24 de MAYO de 2014
Va acabando el mes de mayo y el
tiempo que fue muy bueno empeora haciendo las tardes más frías y obligándonos a
desempolvar la ropa de invierno ya metida en el fondo del armario. No seamos
pesimistas. Durante toda la semana nos amenazaron con torrentes de agua para el
sábado. ¿Y cómo resultó? Apenas diez minutos de llovizna leve en las
estribaciones de Caleao.
Habíamos salido muy pronto de
Oviedo, por aquello de la costumbre ya que no es una ruta excesivamente larga.
Así que a las nueve de la mañana cruzábamos Caleao para emprender la subida por
el tranquilo valle Xulió, a la vera del río del mismo nombre. La subida es
digna de recordarse; tranquila, con suaves recuestos, de fácil orientación
porque está muy bien señalizada. La travesera del bosque maravillosa, a la
altura de los grandes bosques de Asturias. Salimos de la espesura para cruzar
el río que al poco se sume quedando a la vista nada más que el inmenso
pedregal, de lo que en su día fue sin duda una lengua de hielo, cayendo desde
el Retriñón. Cruzamos la riega seca varias veces hasta coger definitivamente la
margen derecha hasta las cabañas de la mayá Xulió. La temperatura es buena, más
bien fresca, invita a caminar fuerte. Subimos a la collada, sin más
complicaciones.
Desde la collada el Arcu hay dos
caminos practicables. Vamos a intentar hacer un circuito para dar más variedad
a la expedición. Subimos por el camino de la izquierda que zizaguea entre rocas
ascendiendo rápidamente. Saliendo al primer colladín hay que seguir un buen
corredor, bastante inclinado, que arrimado a la roca, se alza ya de manera
definitiva sobre el fondo del valle. Luego algunos prefieren seguir por la
arista que sin tregua lleva, filosa, a la cumbre. Los demás preferimos bajar a
la amplia ladera por la que discurren varias sendas de animales de dos y de
cuatro patas. Es una subida menos arriesgada y la seguimos con tranquilidad.
Arriba encontramos a una pareja que está haciendo el concurso de cumbres de la
federación.
Naturalmente nos enrollamos a
identificar cumbres rodeados como estamos por todas las esquinas. Curiosamente
la más difícil de encontrar, al menos para mí, fue el Cuyargos. Pero tenemos al
alcance de la mano Ten y Pileñes, El Canto Cabronero, El Tiatordos, El
Campigüeños, el Vízcares, por no hablar de los muy cercanos Muezca, Tabierna,
Retriñón. Restos de la última nevada de esta semana en todas las cumbres altas,
especialmente en el Torres. No tenemos ninguna prisa y aquí estamos de vicio.
Como la alegría no puede durar unas negras nubes se van metiendo por el
horizonte inmediato. Esto unido al viento que se ha levantado nos aconseja
emprender a tiempo la retirada.
Bajamos por el valle del medio. Este
grupo subió francamente bien, con estilo y fuerza. Parece que estamos bien
pertrechados de forma de cara al duro verano montañero que tenemos por delante.
Pero bajando esta gente casi vuela. Qué ritmo de bajada. El sendero está muy
bien jitado y gracias a eso no nos tiramos de frente hacia el profundo valle,
de difícil paso, sino que vamos bordeando hasta tres cantiles de la larga falta
de la Cabeza L’Arcu. Pasado el último empieza el descenso definitivo. Y mejor
lo hacemos en diagonal evitando los molestos restos de las árgumas quemadas en
un incendio reciente.
Así salimos a la collada L’Arcu
de nuevo y para ahorra tiempo bajamos por la riega de la izquierda que acaba
empalmando con el GR antes de las cabañas de Fresneu. A partir de aquí es una
continua bajada, entre robles, acebos y fayas. El camino bastante embarrado por
las últimas lluvias y por el paso del ganado. Finalmente pasado el último pilón
el camino gira casi en ángulo recto a la derecha bajando ya claramente al
camino de los Arrudos.
Siempre es cosa impresionante
bajar paralelo al río que impetuoso deja oír su voz desde muchos metros más
arriba. Siempre es un espectáculo la sucesión de cascadas y ollas, la
excavación del agua sobre la roca. Pero como las nubes están muy, muy negras
bajamos francamente deprisa, deteniéndonos a penas para hacer unas fotos en las
dos o tres cuidadísimas cabañas que están al margen de la senda. La proximidad
de los prados anuncia la cercanía del pueblo, cuando empieza a llover
débilmente. No hay que asustarse, después de todo lo recorrido nos da casi
igual. Pero la lluvia nos es más que un amago porque dura apenas diez minutos y
cuando nos queremos enterar ya estamos en el aparcamiento de la senda de los
Arrudos donde está el autocar. Bien por Luis que nos quitó la odiosa subida
hasta la plaza del pueblo. Nos podemos cambiar junto a la fuente, siempre da
gusto ir fresquitos a comer.
Comemos en Casa Linares, donde
como siempre nos reciben requetebién. Nuestro propósito es marchar pronto para que la gente pueda ver el final
de la Champions, que hay más deportes que la montaña.
Terminamos el mes con una clásica
que el año pasado no pudimos hacer por la niebla: es la subida por el Alto La
Llama para ascender al Pico la Múa y al Mirueñu y desde allí saltar al Pienzu y
bajar por la Texera a Gobiendes. Es una ruta larga pero sin ninguna
complicación y además agradecida de realizar a poco que el tiempo acompañe. No
hay que dejarse asustar por los agoreros, ya veis que esta salida por Caleao
fue totalmente en seco, a pesar de lo negro que nos lo ponían las televisiones.
No hay excusa para salir de casa.
FRESINES

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