distanciando, que la edad no perdona. ¡Y la conversación es muy buena, Francisco Javier! Tanto que al llegar a la carretera, no vemos a nadie y, naturalmente tiramos a la izquierda hacia PUENTE VIDOSA.

Felices vamos por la carretera desandando por abajo todo el circuito de arriba. Pero al llegar no hay nadie y los obreros no han visto pasar a montañero alguno. ¡Ja! ¿ya hemos vuelto a meter la pata? No se puede andar más despistado por la vida. Aparece Francisco Javier González cámara en ristre fotografiando cada gota de agua que se mueve.  Nos informa que ya están en la primera digestión. Voy a poner dos excusas: 1ª Nos quedamos a esperar a Anna. 2ª. Nadie nos espero en la carretera, no se pusieron flechas en el suelo. ¿Se dijo en el autocar en dónde se nos esperaba?

Anna me advierte. Fernando prepárate cuando lleguemos. Intentos de llamar por móvil: Sin batería el uno, sin saldo el dos, sin cobertura el tres. Bueno a deshacer el camino a buena velocidad. Otros 3,5 Km. Pero ¡qué es eso para unos buenos montañeros! Pan comido.

Llegamos. Preparados. Mejor atacar a que nos coman la moral. Pero la fuerte ovación que nos va recibiendo, primero en el exterior del bar de Puente Huera y luego en el interior nos deja mudos y capidisminuidos. Risas variadas. Los chupitos animan la coña marinera. Qué le vamos a hacer. Hoy me tocó a mí. ¡¡¡GILIPOLLAS!!!, se escuchó de una conocida voz al fondo de la barra. Más risas, hoy amiga, igual te toca el felpudo.

La siguiente ya no la cuento como otra más. Y es que llaman del Hotel de Puente Vidosa que hay un montañero algo menos joven, nervioso, porque igual nos olvidamos de él y esta no nos la perdona. Tranqui ho! Que tantas risas juntas no nos han hecho perder el norte.

LUEGO EL AUTOCAR, ya de vuelta, no podemos con los espasmos estomacales de las carcajadas continuadas. Sacamos varias lecciones en consecuencia:

·                    Que hemos sido muy ambiciosos planeando una ruta que lleva más tiempo y esfuerzo del previsto.
·                    Que hay que escuchar cuando se habla
·                    Que ir en grupo es ir en grupo, no sólo, ni en grupitos. Que hay que esperar a los más débiles (a mí, claro)
·                    Que las Xanas sigue conservando esas raras gotas de anarquía de la que me habló siempre mi admirado Jesús. Todos sabemos de monte. Todos lo hemos hecho todo, pero hay lecciones de humildad básica: el grupo siempre saber más que nosotros.
·                    Que desde hoy hay en Ponga un nuevo Sedo, nombrado por aclamación popular, como el Sedo MANOLINES. El grupo se propone escribir al Ayuntamiento de Ponga para que haga la correcciones oportunas.

Bien, esto es lo que me ha salido de cronicón. Como decía el nombrado Clemente al preguntar por la valoración de la ruta:
            -¡Angel! ¡Más vale que en vez de la nota pidas que cada uno describa por dónde anduvo!

Y yo voy a añadir: La próxima condición para entrar en este muy esforzado grupo de montaña, va a ser SABER NADAR. ¿Estamos de acuerdo Manolín?

Volvemos a ponernos serio: La ruta primera de Abril es por el Aller. Circular a Boo subiendo a los megalitos del Padrún y al Pico Cerra. Es  una ruta fácil y con final gastronómico, que hay mucho que celebrar. Así que a la vuelta sobre las 15,30-16 de la tarde nos dirigiremos al Chigre-Tienda Terrona, recién remozado, donde degustaremos unos entremeses, cordero a la estaca y gochín a lo mismo, postres caseros, café, vino de la casa y chupitos por la módica cantidad de 23 €. Hay dieciséis apuntados, pero necesitamos saber el miércoles por la mañana quien tiene intención de participar, vaya o no a hacer la ruta.  Ya sabéis, contamos con todos. Y que el cielo nos coja confesados en este terrible grupo de montañeros.

FRESINES

1 comentario:

Unknown dijo...

Si nadar ya sabemos, ( guardar la ropa), es otra cosa.....