martes, octubre 07, 2014

BUENA EXCURSIÓN AL MIRAVALLES



4 de octubre de 2014

Lo bueno de los deseos es que a veces se cumplen. Lito quería desde hace 27 años subir a este pico. Por fin se le logró. El pico es hermoso y se sube con poco esfuerzo. El precio que hay que pagar es el larguísimo viaje que hay que hacer a la ida y a la vuelta. Madrugamos mucho, para hacer camino. En una hora y poco paramos en Güergas de Gordón para estirar un poco las piernas. Luego por Villablino recorriendo todos los pueblos de la zona alta de la Babia, en dirección a Fabero.

Por fin, cuatro largas horas después pasamos Tejedo de Ancares para empezar a subir la inclinada carretera del puerto de Los Ancares. La subida es preciosa con el circo semicircular de montañas, cortadas a pico. La imagen es muy sugerente. Arriba en el aparcamiento empezamos a caminar por todo el cordal. La otra opción hubiera sido bajar a Balouta para remontar por larga cuesta hasta la cima. Mejor por la línea cumbrera en la que no perdonamos ni un saliente. La roca cuarcitica veteada de manchas verdes por los líquenes, es agradable de andar porque está seca. Hace un viento bastante frío y hacia Galicia y Asturias las nubes cubren todo el amplio horizonte.

En un momento dado se puede ver Balouta. Luego se vuelve a ocultar tras densas nubes blancas muy arracimadas. El viento sube por la ladera las nubes que al llegar a la collada se desflecan sin fuerza sobre el valle, enroscándose la masa de vapor sobre sí misma. Todo un espectáculo.

La subida es breve, unas dos horas pero bien guapa. La cima es un monolito triangular que se sube bien por el lateral. Desde arriba tendría que verse Fonsagrada, pero hoy no se pueden mirar todos los valles, a pesar del nombre de esta cumbre. El viento ha parado, sale el sol, es agradable. Los montes de Somiedo, Laciana, Omaña y las Ubiñas, se ven bien. Asoma entre nubes una cumbre triangular que debe ser El Teso Mular, algo más a la derecha el Alcornón de Busmori. Y en dirección diametralmente opuesta el Teleno es una borrosa cordillera que cierra el horizonte leonés por el sureste.

Bajamos buscando el mejor camino. Resulta ser una riega que culebrea por toda la falda de la montaña. Esta ladera tiene mucha piedra suelta de la erosión y hay que caminar con cuidado. Además la hierba alta oculta muchos pequeños hoyos. Atravesamos unas buenas arandaneras. Los frutos muy ácidos. Los que han bajado por la derecha de la cima espantan al bajar a un rebaño de “capra hispánica”.
Encontramos al fondo del valle el camino. Poco a poco nos va situando más abajo hasta una amplia campera. Luce el sol. Las nubes cada vez más oscuras giran veloces sobre nosotros. El camino nos introduce en el bosque. La pequeña riega se va haciendo cada vez más río. El bosque es un robledal de espesos líquenes colgados, barbas de capuchino. El suelo está cuajado de setas, boletus, rusulas, amanitas por aquí y por allá.

El camino se va haciendo pista. Bajamos veloces. Seguimos el curso del río. Cuando el bosque se hace menos espeso se ve bastante abajo la carretera del puerto. Tenemos que dar una amplia vuelta hasta casi coincidir con ella. Estamos cerca del pueblo. Tres habitantes hoy. El centro social cerrado. Nuestra esperanza se fundió. No importa nos cambiamos rápido para emprender el camino de vuelta y hacer una parada a medio camino que valga de descanso al conductor.

La lógica de Gracia: “Este pueblo tiene médico luego tiene que haber pan… “

¿No lo creéis? Pues funcionó. Pero a la vuelta todo es distinto. Los pueblos que atravesamos, incluido Villablino, parecen como fantasmas. No hay vida. Todo está en declive, las explotaciones mineras arrumbadas en edificios destartalados y solitarios. Así que aguantando el hambre seguimos hasta el almacén de jamones y chacinas donde paramos ya tantas veces. Por fin comemos algo y nos deleitamos con los buenísimos postres de Fani. Deliciosa leche frita. Luego ya de vuelta a Oviedo con el gusto de haber pasado un buen día de montaña.

El día 11 hacemos una ruta por el bosque de La Pesanca para subir al Maoño y bajar por el collado Traslafuente, después de haber rodeado el pico. El otoño comienza a estar esplendoroso.

FRESINES

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