martes, febrero 20, 2007

LA 6ª ETAPA DE LAS PEREGRINACIONES, PASADA POR AGUA

Después de cinco etapas disfrutando de un clima de lo más benigno para la época en la que nos encontramos, en esta sexta etapa las condiciones climatológicas se aliaron para que nuestro segundo paso por la Sierra de Bodes fuese un calvario y una vez más, no pudiésemos disfrutar del paisaje.

Mientras que el año pasado fue la niebla la que nos impidió poder contemplar esta zona, en esta ocasión fueron la lluvia, el fuerte viento y el frío, los que no nos dejaron pararnos a ver nada. Pasamos la sierra todo lo rápido que nos lo permitía la abundante maleza. Ya al inicio de la ruta en La Vega lo hicimos lloviendo, pero confiábamos en que nos daría algún respiro. Todo lo contrario. No paró de llover en todo el día.

La ruta fue larga, 17 kilómetros, más debido al tiempo que a la longitud real de la caminata. No es lo mismo caminar con día despejado que hacerlo bajo la persistente lluvia y con ráfagas de viento que no te permiten ni abrir el paraguas. No puedo decir si bonita o fea, pues aunque creo que hay zonas muy interesantes, la verdad es que fue muy poco lo que pudimos ver. Lo que sí que comprobamos es que la señalización ya no es lo que era al inicio de la ruta. Faltan señales en algunos lugares en los que se presta a equivocación y las que hay, o están fuera de sitio o prácticamente no se ven por encontrarse muy poco marcadas por el paso del tiempo. También hay que tener en cuenta que en el Camino de la Reina la señalización pasa a ser en color amarillo y mediante flechas, en vez de las marcas rojo-blanco de la señalización oficial del Sendero de Gran Recorrido.

La intuición muchas veces y la descripción de la ruta por parte del Grupo Rivayagüe, nos permiten seguir el sendero sin mayores problemas, aunque las nuevas carreteras y pistas que se van abriendo, hacen que las dificultades aumenten en algunas ocasiones. Pero el caso es que conseguimos llegar a Cangas de Onís y solamente nos resta una etapa para cubrir la ruta propuesta desde Oviedo a Covadonga.

Y la última etapa es la que a continuación os expongo:

Cangas de Onís (87 m) – Llano del Cura (240 m) – Collado del Becerro (480 m) – Següenco (570 m) – Los Pallares (650 m) – Cabañas de Seriz – Cabañas de Mosquin (690 m) – Pico Reborios (779 m) – Pozobal (700 m) – Niajuentes (708 m) – Sulapeña (700 m) – Cueñe el Carru (700 m) – Soperi de Arriba (730 m) – Soperi de Abajo (680 m) – Estellero – Peñalba (400 m) – Basílica de Covadonga (258 m)

Esta última etapa tiene un recorrido de 14,5 kilómetros con un desnivel máximo de 667 m (692 con el Reborios) en ascenso y 474 en descenso y se estima un tiempo de unas cinco horas para su realización. El recorrido es exigente en su primer tercio con la subida a Següenco en la que debemos superar un desnivel de cerca de 500 metros en continua ascensión. El resto de la ruta es más llevadero y todo dependerá de las inclemencias meteorológicas, que son las que pueden endurecer un poco más esta ruta, última como digo, de las Peregrinaciones. Lo que celebraremos con una comida a base de fabada y escalopines al cabrales. Los interesados tanto en la ruta como en la comida, que se den prisa en apuntarse o se quedarán sin plaza.

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