martes, noviembre 18, 2014

LA MEJOR VISIÓN DEL ÁREA CENTRAL DESDE EL TRES CONCEJOS DE LAVIANA



15 de noviembre de 2014

Buena ruta hicimos, partiendo de La Collaona, donde ya llovía suavemente. Cogimos la larga pista que pasa por debajo de la Burra Blanca al que vamos a subir. La lluvia cae intermitente y se hace algo pesada. Subimos a la cumbre, paramos poco, lo justo para una foto y bajamos al bosque oriental de la ladera. Una pequeña incertidumbre con la ruta a seguir porque de haber continuado de frente también habríamos llegado pero dando un rodeo y salvando un tremendo desnivel al cruzar una Vallina profunda.

Así que rectificamos por el bosque y se agradece porque es bonito de verdad. No hay que ir muy lejos para encontrar pequeños bosquetes formados por enormes fayas. Seguimos por la cumbrera hasta volver a encontrar la pista que habíamos abandonado, la del Anillo Ciclista de la Montaña Central que sigue hasta Urbiés y la Colladiella. Nos acompaña una super atleta desde Gijón que viene a otear las posibilidades de esta ruta para BTT. Paramos en La Campa Espinera. La Revoltona la hacen sólo unos pocos; no es más que una chincheta en el camino. Comemos algo para dividir la ruta en dos partes, no porque la gente esté cansada. Ya no llueve y se empiezan a ver unas vistas sensacionales hacia el Aller y hacia Turón. Las Ubiñas parcialmente tapadas. Pero asoma bien en el horizonte la Cordillera presidida por el Gran Torres. Y por supuesto, el pico más cercano es Peña Mea, que vamos rodeando poco a poco hasta llegar a verla por tres de sus caras. Y está preciosa, preciosa, preciosa. Los colores verdes y marrones lucen al tímido sol que ha aparecido en las laderas.

Ahora damos vista a la carretera a la Collaona. Damos un buen giro para afrontar la subida al Tres Concejos. Antes, en la base, hay unos carteles con los nombres de las cumbres cercanas. La Xamoca es el centro de todo lo visible. Subimos. Hace cierto aire arriba. Llegan los tres del último pico. Vamos a seguir que queda mucha tela por cortar.

Bajamos por el camino de subida, algunos directamente por sendas de ganado hasta encontrar la pista que lleva a la base del Pico La Vara. El cual subimos casi sin enterarnos. Es fácil. Dicen que hay marcas prehistóricas en una de las peñas. No la vimos. Posiblemente estén en el Alto La Vara. Habrá que preguntar.

La bajada la vemos evidente hasta una majadita muy verde, llena de ovejas. Dificultar: hay un fiero perro cuidando el rebaño. Pero puede que sea el perro más listo que hayamos visto en la vida. Primero agrupa a todas las ovejas dispersas. Luego las pone en fila tras él, que se coloca cerrando el camino por el que vamos a atravesar. Avanzamos con prevención. Pero el can, cuando ve que avanzamos en su dirección, recoge todas las ovejas y las coloca algo más arriba, escondidas entre helechos. Una maravilla verlo actuar.

Si hubieramos bajado por nuestra derecha habría encontrado la gran rampla de Coto Musel. Pero el camino que llevamos es bueno. Pronto se convierte en senda y va a desembocar en una pista asfaltada al barrio de Rutiellu y algo más abajo al de Meruxal, en la margen izquierda del Nalón. Preguntamos cómo llegar mejor a la sidrería La Chalana. Un paisano nos dice que lo mejor es cruzar la pasarela peatona y seguir luego por la asfaltada senda verde. Un kilómetro y pico de propina hasta llegar al puente de La Chalana donde ya están Lito y sus muchachos dando cuenta de las buenas viandas. La sidrería bien, aunque un poco fría, por lo que acabamos todos tomando café dentro. En resumen unos 21 km. Y unas grandiosas vistas de todo el área central, Oviedo, Gijón y el mar incluidos. Las fotos tienen que mostrar la belleza total de este paisaje asturiano.

El sábado22 volvemos a Belmonte para hacer el fácil pico Montoto y bajar luego a Boinas. Buena ocasión para apreciar la restauración que la Gold Mines hizo en la gran excavación.

RECORDAD QUE ESTA SEMANA TENEMOS LAS JORNADAS DE MONTAÑA DE TRUBIA CON DOS INTERESANTES INTERVENCIONES APOYADAS EN BUENAS FOTOGRAFÍAS QUE HARÁN LAS DELICIAS DEL BUEN MONTAÑERO.  Lo que hace falta en realidad es que haya mucho público de Trubia y Oviedo para que se anime a salir de monte con nosotros.

A final de mes tendrá lugar la cena de Hermandad de todos los años, con repaso de las actividades hechas durante el año, nombramiento del Socio del año, brindis, bailoteo y todo lo demás. Los que todavía no os hayáis apuntado avisad pronto que hay que reservar plazas. Muchas actividades para esta segunda quincena del mes. Esperamos veros a todos en estos días tan especiales.

FRESINES

UNA VUELTA INTERESANTE POR EL PICO VAXINAS



8 de noviembre de 2014

Volvemos, tras el paréntesis del puente de los Santos. Este mes está cargado de actividades, porque tenemos la Semana de Montaña y luego la Cena de Hermandad. Así que poco a poco nos vamos preparando para estos acontecimientos que preceden a la Navidad. El calendario del grupo para el 2015 ya está elaborado, a falta de algún retoque. Así que sólo nos queda disfrutar de este gris día de montaña.

Nuestra vuelta empieza en Cuña , brava aldea tevergana en la que empezamos el itinerario. La sinuosa pista se introduce en un guapo bosque que da gusto pasear.  Luego vamos subiendo por la ladera, cada vez más descarnada y batida por el viento. Las nubes grises están posadas sobre el Ferreirúa. Nos agrupamos antes del ataque final a la cumbre.

La subida se hace a través de una antecima formada por montoneras de rocas que hay que atravesar. Una vez pasadas, ya tienes mucha altura y todo el caminar es fácil por la línea cimera. Estamos arriba. El viento es muy frío e intenso. Nos refugiamos un poco más abajo. El tiempo justo para comer cuatro golosadas y tirar un par de fotos de grupo. La vista hacia la Sobia y hacia el puerto San Lorenzo realmente merecen subir hasta aquí.

Nos marchamos. Siguiendo por la cumbrera siempre al norte para girar luego por la ladera que cae hacia el Pando de Cuña. La bajada por este hayedo es espectacular. Está formada por pequeños árboles que sostienen la ladera. Algún regato culebrea entre fueras. Los primeros ven los traseros de un ciervo. Ventajas de ir delante. Si se ven muchas marcas de cuernos al raer las cortezas de las fayas. Luego, empezamos a girar hacia la izquierda para penetrar en el gran bosque de la Mortera de Cansinos. El tronco de una faya al caer quedó empotrado en la horquilla de otra. Y lo curioso es que el tronco caído está vivo, con montones de fueya por las partes altas. Aquí todavía no llegó el otoñó. Todo es verde en las hojas y marrón en el suelo. La diferencia de temperatura es notable respecto a la cumbre. Encontramos la pista que volviendo a la derecha lleva directamente a Vixidel. Vaya pueblo más precioso y cuidado.

Paramos un ratito para decidir que hacer. Bajamos un tramo de carretera para buscar la pista que lleva a Villamayor primero y a La Plaza después. La última retaguardia, ve subir al autocar camino de Vixidel. Retrocedemos corriendo para pararlo y con suerte llegamos a tiempo. Empezamos a cambiarnos cuando cae una chaparrada que se venía cociendo durante toda la mañana. En San martín nos encontramos con los de la alternativa. Hacemos algo de tiempo para tener sitio en Aladino y dar cuenta del menú de las Jornadas Terverganas: picadillo, pote, callos y borrachinos o arroz con leche. Todo riquísimo. El sitio en el estómago mengua y lo mismo hoy no nos apetece cenar, digo yo.

El sábado que viene tenemos una ruta sencilla aunque algo larga, por las tierras de Laviana. Partiendo de la Collaona vamos hacia la Burra Blanca y el Tres Concejos terminando en el Pico La Vara. Un buen camino para desentumecer las piernas. Y atentos que la siguiente semana los días 20 y 21 tenemos en Trubia las III JORNADAS DE MONTAÑA, dedicadas como cada año a nuestro gran guía de las montañas, el amigo Jorge Pablo. No faltéis.

Estamos recogiendo encargos, previo pago, para la lotería de navidad. También estamos apuntando para la Cena de Hermandad que suele ser un momento cumbre para hacer grupo y ver a la gente a la que hace tiempo no vemos. Habrá que hacer un esfuercillo para estar con todos.

FRESINES

martes, octubre 21, 2014

EN EL PICO ALTO Y EL P. GUA, BARRIDOS POR EL VIENTO SUR



18 de octubre de 2014

Literalmente, como reza el título: el aire casi nos saca del la línea cumbrera. Cuando empezamos en la Braña Llamardal ya amagaba un fuerte viento sur. A medida que subíamos a la Fuente La Piniella en Bustiechos el viento se huracanaba más y más. Seguimos subiendo desde la Braña hasta alcanzar el collado entre Peña Salgada y el Pico Alto, casi seiscientos metros de subida en hora y media, lo que no está mal. La pendiente era fuerte y nuestro ritmo aparentemente no era muy alto pero el altímetro no miente y el ritmo de subida rozó las 400 m. a la hora.

Llegamos a la collada. El viento nos obliga a espabilar, a avivar el ritmo porque no se puede quedar uno mucho tiempo parado. Las Brañas de Valdecuélebre son maravillosas, abrigadas, verdes. Un corzo cruza a gran velocidad enseñando su trasero blanco. Subimos por el cordal, lo que es una temeridad tal como está el día. El viento te mueve y hay que afianzar los pies en el suelo y clavarse bien con los bastones para impedir convertirse en una vela de barco. La mochila quiere salir por libre de la espalda. Las rachas no cesan. Los cuatro picachos por encima de Caunedo: El Mocoso, La Granda, la Mochada y Cerrediel. Cuando estamos en la cima, bajamos un poco a una hondonada para tener un momentáneo alivio al viento. Cuando vamos a poner la tarjeta en la mojonera de piedras, a falta de buzón, el viento es tan fuerte que más vale sentarse para tener más seguridad.

Salimos muy pronto hacia el Gua, subiendo por la cumbrera. El apresurado viento sur obliga a pararse de vez en cuando para aguantar las rachas más fuertes. La vista hacia el puerto de Somiedo es sensacional, un contraste de blancos y verdes con el Mocoso de fondo, El Cornón y la Penouta a lo lejos. El otoño ha vestido los hayedos de multitud de colores. Al asomarse contra el abismo del Pico Gua, el fortísimo soplido del viento hace de la cumbre algo peligroso. Bajamos por la escarpada ladera. Lucha contra la mojada hierba, contra la inclinada ladera, contra los hoyos que quedan tapados y contra las raíces y troncos de las escobas.

Mal que bien, vamos bajando empujando escobas. Empieza el buen camino de piedra hacia las Brañas de Mumián, tan hermosas con sus construcciones de teito y los olleros. Lástima que su mantenimiento cada día se encuentra en peores condiciones. No es así como se consigue tener al turismo contento. Seguimos por el camino empedrado que en varias revueltas baja bordeando la Peña La Estaca. Estamos en el PR-11 pasando junto a la Peña El Molinón, tan Gijonesa. Salimos al fin al Coto de la Buenamadre y por el camino viejo, esquivando la carretera paralela, bajamos hasta Pola de Somiedo. El autocar está donde las piscinas. Hay una concentración de ciclistas y está todo repleto de coches.  

Vamos a comer donde la otra vez. Hoy, a diferencia del otro día, se puede estar en la terraza. Comida muy agradable en una alargada mesa. A los postres sufrimos un intento de envenenamiento por azúcar. Fany saca una deliciosa tarta. Pero cuando hemos dado buena cuenta de ella resulta que tiene otra de arroz con leche. La bomba de buena. Los que vienen de Teruel traen una inmensa coca almendrada. Hugo como siempre, trae las galletas artesanales de mamá. No podemos más. ¿Tanto gasto de energía hemos realizado hoy? Por si no había bastante Manuel tiene una potada de arroz con leche, riquísimo, ¡lo juro! Con su receta del occidente. Tanto dulce hace su efecto y hay dormida casi general en el autocar. Tanto que paramos en Belmonte para tomar un cafelito y despertar un poco.  Y con estas y otras cosas hemos pasado un día tan ricamente. Si tu intención era venir al monte par mantener la línea, “vas dao, macho”. Para adelgazar hay que venir al monte sólo y comer sobre todo lechuga y tomate.

Terminamos el mes de octubre con la subida al Caldoveiro, tan conocida, en la que hemos tenido en el pasado, sol, lluvia, niebla, nieve. A ver cómo se nos da esta vez. La bajada la haremos por Bandujo, lo que siempre es un aliciente añadido a la ruta. Os recuerdo que ha ahbido cambios en esta ruta. La salida es a las 7 pero desde Oviedo, iniciando la recogida en la Plaza de Toros.

FRESINES

jueves, octubre 16, 2014

POR LOS MONTES DEL INFIERNO



11 de Octubre de 2014

Nuestro cometido, el Maoñu, que personalmente es la primera vez que lo hago después de tenerlo varias veces en el calendario.

Somos pocos en la ruta de hoy, pero bien avenidos. El bus nos deja en el área recreativa de La Pesanca, donde ya hay un buen número de coches a pesar de que solo son las 10 de la mañana. El día parece que nos va a respetar y la temperatura es agradable, así que comenzamos a caminar por la pista, tras cruzar el puente, con dirección sureste, dejando el río del infierno a nuestra izquierda.

El primer y también será el último, digo que el primer tramo de la ruta circula por la pista que se dirige a las majadas de Muñizón y Degoes, siempre con el río canturreando a nuestra izquierda y con el bosque del Monte la Foz por la derecha. Así que vamos prácticamente todo el tiempo a la sombra.

La primer majada que nos encontramos, a la izquierda de nuestro camino, es El Muñizón con las cabañas muy, muy, pero que muy remozadas y con buenos cierres. Más parece una urbanización de chalets. Poco más allá dejamos una bifurcación que baja al río y que se dirige a la majada de Degoes, que se encuentra en la orilla opuesta y por la que se toma uno de los caminos que se dirigen al Vízcares.

Nosotros seguimos camino hasta la siguiente bifurcación en la que decimos adiós a una pequeña parte del grupo, que por la izquierda se dirigen a la Cerezal, Cureño y a la majada Traslafuente, por donde haremos nosotros el regreso. El resto seguimos por la Foz del Infierno, cruzando el Puente el Mercadín con dirección El Argañal. Pero primero debemos cruzar los puentes de El Patín y el de Coberas.

Intentamos no pasar por la finca en la que hay varios carteles de prohibición del paso, por ser una finca particular, pero no lo conseguimos a pesar de haber hecho un pequeño rodeo por una zona poco transitada. Al final fuimos a dar a la finca en la que se encuentra una buena cabaña y donde comienza la caja de la pista que nos subirá hasta el Collado de Pandemules.

La pista es ancha y sube suavemente con múltiples zigzags por el Monte Panduriellu entre fayas y algunos acebos. La primera parte se encuentra en muy buen estado, pero luego comienza a embarrarse y terminamos por abandonarla siguiendo algunos difusos senderos por el limpio fayeu, en dura ascensión en algunos casos, hasta alcanzar la collada. Algunos del grupo siguieron toda la pista, terminando en las cabañas que nosotros vemos al fondo, pegadas a las paredes que se deprenden de la Xerra de Pandemules al sur.

En la bonita Collada nos encontramos con un paisano de la zona que nos aclaró que la finca del Argañal, pertenece ahora a una asociación de cazadores y que mientras no se encuentren cazando, no pasa nada por cruzar por ella, lo que nos tranquilizó. Desde Pandemules avistamos toda la zona de Ponga desde la Llambria, en primer término y aparentemente muy cerca, hasta la confluencia con los picos de Europa que cierran nuestra vista por el este. Por el oeste tenemos todo el pasillo de Redes delimitado por el sur por las Xerras de Pandemules y del Trallán.

Nuestro objetivo que no vemos, se encuentra al norte y hacia allí encaminamos nuestros pasos. Una continuada subida por un buen sendero fácil de seguir, nos va aupando en escalones cada vez más altos que nos abren las vistas a uno y otro lado, hasta llegar a vislumbrar el peñón cumbrero del Maoñu, donde ya vemos a los más rápidos de nuestro grupo. La última subida la hacemos en una fácil trepada ansiosos que estábamos de terminar la ascensión, ya que dando un pequeño rodeo por el norte de la peña, la subida es mucho más cómoda y sin falta de usar las manos para nada.

Tras recuperar el resuello, la contemplación del paisaje nos hace olvidar el trabajo realizado. Merece la pena el esfuerzo. Una visualización de la zona nos lleva al sur con el murallón de la Xerra de Pandemules con el Pico Los Tornos. Siguiendo al oeste, la Xerra del Trallán, separada por las Foces del Molín y de los Cubilones. Todo el valle por el que subimos, con el Río del Infierno por la izquierda y su afluente el Arroyo Degoes por la derecha y en medio la sierra que desciende del Maoñu con el Pico El Tren de grato recuerdo por una escapada que hicimos un pequeño grupo hace unos años. AL otro lado del Arroyo Degoes, la Sierra de Aves con su máxima cumbre, el Vízcares y debajo de nuestros pies, al norte, el Collado de Traslafuente con la majada a la izquierda y claro está, nuestra próxima bajada.

Por el este se abre un panorama interminable. La Loma la Morena sobre el valle que desciende a Vallemoro, del que podemos contemplar su casa más alta y la Bolera los Moros que lo cierra por el sur. El serpenteante desfiladero del Río Sameldón y al sur la cerrada Foz de Saolla con la imponente muralla de La Llambria. Después un sinfín de cumbres casi todas conocidas: Tiatordos, Campigüeños, Peña Corina, Macicón, Pondio, Pico Pierzu, Peña Siña, que aún no conquistamos, La Mota Cetín, el Pico Cunio y un montón de cumbres más y de profundos valles. Por el este se cierra la vista con el Cornión y la Peña Santa y por delante la señera cumbre del Cantu Cabroneru.

Tras las fotos de rigor, llega la hora de iniciar el descenso y lo hacemos al norte, para bajar por la pindia ladera hasta la Collada Traslafuente. Poco antes de llegar fuimos siguiendo un sendero que nos conduce a la Majada Traslafuente y desde ella, sin perder altura, alcanzamos el collado. Allí nos esperaba Javier Prendes, acompañado de su perro, que nos acompañaron en el camino de vuelta. Para ello, todo es seguir con tendencia al noroeste, para encontrar el sendero que nos baja a la cercana majada de Cureño y siguiendo el descenso siempre por marcados caminos, llegamos a la orilla del Arroyo de Degoes que debemos cruzar para acercarnos a la confluencia con el Río del Infierno y por un nuevo puente, salir a la pista por la que realizamos el camino de ida.

Una vez en la pista, la recorremos entera hasta alcanzar el punto de partida y de final, en La Pesanca, donde ya nos estaban esperando el resto de la expedición que no hicieron la ruta completa.

Para el próximo sábado, tenemos una interesante ruta por Somiedo. Nos vamos a las cercanías del puerto, a Llamardal para por Valdecuelabre ascender al Pico Alto y posteriormente a la Peña de Gua, con descenso a la Braña de Mumian y de allí al Coto de Buena Madre. El tiempo parece que está asegurado, así que no demoréis el apuntaros, so pena de quedaros sin plaza.

JAFPA

martes, octubre 07, 2014

BUENA EXCURSIÓN AL MIRAVALLES



4 de octubre de 2014

Lo bueno de los deseos es que a veces se cumplen. Lito quería desde hace 27 años subir a este pico. Por fin se le logró. El pico es hermoso y se sube con poco esfuerzo. El precio que hay que pagar es el larguísimo viaje que hay que hacer a la ida y a la vuelta. Madrugamos mucho, para hacer camino. En una hora y poco paramos en Güergas de Gordón para estirar un poco las piernas. Luego por Villablino recorriendo todos los pueblos de la zona alta de la Babia, en dirección a Fabero.

Por fin, cuatro largas horas después pasamos Tejedo de Ancares para empezar a subir la inclinada carretera del puerto de Los Ancares. La subida es preciosa con el circo semicircular de montañas, cortadas a pico. La imagen es muy sugerente. Arriba en el aparcamiento empezamos a caminar por todo el cordal. La otra opción hubiera sido bajar a Balouta para remontar por larga cuesta hasta la cima. Mejor por la línea cumbrera en la que no perdonamos ni un saliente. La roca cuarcitica veteada de manchas verdes por los líquenes, es agradable de andar porque está seca. Hace un viento bastante frío y hacia Galicia y Asturias las nubes cubren todo el amplio horizonte.

En un momento dado se puede ver Balouta. Luego se vuelve a ocultar tras densas nubes blancas muy arracimadas. El viento sube por la ladera las nubes que al llegar a la collada se desflecan sin fuerza sobre el valle, enroscándose la masa de vapor sobre sí misma. Todo un espectáculo.

La subida es breve, unas dos horas pero bien guapa. La cima es un monolito triangular que se sube bien por el lateral. Desde arriba tendría que verse Fonsagrada, pero hoy no se pueden mirar todos los valles, a pesar del nombre de esta cumbre. El viento ha parado, sale el sol, es agradable. Los montes de Somiedo, Laciana, Omaña y las Ubiñas, se ven bien. Asoma entre nubes una cumbre triangular que debe ser El Teso Mular, algo más a la derecha el Alcornón de Busmori. Y en dirección diametralmente opuesta el Teleno es una borrosa cordillera que cierra el horizonte leonés por el sureste.

Bajamos buscando el mejor camino. Resulta ser una riega que culebrea por toda la falda de la montaña. Esta ladera tiene mucha piedra suelta de la erosión y hay que caminar con cuidado. Además la hierba alta oculta muchos pequeños hoyos. Atravesamos unas buenas arandaneras. Los frutos muy ácidos. Los que han bajado por la derecha de la cima espantan al bajar a un rebaño de “capra hispánica”.
Encontramos al fondo del valle el camino. Poco a poco nos va situando más abajo hasta una amplia campera. Luce el sol. Las nubes cada vez más oscuras giran veloces sobre nosotros. El camino nos introduce en el bosque. La pequeña riega se va haciendo cada vez más río. El bosque es un robledal de espesos líquenes colgados, barbas de capuchino. El suelo está cuajado de setas, boletus, rusulas, amanitas por aquí y por allá.

El camino se va haciendo pista. Bajamos veloces. Seguimos el curso del río. Cuando el bosque se hace menos espeso se ve bastante abajo la carretera del puerto. Tenemos que dar una amplia vuelta hasta casi coincidir con ella. Estamos cerca del pueblo. Tres habitantes hoy. El centro social cerrado. Nuestra esperanza se fundió. No importa nos cambiamos rápido para emprender el camino de vuelta y hacer una parada a medio camino que valga de descanso al conductor.

La lógica de Gracia: “Este pueblo tiene médico luego tiene que haber pan… “

¿No lo creéis? Pues funcionó. Pero a la vuelta todo es distinto. Los pueblos que atravesamos, incluido Villablino, parecen como fantasmas. No hay vida. Todo está en declive, las explotaciones mineras arrumbadas en edificios destartalados y solitarios. Así que aguantando el hambre seguimos hasta el almacén de jamones y chacinas donde paramos ya tantas veces. Por fin comemos algo y nos deleitamos con los buenísimos postres de Fani. Deliciosa leche frita. Luego ya de vuelta a Oviedo con el gusto de haber pasado un buen día de montaña.

El día 11 hacemos una ruta por el bosque de La Pesanca para subir al Maoño y bajar por el collado Traslafuente, después de haber rodeado el pico. El otoño comienza a estar esplendoroso.

FRESINES