7 de junio de 2014
Pronóstico regular, tirando a
bueno. Puede ser un buen día de monte. La zona a la que vamos promete: Los
Puertos de Bachota entre Pajares y Ventana. Día primaveral en Oviedo.
Madrugamos mucho, como de costumbre. Parada técnica en Mieres para cargar las
pilas. A medida que el autocar avanza el cielo se está volviendo más y más
negro, casi amenazante. Veremos.
Subimos a Brañillín. Aquí nos
tuvimos que dar la vuelta el pasado año por las invasoras nieblas. En este día
no es un gran problema, pero al salir del autocar el aire corta a cuchillo.
Salen guantes y forros de las mochilas y no es para menos. Así equipados
emprendemos la larga subida al Cuito Negro despreciando la pista reconvertida a
carretera por aquello de la final de etapa de la vuelta ciclista. Nuestra subida en directo por la pista de
esquí arriba a un ritmo notable. En menos de una hora estamos arriba,
refugiados bajo la caseta de cemento donde está la maquinaria de los remontes. Escondidos
más bien porque hace un frío de pelar.
Seguimos subiendo, pero con la
cuesta ya mucho más llevadera, por la Llomba Coleo, por la que baja un pastor
con abundante ganado y una ternerita coxa, probablemente del traslado en
camión. Hace tal viento que el mojón que señala el Monte Público baila sobre su
gozne de hierro. Lo nunca visto, señores. Tal como está el viento preferimos
seguir bordeando todas las modestas cumbres que dejamos a nuestra derecha,
aunque hay quienes lo suben todo.
Subimos a nuevo collado de Carbazosa
y ya tenemos en el horizonte, siempre al Oeste, la impresionante pirámide del
Negrón. El terreno cambia: salimos de la caliza para entrar en la cuarcita, tan
característica en su color que acaba dando nombre a este picacho. Lo entramos
por su ladera izquierda que en suave y alomada ascensión gana altura notable
casi de inmediato. Sólo hay un molesto pedrero que dificulta el paso entre
grandes bloques. Al llegar arriba la fuerza del viento es pasmosa y sobre todo
muy fría. Tanto que casi pasamos de la vista para refugiarnos en un chozo de
ganado descubierto, pero al abrigo de la peña en donde agrupados como sardinas
en lata nos damos algo de calor.
La vista es buena hacia los
valles sobre todo hacia Cacabillos y Barrandal, por donde vamos a bajar. La senda
de bajada está muy trazada faldeando la larga caída de manera inteligente y
práctica. Poco a poco vamos cayendo al fondo del valle donde el impulso del
viento es menor. Desde la majada, con el horizonte de la Cirbanal muy cercano,
giramos a nuestra derecha para ascender
al collado que nos separa de Bachota. Una subida corta pero pindia, en dirección contraria al
arroyuelo que cae.
Superado el puerto la senda sigue
paralela a la cerca que separa las dos provincias. Siguiendo la valla por su
derecha nos vamos introduciendo en el paraíso asturiano: Los puertos de Bachota
están abrumadoramente bellos, tapizados de una incipiente hierba intensamente
verde, suaves praderas en laderas poco pronunciadas, cortadas a pico por
farallones intermedios. La temperatura se ha suavizado y caminamos despacio
gozando con cada paso y con cada nueva vista de los valles. Se cruzan dos con
vértice en el Alto del Palo. Nosotros estamos entrando por el situado más al
Sur que va ganando altura constantemente. La pista sin embargo, discurre por el
otro y en un determinado momento, tras saltar la cerca de piedra, tenemos que
remontar monte arriba por un cerro que divide los dos valles. La Ubiña es ahora
el telón de fondo de esta hermosa vallada. Y, cerrando por la derecha las muy
conocidas Tolondra, Almagrera, Mesa y Tesa.
Nos quedan un par de kilómetros
para coronar y el Puerto de La Cubilla. Un cachorrín de mastín nos sigue todo
el tiempo pero la verdad es que tampoco nos hace mucho caso. Llegamos a lo alto
del Puerto del Palo. El autocar está subiendo por la larga carretera. Los
compañeros que esperaban están helados. El aire vuelve a ser helador. Sin
cambiarnos montamos a prisa para refugiarnos de este gélido viento.
Sólo nos queda la pequeña pero
significativa tarea de encontrar un sitio para que nos dejen comer. El centro
de interpretación está todo ocupado. Así que probamos en Los Pontones y otros
sitios del valle del Huerna. Al final la mejor opción es Campomanes y allí en
uno de los bares de siempre podemos al fin comer algo para entrar en calor.
Está muy bien, como siempre. Las conversaciones se centran en el atractivo
calendario de verano que nos espera. Las reservas de los dos refugios para
subir a La Peña Santa de Enol en agosto y a Torre de Cerrado en septiembre están
casi completas y sólo esperamos llegar a esas fechas en plena forma para
asegurarnos unas jornadas de montaña inolvidables.
Aunque me marcho de vacaciones
(hasta la primera salida de julio) la actividad montañera del Grupo Las Xanas
continúa. El sábado día 14 se saldrá de Collanzo para subir al Cuchu, magnifico
observatorio de las cuencas del Aller y Sobrescobio. Desde allí se continuará
en larga bajada hasta la Cruz de los Ríos para terminar en Soto de Agües, por
la conocidísima ruta del Alba. Una excursión preciosa. Nos vemos a la vuelta.

