Quizá una de las más duras de esta temporada. El autocar empezó a las 19,15 a recoger a los participantes en esta ruta, denominada CENA DE HERMANDAD, haciendo las paradas habituales, para dejarnos a eso de las 20,15 en San Martín de Teverga, a la altura del Restaurante Aladino. Para hacer tiempo y como es habitual, algunos nos acercamos a la cafetería del hotel para ambientarnos con unos riojas.
A las 21,30 aproximadamente, empezamos la ruta. Nada más comenzar un buen charco con algunos trozos de restos marinos, con buen color, buena temperatura y muy buen sabor, nos puso la primera dificultad del día. Suave dificultad, pues algunos, no contentos con pasar el charco una vez, lo hicieron alegremente por dos veces.
Continuamos la marcha y enseguida apareció la segunda dificultad de la jornada. Un buen destrepe con forma de merluza en salsa de pulpo, hizo que el silencio predominase, a causa de la mucha atención que pusimos para poder afrontar el paso con toda la seguridad posible. Tan buen gusto nos dejó este evento, que fueron varios los que volvieron a repetirlo.
Tras esta experiencia, continuamos en animada charla nuevamente y haciendo uso de las cantimploras que extrañamente contenían un agua de color burdeos y muy buen sabor, de parece ser, una fuente nominada Rioja. Otros por el contrario bebían un agua más amarillento. No es de extrañar, ya que las bebidas isotónicas que ahora se estilan, son de colores sumamente extraños.
Pero no duró mucho la tranquilidad y una nueva prueba en forma de pared vertical con extraña forma de cordero asado puso nuestra experiencia a examen. Nos peleamos con las nervaduras y los resaltes óseos de la extraña pared, pero al final conseguimos vencerla, aunque ya nos dejó un poco tocados.
Nuevos tragos del brebaje que llevamos como refresco y comienzan a caer algunas prendas del vestuario. Tan grande fue el esfuerzo.
Tras un merecido descanso volvimos a las andadas y la sorpresa fue un buen trozo de terreno cubierto de blanda nieve pero bajo él, se encuentra un buen pedazo de hielo, como si de un mantecado Peña Santa se tratase. Hasta tropezamos con algunos pedazos de turrón, que en esta ocasión acogimos con alegría. Penosamente ya, dimos cuenta de esta parte del recorrido, que nos dejó exhaustos, con lo que no hubo más remedio que hacer un alto en el camino para recuperar fuerzas y entrar en calor después del terreno helado.
Nada mejor que un café calentito para recuperar la temperatura y como no, un lingotazo de licor de las distintas petacas.
Aprovechando el merecido descanso, Jorge Pablo nos recordó la obligada ausencia de Jorge, Marga, Carmen, y pasó a agradecer en nombre de todos los miembros del grupo, el esfuerzo y la generosidad que hacia todos muestra día a día nuestro compañero Víctor Manuel Nuñez León, más conocido como CARRETE.
En nombre de todos le hizo entrega de un piolet grabado con el nombre del Grupo de Montaña LAS XANAS. Carrete, que no se imaginaba ni por lo más remoto este premio, dio las gracias y comentó que no se consideraba merecedor a tal distinción, sintiendo que hay personas más merecedoras que él.
Tras las palabras y los aplausos y brindando con espumosa sidra, dimos por concluido el descanso, pues aún nos restaba bastante camino para terminar la ruta.
Fue entonces cuando apareció aquella especie de pastor vociferante. Armado con extraños instrumentos de los que salían estrambóticas melodías, no dejaba de arengarnos obligándonos a apresurar nuestros pasos en una especie de desenfrenado baile. Íbamos arriba y abajo, saltando a veces, arrastrándonos casi en otras, pero sin parar ni un momento. El sudor recorría nuestra frente y las gotas se perdían dejando surcos en la cara. La ropa sobra. La extenuación se acerca. No queda otro remedio que parar y descansar, pero el pastor no para de gritarnos y no deja que estemos quietos. Todo un remolino de desenfreno, como si de un tifón se tratase, acaba con nuestras menguadas fuerzas. Pero aún nos exige un último esfuerzo. Con pasos cada vez mas acelerados, nos obliga a alcanzar la cumbre donde caemos casi exánimes. Aún nos exige un poco más. Y el consabido Asturias Patria querida, sale de nuestras gargantas, para dar broche final a una muy, muy, muy dura ascensión, que una vez más, los intrépidos componentes del Grupo de Montaña LAS XANAS, consiguieron vencer.
El resto de la ruta no tiene ya ningún interés. Descendimos casi al infierno, tal fue nuestro decaimiento, y dimos el punto y final a una ruta de seis horas y media, con un desnivel desproporcionado. Pero así son las rutas de este grupo.
Agua pasada no mueve molino y por tanto tenemos que hablar ya de la próxima ruta que vamos a realizar por tierras de Villanueva de Oscos. La ascensión a la modesta cumbre de La Bobia la haremos por el itinerario que a continuación os apunto:
Ponte de Penacoba (780 m) – Cascada de Sieneira – Carretera de la Garganta (980 m) – Campo La Bobia (1.017 m) - Pico La Bobia (1.197 m) – Bobia (810 m) – El Picón (800 m) – San Cristóbal (751 m) – Ponte de Penacoba (780 m)
Ya estoy esperando vuestras llamadas y confío en que sean muchas. Ánimo y a conocer una parte de nuestras Asturias que recorremos muy poco.