martes, octubre 21, 2014

EN EL PICO ALTO Y EL P. GUA, BARRIDOS POR EL VIENTO SUR



18 de octubre de 2014

Literalmente, como reza el título: el aire casi nos saca del la línea cumbrera. Cuando empezamos en la Braña Llamardal ya amagaba un fuerte viento sur. A medida que subíamos a la Fuente La Piniella en Bustiechos el viento se huracanaba más y más. Seguimos subiendo desde la Braña hasta alcanzar el collado entre Peña Salgada y el Pico Alto, casi seiscientos metros de subida en hora y media, lo que no está mal. La pendiente era fuerte y nuestro ritmo aparentemente no era muy alto pero el altímetro no miente y el ritmo de subida rozó las 400 m. a la hora.

Llegamos a la collada. El viento nos obliga a espabilar, a avivar el ritmo porque no se puede quedar uno mucho tiempo parado. Las Brañas de Valdecuélebre son maravillosas, abrigadas, verdes. Un corzo cruza a gran velocidad enseñando su trasero blanco. Subimos por el cordal, lo que es una temeridad tal como está el día. El viento te mueve y hay que afianzar los pies en el suelo y clavarse bien con los bastones para impedir convertirse en una vela de barco. La mochila quiere salir por libre de la espalda. Las rachas no cesan. Los cuatro picachos por encima de Caunedo: El Mocoso, La Granda, la Mochada y Cerrediel. Cuando estamos en la cima, bajamos un poco a una hondonada para tener un momentáneo alivio al viento. Cuando vamos a poner la tarjeta en la mojonera de piedras, a falta de buzón, el viento es tan fuerte que más vale sentarse para tener más seguridad.

Salimos muy pronto hacia el Gua, subiendo por la cumbrera. El apresurado viento sur obliga a pararse de vez en cuando para aguantar las rachas más fuertes. La vista hacia el puerto de Somiedo es sensacional, un contraste de blancos y verdes con el Mocoso de fondo, El Cornón y la Penouta a lo lejos. El otoño ha vestido los hayedos de multitud de colores. Al asomarse contra el abismo del Pico Gua, el fortísimo soplido del viento hace de la cumbre algo peligroso. Bajamos por la escarpada ladera. Lucha contra la mojada hierba, contra la inclinada ladera, contra los hoyos que quedan tapados y contra las raíces y troncos de las escobas.

Mal que bien, vamos bajando empujando escobas. Empieza el buen camino de piedra hacia las Brañas de Mumián, tan hermosas con sus construcciones de teito y los olleros. Lástima que su mantenimiento cada día se encuentra en peores condiciones. No es así como se consigue tener al turismo contento. Seguimos por el camino empedrado que en varias revueltas baja bordeando la Peña La Estaca. Estamos en el PR-11 pasando junto a la Peña El Molinón, tan Gijonesa. Salimos al fin al Coto de la Buenamadre y por el camino viejo, esquivando la carretera paralela, bajamos hasta Pola de Somiedo. El autocar está donde las piscinas. Hay una concentración de ciclistas y está todo repleto de coches.  

Vamos a comer donde la otra vez. Hoy, a diferencia del otro día, se puede estar en la terraza. Comida muy agradable en una alargada mesa. A los postres sufrimos un intento de envenenamiento por azúcar. Fany saca una deliciosa tarta. Pero cuando hemos dado buena cuenta de ella resulta que tiene otra de arroz con leche. La bomba de buena. Los que vienen de Teruel traen una inmensa coca almendrada. Hugo como siempre, trae las galletas artesanales de mamá. No podemos más. ¿Tanto gasto de energía hemos realizado hoy? Por si no había bastante Manuel tiene una potada de arroz con leche, riquísimo, ¡lo juro! Con su receta del occidente. Tanto dulce hace su efecto y hay dormida casi general en el autocar. Tanto que paramos en Belmonte para tomar un cafelito y despertar un poco.  Y con estas y otras cosas hemos pasado un día tan ricamente. Si tu intención era venir al monte par mantener la línea, “vas dao, macho”. Para adelgazar hay que venir al monte sólo y comer sobre todo lechuga y tomate.

Terminamos el mes de octubre con la subida al Caldoveiro, tan conocida, en la que hemos tenido en el pasado, sol, lluvia, niebla, nieve. A ver cómo se nos da esta vez. La bajada la haremos por Bandujo, lo que siempre es un aliciente añadido a la ruta. Os recuerdo que ha ahbido cambios en esta ruta. La salida es a las 7 pero desde Oviedo, iniciando la recogida en la Plaza de Toros.

FRESINES

jueves, octubre 16, 2014

POR LOS MONTES DEL INFIERNO



11 de Octubre de 2014

Nuestro cometido, el Maoñu, que personalmente es la primera vez que lo hago después de tenerlo varias veces en el calendario.

Somos pocos en la ruta de hoy, pero bien avenidos. El bus nos deja en el área recreativa de La Pesanca, donde ya hay un buen número de coches a pesar de que solo son las 10 de la mañana. El día parece que nos va a respetar y la temperatura es agradable, así que comenzamos a caminar por la pista, tras cruzar el puente, con dirección sureste, dejando el río del infierno a nuestra izquierda.

El primer y también será el último, digo que el primer tramo de la ruta circula por la pista que se dirige a las majadas de Muñizón y Degoes, siempre con el río canturreando a nuestra izquierda y con el bosque del Monte la Foz por la derecha. Así que vamos prácticamente todo el tiempo a la sombra.

La primer majada que nos encontramos, a la izquierda de nuestro camino, es El Muñizón con las cabañas muy, muy, pero que muy remozadas y con buenos cierres. Más parece una urbanización de chalets. Poco más allá dejamos una bifurcación que baja al río y que se dirige a la majada de Degoes, que se encuentra en la orilla opuesta y por la que se toma uno de los caminos que se dirigen al Vízcares.

Nosotros seguimos camino hasta la siguiente bifurcación en la que decimos adiós a una pequeña parte del grupo, que por la izquierda se dirigen a la Cerezal, Cureño y a la majada Traslafuente, por donde haremos nosotros el regreso. El resto seguimos por la Foz del Infierno, cruzando el Puente el Mercadín con dirección El Argañal. Pero primero debemos cruzar los puentes de El Patín y el de Coberas.

Intentamos no pasar por la finca en la que hay varios carteles de prohibición del paso, por ser una finca particular, pero no lo conseguimos a pesar de haber hecho un pequeño rodeo por una zona poco transitada. Al final fuimos a dar a la finca en la que se encuentra una buena cabaña y donde comienza la caja de la pista que nos subirá hasta el Collado de Pandemules.

La pista es ancha y sube suavemente con múltiples zigzags por el Monte Panduriellu entre fayas y algunos acebos. La primera parte se encuentra en muy buen estado, pero luego comienza a embarrarse y terminamos por abandonarla siguiendo algunos difusos senderos por el limpio fayeu, en dura ascensión en algunos casos, hasta alcanzar la collada. Algunos del grupo siguieron toda la pista, terminando en las cabañas que nosotros vemos al fondo, pegadas a las paredes que se deprenden de la Xerra de Pandemules al sur.

En la bonita Collada nos encontramos con un paisano de la zona que nos aclaró que la finca del Argañal, pertenece ahora a una asociación de cazadores y que mientras no se encuentren cazando, no pasa nada por cruzar por ella, lo que nos tranquilizó. Desde Pandemules avistamos toda la zona de Ponga desde la Llambria, en primer término y aparentemente muy cerca, hasta la confluencia con los picos de Europa que cierran nuestra vista por el este. Por el oeste tenemos todo el pasillo de Redes delimitado por el sur por las Xerras de Pandemules y del Trallán.

Nuestro objetivo que no vemos, se encuentra al norte y hacia allí encaminamos nuestros pasos. Una continuada subida por un buen sendero fácil de seguir, nos va aupando en escalones cada vez más altos que nos abren las vistas a uno y otro lado, hasta llegar a vislumbrar el peñón cumbrero del Maoñu, donde ya vemos a los más rápidos de nuestro grupo. La última subida la hacemos en una fácil trepada ansiosos que estábamos de terminar la ascensión, ya que dando un pequeño rodeo por el norte de la peña, la subida es mucho más cómoda y sin falta de usar las manos para nada.

Tras recuperar el resuello, la contemplación del paisaje nos hace olvidar el trabajo realizado. Merece la pena el esfuerzo. Una visualización de la zona nos lleva al sur con el murallón de la Xerra de Pandemules con el Pico Los Tornos. Siguiendo al oeste, la Xerra del Trallán, separada por las Foces del Molín y de los Cubilones. Todo el valle por el que subimos, con el Río del Infierno por la izquierda y su afluente el Arroyo Degoes por la derecha y en medio la sierra que desciende del Maoñu con el Pico El Tren de grato recuerdo por una escapada que hicimos un pequeño grupo hace unos años. AL otro lado del Arroyo Degoes, la Sierra de Aves con su máxima cumbre, el Vízcares y debajo de nuestros pies, al norte, el Collado de Traslafuente con la majada a la izquierda y claro está, nuestra próxima bajada.

Por el este se abre un panorama interminable. La Loma la Morena sobre el valle que desciende a Vallemoro, del que podemos contemplar su casa más alta y la Bolera los Moros que lo cierra por el sur. El serpenteante desfiladero del Río Sameldón y al sur la cerrada Foz de Saolla con la imponente muralla de La Llambria. Después un sinfín de cumbres casi todas conocidas: Tiatordos, Campigüeños, Peña Corina, Macicón, Pondio, Pico Pierzu, Peña Siña, que aún no conquistamos, La Mota Cetín, el Pico Cunio y un montón de cumbres más y de profundos valles. Por el este se cierra la vista con el Cornión y la Peña Santa y por delante la señera cumbre del Cantu Cabroneru.

Tras las fotos de rigor, llega la hora de iniciar el descenso y lo hacemos al norte, para bajar por la pindia ladera hasta la Collada Traslafuente. Poco antes de llegar fuimos siguiendo un sendero que nos conduce a la Majada Traslafuente y desde ella, sin perder altura, alcanzamos el collado. Allí nos esperaba Javier Prendes, acompañado de su perro, que nos acompañaron en el camino de vuelta. Para ello, todo es seguir con tendencia al noroeste, para encontrar el sendero que nos baja a la cercana majada de Cureño y siguiendo el descenso siempre por marcados caminos, llegamos a la orilla del Arroyo de Degoes que debemos cruzar para acercarnos a la confluencia con el Río del Infierno y por un nuevo puente, salir a la pista por la que realizamos el camino de ida.

Una vez en la pista, la recorremos entera hasta alcanzar el punto de partida y de final, en La Pesanca, donde ya nos estaban esperando el resto de la expedición que no hicieron la ruta completa.

Para el próximo sábado, tenemos una interesante ruta por Somiedo. Nos vamos a las cercanías del puerto, a Llamardal para por Valdecuelabre ascender al Pico Alto y posteriormente a la Peña de Gua, con descenso a la Braña de Mumian y de allí al Coto de Buena Madre. El tiempo parece que está asegurado, así que no demoréis el apuntaros, so pena de quedaros sin plaza.

JAFPA

martes, octubre 07, 2014

BUENA EXCURSIÓN AL MIRAVALLES



4 de octubre de 2014

Lo bueno de los deseos es que a veces se cumplen. Lito quería desde hace 27 años subir a este pico. Por fin se le logró. El pico es hermoso y se sube con poco esfuerzo. El precio que hay que pagar es el larguísimo viaje que hay que hacer a la ida y a la vuelta. Madrugamos mucho, para hacer camino. En una hora y poco paramos en Güergas de Gordón para estirar un poco las piernas. Luego por Villablino recorriendo todos los pueblos de la zona alta de la Babia, en dirección a Fabero.

Por fin, cuatro largas horas después pasamos Tejedo de Ancares para empezar a subir la inclinada carretera del puerto de Los Ancares. La subida es preciosa con el circo semicircular de montañas, cortadas a pico. La imagen es muy sugerente. Arriba en el aparcamiento empezamos a caminar por todo el cordal. La otra opción hubiera sido bajar a Balouta para remontar por larga cuesta hasta la cima. Mejor por la línea cumbrera en la que no perdonamos ni un saliente. La roca cuarcitica veteada de manchas verdes por los líquenes, es agradable de andar porque está seca. Hace un viento bastante frío y hacia Galicia y Asturias las nubes cubren todo el amplio horizonte.

En un momento dado se puede ver Balouta. Luego se vuelve a ocultar tras densas nubes blancas muy arracimadas. El viento sube por la ladera las nubes que al llegar a la collada se desflecan sin fuerza sobre el valle, enroscándose la masa de vapor sobre sí misma. Todo un espectáculo.

La subida es breve, unas dos horas pero bien guapa. La cima es un monolito triangular que se sube bien por el lateral. Desde arriba tendría que verse Fonsagrada, pero hoy no se pueden mirar todos los valles, a pesar del nombre de esta cumbre. El viento ha parado, sale el sol, es agradable. Los montes de Somiedo, Laciana, Omaña y las Ubiñas, se ven bien. Asoma entre nubes una cumbre triangular que debe ser El Teso Mular, algo más a la derecha el Alcornón de Busmori. Y en dirección diametralmente opuesta el Teleno es una borrosa cordillera que cierra el horizonte leonés por el sureste.

Bajamos buscando el mejor camino. Resulta ser una riega que culebrea por toda la falda de la montaña. Esta ladera tiene mucha piedra suelta de la erosión y hay que caminar con cuidado. Además la hierba alta oculta muchos pequeños hoyos. Atravesamos unas buenas arandaneras. Los frutos muy ácidos. Los que han bajado por la derecha de la cima espantan al bajar a un rebaño de “capra hispánica”.
Encontramos al fondo del valle el camino. Poco a poco nos va situando más abajo hasta una amplia campera. Luce el sol. Las nubes cada vez más oscuras giran veloces sobre nosotros. El camino nos introduce en el bosque. La pequeña riega se va haciendo cada vez más río. El bosque es un robledal de espesos líquenes colgados, barbas de capuchino. El suelo está cuajado de setas, boletus, rusulas, amanitas por aquí y por allá.

El camino se va haciendo pista. Bajamos veloces. Seguimos el curso del río. Cuando el bosque se hace menos espeso se ve bastante abajo la carretera del puerto. Tenemos que dar una amplia vuelta hasta casi coincidir con ella. Estamos cerca del pueblo. Tres habitantes hoy. El centro social cerrado. Nuestra esperanza se fundió. No importa nos cambiamos rápido para emprender el camino de vuelta y hacer una parada a medio camino que valga de descanso al conductor.

La lógica de Gracia: “Este pueblo tiene médico luego tiene que haber pan… “

¿No lo creéis? Pues funcionó. Pero a la vuelta todo es distinto. Los pueblos que atravesamos, incluido Villablino, parecen como fantasmas. No hay vida. Todo está en declive, las explotaciones mineras arrumbadas en edificios destartalados y solitarios. Así que aguantando el hambre seguimos hasta el almacén de jamones y chacinas donde paramos ya tantas veces. Por fin comemos algo y nos deleitamos con los buenísimos postres de Fani. Deliciosa leche frita. Luego ya de vuelta a Oviedo con el gusto de haber pasado un buen día de montaña.

El día 11 hacemos una ruta por el bosque de La Pesanca para subir al Maoño y bajar por el collado Traslafuente, después de haber rodeado el pico. El otoño comienza a estar esplendoroso.

FRESINES

viernes, octubre 03, 2014

EN LAS MORTERAS, SOMIEDO, LUZ, VERDE, SOLEDAD



29  de septiembre de 2014

Acabamos el mes de septiembre con esta magnífica excursión por los altos valles de León. Terminamos en La Cueta, a donde llegamos después de muy largo viaje en el autocar con el conductor instalado en la calma chicha. El caso es que llegamos, todavía tenemos que esperar a que pase una inmensa rebañada de vacas sin cuernos, ¡qué curioso! Por fin podemos salir al aire serrano.

La Cueta pueblo muy arreglado, del que parten tres caminos, los tres muy conocidos. Bueno, pues por las cosas de la infraestructura técnica, cada vez más abundante en un grupo de montaña, me retraso excarvando en el fondo de la mochila. Me esperan Silvio y Miguel. El resto de la expedición salió volando. El caso es que tomamos el camino de la Pecha Chana. Nos damos cuenta enseguida de que hemos errado el inicio de la marcha al bordear la iglesia del pueblo por la izquierda. No hay un segundo puente, y como llevamos un paso endiablado ya teníamos que haber cogido al pelotón hace rato.

Un pastor nos señala el camino de la rectificación, todo con tal de no dar la vuelta atrás al pueblo. Así que tiramos, y tiramos por encima del río hacia una braña amplia para subir a una collada de paso donde por fin tenemos comunicación con toda la tropa que marcha bastante por delante de nosotros por el fondo del valle, que no llegamos a divisar. Se encontraron en los Prados de Cebolledo un gran rebaño de oveja custodiado por fieros mastines y tuvieron que dar un pequeño rodeo por encima para evitar problemas. Para acercarnos a ellos tenemos que superar la larga cuesta de La Paredina que hace de contrafuerte para entrar en las excelsas vegas somedanas. No queremos perder altura así que bordeamos y bordeamos esta inmensa pared. Al final es inevitable perder altura para volver a subir por el otro lado hacia el paisaje excavado en mil “morteras” que le dan este aspecto tan característico. El grupo ha seguido subiendo por el fondo en una suave colina.

Nosotros tenemos que subir, de frente, para pillarlos. Así que en una dura remontada y siguiendo sendas de cabras ganamos altura hasta el roquedal que nos separa de la antecima por la que les hemos visto pasar hace un rato. Varias trepadas por las agradecidas llambrias y estamos arriba. Siguiendo el filo fácil del cordal llegamos a continuación a Las Morteras donde nos espera Manuel. El resto del grupo ha seguido a La Peña Mortera, la máxima elevación del día. Así que volvemos a descender al collado para subir con facilidad a la Peña, donde están Peña y los demás. Las fotos picadas con el fondo el Lago del Valle son de las que difícilmente se olvidan. María, que se estrena hoy con nosotros, ha tenido que remendar la bota con cinta aislante, esperando que aguante.

Bajamos por una canal que hay a la izquierda. El grupo donde voy tira de frente separándose del grupo. Yo, por no hacer otro número, sigo por donde fueron los más. Pero me quedo sólo en un momento. Ya sabéis como baja esta gente. Total que la canal por la que bajaron me parece complicada y busco otra más a la izquierda que esta jitada y que parece menos inclinada. Bajo como un avión, pero esto es largísimo y además la inclinación es grande y el piso es de areniza suelta. Total que me están esperando abajo, otra vez. Hoy no es mi día. Les digo que sigan que conozco bien esta zona. Pero visto como transcurrió el día no se fían. Total que nos encontramos en Murías Chongas, la más maravillosa de todas las maravillosas brañas somedanas. Recuperamos el aliento, todos juntos y agrupados, por fin, y bajamos por la larga pista que acaba empalmando con la pista de Valle de Lago. Muchos turistas hoy por Somiedo, disfrutando del maravilloso otoño recién estrenado. Superados los siete kilómetros de rigor, por fin llegamos a las primeras casas de barrio d’arriba. Como hay tiempo y sed, una cervecita de camino no nos la quita nadie. Rezamos para que el autocar haya subido hasta el aparcamiento y no tengamos que bajar hasta el Coto a buscarlo.

No está en el aparcamiento pero los que hicieron la travesía sin subir a ningún pico lo tienen localizado en la recurva de la carretera a medio kilómetro del pueblo. Mejor porque hay una buena fuente donde lavarse. El conductor todo nervioso que tiene que volver pronto. Bajamos a Pola de Somiedo a comer. Antes de salir del autocar nos advierte por el micro que tenemos que estar a las siete listos para volver (?). Son las seis, no dejamos de mostrar nuestra extrañeza. Instalamos una larga mesa en la terraza y con todo apunto empiezan a caer cuatro gotonas, que pronto se convierten en lluvia torrencial. Volver a levantarse, volver a instalar una larga mesa en el interior. Qué gente más amable la de este bar. Poniendo cara de buena voluntad salimos sobre las siete y media. No sabemos por qué, porque tenemos contratadas, como siempre, quince horas de autocar.

Ahora el panorama cambió y volvemos escopetados, con algún brusco frenazo incluido. Entramos en Oviedo con todos los semáforos rebeldes. Más frenazos. En la plaza América, descargando todavía mochilas y bastones el autocar arranca con el portón abierto. ¿Pero esto qué es?  La repanocha, lo nunca visto. Creo que siguió encontrando todos los semáforos cerrados. A pesar de todo antes de las diez entraba en el garaje en Trubia. ¿A qué tanta prisa? Nunca en años y años de funcionamiento habíamos tenido una bronca como esta. Esperamos en serio que esto jamás vuelva a ocurrir.

Para la primera de octubre tenemos la subida al Miravalles, la más occidental atalaya de toda la Cordillera Cantábrica. Iremos por Villablino y procuraremos hacer una parada a la ida y otra a la vuelta para estirar un poco las piernas. El día lo dan bueno y soleado.

FRESINES