lunes, octubre 29, 2007

UNA RUTA PARA GOZAR DEL PAISAJE

La ruta del sábado por los límites entre Asturias y León, resultó, a la par que un poco larga, de lo más gratificante, gracias a la bonanza del día y a las estupendas vistas de las que pudimos disfrutar.

Para muchos el pensar en hacer una ruta por San Isidro sin coronar alguna de sus conocidas cumbres, puede parecer un paseo sin más alicientes que el de caminar, pero no es así. Salimos de Isoba con una mañana despejada pero fría. Además el camino estaba en una buena parte en sombra y hasta que no alcanzamos el Collado Pinzón, no pudimos deshacernos de las prendas de abrigo. Ya por el precioso Valle Pinzón, el sol nos comenzó a calentar, al tiempo que hacía brillar las otoñales hojas de los árboles, comenzando así, con el juego de luz y color que nos acompañaría gran parte de la ruta.

Atravesado el Valle Pizón por su límite oeste, iniciamos la ascensión hacia la marcada Muesca Brugu, un pliegue que se forma en la muralla que tenemos ante nosotros, y en el que se aprecia un indicador de zona de caza. La subida no es muy dura y el sendero se puede perder en algunos momentos, mientras que de vez en cuando, podemos apreciar algunos jitos que nos indican el mejor camino a seguir. Coronada la Muezca, un magnífico paisaje se abre a nuestros ojos. Un paisaje que nos seguirá durante el resto de la ruta.

Abajo a nuestros pies, la mancha verde de la Vega Pociellu rodeada de los bosques con su reluciente manto otoñal, cubriendo las laderas que bajan de los contrafuertes del Cantu del Oso, aún poco visible. Al norte y frente a nosotros, la poderosa muralla caliza del Tiatordos acompañada por la no menos agreste figura del Maciedome. Más al fondo y un poco a la derecha, la inconfundible silueta de la Peña Santa aparece con su caliza brillante, dando paso al resto de los Picos que se extienden más allá de los límites de nuestro marco.

Con pocas ganas de hacerlo, abandonamos este balcón tomando la cuerda que en ascenso se nos ofrece con rumbo este y coronamos la cumbre del Pico los Abedulosos. Tras dejar la tarjeta y hacer la foto, seguimos la arista pasando por varios picachos sobre una zona plagada de pequeñas lagunas, hasta alcanzar el Collado de las Lagunillas desde el que en un escorzo hacia el sur, dirigimos nuestros pasos hacia la cumbre del Pico las Cuerdas. Un pequeño descanso y retomamos dirección nordeste para aproximarnos al collado Zampuerna, una depresión desde la que es posible descender a la carretera de Las Señales, finalizando la ruta en el Sestil del Páramo.

Nuestro camino continúa ascendiendo la dura ladera del Pico la Bardera donde nuevamente las vistas de Tiatordos y el Cornión aparecen a nuestros ojos. La Vega Pociellu queda ya más al oeste y por el contrario, las vistas sobre el Cantu el Oso mejoran notablemente y apreciamos el porqué de su nombre. Una puntiaguda aguja se alza mirando al cielo, dejando en su cara norte un tremendo abismo.

Tras un corto descenso una nueva subida, esta vez al Mongallu desde el que podemos vislumbrar la vallada por la que desciende la corriente de agua que forma el Tabayón de Mongallu. Ya casi sin tarjetas para dejar en el resto de picachos, Moneu, Porrones, pasamos a media altura, para acceder a la base del Remelende y alcanzar su coronada cumbre en pocos minutos. La placidez del día, y lo poco que nos queda para finalizar la ruta, nos permite en esta cumbre apurar las últimas vistas, muy buenas las del Mampodre, y descansar arrimados al monolito del vértice geodésico. Luego, en un complicado descenso por lo pindio de la ladera y la humedad, que nos hacía resbalar a cada paso, completamos esta agradable ruta al alcanzar la carretera en lo alto del Puerto de Tarna.

Para el próximo sábado nos quedamos en nuestro territorio y realizaremos un bonito recorrido por la pequeña y agreste Sierra de la Verde, en tierras de Proaza. La ruta propuesta es:

Aciera (185 m) – Collada de Aciera (681 m) – Pico Cuetu Mar (1.194 m) – Pico La Verde (1.179 m) – Pico La Forcada (1.108 m) – Collada de Aciera (681 m) – Llindelafaya (600 m) – Villamejin (400 m) – Proaza (185 m).

Cómoda ruta sin grandes pretensiones, pero en una zona muy bonita y, si el tiempo acompaña, desde la que tendremos preciosas vistas del valle del Río Trubia. Si no la conoces, no te la pierdas. Espero vuestras llamadas y ojo, que si tardáis en llamar, es posible que os quedéis sin plaza. Os espero.

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