lunes, diciembre 24, 2007

BELEN DE CUMBRES EN LA PEÑA PRIEDE

El pasado sábado fuimos a colocar el belén de cumbres de este año, a la Peña Priede, en el concejo de Piloña.

La ruta propuesta, comenzaba en el pueblo de Priede, pero a última hora nos dimos cuenta que la ruta desde ese punto, sería muy corta, y decidimos alargarla un poco con el beneplácito de todos los participantes. Por tanto, iniciamos el camino en La Piñera, poco antes de llegar a Sevares y casi en la misma carretera.

Atravesando todo el pueblo cruzamos el Río Color, para mantenerlo siempre a nuestra derecha, comenzamos a caminar por una pista con algo de barro, denominada RUTA DEL COLESTEROL, al decir del cartel que en ella encontramos. La pista se encuentra en buen estado y pronto comenzamos a encontrarnos con caminos que salen de ella y a los que no hacemos caso. En un momento determinado nos encontramos con una bifurcación, en la que la pista comienza a descender a buscar el río, mientras que un camino asciende a la izquierda. Como nos encontrábamos ya dando vistas entre los árboles, al Collado el Cabezu, decidimos seguir el camino en ascenso que tenía mejor dirección hacia donde pretendíamos ir.

Nos adentramos en un bosque y al llegar a una riega, nos encontramos nuevamente en la duda. En esta ocasión no hay caminos que seguir. Las alternativas son cruzar la riega a la derecha y subir por el bosque, o subir por la izquierda entre felechos pero con terreno libre. Decidimos seguir esta segunda opción y para que se vea que se trataba de una ruta de Las Xanas, comenzamos a penar por la dura ladera, tratando de alcanzar la cota que veíamos sobre nuestras cabezas.

Nos encontramos un primer sendero que seguimos hasta su desaparición. Continuamos el ascenso y un nuevo camino, este más marcado, nos hizo comprender que deberíamos haber tomado alguno de los caminos que habíamos visto en la pista. El sendero nos lleva a cruzar la riega y continúa un poco en descenso, para volver a tomar la dirección hacia arriba. Va haciendo eses para ganar altura más fácilmente, hasta que toma una dirección totalmente recta hacia lo alto. Vemos arriba la continuidad del empinado sendero y por él alcanzamos el Collado el Cabezu, justo a los pies de la Peña de Priede o los Foyos. Al otro lado del collado vemos las casas del pueblo de Priede y comprobamos que de haber empezado allí la ruta, ya la habríamos terminado.

Nos reagrupamos y continuamos camino cruzando el collado y buscando el sendero que serpentea por la ladera este de la peña. El camino está bien marcado y es imposible perderlo. Alcanzamos una horcada desde la que contemplamos un grupo de cabras que nos hicieron creer que eran rebecos y las abismales caídas hacia el Río Tendi y la carretera que se dirige a la Collada Moandi. Continuamos la subida buscando la cresta a la derecha, para alcanzar un nuevo collado desde el que ya en pocos casos alcanzamos la cumbre de la Peña de Priede, coronada por una cruz y un buzón de cumbres.

Ya sabíamos que la lotería no nos había agraciado con su primer premio, con lo que nos lo tomamos con tranquilidad y colocamos el belén bien parapetado entre buenas rocas, al tiempo que nos deleitábamos con un poco de sidra achampanada, turrón y mazapanes. Intentamos algunos villancicos y contemplamos el paisaje tranquilamente. Solamente habíamos empleado unas dos horas en la ascensión y teníamos todo el tiempo del mundo.

Realmente nos fuimos cuando el aire refrescó y nos obligó a sacar hasta los guantes. Fuimos siguiendo la cresta en dirección sur, salvando un promontorio, para llegar al inicio de una canal que descendía vertiginosamente. Aunque la canal parecía transitable, decidimos descender por la derecha hasta encontrar un hombro por el cual se hacía menos comprometido el descenso, aunque el sendero de las cabras tenía mucha piedra suelta y un buen abismo por la izquierda, pero sin mayores problemas. Abajo nos esperaba un collado del que partían dos senderos, uno por cada lado de la cresta. Nos decidimos por el de la derecha y fuimos contemplando las múltiples revueltas del Río Color en el fondo del valle. Otra horcada y enseguida damos vista a las casas de La Matosa, situadas sobre una collada a nuestros pies. Un suave descenso y alcanzamos las primeras casas del pueblo. Tras comprobar que el autocar no se encontraba allí, decidimos seguir bajando por la carretera de acceso al pueblo, hasta alcanzar la carretera de la Collada Moandi. Tampoco estaba allí nuestro transporte y no teníamos cobertura para los móviles.

Decidimos seguir por la carretera, camino de Sevares, hasta que conseguimos comunicar con el conductor y le dimos nuestra posición. Con todo y con esto, la ruta fue de unas cinco horas, tiempo normal para una ruta de Las Xanas en temporada invernal.

Para el próximo sábado tenemos ruta casi por la costa. Nos vamos al pueblo llanisco de Santoveña, para ascender a la Peña Llabres y bajar luego a Posada de Llanes. La ruta es:

Santoveña (90 m) – Ermita San Isidro (90 m) – EL Tilo (100 m) – Las Conchas (400 m) – Peña Llabres (689 m) – Valle de Llabres – Collado La Prida (314 m) – Senda la Casa el Cura – Lledías (55 m) – Posada de Llanes (52 m)

Una sencilla ruta para acabar el año. Aún nos sobró algo de turrón para degustar en este día. Un aliciente más para que os apuntéis a esta ruta cómoda y que sirve de cierre a un calendario amplio, variado y creo del gusto de todos. Esperemos que el próximo se le parezca.

Que paseéis una muy buena velada en esta noche entrañable y que la Navidad os sea propicia.

miércoles, diciembre 12, 2007

SOLO FALTO LA NIEVE

Frío, calor, agua viento y sol. Solo nos faltó la nieve para completar los elementos más usuales en la montaña. La climatología sigue persiguiéndonos y está dispuesta a no darnos tregua. Pero nosotros no nos doblegamos y a pesar de todos los elementos, seguimos firmes en nuestros propósitos y no cejamos hasta alcanzar los objetivos que nos proponemos.

En esta ocasión la ruta era sencilla. La ascensión al Monsacro no tiene complicaciones y aunque hicimos la ascensión por un sitio nuevo para nosotros, tampoco hubo ningún problema. En la Foz de Morcín, comenzamos a caminar a la altura de la iglesia con dirección oeste, mirando a nuestro objetivo. Por entre las casas alcanzamos el final del pueblo y aquí, junto a una fuente, sale un amplio camino en la dirección contraria a la que se encuentre el Monsacro. Debemos seguir por dicho camino en ascenso y entre árboles, hasta conectar con la carretera que sube desde la Foz a Otura.

Seguimos por la carretera que vuelve a llevarnos en la dirección correcta y en amplias revueltas va alcanzando altura. En Otura, junto a una casa rural muy bonita, veremos un cartel indicador que dice: “PA LES CAPILLES, TODO PA ARRIBA”. No nos queda más que hacerle caso y seguir el camino que nos indica, pese a que comienza a llover con ganas. Pronto encontramos un desvío. Seguimos de frente obviando el camino que sigue a la izquierda y que muere en una casa un poco más arriba. Ya no hay pérdida. El camino va dibujando amplias revueltas que ascienden por la ladera de la montaña, entre estaciones del vía crucis marcadas en las peñas y en las que los peregrinos hacen sus oraciones el día de la fiesta que se celebra en la Vega Les Capilles todos los años.

Alcanzamos un recodo casi arriba, en el que un tejo nace directamente de la roca. Alguien preguntaba que quien fue primero, si el tejo o la montaña.

Alcanzamos el collado y vemos frente a nosotros una hondonada por la que sigue el camino, pero no es ese el rumbo que nosotros seguiremos. A nuestra izquierda (oeste), tallado en la roca, se aprecia un sendero por el que vamos remontando en zigzag, hasta alcanzar una nueva pradera por la que vemos discurrir nuevamente el camino anterior. Descendemos un poco para alcanzarlo y ya por él, llegaremos a la Vega Les Capilles, donde podremos ver la Capilla de Santiago de forma octogonal y al sur, un pequeño lago artificial y una cabaña en el centro y otra capilla de forma rectangular, la Madalena, al norte. Precisamente junto a esta última capilla se encuentra el camino que procedente de Los Collaos, sube en un sinfín de zigzag, hasta este bonito lugar.

Un nuevo chaparrón nos dejó mojados como sopas. Además el fuerte viento hizo que no sirviese de nada los medios que teníamos para evitar la mojadura. Pese a todo, alcanzamos la capilla de Santiago, donde encontramos a un grupo de Morcín, acompañados por el Presidente de la Federación, Rionda.

Después de un corto descanso, reanudamos la marcha por detrás de la capilla, para acercarnos a la cresta de la montaña, dando vista al Aramo y a la zona de Viapará. Siguiendo las marcas amarillas pintadas en la roca, alcanzamos primero la cumbre denominada La Fayona y a la que yo agrego “del este”, para poder diferenciarla de la otra Fayona que se encuentra en el oeste, una vez pasado el Romiru. Entre tanto, el resto del grupo alcanza el objetivo del día, y ya se les ve en la cumbre del Romiru o Monsacro, hacia el que dirigimos también nuestros pasos. Las vistas de ambas cumbres son idénticas. Por el sur, el Aramo, hoy cubierto de negras nubes que amenazan lluvia, y las praderas de Viapará. Más al fondo se vislumbra la Cordillera. Por el este, La Foz y el cresterío de las Peñas Garcillero y Manteca. Mientras por el norte tenemos les Capilles, el embalse de Alfilorios, la Térmica de Soto de Rivera, Oviedo y la sierra del Naranco.

Dejamos pronto la cumbre, ya que la amenaza de lluvia era inminente. Justo cuando comenzábamos a bajar, una fuerte ventolera nos obligó a acercarnos al suelo para evitar las fuertes embestidas. Cuando el aire aflojó, continuamos con el descenso, buscando por el oeste la canal existente entre el Romiru y la Fayona Oeste y que se dirige casi vertical, hacia Viapará. Pese a su inclinación, no tiene problemas. Hay que ir buscando las terrazas de hierba y piedras, hasta ganar la boca de la canal. Luego el sendero existente nos llevará hacia donde necesitemos, ya que sigue a izquierda y derecha para poder ir hacia los dos lados. Nosotros seguimos a la derecha, oeste, para comunicar con el camino que pronto entronca con la pista que a su vez desemboca en la carretera que se dirige al Angliru y por la que en poco tiempo llegamos al aparcamiento del área de Viapará, donde se encuentra nuestro autocar.

Como ya sabéis, el próximo sábado no tenemos salida ya que celebramos nuestra Cena Anual de Hermandad, pero para el siguiente tenemos una interesante ruta por tierras de Piloña, para poner el Belen de Cumbres en el Pico Los Foyos. La ruta es:

Priede (332 m) – La Collada (400 m) – Peña La Prida (520 m) – Pico Los Foyos (615 m) – Collar Llaciu (452 m) – Pico la Cuesta (494 m) – Collar la Roblosa (458 m) – El Xerru (334 m) – La Matosa (313 m).

Ya estamos guardando plazas para esta ruta en la que no faltará el turrón. Si tienes interés en hacerla, no lo dejes para muy tarde, que te puedes quedar sin plaza.

lunes, diciembre 03, 2007

NIEBLA Y AGUA POR PILOÑA Y SOBRESCOBIO

Parece que se nos acaba la buena suerte y comenzamos a tener días malos en las rutas. Este ya es el segundo seguido que no hacemos la ruta como es debido. El día anterior el tiempo fue estupendo pero el sábado todo se torció y la climatología nos jugó una mala pasada.

Iniciamos la ruta en La Marea, un pueblo a unos 11 kilómetros de Infiesto, por la carretera que va de la capital de Piloña a Campo de Caso. Junto a la iglesia, que se ve desde la carretera, parte un buen camino que pronto comienza a empinarse. Sin hacer caso a los caminos que nos van saliendo, casi todos en descenso, continuamos la subida por el principal, muy embarrado y que va pasando entre cabañas, algunas muy deterioradas.

La subida es dura y el barro la endurece aún más. Vamos entre árboles y con un manto de hojas en el suelo, en las zonas en las que el barro no es el dueño del lugar. Alcanzamos le Collado Texeu casi sin saber por donde estamos. Lo espeso del bosque, la lluvia y la niebla, no nos dejan ver nada. Y encima tenemos que mirar constantemente para el suelo para no quedar pegados en el barro.

Un nuevo collado, el Árbol, más abierto y con algo de visibilidad entre las nubes, nos permite cerciorarnos de que nos encontramos muy cerca de la Carba, nuestra cumbre de hoy, que decidimos no hacer. El tiempo no nos da opciones y ante las dudas, aprovechamos la presencia de unos cazadores para conocer el mejor camino hacia Rioseco.

Por una amplia y marcada pista de piedra, nos dirigimos a la majada de la Carbazosa y desde aquí fuimos subiendo por la izquierda y por un poco marcado sendero, hasta la campera cimera y desde allí, rodeando la Carba por su izquierda, alcanzamos el collado Unqueru, donde encontramos las marcas de un sendero de gran recorrido. Buscamos la cabaña un poco más abajo del collado y siguiendo el sendero marcado con las rayas blanca u roja, fuimos descendiendo en grandes resultas y entre las cabañas de Espines y Felguera, hasta el fondo del valle del Río Güergu, donde una muy buena pista, ya de hormigón, nos facilitó el paso hasta Rioseco, donde pusimos punto y final a esta ruta. Tengo que decir, que en la última parte de la misma, dejó de llover y cuando llegábamos a Rioseco, quiso despuntar el sol.

Para el próximo sábado día 8, tenemos ruta por las cercanías de Oviedo. Nos vamos a la Foz de Morcín para ascender al Monsacro. La ruta es:

La Foz de Morcín (200 m) – Otura (500 m) – Cantu la Sierra (814 m) – La Fayona este (885 m) – El Romiru (1.055 m) – La Fayona oeste (1.057 m) – Canal de Covariella – Viapará (669 m)

Como siempre, ya estoy esperando vuestras llamadas. Igual, si tardáis un poco, os quedáis sin plaza para realizar esta bonita, fácil y entretenida ruta montañera, por un lugar entrañable de la historia de nuestra tierrina.

lunes, noviembre 26, 2007

NIEBLA, AGUA Y NIEVE, PARA SUBIR AL CALDOVEIRO

Así fue. Las primeras nieves de este invierno se produjeron esta semana y a nosotros nos tocó padecer los rigores invernales después de un prolongado espacio de tiempo con buenas temperaturas. La ruta de este sábado la realizábamos por terreno de sobras conocido y no hubo dificultades para poder hacer cumbre.

El autocar nos dejó poco más allá de las cabañas de los Gollones, dirección Villabre. Justo en el comienzo de una pista por la que iniciamos el recorrido. La pista va subiendo suavemente entre prados y diseminadas cabañas. En algunos tramos, el exceso de barro nos obliga a saltar a los prados para continuar la marcha. Poco más arriba, la pista se convierte en camino empedrado. Es le denominada Camín Francés. Un antiguo camino de herradura que se dirige por el Alto Santiago, Cueva Llagar, Linares y Trubia hasta Oviedo.

Lo que al inicio de la ruta era agua, se iba convirtiendo en nieve a medida que alcanzábamos más altura. En el collado anterior a la laguna de la Tambaina, la nieve era abundante y el suelo ya tenía 6 o 7 centímetros cubiertos (centímetros de verdad, no de los de la tele). Aquí iniciamos la ascensión al Caldoveiro, dejando a nuestra derecha el camino que continúa hacia el Alto de Santiago. Algunos jitos nos conducen por lo que a veces parece un sendero entre las piedras que pueblan el suelo. La nieve se hace acompañara ahora por el aire y la ventisca nos pone las cosas un poco más complicadas. De todos modos en poco tiempo logramos alcanzar la cumbre y accedemos al vértice geodésico y la cruz con buzón montañero, que la adornan.

La climatología es adversa y pronto abandonamos esta atalaya. Sobre la marcha decidimos volver por el mismo camino y bajar a Villabre por la carretera, dejando para mejor ocasión el descenso por Cadupo.

Así lo hacemos y entre una copiosa nevada emprendemos el descenso.

Al alcanzar la carretera, tanto la nieve como el agua, nos dieron un respiro y descendimos hacia Villabre sin más contratiempos. Incluso el día parecía querer mejorar. Pero solo fue una ilusión y el agua esta vez, siguió cayendo. No hizo falta llegar a Villabre. El autocar nos esperaba un poco antes y así pudimos dar carpetazo a luna corta ruta, por las anomalías climáticas.

Para el próximo sábado tenemos salida a tierras de Piloña y Sobrescobio para ascender al Pico La Carba. La ruta es:

La Marea (320 m) – Les Mueles (555 m) – Texeu (719) – Mayaín L’Árbol (772 m) – L’Esprón (935 m) – Unqueru (1.08 m) – Picu la Carba (1.132 m) – Espines (950 m) – Felguera (745 m) – Valle Río Güergo – Rioseco (390 m)

La inscripción está abierta y quedan pocas plazas. El que no ande vivo se quedará en tierra. Espero vuestras llamadas.

Queda una semana para que los socios del Grupo de Montaña me mandéis los candidatos al premio que todos los años otorga el grupo a aquella persona que se distinga por alguna cualidad especial. No dejéis de enviarme cubierto el resguardo que previamente os envié. Lo mismo ocurre con la inscripción de la cena. Toda aquella persona colaboradora de alguna forma con Las Xanas, que esté interesada en asistir a la Cena de Hermandad que se celebrará el próximo día 15 de diciembre, que lo comunique a cualquiera de los teléfonos habituales.

lunes, noviembre 19, 2007

TODO SOMIEDO

Así es. La ruta de este sábado pasado fue la de todo Somiedo. No por andarlo entero, pero si por las vistas que nos proporcionó la modesta Peña Blanca.

La Peña Blanca es una cumbre que desde el pueblo de Perlunes tiene toda la apariencia de una buena montaña, mientras que subiendo por Aguino, tres kilómetros antes en la carretera que viene de la Pola, no es más que una loma de escasa entidad. Pero sea cual sea su apariencia, lo cierto es que es de gran vistosidad.

El autocar nos dejó en Aguino, un pueblecito instalado en una hondonada a tres kilómetros de Pola de Somiedo. La estrecha carretera sube vertiginosamente durante dos kilómetros para después descender un kilómetro en caída libre, sorteando cerradas curvas. Las calles del pueblo, hormigonadas recientemente, se esparcen a derecha e izquierda. Traspasado el puente a la entrada del pueblo, por la izquierda continúa la carretera con dirección a Perlunes. A la derecha se dirige a otro barrio y de frente, pasando junto a la pequeña capilla y el cementerio, comienza a subir nuestro camino. Atravesado el pueblo, cruzamos un puente sobre el arrollo y seguimos todo hacia arriba. Es fácil de interpretar esta parte de la ruta. Todo subir por el centro del valle sin desviarnos a ninguna parte. Arriba nos espera el Collado de Aguino, una pradería que se abre a las tierras de Belmonte. Vemos la Peña Manteca y todo el cordal de San Lorenzo por el norte. Mirando al sur, toda la montaña somedana aparece ante nuestros ojos.

Nuestro camino, que lo hay, se dirige al oeste a la base de la Peña Vildeu pero sin subir a ella. La pasamos por la izquierda, por encima de unas rocas calizas que se desprenden de la peña y buscando el sendero que ve evitando las escobas. Nos situamos en el Collado Vildeu y seguimos en suave descenso, buscando la siguiente collada cubierta de fayas que en esta época tienen un magnífico color otoñal. Atravesamos el pequeño bosquecillo y entre brezos volvemos a subir para alcanzar la cresta de los Collaos, una pradera con muchas escobas por la que es fácil discurrir, si seguimos el sendero que ahora toma dirección sur.

Frente a nosotros la Peña Blanca, la Mochada, el Mocosu. A la derecha vemos el pueblo de Villardevildas al amparo de la muralla de la Fanarrionda, el Cabril y el Cogollu. Un poco antes Cores, del que parte una pista a buscar la collada que adivinamos al otro lado de la Peña Blanca.

Nuestro sendero se dirige a una pequeña hondonada, siempre en la cuerda del circo de Montegrande, desde la que comenzamos a subir a la Peña Blanca por una tapizada ladera. Una pequeña cresta que da vista al valle del Río Pigüeña, y alcanzamos nuestro objetivo junto a un montón de piedras que hacen las veces de buzón montañero.

Mantenemos las vistas que traíamos y las aumentamos con un trozo de la Peña Negra y casi todo el Aramo. También el Cornón se une a la fiesta con su puntiagudo cono. El día es espléndido y la temperatura agradable. Nada que ver con la helada que hay en el fondo del valle, en Aguino, que lo vemos allí abajo minúsculo.

Después del merecido descanso y de hacer las fotos pertinentes y cubrir la tarjeta, continuamos ruta para asomarnos a la cumbre sur de la montaña, para ver allá en el fondo, a Perlunes, nuestro próximo objetivo. Por la misma cara iniciemos el descenso para alcanzar primero la Collada Carabineu y descender por el Tornu a Perllunes.

Merece la pena darse un paseo por este bonito pueblo somedano. Es muy interesante el ancestral aprovechamiento del agua que aquí se hace. Por medio de canales se suministra el preciado elemento a las fuentes, lavaderos, molinos y para las olleras, unas fresqueras en las que se guardaban los productos perecederos y principalmente, los derivados de la leche. Aún hoy se puede apreciar este complejo acuático.

Continuamos por la carretera rumbo a Aguino, atravesando un bonito desfiladero, el Furau. El sol nos acompaña hasta la entrada al pueblo donde la helada de la noche anterior se mantiene. Continuamos por la carretera ascendiendo el empinado kilómetro que nos separa del collado que en el pueblo llaman de Aguino, para descender luego las múltiples revueltas de la carreterita, hasta alcanzar la capital del concejo, donde dimos punto y final a una bonita ruta por el Parque Natural de Somiedo.

El próximo sábado nos vamos a tierras de Teverga y Yernes y Tameza. Nos espera la pelada cumbre caliza del Caldoveiro. La ruta a seguir es:

Puerto Marabio (1000 m) – Los Gollones (950 m) - Camín Francés – Cuviellas – Vueltas de Cuviellas – Alto de Tambaina (1.200 m) – Pico Caldoveiro (1.354 m) – Laguna de Cadupo (1.195 m) – La Llana (710 m) – Villabre (640 m)

Está abierta la inscripción para esta ruta. No lo dejes para mañana o te puedes encontrar sin plazas. Es una ruta sencilla y cómoda sin problemas ni cosas raras. La cuanta para pasar una jornada agradable en una zona muy acogedora. Espero vuestras llamadas.

Os quiero recordar que sigo a la espera de las solicitudes de décimos de lotería de Navidad de la que juega el Grupo, así como para apuntarse para la Cena de Hermandad que celebraremos el próximo día 15 de diciembre. Todos los que estén interesados en una u otra cosa, deben ponerse en contacto con alguno de los teléfonos habituales.

lunes, noviembre 05, 2007

UN PASEO SOBRE LAS NUBES

Así fue la ruta del pasado sábado por tierras de Proaza. Pese al anuncio de buen tiempo, la mañana se despertaba con los cielos cubiertos y no fue hasta las cercanías de Aciera, cuando vimos que comenzaba a despejar. Más bien nos daba a entender que quería despejar, pues la ruta rumbo a la Collada de Aciera, la iniciamos con el cielo cubierto y entre la niebla.

Así transcurrió la primera parte de la subida por los lugares de El Llano y Pirueño. Ya cerca de la collada pudimos ver por primera vez el peñón rocoso de la Sierra de la Verde. Abandonamos el camino de la collada y comenzamos a subir con dirección a la pared caliza que parecía querer jugar al escondite, ya que tan pronto la veíamos, como se escondía entre las nubes. Pero este juego duró poco y antes de llegar a las inmediaciones de la roca, se despejaron las nubes y nos permitieron disfrutar de un paisaje precioso, que nos acompañaría durante todo el día.

Mientras que Quirós permanecía despejado, el resto de la zona norte de Asturias desaparecía bajo el blanco manto de las nubes. Ya con la visión de la peña aclarada, dirigimos nuestros pasos a las canales que se abren en la roca y más concretamente, a la canal que hay más a la derecha, norte. Para ello, seguimos el sendero, a tramos bien marcado, que va subiendo por entre los retazos de pradera cubiertos de tojos. Una vez en la canal, todo es seguir el marcado sendero que se va retorciendo en busca de los mejores pasos. La subida es dura, pero el camino nos la facilita. El sendero atraviesa la canal de uno a otro lado hasta que se desvía a la izquierda para subir después en multitud de zigzags, por el resto de la ladera, hasta alcanzar una especie de collado herboso, en el que damos vista a la pared occidental de la peña. Allí abajo, vislumbramos la carretera de Proaza a Quirós.

Nuestro rumbo varia al norte, derecha, en busca del cono rocoso que aparece en primer término. El sendero circula por el oeste, bajo los desplomes del peñasco y va ascendiendo hasta coronar la cumbre del Cueto Mar, al lado del vértice geodésico. Las vistas son las consabidas: el norte cubierto de nubes y solamente libres la cercana Sierra del Aramo y la Sierra de Tena al este. Mientras, por el sur, un sinfín de cumbres completamente despejadas. Ubiñas, Rueda, Sobia, Gradura, Puerto San Lorenzo y ya en el oeste, las calizas cumbres de Maravio: Caldoveiro, Pico Lobiu... Y el caserío medieval de Bandujo agarrado a la falda de las montañas.

Descendemos por el mismo camino para girar luego a la derecha, norte, poniendo rumbo a la segunda cumbre del día, el Pico La Verde, que no es otro que el siguiente farallón desde el que las vistas siguen siendo las mismas. Para alcanzar la Forcada, último mojón del día, descendemos de la Verde por su cara norte y vamos siguiendo el marcado sendero, que si estuviésemos en Ponga, llamaríamos sedo, ya que la estrechura del camino contrasta con las abismales caídas hacia la carretera y el pueblo de Caranga. Hay que circular con precaución, poniendo los cinco sentidos en lo que hacemos y sobremanera al llegar a la canal que hay que destrepar. Serán unos cinco metros, pero la pared es casi vertical. La ayuda de varios apoyos y escalones, le quitan problemas mayores al descenso. No acaban aquí nuestros problemas. Una inclinada playa de largas hierbas es el último escollo que debemos pasar para acceder, ya sin contratiempos, a la cumbre de la Forcada, la más alta de las dos que apuntan al norte de esta pequeña, pero entretenida y encumbrada sierra.

Desde la Forcada deberíamos poder contemplar a vista de pájaro el caserío de Proaza, pero como venimos diciendo, hoy se encuentra todo cubierto de nubes y solamente el algodonoso tapizado es nuestro descubrimiento desde esta cumbre.

Para el descenso desandamos un tramo del camino recorrido y en la amplia collada al sur de la Forcada, buscaremos un sendero bien marcado, que se desliza ladera abajo, este, en busca de la Collada de Aciera, que imaginamos, más que vemos, por debajo de las nubes. El sendero se sigue bien, aunque no hay mayores problemas si vamos campo a través. Alcanzamos una pista de reciente construcción y tras seguirla un rato hacia el sur, la abandonamos para descender por las praderas medio cubiertas de felechos, hasta alcanzar la pista que baja de la Collada de Aciera, en la zona conocida como Llindelafaya, lugar en la que en tiempos remotos existió una leprosería. Hoy solamente quedan algunas cabañas.

El camino desciende cómodamente hasta el bonito pueblo de Villamejin y tras atravesar sus callejuelas, alcanzamos la carretera, que en pocos minutos nos acerca a la capital del concejo, Proaza, por encima de las instalaciones de la central hidroeléctrica y muy cerca de la Senda del Oso.

Para el próximo sábado tenemos ruta por Redes. Nos vamos a Caliao para subir por los Arrudos hasta el Pico la Tabierna y descenso a Felechosa. El recorrido es:

Caliao (717 m) – Los Arrudos – Mayá la Robre (1.340 m) – Pico Coriscao (1.665 m) – Peña Tabierna (1.741 m) – Collado Tabierna (1.382 m) – Felechosa (675 m)

Al finalizar la ruta, iremos a comer a Piñeres, donde los que estén interesados podrán degustar un rico menú que allí tenemos encargado. Espero vuestras llamadas para asistir a esta bonita ruta.

En otro orden de cosas, comentar que los socios del Grupo de Montaña Las Xanas estaréis recibiendo estos días la comunicación que os envié, como en años anteriores, para que con vuestros votos sea elegida la persona que consideréis merecedora del trofeo que todos los años otorga el Grupo de Montaña. Premio que será entregado en el transcurso de la Cena de Hermandad que se celebrará el próximo día 15 de diciembre. A tal fin, en el mismo resguardo mencionado, deberéis indicar si contaremos con vuestra presencia en dicha cena. Por ello os ruego que en el resguardo pongáis vuestro nombre. Todas aquellas personas que de una u otra forma colaboran con el grupo o participan en las rutas por este fijadas, pueden participar también en dicha cena. Para ello deberán comunicarlo a cualquier miembro de la Junta Directiva del Grupo de Montaña.

Así mismo queda abierto el periodo de solicitud de décimos de lotería de navidad. Toda aquella persona interesada en jugar un décimo del número que juega el Grupo, deberá comunicarlo lo antes posible a cualquier miembro de la Directiva.

lunes, octubre 29, 2007

UNA RUTA PARA GOZAR DEL PAISAJE

La ruta del sábado por los límites entre Asturias y León, resultó, a la par que un poco larga, de lo más gratificante, gracias a la bonanza del día y a las estupendas vistas de las que pudimos disfrutar.

Para muchos el pensar en hacer una ruta por San Isidro sin coronar alguna de sus conocidas cumbres, puede parecer un paseo sin más alicientes que el de caminar, pero no es así. Salimos de Isoba con una mañana despejada pero fría. Además el camino estaba en una buena parte en sombra y hasta que no alcanzamos el Collado Pinzón, no pudimos deshacernos de las prendas de abrigo. Ya por el precioso Valle Pinzón, el sol nos comenzó a calentar, al tiempo que hacía brillar las otoñales hojas de los árboles, comenzando así, con el juego de luz y color que nos acompañaría gran parte de la ruta.

Atravesado el Valle Pizón por su límite oeste, iniciamos la ascensión hacia la marcada Muesca Brugu, un pliegue que se forma en la muralla que tenemos ante nosotros, y en el que se aprecia un indicador de zona de caza. La subida no es muy dura y el sendero se puede perder en algunos momentos, mientras que de vez en cuando, podemos apreciar algunos jitos que nos indican el mejor camino a seguir. Coronada la Muezca, un magnífico paisaje se abre a nuestros ojos. Un paisaje que nos seguirá durante el resto de la ruta.

Abajo a nuestros pies, la mancha verde de la Vega Pociellu rodeada de los bosques con su reluciente manto otoñal, cubriendo las laderas que bajan de los contrafuertes del Cantu del Oso, aún poco visible. Al norte y frente a nosotros, la poderosa muralla caliza del Tiatordos acompañada por la no menos agreste figura del Maciedome. Más al fondo y un poco a la derecha, la inconfundible silueta de la Peña Santa aparece con su caliza brillante, dando paso al resto de los Picos que se extienden más allá de los límites de nuestro marco.

Con pocas ganas de hacerlo, abandonamos este balcón tomando la cuerda que en ascenso se nos ofrece con rumbo este y coronamos la cumbre del Pico los Abedulosos. Tras dejar la tarjeta y hacer la foto, seguimos la arista pasando por varios picachos sobre una zona plagada de pequeñas lagunas, hasta alcanzar el Collado de las Lagunillas desde el que en un escorzo hacia el sur, dirigimos nuestros pasos hacia la cumbre del Pico las Cuerdas. Un pequeño descanso y retomamos dirección nordeste para aproximarnos al collado Zampuerna, una depresión desde la que es posible descender a la carretera de Las Señales, finalizando la ruta en el Sestil del Páramo.

Nuestro camino continúa ascendiendo la dura ladera del Pico la Bardera donde nuevamente las vistas de Tiatordos y el Cornión aparecen a nuestros ojos. La Vega Pociellu queda ya más al oeste y por el contrario, las vistas sobre el Cantu el Oso mejoran notablemente y apreciamos el porqué de su nombre. Una puntiaguda aguja se alza mirando al cielo, dejando en su cara norte un tremendo abismo.

Tras un corto descenso una nueva subida, esta vez al Mongallu desde el que podemos vislumbrar la vallada por la que desciende la corriente de agua que forma el Tabayón de Mongallu. Ya casi sin tarjetas para dejar en el resto de picachos, Moneu, Porrones, pasamos a media altura, para acceder a la base del Remelende y alcanzar su coronada cumbre en pocos minutos. La placidez del día, y lo poco que nos queda para finalizar la ruta, nos permite en esta cumbre apurar las últimas vistas, muy buenas las del Mampodre, y descansar arrimados al monolito del vértice geodésico. Luego, en un complicado descenso por lo pindio de la ladera y la humedad, que nos hacía resbalar a cada paso, completamos esta agradable ruta al alcanzar la carretera en lo alto del Puerto de Tarna.

Para el próximo sábado nos quedamos en nuestro territorio y realizaremos un bonito recorrido por la pequeña y agreste Sierra de la Verde, en tierras de Proaza. La ruta propuesta es:

Aciera (185 m) – Collada de Aciera (681 m) – Pico Cuetu Mar (1.194 m) – Pico La Verde (1.179 m) – Pico La Forcada (1.108 m) – Collada de Aciera (681 m) – Llindelafaya (600 m) – Villamejin (400 m) – Proaza (185 m).

Cómoda ruta sin grandes pretensiones, pero en una zona muy bonita y, si el tiempo acompaña, desde la que tendremos preciosas vistas del valle del Río Trubia. Si no la conoces, no te la pierdas. Espero vuestras llamadas y ojo, que si tardáis en llamar, es posible que os quedéis sin plaza. Os espero.

jueves, octubre 25, 2007

DE VUELTA A LA MONTAÑA

Tras el periplo vacacional, regreso a la montaña en la cumbre del Brañacaballo. Poderosa cumbre de la cordillera central en las inmediaciones del puerto de Pajares.

Partimos del pueblo leonés de Millaró, a un par de kilómetros de la carretera nacional que va del Puerto a Villamanín, tomando un desvío a la izquierda poco antes de Villanueva de la Tercia. El autocar de 27 plazas nos subió hasta el pueblo, un autocar mayor podría tener problemas para dar vuelta, lo que nos facilitó un poco la ruta que tampoco tiene grandes dificultades.

Del centro del pueblo parte hacia el oeste una amplia pista que en múltiples revueltas nos acerca a la cara sur del redondeado Brañacaballo o Pico Millaró. Dejamos las bifurcaciones que vemos a izquierda y derecha y ascendemos por la pista hasta que esta comienza a llanear para luego iniciar el descenso. Entonces nos salimos de ella para seguir campo a través en fuerte ascensión entre las escobas. Podemos seguir los restos de un sendero que se pierde a tramos y en el que de vez en cuando iremos viendo algunos jitos que nos indican el camino a seguir. De todos modos, no tiene pérdida, ya que no hay otro sitio a donde ir. Tras pasar una zona rocosa, alcanzamos la precumbre desde la que en poco tiempo llegaremos a una zona más llana desde la que ya divisamos el vértice geodésico que corona el Brañacaballo.

Esta alomada cumbre de 2.130 metros de altitud, nos ofrece unas maravillosas vistas de toda la montaña asturiana. Las Ubiñas, el cercano Esturbin, los Picos de Europa con la inconfundible Peña Santa, toda la zona de San Isidro y hasta el lejano y puntiagudo Espigüete, todos ellos se presentan a nuestros ojos junto a un sinfín de otras cumbres.

Tras las fotos de rigor, seguimos ruta por la cuerda norteña descendiendo a la Collada Cuajaura para ascender luego a la Carba, descendiendo nuevamente al collado Lambeta, para coronar finalmente la cumbre de la Peña Guazones o Celleros o Corralón, que los tres nombres pertenecen a este penacho calizo de 2.121 metros de altura. Casi tenemos las mismas vistas que desde el Brañacaballo aunque aquí vemos mejor la zona de los Puertos de Piedrafita con el Pico la Laguna en su parte oriental.

El descenso lo realizamos volviendo al collado Lambeta para coger la canal que se dirige al oeste y a cuyos pies contemplamos una buena pista a la que deberemos acceder para completar nuestro recorrido de hoy. Precisamente esta pista nos conduce ya siempre en descenso, al Valle del Cuadro, donde entroncaremos con la pista que se dirige hacia el norte a Braña Fría, lugar desde el que se inicia la dura ascensión al Esturbin. Nosotros seguiremos en descenso a la izquierda, para finalizar la ruta en Tonin de Arbás.

Para el próximo sábado tenemos ruta por la zona del Puerto de Tarna, visitando entre otras, la cumbre del Remelende. La ruta propuesta es:

Isoba (675 m) – Collado Pinzón (1.525 m) – Muesca Brugu (1.798 m) – Los Abedulosos (1.844 m) – Collada Lagunillas (1.764 m) – Pico Las Cuerdas (1.814 m) – Collado Zampuerna (1.712 m) – Pico La Bardera (1.872 m) – Pico Mongallo (1.849 m) – Pico Remelende (1.888 m) – Puerto de Tarna (1.486 m)

Una ruta por toda la Sierra de Mongallo en la divisoria entre Asturias y León. Una bonita ruta para los más osados. Espero que tu seas uno de ellos.

lunes, septiembre 17, 2007

EL TAPINON Y... CARRETE

Las tierras de Lena nos acogieron con un día espléndido. El sol brillaba con una preciosa luz sobre la caliza de las Ubiñas, cuando llegamos a Tuiza de Arriba. A pesar de ser solo las 9,30 de la mañana, ya había varios coches en el nuevo aparcamiento, al lado de lo que dicen va a ser algún día el centro de interpretación de las Ubiñas. Decir antes que nada, que el tema principal en el autocar, fue el de la reciente operación de nuestro compañero Adolfo al que deseamos una pronta recuperación, para poder sentir su compañía lo antes posible.

¡¡ Animo, Dolfo, y a por ellos !!

Salimos del aparcamiento por el camino que pasa sobre él, con dirección este y enseguida dejamos a nuestra izquierda la fuente que tanto agradecemos en los retornos a Tuiza. Seguimos el marcado camino que atraviesa los prados, cruzando hasta tres portillas que encontramos cerradas y dejamos de igual manera, y bajo las amenazantes y pindias laderas que descienden del Siegalavá. El camino se convierte en sendero y comienza a subir con dirección inequívoca, hacia el collado El Visu, a los pies de la Peña el Castiello, y desde donde tenemos unas estupendas vistas del valle que acoge a Tuiza y asciende hasta las vegas del Meicin para auparse a la emblemática Peña Ubiña. Alcanzado este punto, dejamos el camino que sigue de frente, por los Puertos de la Cruz en dirección a la Vega La Forcá y tomamos el que más a la izquierda, continúa en suave ascenso, dirigiéndose a la Peña Foxón, inconfundible con sus penachos de caliza amenazando con clavarse en el cielo. Por un antiguo camino, La Calear, sobre la falda de la Peña Foxón, vamos rodeándola hasta desembocar en un apacible valle, la Vega el Forcau. Aquí volvemos a dar vista a la amenazante ladera del Tapinón y nos hacemos una idea del camino que tenemos por delante.

Cruzamos el valle en el que vemos un lago artificial y con dirección noroeste, comenzamos la dura ascensión al Tapinón por los Camparones. Diremos que no hay un camino definido para la subida y por ello iremos buscando los mejores pasos, muchas veces los del ganado que pasta en estos lares. No es difícil la ascensión, aunque si que es dura. Todo es cogérlo con paciencia y poco a poco vemos como vamos ganando altura. Nuestra cumbre es la que se encuentra más a la izquierda de las dos que vemos, por lo que dirigiremos nuestros pasos al pequeño collado que se forma entre ellas.

Después de unas cuantas patadas, alcanzamos nuestro objetivo y nos situamos junto al buzón de cumbres del Tapinón. Su cara noroeste es una espeluznante caída en vertical sobre las Hoyas de Siegalavá. Una preciosa vista del Chegu y de los Puertos de Agüeria nos compensa del esfuerzo realizado. El día es estupendo y las vistas majestuosas. Cerca de nosotros, continuando por la sierra en dirección oeste, se encuentra el Siegalavá y mientras que llega el resto del grupo, nos acercamos a ver sus desventíos. Las cortadas a nuestra derecha son espectaculares y acongojantes. En un punto determinado en el descenso hacia la cresta de unión con el Siegalavá, una inscripción nos advierte de los peligros que podemos encontrarnos. No vamos más allá. Contemplamos la redondeada cumbre tan cerca pero tan lejos y disfrutamos por unos minutos de las vistas de todo el Macizo de Ubiña: Rueda, Huertos del Diblo, Prau, Fontanes, Castillines y las inconfundibles siluetas de Ubiña la Grande y Ubiña la Pequeña.

Es un deleite este mirador y no apetece nada iniciar el descenso, pero aún nos quedaba ruta y tras más de una hora de permanencia en la cumbre, comenzamos a bajar, haciéndolo por la cresta en dirección norte, hacia la Collada del Trave, poco antes de un pequeño lago que se ve más abajo.

Ahora es cuando entenderéis el título de esta crónica. El descenso es sencillo aunque empinado, pero cosas bastante peores ya anduvimos. Mientras los más rápidos descendían, Carrete buscó un paso un poco más a la izquierda para seguir por la cresta y llegar un poco más cerca del collado señalado. La ladera, igual que por la que habíamos subido, es de hierba y piedras sueltas. Entre la inclinación, la confianza y las piedras sueltas, Carrete tropezó y bajó rodando hasta que una piedra impactó con su cabeza parándolo. Creo que no hace falta que os explique la tensión de ese momento. Yo que le seguía no era capaz ni siquiera a gritar. Cuando vi que se paraba corrí a su encuentro para comprobar las lesiones que tenía. Un hilo de sangre bajaba de la coronilla. El impacto con la piedra le produjo una pequeña herida en la cabeza y varios rozones y magulladuras. Pero se encontraba bien. Asustado pero bien. María, que bajaba un poco más atrás, se hizo cargo del herido, dando muestras de su gran profesionalidad. Rápidamente se montó el “quirófano” y dos puntos de sutura evitaron que la solitaria neurona de Carrete escapase del abierto recipiente. Unas gasas y esparadrapos, estuvieron a punto de convertirlo en una momia. Después de unos instantes de nerviosismo contenido, se fue relajando y enseguida comenzó a ser el Carrete de siempre: hablaba y comenzaba a despotricar. Carrete ya está curado.

Por la manera que empleo en el relato, os podéis dar cuenta que aunque el susto fue muy grande, las consecuencias fueron pocas. Ayer hablé con Carrete por la tarde y me dijo que se encontraba bien y sin problemas tras la visita que hizo al servicio médico cuando llegó a Oviedo el sábado. Todo quedó en una anécdota sin más, aunque realmente pudo haber sido mucho más grave. Lo que nos hace comprender que no debemos relajarnos en ningún momento. En el lugar más insospechado podemos tener un tropezón que nos causa un accidente importante.

Pese a la notable recuperación del herido y haciendo caso omiso de su empeño en continuar la ruta, decidimos volver por el mismo camino por el que habíamos subido y retornar a Tuiza, dejando para otra vez, el resto de la ruta que teníamos prevista. Avisamos telefónicamente el resto del grupo que no se habían enterado del percance y también ellos decidieron dar la vuelta y todos juntos llegamos a Tuiza, donde comimos, en el emblemático bar del pueblo y pudimos constatar más firmemente la mejoría del herido al comprobar que en ningún momento había perdido el apetito y vimos como daba buena cuenta de las viandas que portaba y de las que pululaban por encima de la mesa.

Una ruta con anécdota para contar a nuestros nietos tras un magnífico día en el que a pesar de todo, pudimos disfrutar de un rincón incomparable.

Bueno, como muchos ya sabéis, estoy a punto de coger las vacaciones, por lo que durante unas cuantas semanas no saldré de monte y tampoco haré ninguna crónica. Seguramente que el blog quedará paralizado durante este tiempo, salvo que Jorge se decida y comience a mandarnos alguna cosa. Tampoco estaré para tomar nota de quien esté interesado en hacer las próximas rutas, por lo que para apuntarse a partir de hoy, debéis llamar a Lito a los teléfonos 985 78 67 75 ó 669 18 95 69 o bien a Jorge al teléfono 680 35 84 04. La ruta para el próximo sábado es:

Torrestío (1.360 m) – Collado la Corona (1.816 m) – Pico Ferreirua (1.976 m) – Collado Las Navariegas (1.753 m) – Braña de las Navariegas (1.590 m) – Cascada del Xiblo – La Focella (1.070 m) – Páramo (830 m)

La ruta es muy bonita y sencilla y parece que el tiempo va a acompañar. No dejéis de hacerla. Espero que lo paséis muy bien estas próximas rutas y hasta la vuelta.

lunes, septiembre 10, 2007

UN PASEO POR LAS FOCES DE SAOLLA

Las tierras de Caso y Ponga fueron nuestro objetivo este último sábado. De un tiempo a esta parte, los alrededores de Vallemoro son presa codiciada para el Grupo de Montaña LAS XANAS. Desde nuestra primera visita al antiguo pueblo, desde La Pesanca por Curueñu y Traslafuente, son varias las rutas que hicimos por estas tierras hasta la realizada el año pasado desde Sellaño, por el Sedo del Sameldón, a la majada del mismo nombre, para subir por la Cuesta La Morena y continuar hasta Vallemoro, con descenso por el Río Les Cuerries nuevamente a Sellaño.

Esta vez no alcanzamos Vallemoro, pero sí sus aledaños. Partimos de Orlé con un magnífico día de sol, buscando el valle del Río del Medio, para ascender a su lado por Vallu Baxu, Vallu Mediu y Vallu Altu, hasta la Felguera. Aquí variamos un poco la ruta por indicación de unos pastores y en vez de seguir a la derecha por Los Duernos, continuamos la ascensión hasta la Majada de Piedrafita, a los pies del Cuetón de Les Travieses y de La Crespa. Nos damos un pequeño descanso para recuperarnos de la dura subida y poder contemplar las estupendas vistas que este paraje nos depara, con la Llambria en primer término y el Cornión al fondo. Aprovechamos para situar nuestro itinerario y continuamos camino hasta el Collado Incós o de Piedrafita, un bonito lugar con cabañas en medio del Monte Purupintu. Aquí iniciamos un rápido descenso al fondo del valle a buscar primero la seca riega Purumendi que en un principio confundimos con el Río Saolla y ya muy próximos a la foz que se forma entre la Llambria y la Peña Toral. Con nuestra confusión y viendo un sendero que bajaba orillas del reguero, atravesamos por él la foz para darnos cuenta que nuestro camino debería haber pasado algo más a la derecha, este, al comprobar como el Purumendi se unía al Saolla después de la estrechura de la foz. Subiendo un poco por el Río Saolla alcanzamos el camino que viene de Rebollau y por donde en un principio teníamos previsto pasar.

Continuamos el descenso acompañando al río y siguiendo unas marcas verdes en las rocas, hasta un ensanchamiento en el que las perdimos. Sabíamos que había que subir a buscar el Collado Valleyu y comenzamos a caminar por el Monte la Llambria en busca de la pista que nos llevaría a él. Después de caminar un poco campo a través, nos topamos con una pista que nos condujo al camino. Duro camino. La amplia pista sube derecha en duras pendientes, hasta el collado a los pies de La Llambria. Un largo recorrido al este, atravesando el frondoso bosque la Llambria, nos conduciría al fin, a la despejado Collado Llués, en el que volvimos a hacer un alto para recuperarnos del continuado esfuerzo realizado.

Aquí ya se nos abrieron los espacios y recuperamos la visión de lo conocido. No en vano ya pasamos varias veces por estos lugares. Lo que resta ya es coser y cantar. Buscamos la Collada Cuadramoño para bajar al fondo del valle por el que discurre, cuando hay agua, el Río les Cuerries y ya por terreno conocido, atravesamos un sinfín de veces el seco lecho del río, hasta desembocar en el Escaleru, un descenso vertiginoso hasta el Puente Les Cuerries, donde un simpático cartel anuncia la ruta turística. Nos gustaría saber cuantos turistas se aventuran por esa ruta.

Finiquitada la ruta de las Foces de Saolla, podemos dar por concluidas las rutas duras de este año. No es que lo que queda sean paseos ya que aún hay cosas importantes, pero la dureza del verano comienza a descender y para el próximo sábado tenemos ruta por las Ubiñas. Nos vamos a Tuiza de Arriba para ascender al Tapinón. La ruta a realizar es:

Tuiza de Arriba (1.230 m) – Llamera (1.350 m) – Collada el Viso (1.538 m) – Foxón (1.600 m) – La Calear (1.650 m) – La Caliarona – El Tapinón (2.118 m) – Collado del Trave (1.845 m) – Braña de Corros (1.650 m) – Cheturbio (1.860 m) – El Bocarón (1.886 m) – La Plana (1.600 m) – Tuiza de Arriba (1.230 m)

Los valientes que aún tengan fuerzas a estas alturas de la temporada, tienen la oportunidad de realizar una de las cumbres emblemáticas del Macizo de Ubiña. Ruta muy alpina y a la que los más valientes pueden acoplarle la ascensión al Fariñentu. La inscripción está abierta. Os recuerdo que tenemos pedido el bus de 21 plazas y una vez cubiertas estas, los que lleguen tarde se perderán la ruta. La salida es a las 7 de la mañana de San Andrés. No dejes para mañana lo que puedas disfrutar hoy.