Llegamos pronto a Tielve. Todo estaba a punto menos el tiempo atmosférico. La Peña Crimenda ahí., plantada encima de la aldea
asturiana. Peña eterna que nos llama desde sus 1.346 metros. Muchas dudas con el tiempo. ¿Podremos subir? Alguien nos amenaza con una ciclogénesis “explosiva”. Ahí queda eso. Si fuera una ciclogénesis normal vale. ¿Pero quien se arriesga a subir con un explosivo encima?
Bueno, a lo que vamos. Repito: muchas dudas al llegar. ¿Podremos hacer pico? Miradas y más miradas a la canal de Crimenda. Son seiscientos cincuenta me
tros de subida. Se impone buscar una alternativa no tan arriesgada. Va a llover fuerte a lo largo de la mañana. La ruta va a convertirse en un barrizal resbaladizo y peligroso. Es mejor, visto como está el día, seguir el viejo camino de Caoro, ya conocido por el grupo.
Salimos de Tielve por la derecha de la plaza. Es un camino bien señalizado que comunica con Sotres y la majada de La Caballar. Poco antes de una gran valla electrificada con nada menos que seis líneas de alambre, nos desviamos hacia arriba siguiendo el camino de Valfrío. Vamos s
ubiendo por la derecha del valle hasta encontrar la pista que lo atraviesa. Pasamos la majada. Seguimos subiendo ahora abandonando la pista para seguir hacia el collado Posadoiro . El camino está jitado. Siguiendo estas marcas llegamos a la calzada de Caoro. Ruta antigua, tendida y bien empedrada. Por aquí vamos subiendo poco a poco hasta el collado Fuente de Mina, ya en lo alto de Portudera. 
El cielo amenaza cada vez más. Saltamos al valle siguiente después de admirar la extraña piedra grabada que preside aquellas alturas y que nos habla de un pasado romano. Cuando las nubes nos lo permiten vemos inmenso el monolito del Urriello tan bien plantado. Al fondo hacia Camarmeña, el aliviadero de la canal
del Cares suelta su cascada, un hilo de plata entre el gris de la caliza. Pronto llegamos a la majada Tordín, muy bien ubicada, rodeada de praos, con su cortin y su buena fuente que desborda por un sumidero. Zona kárstica presidida por una gran cueva.
Por estos valles kársticos continuamos en suav
es subidas y bajadas hacia el oeste, hasta más allá del abrevadero. Aquí comienza a llover fuerte. La niebla que antes entraba a jirones por el valle, está ahora encima de nosotros. No vemos ningún pico. Quedan unos doscientos metros de subida. Pero no podemos avanzar. Se impone dar la vuelta no sin antes intentar ver la silueta de la Peña. Queda pendiente para otra vez, junto a la pendiente canal de Llamedo.
La vuelta no tien
e más historia. Bajamos por el mismo camino hasta el gran hito de la collada, y a partir de ahí buscamos un camino que nos lleve más directo al pueblo. La senda ya es un barrizal aunque ha dejado de llover. Un paisano, muy informado del tiempo por la radio que está escuchando se apiada de nosotros y con la manguera nos ducha las botas (y el pantalón de paso). Nos hemos quitado un par de kilos de encima. Comemos en nuestro refugio habitual de Tielve, donde hacemos buena provisión del sabrosísimo queso de Cabrales que allí
elaboran. Cinco horas de ruta que salvo la mojadura no estuvieron nada mal. La lástima el paisaje que sólo entrevimos.
El próximo sábado andaremos por Caleao porque queremos ascender al Pico María Santinos volviendo luego al mismo origen pero por otro camino, surcando la Foz de los Arrudos. Es una subida de ochocientos metros por la Sierra de Corteguero, cerca del lago Ubales. Puede ser una excursión muy interesante. Además hay alternativa para los que no se sientan con fuerzas. Quiero recordaros, que el autocar sale a las 7,30 de San Andrés de Trubia. Os esperamos.
FRESINES
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