8 de noviembre de 2014
Volvemos, tras el paréntesis del
puente de los Santos. Este mes está cargado de actividades, porque tenemos la
Semana de Montaña y luego la Cena de Hermandad. Así que poco a poco nos vamos
preparando para estos acontecimientos que preceden a la Navidad. El calendario
del grupo para el 2015 ya está elaborado, a falta de algún retoque. Así que
sólo nos queda disfrutar de este gris día de montaña.
Nuestra vuelta empieza en Cuña ,
brava aldea tevergana en la que empezamos el itinerario. La sinuosa pista se
introduce en un guapo bosque que da gusto pasear. Luego vamos subiendo por la ladera, cada vez
más descarnada y batida por el viento. Las nubes grises están posadas sobre el
Ferreirúa. Nos agrupamos antes del ataque final a la cumbre.
La subida se hace a través de una
antecima formada por montoneras de rocas que hay que atravesar. Una vez
pasadas, ya tienes mucha altura y todo el caminar es fácil por la línea cimera.
Estamos arriba. El viento es muy frío e intenso. Nos refugiamos un poco más
abajo. El tiempo justo para comer cuatro golosadas y tirar un par de fotos de
grupo. La vista hacia la Sobia y hacia el puerto San Lorenzo realmente merecen
subir hasta aquí.
Nos marchamos. Siguiendo por la
cumbrera siempre al norte para girar luego por la ladera que cae hacia el Pando
de Cuña. La bajada por este hayedo es espectacular. Está formada por pequeños
árboles que sostienen la ladera. Algún regato culebrea entre fueras. Los
primeros ven los traseros de un ciervo. Ventajas de ir delante. Si se ven
muchas marcas de cuernos al raer las cortezas de las fayas. Luego, empezamos a
girar hacia la izquierda para penetrar en el gran bosque de la Mortera de
Cansinos. El tronco de una faya al caer quedó empotrado en la horquilla de
otra. Y lo curioso es que el tronco caído está vivo, con montones de fueya por
las partes altas. Aquí todavía no llegó el otoñó. Todo es verde en las hojas y
marrón en el suelo. La diferencia de temperatura es notable respecto a la
cumbre. Encontramos la pista que volviendo a la derecha lleva directamente a
Vixidel. Vaya pueblo más precioso y cuidado.
Paramos un ratito para decidir
que hacer. Bajamos un tramo de carretera para buscar la pista que lleva a Villamayor
primero y a La Plaza después. La última retaguardia, ve subir al autocar camino
de Vixidel. Retrocedemos corriendo para pararlo y con suerte llegamos a tiempo.
Empezamos a cambiarnos cuando cae una chaparrada que se venía cociendo durante
toda la mañana. En San martín nos encontramos con los de la alternativa.
Hacemos algo de tiempo para tener sitio en Aladino y dar cuenta del menú de las
Jornadas Terverganas: picadillo, pote, callos y borrachinos o arroz con leche.
Todo riquísimo. El sitio en el estómago mengua y lo mismo hoy no nos apetece
cenar, digo yo.
El sábado que viene tenemos una
ruta sencilla aunque algo larga, por las tierras de Laviana. Partiendo de la
Collaona vamos hacia la Burra Blanca y el Tres Concejos terminando en el Pico
La Vara. Un buen camino para desentumecer las piernas. Y atentos que la
siguiente semana los días 20 y 21 tenemos en Trubia las III JORNADAS DE
MONTAÑA, dedicadas como cada año a nuestro gran guía de las montañas, el amigo
Jorge Pablo. No faltéis.
Estamos recogiendo encargos,
previo pago, para la lotería de navidad. También estamos apuntando para la Cena
de Hermandad que suele ser un momento cumbre para hacer grupo y ver a la gente
a la que hace tiempo no vemos. Habrá que hacer un esfuercillo para estar con
todos.
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