miércoles, septiembre 05, 2012

SUBIMOS AL MEJOR MIRADOR DEL CORNIÓN: EL CANTU CABRONERU Y LA PEÑA BEZA



1 de septiembre de 2012

En agosto hemos mantenido un muy buen nivel montañero con objetivos ambiciosos en las Ubiñas y los Picos de Europa  pasando dos de ellas de los 2.300 metros. Hoy teníamos que tomarlo con más calma y para descansar se nos presentó (la programación manda mucho) nada menos que el Cantu Cabroneru. Y allí nos fuimos en viaje hasta Soto de Sajambre para coger la tradicional Senda del Arcediano a la salida del restaurado lavadero de Soto. Por cierto el pueblo luce precioso en este tímido sol de septiembre.

A medida que vamos subiendo por el bosque más y más paisaje se asoma por la lomera. La mayoría cimas conocidas: Jario, con Vegabaño a sus pies, Los Moledizos, La Conia y Valdepinos. En la encrucijada tomamos el desvío de la izquierda  para terminar subiendo al límite que marca la estratégica Peña Beza, dominadora absoluta de todo el concejo de Sajambre.

Pasamos junto a la fuente de buen agua. A su rebufo pasta buen ganado. Repostamos agua. Dejamos la campera buscando el único paso practicable en las estribaciones de Mesa, por la Canal de Misa. Es una corta tajada en el murallón precedida por una calvera de tierra suelta. La subida por este tajo es fácil y corta. Salimos a la majada de Los Llanos y ya tenemos toda la serranía a la vista. El Carboneru es un auténtico canto alargado pero de escaso espesor especialmente por su fachada este, por la vertiginosa caída que se desploma sobre la desolación calcárea de Los Palomares.

Atacamos la peña por su cara oeste. La subida es tranquila, siguiendo jitos y lazadas. Los atajos merecen poco la pena porque lo que se pretende es superar cuanto antes el gran desnivel hasta la cima. Llegamos a una collada entre los dos picos. La verdadera cima de 1.996. éstá a la izquierda. Se sube echando las manos para buscar el mejor paso entre bloques. Al final hay un buen corredor y al llegar pierdes la respiración: todo el Cornión se puede ojear, desde el Requesón a la Bermeja. Saludamos a la Peña Santa a la que dimos la vuelta hace una semana. Desde aquí parece todo más fácil y bastante más rápido que lo que pateamos ese día. Se llega a ver pequeñito, el nuevo refugio de Vega Huerta. Y También, orgulloso, el central. Algo más allá la característica silueta del Espigüete. ¿Desde que balconada se puede ver todo esto? Creo que sólo desde el Cantu Cabroneru. Hasta aquí hemos empleado unas tres horas algo abundantes.

Salimos por el mismo corredor de la subida. Nos dividimos. La mayoría del grupo ya tuvo bastante. Despacito por el mismo camino a  Soto. Los siete fieles al programa siguen a la segunda cima del Cabroneru. La vertical a Los Palombares es mucho más acentuada. Hay que destrepar algo para buscar una canal de salida. Al final retomamos casi a la collada entre cimas y descendemos por el estrecho canalizo que baja a la falda de las Cebolledas.

Subimos las Cebolledas. Es un pico de escasa dificultad. Su mérito: estar en medio de dos colosos. Para bajar una curiosa canal meridional que retorciéndose salva el acusado desnivel entre la cumbre y la base. Buena destrepada. Y  entramos al Collado Llano. Fácil y pindia. A las tres estamos en la falda de la Peña Beza. No parece muy practicable a la vista. Buscamos el primer hito y a partir de ahí todo es muy fácil. Con algunos desniveles en cortada que hay que superar trepando por la roca. Subimos como si  tuviéramos prisa. En doce minutos en la cumbre. Lo cuento y no me lo creen. 

Apenas tiempo para hacer dos fotos de una sola tacada (aprende Peña). Miramos hacia atrás: se ve una canal herbosa que muy, muy vertical baja desde la altiva cima del Cabroneru. La dejamos para otro día, María José, no quieras agotar todas las posibilidades en un solo día. Tenemos justo enfrente la Torrezuela por su cara más difícil de escalar.

Para bajar elegimos la directísima a Soto. Como no se ven más que precipicios nos tiramos por la descendente cumbrera al Occidente. Exploradores por delante estudian todos los descensos. No deben ser fáciles porque al final acabamos otra vez en la Canal de Misa. Una hora escasa desde la cumbre.

Luego a faldear por el monte para buscar la pista mucho más abajo. Estos chicos y chicas parecen acostumbrados a bajar porque no dudan de tirarse ladera abajo entre la maleza. Una media hora más. Luego a ritmo de trote a reunirse con el grupo al que pillamos ya cambiándose junto al río. Las refrescantes aguas tonifican nuestros acalorados cuerpos. Nos ponemos guapos para ir a comer. A la sombra del merendero se está bien hasta que empieza a correr una fresca corriente de aire que rescata los polares de las mochilas.  Un día muy satisfactorio. Un mirador esplendoroso con las soberbias vistas al jardín de Sajambre, el bosque de los bosques de Picos. La vuelta muy entretenida con las  intrigantes lecturas de Tere que tienen al personal femenino soliviantado.  El tema da de sí para numerosos comentarios no todos bien intencionados, pero, señores, en algo hay que pasar el rato y además este asunto se nos da muy bien. Al menos en teoría que algún día de estos nos van a pedir que pasemos a la práctica y hay será ella.

Para el sábado día 8, fiesta de la Santina, tenemos una larga ruta que empezará en la Collada Llomena para subir a la Collada Granceno y bajar luego hasta el caserío abandonado de Llue, en el corazón más profundo de Ponga. Es una ruta que tiene algo de misterioso y que merece la pena descubrir. Luego bajaremos hasta los Beyos, por Puente Vaguardo.

FRESINES

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