27 de
julio de 2013
Nos
vamos hasta Maraña, subiendo por Tarna en una carretera en la que empezamos a
conocer hasta los baches (y hay unos cuantos). Son las diez y cuarto. Listos
para empezar. Todo a nuestro favor. El cielo está semicubierto pero a cambio no
hace demasiado calor. Salimos por la pista que enlaza con el Puerto de las
Señales para desviarnos a los dos kilómetros y cruzar el puente sobre el río.
Seguimos paralelos a la riega La
Fuentona subiendo sin descanso por el Prao Pacho. Primera
parada en el collado Gildar, tremenda pared de duros recuestos que nos hacen
sudar copiosamente. Por estas alturas sopla ya un airecillo respetable y frío.
Tenemos
al alcance, por lo menos de la vista, La
Polinosa y la
Cruz. Ambos majestuosos, sólidos, columnas poderosas. Ahora
cambiamos de orientación y encaramos con decisión toda la lomera, que por la
cresta pedregosa o por el prado van aupándonos decididamente hasta lo alto del
pico. Los más presurosos llevan ya un rato en la cima cuando vamos llegando el
resto de la tropa. Y como no pueden estar quietos salen pitando a coleccionar
cimas para su álbum particular. Nos vamos reagrupando todos. La vista que se
llega a tener desde arriba es asombrosa: los dos pantanos de Porma y Riaño
separados por el Yordas, el gran Espigüete palentino, siempre flanqueado por
sus dos escuderos, el Curavacas y el Murcia; los Picos de Europa, Ten y
Pileñes, el Remelende, Tiatordos, el Recuenco… Sopla fuerte el viento, racheado
y helador. Bajamos un poco para escondernos de la fría nortada.
Cumplidos
los trámites de rigor empezamos el descenso. El viento ha desanimado a algunos
y ya van en directo a la Collada Valverde a 2085
m de altitud, para lanzarse por el Canalizo, inmenso
pedrero entre torres cortadas a pico. Unos cuantos seguimos al Convento por la
lomera desabrida pero fácil de subir por lo escalonada que está. Con el viento
mucho ojo que llega a movernos a veces en los trepes y destrepes. Nos asomamos
al precipicio absolutamente cortado. Inmensa perspectiva, impagable sensación. Me
acuerdo de aquella antigua frase que repetíamos los montañeros: “Aparte de respeto y cariño esta montaña no
necesita nada de lo que tú traes”.
Ahora
ya sólo quedan dos grupos de “lanzados”: los que suben a la fácil Peña
Valdecerrao o Cervunal y los “más lanzados” que se dirigen a la Peña
Mediodía. La bajada es sencillamente espectacular. Al final
bajando por el Canalizo o por el camino que viene del Collado Vajarto todos
acabamos por pasar alrededor de la laguna Mampodre, larga charca en la que los
vencejos están danto buena cuenta de toda clase de insectos voladores. Merece
la pena volver la vista atrás para ver lo que dejamos: El grandioso circo
glaciar: Peña La Uve, Peña La Cruz, Pico Salamanquino, las Peñas del Convento,
collado Cervunal o Valverde, Pico Cervunal o Valdecerrao, collado Mampodre,
Forqueto, Peña del Mediodía y Pico Vajarto. Quiero retener estas cumbres en mi
memoria montañera, como uno de los sitios mejores para perderse.
Queda
poco para cerrar el círculo y volver a Maraña. El camino más directo sigue la
riega Mampodre para saltar prados recién segados por la Vega
Antolín cayendo en las inmediaciones del pueblo. Completamos
la excursión en cinco horas y media. Estuvo más que bien, por lo magnífico de
la meteorología, las altivas cumbres realizadas, las amplísimas vistas sobre un
paisaje verde. Estamos muy satisfechos de lo realizado. Y nos prometemos
volver. Bajamos a comer a Casa Linares que esta zona está escasa de comedores
amplios. En la carpa exterior disfrutamos lo nuestro con el recuerdo de un gran
día de montaña “alpina” por este macizo desgajado de Los Picos de Europa pero
que tiene sus mismas características. Quien ha recorrido alguna vez el circo
del Mampodre difícilmente lo olvidará. Sencillamente maravilloso.
Empezamos
el mes de agosto y el calendario que tenemos previsto no da tregua: El Pico
Blanco, La Torre de la Canal
Vaquera, Hierbas Altas, La
Torre del Hoyo Oscuro, la Torre
Alcacero y el Pico Remoña cayendo a plomo sobre Fuente De.
Siete objetivos de primera que nos asustarían si no tuviéramos las piernas
machacadas de darle duro a las cuestas durante todo el año. Así que a por la
primera: Torrestío- Pico Blanco- Diente la
Cuerria- Muria Brava- lago Calabazosa-
Torrestío. Puede resultar sensacional. Somiedo nunca defrauda.
FRESINES
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