miércoles, mayo 14, 2014

BAJAMOS AL OYU LA MADRE



10 de MAYO de 2014

Un regalo de ruta. Empeño personal de Gelu que desde hace tiempo intentó bajar al grupo aquí. Hoy se le logró. Muy buen día, un recorrido muy completo. Por la carretera de los Lagos sube una buena punta de ganado renqueante; no les gusta el asfalto.

Hicimos las etapas como estaban previstas: primero La Buferrera, para bajar después a Belbín, campera verde con los primeros terneros del año pastando la hierba fresca, intenso colorido verde.  Luego a la collada y desde allí subimos al Cantón de Texeu, el que empieza a ser el pico más ascendido por el grupo en los Picos de Europa. La subida guapa, fácil. Nos dedicamos a buscar otra canal distinta y la encontramos en una horcada más a la izquierda de la tradicional. Luego en la cima del monte el paso está lleno de trampas, pero ya se sabe, esto es caliza de Picos de Europa.

Buena contemplada sobre el Cornión: Enol, Los Asturianos, Los Traviesos, la Torre Blanca, la aguja Gregoriana, Peña Santa… no mucho más porque una nube cubre el resto. Pero vaya vista. En verano gatearemos por allí. Bajamos buscando un poco los mejores pasos, teniendo en cuenta que no hay mucho donde escoger.

Nada  más llegar el collado rodeamos el Cantón de Texeu para empezar un rápido descenso por la primera embocadura de la derecha. El camino empieza a estar bien marcado. Alguien añadió pinturas rojas en los árboles. La bajada es rápida, el descenso bastante abrupto. Pero se hace bien. El tronco quemado sigue siendo una buena referencia y más vale seguir por su derecha. Muchas revueltucas más abajo, agarrándose a los jóvenes troncos para hacerlo más fácil. Ya se oye el rumor del agua.

Tardamos todavía veinte minutos en llegar a la orilla del Casaño. Tal parece que estuviéramos oyendo la canción:
 “yo quiero caminar donde no haya sendas
   Yo quiero seguir por la vereda
   Junto a un río que mañana nacerá”

El rumor es intenso. Avanzando hacia la cabecera del río están allí esperándonos los compañeros que no subieron al Cantón de Texeu. Apostados, contemplando la increíble salida del agua en chorro desde una roca elevada. Se pulveriza el agua en mil direcciones. Este sitio es muy especial. El rumor del río puede hasta con las conversaciones que se acaban apagando para sumarse al incesante parloteo del agua que lo invade todo.  Trabajo para las cámaras en el intento de recoger toda la belleza del lugar más especial del Cornión.

Tenemos que subir. Hace calor. La agradable brisa quedó muy arriba. Se hace penosa la subida. No hemos hecho cima, pero esto es igual de duro. Vamos remontando tranquilamente. Uno de los caminos pasa por un corral de cabras formado por hasta trece somieres de cama. Hay que sacar a los objetos el jugo hasta el final. Cuando una vez vine a preparar esta salida un jabalí emergió entre dos cantos y visto y no visto.

Desde arriba volvemos la vista atrás. Se ve perfectamente la Vega Espines entre la Peña Ruano y el lejano Jascal. ¿Tendrá comunicación este río tributario del Casaño con el Oyu La Madre? Creemos que sí, probablemente por la Canal del Picho u otra similar.

En lo alto la brisa. Muy llevadera. Bajamos a Comeya por las sendillas del ganado, hasta encontrar la senda grande que atraviesa todo el valle carbonífero. Ya sabéis que es una turbera en formación. Virando hacia la izquierda, pasando varias veces el riego, cogemos el camino que sube al Escaleru. Las minas de manganeso. La Vega de Comeya luce todas sus galas primaverales. Repleta de flores recibe al primer ganado de la temporada, entre la algarabía de los pájaros que anidan en los majuelos.

Entretenida subida por la rampa que lleva al túnel. Allí nos alcanza Miguel y su grupo que vienen de hacer una arriesgada y hermosa canal por un lateral del Cantón de Texeu. Atravesamos el túnel ¿artificial? Para volver a subir al otro lado hacia las vallas que cierran la Buferrera. Allí podemos quitarnos un poco la sudada, primera de la temporada. Empieza a hacer calor. Los días crecen. Empieza la buena temporada para   hacer montaña.

El bar de Sohornín está abierto. Llegamos con ganas de beber y se desviven por atendernos con la urgencia que mostramos. Agradabilísima comida en un marco inmejorable. Volvemos a despedir a Pablo, esta vez ya de verdad y casi se nos cae la lagrimita.

El día 17 repetimos una de las clásicas: Desde el alto de la Farrapona subiremos al lago Calabazosa para atacar desde la vega los dos Albos y el Pico Rubio que está en medio. Luego bajaremos a El Coto, por la pista que hay a sus pies. Promete ser una magnífica excursión.

FRESINES

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