Madrugamos.
El autocar vuelve a ir lleno, señal de que nuestro programa veraniego es
atractivo. Tras la consabida parada en Arriendas, emprendemos la marcha hasta
la glorieta del Real Sitio de Covadonga donde empieza la carretera que sube a
los Lagos. Hoy día tan frecuentada que la guardería del parque está controlando
las subidas, restringidas a los vehículos particulares. Si Concha Espina
pudiera ver la situación actual de Covadonga y sus prohibiciones quedaría
espantada. El caso es que falta un papel de permiso nos retienen un rato mientras conecta con la jefatura
que finalmente nos autoriza el paso, cuando ya había amagos de rebelión dentro
del autocar. La montaña también debe ser de los montañeros que se encargan
entre otras cosas de cuidarla y mimarla.
Logramos
subir por fin hasta Les Valeres. Son las diez y cuarto. Tenemos por delante una
larga e interesantísima jornada de montaña. La primera parte es bien conocida.
Tres cuartos de hora hasta Vega La Piedra
y otra hora hasta el refugio de Vegarredonda. Allí, muy disciplinados, avisamos
al guarda Javier de lo que pretendemos hacer hoy. Nunca está de más. En una
hora y cuarto más llegamos al antiguo refugio de ICONA. Luce esplendoroso el
sol. Aprieta el calor. Algunos siguen al Mirador de Ordiales, a presentar sus
respetos al señor Marqués.
El
grupo principal entra por la amplia dura
canal que nos remonta a las cimas del Cotalba. Llegamos a las dos y cuarto. Lo
que se puede ver desde aquí es prácticamente media Asturias y una gran franja
de mar. Está brumoso para la costa. Pasamos de una cima a la otra más alta, un
gran promontorio rocoso que domina todo el valle de Ozaina. Algún año habrá que
intentar esta salida a los Sedos de Ozaina. Estamos por encima del Jou Luengo y
más arriba, haciendo esquina con el Torco, el maravilloso y solitario Jou de
Las Pozas. Por cierto hay gente escalando este último pico por la cara oeste.
Estamos un buen rato en la cima olvidados del cansancio, contemplando el mundo.
Llegan los que venían por Ordiales. Han hecho un buen esfuerzo.
Bajamos
por un lateral que requiere echar las manos en algún tramo. Es una bajada
sencilla, entretenida. Llegamos al
collado que nos separa de la Torre
de la Canal Vquera. Hay un
promontorio intermedio y, como pilla de camino, también lo subimos. Luego
bajando por la arista estamos en la verde y escalonada falda de la Canal Vaquera. Preciosa y
sencilla subida. Paramos poco en la canal. Sólo para admirar el circo que
empieza en la torre de Enol y termina en las Tres Marías. Desgajado del macizo
el Requexón que también está siendo escalado por su cara sur por una atrevida
pareja. Miramos y remiramos el Tercer Poyón que tantas satisfacciones nos dio
el año pasado. Son las cuatro y cinco cuando abandonamos la cumbre.
El
camino de vuelta nos resulta conocido. Algunos hubiéramos preferido bordear por
el Jou del Juñazu y los Joos de la
Huerta. Pero el tiempo manda y bajamos presurosos a la
collada. Otros dos escaladores descansan en una sombra. Vienen de hacer el
Segundo Poyón y después de comer van a subir al Tercero, en escalada libre, la que practicamos
nosotros. Bajamos aceleradísimos por todos estos vericuetos y cortadas que
sigue la Canal de las
Vacas, que por cierto, está muy bien jitada. A las cinco damos con el camino de
Ordiales y en unos treinta minutos más descansamos en Vegarredonda. Javier, el
guarda, nos mira raro cuando le decimos que tardamos en bajar hora y media
desde el pico. Se nos queja de las pocas reservas que tiene para agosto, que la
cosa está floja aunque coches en Pandecarmen hay unos cuantos.
Ya
más tranquilos, pero sin parar un minuto, salimos escopetados hacia el lago
Enol, que tan hermoso lucía desde las cimas. Cada uno va cogiendo su ritmo. Y
en pequeñas cuadrillas vamos bajando. Afrontamos la pista con ganas de llegar.
Atajamos por la majada Los Acebos y cuando entramos en Sohornín ¡sorpresa! No
está el autocar. No nos entendimos sobre donde aparcar. Este final de ruta lo
tenemos muy estudiado, pero las presiones de la guardería o vete tú a saber
qué, han logrado que esté aparcado donde el centro de visitantes, arriba del
todo. Cuando llegamos al bar se cumplen las nueve horas justas. A pesar del cansancio un nutrido grupo sube a
cambiarse hasta el Centro de visitantes. Los demás esperamos pacientemente a
que cumpla sus horas reglamentarias y baje a buscarnos a Sohornín.
Cuando
nos estamos cambiando han dado las ocho de la tarde. Se acabó la limitación de
subida y el negocio de Alsa, por hoy. No exagero: más de doscientos coches en
procesión. Y eso que nos cansamos de contar. Algo no funciona bien en todo
esto: O la prohibición es importante y se mantiene todo el día, o sólo se
pretende mantener un negocio particular muy rentable. Encima la gente que está
subiendo afanosa se va a encontrar una espesa niebla que entra por la morrena y
que va a tapar todo en cuestión de minutos.
Queda
poco tiempo de luz. Bajamos con tranquilidad parando más de una vez en la
carretera porque los vehículos que siguen subiendo no tienen experiencia en
esto de arrimarse. Vamos a llegar a casa a cerca de las diez de la noche. Levantarse
antes de las seis, cuatro horas de autocar, nueve horas de camino por
vericuetos, todo ¿para llegar de noche a casa? Mucho nos debe de gustar el
monte.
Y
como seguimos en el monte el sábado 17 vamos a Hierbas Altas, subiendo desde
Caín y bajando por el Travieso la
Bersolina a la canal de Trea. Ya la intentamos hace unos años
y pudimos llegar a Picachel, pico de caída vertical sobre Caín. Ahora nos
sabemos mejor el camino y contamos con hacer la ruta completa. Pero el
inconveniente está en la dificultad de paso de los autocares desde Posada de
Valdeón. Contamos con que el de 29 plazas de Jano si que pueda pasar y dar la vuelta
en la carretera. Así que nos lanzamos un poco a ciegas. Si no se pudiera hacer
está prevista una alternativa por la zona.
Un
aviso final: todo está preparado para la salida de dos días a Collado Jermoso.
Recordad
que los que tengan el carnet de FEDERADOS NACIONALES que tienen que llevarlo
para poder disfrutar del correspondiente descuento en el refugio. En realidad
el carnet de federado todos lo deberíamos llevar siempre que salgamos al monte.
No os dejéis tampoco el DNI o una fotocopia. Hasta la próxima semana, un
cordial saludo.
FRESINES
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