martes, septiembre 02, 2014

VOLAMOS POR ENCIMA DE LOS ALPES SUIZOS: EL PRAU Y LOS FONTANES



30  de agosto de 2014

Muy buena manera de rematar este mes tan montañero que llevamos. Cambiamos de cordal desplazándonos esta vez a nuestra queridas Ubiñas, nuestros pequeños Alpes Suizos, que no desmerecen de otras grandes montañas.  No hay más que recorrer las canales de subida y la de bajada para admitir que podrían ser comparables con cualquiera de las de Picos. Empezamos en Torrebarrio a las nueve y diez. Nos acompañan Julio y tres aguerridos montañeros llegados desde Ponferrada. Hora y veinte de pista para bordear el choco donde termina la misma, ascendiendo el cerro de la Loma Verde más a la derecha. Nos quedan más de cuatrocientos metros de intenso sufrir.

De lejos se ve la canal de aproximación, pegada al paredón de roca de las caídas del Crestón. Una canal que termina en una zona diagonal de color amarillo. No es buena elección entrar por ella. A pesar de eso entran Miguel y alguno más por ella, no siendo una ascensión cómoda. El resto giramos a la izquierda al llegar al primer murallón, para bordearlo ascendiendo en terrazas. El camino oficial sigue todavía más bajo y más hacia el puerto de Ventana. Pero, siguiendo grandes jitos, vamos girando por la alomada ladera, bastante pendiente, de mal piso y mucha piedra suelta. Hay que agarrarse en algún momento para superar pequeños desplomes.

Seguimos subiendo por la aterrazada ladera, mejor por fuera del camino en cómodos escalones. En un pequeño descanso esperamos a una rezagada del grupo de nuestros amigos leoneses, que no viene muy bien. Otra nueva subida por la lomera, bastante inclinada, larga, pero no difícil, para salir por fin al Collado del Prau, donde volvemos a encontrarnos todos, incluso a los que no habíamos visto durante toda la subida, ¡qué prisa llevaban! Muy agradable estancia en la cumbre, al buen sol de Castilla.

La Babia vista en escorzo. Cientos de cumbres. El lejano macizo del Cornión. Por allí anduvimos la semana pasada. Foto de cumbre, tarjeta, avituallamiento y a seguir. La literatura sobre el pasillo a los Fontanes es algo escabrosa: hacemos una llamada para pasarlo todos juntos. Así que salimos en descenso hacia el farallón de caída del Prau que cae abruptamente sobre la Loma Verde. Bajamos bastante para empezar a remontar en una breve canal que hay que subir trepando a 2031 m. de altitud. Luego hay un pequeño rellano seguido de un pasillo más bien ancho y con mucho patio por la izquierda. Pero el bloque de roca es sólido y tiene donde agarrarse. Cuando salimos de este tubo el comentario unánime es que dónde estaba la temida dificultad.

Subimos de nuevo hasta alcanzar la rota cima del Fontán Norte girando algo a la izquierda. Alcanzamos la cota más alta de las Ubiñas. Apenas cabemos en la abigarrada cima. Encontramos a Francisco Javier del Vetusta, del que enseguida nos hacemos amigos. Tanto que está dispuesto a venir al refugio de Urriellu con nosotros. Estrecha foto de cumbre. Mucha gente en la Ubiña grande. Maravillosas vistas sobre el Jou Longo, Socellares y los Puertos de Agüeria, todavía verdes.

No sé por qué pero parece que la gente, hecha la foto, tiene prisa por descender. Un grupillo nos dirigimos al Fontán Sur, mientras los más se bajan corriendo a buscar el Canalón del Buey. Nos despedimos de dos de los amigos ponferradinos, a los que muy probablemente volvamos a ver en el refugio de Urriellu. Buscamos la canal de bajada. Como volvemos a salir a la fachada de Torrebarrio me despisto pensando que la canal de bajada tiene que estar inmediata al Fontán Sur. Cuando se lo anuncio medio en broma hay rebelión en la flota. Ojo que por aquí subió Toño Huerta cuando escribió el libro. Les tranquilizo; no bajamos porque la verdad es que mete miedo.

Así que bordeando la cima, y descendiendo por el pequeño corredor embocamos el embudo de inicio de la canal. Empezamos el vertiginoso descenso. Se oye continuo ruido de piedras al caer. Pero sin consecuencias. Ya sabéis lo que es el ski-piedra tan practicado en estas montañas. Salimos del primer desfiladero pegados a la pared de la izquierda. Luego, ya con toda la caída por debajo hay quien opta por tirarse de frente por el marcado senderillo de piedras. Los más seguimos pegados a la pared de la derecha que por lo menos permite apoyarse en muchos momentos en los que la pendiente supera el 40%. Mal que bien, despacio o corriendo llegamos abajo, con las botas cargadas de piedrecillas. La Pasada del Siete por la que recomendábamos pasar a Julio y sus muchachos, es una enorme e inclinadísima veta de nieve-hielo, peligrosísima, a mi juicio. Y me alegro enormemente que se hayan dado la vuelta por donde subimos. La rimaya de nieve tiene unos tres metros de altura.

Nos esperan en la Forqueta del Portillín como es tradición en el grupo. Y, después del vinillo enfriado en el nevero, bajamos a muy buen paso al Meicín, que no se que tiene porque siempre se ve pero nunca se alcanza. Todo llega, podemos saludar a los refugieros Tania y Lionel, que ya nos conocen de otras aventuras.

Son las cuatro y diez cuando salimos del Meicín. Las existencias de cervezas han quedado muy mermadas. En Tuiza entramos a las cinco menos diez. Y El invento de los inventos: han puesto seis duchas en el aparcamiento del centro de interpretación. Precarias pero eficaces. Los varones vamos de cabeza. La caliente no funciona muy bien. Ellas fueron más pudorosas. Hoy olemos mejor nosotros. La gente se niega a terminar en bares que no tengan duchas. A partir de ahora hay que espabilar para incluir el duchado de rigor en el calendario. Que si no, la gente se enfada. Comemos fuera. Algunos el plato del día con contundente picadillo. Planes para el refugio. Tenemos todas las plazas llenas y una pequeña lista de reserva. A ver cómo lo negociamos.

Una buenísima excursión por la alta montaña, muy exigente, muy solitaria, enormemente bella. En la primera de septiembre una clásica del grupo: subir a Cabezo lloroso desde Los Lagos, por las escondidas y abandonadas majadas de altura, para bajar por Ondón y la canal de la Bobia a Poncebos. Dura pero maravillosa salida.

FRESINES
           
             

viernes, agosto 29, 2014

SENSACIONAL TREPADA A LA TORRE DE SANTA MARIA DE ENOL



22 y 23  de agosto de 2014
   
Llegó el esperado día del Refugio de Vegarredonda. Salimos a las 4 de Oviedo, un poco apurados para llegar a la cena del Refugio, que empieza a las ocho. Era nuestro compromiso y teníamos algunas dudas al respecto, aunque contando también con la amabilidad de Marta y Javier Malo. Así que apurados y sin parar. A las seis y cuarto parábamos en Les Valeres. Está neblinoso y para llegar hay que atravesar la nube espesa que rodea las cumbres del Cornión.
 
Y llegamos. Los primeros a menos cuarto, los más a las ocho y los rezagados a las ocho y cuarto. Llegamos bastante mojados por la espesa neblina que nos envuelve. A las ocho y cuarto, con puntualidad prusiana nos sirven una reconfortante sopa, una buena ensalada y una exquisita carne guisada. Además hay un rico bizcocho borracho de postre. Hacemos una tertulia muy agradable, con el comedor del refugio hasta los topes.

Encargamos el desayuno para las siete y media y algunos optimistas poner la alarma del móvil para las siete. Un poco de tertulia a la puerta del refugio y casi enseguida a envolverse con la manta. Hace frío y la manta queda un poco escasa. Más teniendo en cuenta que algún gracioso se levantó de noche y decidió refrescar nuestras ideas dejando la puerta bastante entreabierta. En mi escapada nocturna compruebo con satisfacción que la noche está muy estrellada.

Así que antes de las siete ya estamos danzando. Desayuno rápido para los veinticinco. Y preparando el equipo en una madrugada hermosa y fresca. Acaban de llegar cuatro refuerzos pistonudos. Salimos como tiros que queda mucha tela que cortar. Otro grupo de ocho nos sigue más despacio para hacer una alternativa por La Fragua y Justillagar. Se sube a un ritmo endemoniadamente rápido. Es para entrar en calor. Dos horas hasta el collado las Merinas.  Está amaneciendo sobre las cumbres cercanas, un señor espectáculo. A lo mejor no lo valora la gente porque es algo gratuito que sucede todos los días. Pero si te paras a pensarlo es un regalazo.

El camino por el Jou Luengo, muy rápido. Orientamos a una pareja que tira al Jou de Las Pozas.  Empezamos a subir a la Horcada Santa María. Más descompuesta que nunca. Algunos optamos por subir por el cordal de rocas que hay a la derecha. Y prácticamente todos tardamos casi lo mismo se suba por donde se suba.

Descendemos unos 50 metros al Jou Santo. Apabullados por su belleza sin par. Situados bajo la inmensa corta de la Grieta Rubia, giramos un poco más al norte para cogerla en buena trepada algo más abajo, evitando el famoso paso empotrado del medio.

La primera subida es una gateada francamente divertida. No hay sensación de peligro y eso que el patio es imponente. Pero los agarres son muy buenos y la montaña está llena de repisas.

En la primera terraza dejamos las mochilas, no todos, claro, por el miedo a que alguien “no nos homologue, como en la Morra”. Luego entramos en la Grieta propiamente dicha: es un primer semitubo que se sube pegándose a la pared. Cuando ya hemos pasado casi todos y sólo queda Julio metido en el falso túnel, un rebeco aparece en lo alto y baja, a toda velocidad por entre en medio de todos. Nuestro amigo de Ponferrada se pega como lapa a la roca. Los saltos que da el animal son prodigiosos y suelta a su paso una lluvia de fina piedra. Ha sido todo cuestión de segundos, pero a mí me vale para tomar conciencia de los peligros que puede surgir en cualquier momento. Este era un buen sitio para subir con casco.

Hay un ligero descanso y otro tubo fácil de superar. Bajan dos montañeros, armados para la escalada. Se admiran del numerosísimo grupo que está subiendo. Ahora hay que dar la vuelta a un peñón redondo o superarlo por encima. Cada uno como puede lo supera, los más con un gran abrazo a la piedra. Manolo no pierde comba en todos los pasos difíciles. Miguel, Mariano, Silvio se desviven por ayudar a todo el que necesita una mano y una tranquilidad suplementaria.

Llegamos a la parte más complicada. Se trata de pasar por un corredor, pegados a una llambria totalmente lisa y sin agarre alguno. Tiene mucha  caída. La gente lo pasa muy bien, con la condición de no mirar abajo. Ahora todo es más fácil. Agarrándose a las aristas se supera el último tramo. Taboada dirige muy bien esta expedición. Miguel está en la zaga orientando el paso de los últimos.

Salimos al collado sobre la Aguja de Enol. Se ve en las Barrastrosas las señas del campamento de los espeleólogos. Hay por lo menos dos personas en la Peña Santa. Giramos a la izquierda para subir por un canalizo fácil que nos pone en la cumbre. Son las doce menos cuarto. Veinte personas haciendo cumbre, en la segunda cima del Cornión. Orgullosos de haberlo logrado, orgullosos de ser de Las Xanas. A mí me dijeron hace muchos años: “todo el que sale un par de veces con Las Xanas, es de Las Xanas”. Pues, aplicaros el cuento amigos Julio, Maxi, Tomás, Elena, Fany, Isabel, Txomin.

El grupo se ha comportado admirablemente y nos felicitamos todos en la cumbre. Asturias está debajo de la nube. Pero vemos los montes de alrededor, la Torre del Medio y la del Torco llaman mucho la atención. Mariano se va a explorar la bajada del Corredor del Marqués por la cara Norte que para muchos es más fácil que la sur, aunque es mucho mayor el riesgo de caída de piedras y que también hay que tener en cuenta el nevero permanente.

Media hora en la cima. Salimos con pena de dejar este tan extraordinario balcón. Algunos suspiros por el miedo a la bajada. Pero nos hemos repartido de una forma muy equilibrada y todo el mundo tiene el apoyo que necesita. Se baja bien, aunque en progresión lenta. Superamos la llambria lisa. Llegamos hasta las mochilas. Dioni, premio a la desgracia, ha parado con su cuerpo dos piedras perdidas. Afortunadamente sólo un raspón. Y eso que el aviso de que caen piedras de los que vienen por detrás es frecuente. Toda prudencia es poca y con Las Xanas se aprende incluso a andar por encima de los chinarros sin soltar ni una esquirla.

Ahora, para bajar hasta el nevero del Jou Santu, seguimos hacia la izquierda entrando por una sucesión de canalizos bastante verticales. Algunos pequeños atascos son inevitables con tanta gente. Por fin salimos al nevero,  casi permanente, vista la cantidad de nieve que acumula. El grupo hace una pequeña parada de aprovisionamiento. Bienvenida parada para los lentos del grupo entre los cuales me incluyo. Será por aquello de parar a hacer fotos que siempre es una buena y artística excusa.

Reanudamos la marcha. El sol hasta se agradece saliendo del Jou Santo. Volvemos la vista repetidamente a la enorme Torre de Santa María de Enol no creyéndonos del todo el haber hollado sus alturas voladas. Ahora miramos la cara norte de la Torre con su corredor del Marqués cortándola por el medio. Algún día quizá caiga, amigo Felix… Vete preparándote para ello. La sección de mujeres del grupo (por no llamarlo “sección femenina” de tan malas connotaciones históricas) estuvo a la altura con notable alto: Chapeau para Gripi, Dioni, Tere, Lia, Elena, Maria José.

Sobre las cuatro estamos en Vegarredonda otra vez. Para recoger las mochilas y tomarnos una cervecita. Agradecemos a Javier el refugiero sus atenciones. Y tomamos una decisión “arriesgada”. Como no teníamos bastante decidimos bajar por Justillagar, por nada “pa conocelu…” Y allá vamos quince quijotes a meternos una paliza suplementaria a la que ya teníamos encima. Estuvo bien, entramos por vaguadas desconocidas que resultaron ser admirablemente bellas. El único problema es que hay que volver a subir la larga cuesta del Collau por el Caleyón del Francés para descender a la primera vega. Son tres seguidas, separadas todas por pequeños altos que hay que superar para volver a descender. Un rompepiernas continuo. Qué le vamos a hacer. A cambio todo está precioso, de un verde radiante, son rincones que respiran paz. La presencia de ganado es numerosa. Incluso encontramos una enorme vaca, recién fallecida. Ya hay algún buitre oteando la carroña. Su trabajo sin duda, como algunos malditos políticos… pasando por el paso de Entreporros (se llama así, sin ninguna lectura suplementaria, ¿eh?) llegamos a la Fuente de la Vergüenza desde donde podríamos haber salido a la Vega de Enol, como creo que hicieron Peña y sus acompañantes.

Pero no lo íbamos a hacer fácil. El camino que cogimos era el “directísimo” así que llegamos, tras dura remontada a un paso sin salida a no ser que bajes al profundo tajo del río Resecu, aquél de la discusión con Jorge en una remontada con espesa niebla. Así que reconocimos el sitio nada más verlo. Aquella vez Silvio acertó y no nos queda otra que bajar hasta el Resecu, que hoy lleva agua corriendo. Luego, cuando entramos en la cascada de la Meona, el río se sumió, aunque la bajada sigue siendo muy resbaladiza. Salimos a la vega del Bricial, el tercer lago cuando llueve. Volvemos a subir, otra cuestecita, para bajar a la Ercina, superar la vega y volver a subir por Entrelagos a la Buferrera donde nos esperan impacientes los demás expedicionarios. Llevan aquí, en Sohornín, desde las tres de la tarde. Nuestra bajada desde Vegarredonda nos ha llevado tres horas y cuarto. Están ateridos de frío envueltos por la espesa neblina “meona” que todo lo moja. Así que muertos de cansancio bajamos a Cangas de Onís, para por fin, reponer algunas de nuestras mermadas fuerzas. Y eso que la gente está exultante por el día y la ascensión acometida. Yo les miro atentamente y aparentemente no veo  casi nadie cansado. Y me pregunto: “¿Serán humanos?..."

El próximo sábado 30, rematamos este montañerísimo mes con la subida al Prau desde Torrebarrio parta pasar a los Fontanes y descender por el Canalón del Buey y la Forqueta del Portillin a Tuiza. Gloriosa excursión tras los pasos de Lueje. Naturalmente hay una alternativa. El tiempo da bueno aunque nublado. Así que no tenéis excusa. Apuntaros.

FRESINES

miércoles, agosto 20, 2014

DE LOS LAGOS A ARIO, SUBIDA AL JULTAYU Y BAJADA POR TREA A PONCEBOS



16 de agosto de 2014

Larga marcha, dura ruta. Este es un buen resumen en el que no se recogen todos los esfuerzos, todas las dudas y trabas que la meteorología nos pauso como prueba.

En la subida a los Lagos un regular cerdo negro corre apresurado a refugiarse. En la Buferrera un helicóptero portea para Ario. Iniciamos la subida. Tenemos que atravesar la nube baja que atenaza las moles de piedra. Preguntamos a los que bajan del refugio. La nube se ha hecho fuerte arriba, pero parece que se quiere romper. A dos ritmos de subida vamos llegando al Jitu. Sorprendentemente no hay nadie porque los que nos precedían se han ido hasta el refugio. En la neblina que nos envuelve el frescor del aire se deja notar. Nuestro pico, el Jultayu, aparece cubierto. Nos da pie para advertir de la dificultad de subir entre nieblas. Lia, Tere, Amador y Toni prefieren seguir por lo menos hasta la collada anterior. Al poco aparece el resto y siete personas les siguen.

Decidimos emprender la bajada despacio. Y tanto, que nos lleva casi el doble de lo que estaba previsto. La entrada a Trea es un embudo que desciende bruscamente a un nivel inferior. Miro constantemente hacia la cima del Jultayu, siempre encerrada en un nubasco bien negro Se llega a una primera meseta en la que se palpa la soledad. Enfrente ha abierto y solo queda una larga cinta blanca bordeando todas las cimas. ¿habrán tenido suerte?
           
Dobresengos, el Sedo Mabro, las muy verticales canales de Ria, del Agua, y en su base la Canal de La Raiz. Creemos distinguir el Horcado Turonero, y sin duda el Collado Cerreos, el lugar superselecto del Cares, aunque la parte alta de Trea no se queda a la zaga.

Vamos bajando, la belleza es total, cada parada se convierte en una exclamación. Algunos pasos obligan a echar las manos, el senderillo serpentea en la vertiginosa ladera. Breve descanso en la fuente de Trea. El nacimiento del arroyo corre suavemente ladera abajo. Entramos al bosque, una delicia a la sombra. El camino se hace largo. Nos adelanta Hugo que ha corrido la canal en hora y cuarto. Hicieron cumbre y vieron Cain y Mesones. Algunas llegaron al Cuvicente. Me dan sana envidia. Pero la ruta ya está siendo lo bastante exigente.

Por fin en la senda del Cares. Largo camino para el que viene ya cansado. A pesar de todo vamos reconociendo los sitios: Culiembro, la canal de la Raya, Estorez, La Cuesta Duja, el camino viejo a Cain... Hay gente, no demasiada a esta temprana hora de la tarde. Las Xanas avanza impasible adelantando grupos. Los Collaos, !puf!. Bajar Los Collaos,'!puf,puf, puf!

Por fin Poncebos, una mesa, una cervecita, un airecillo fresco a la sombra. Para mi ocho horas de ruta, los que llegan del Jultayu, se han ido a nueve. !Y bajan felices!

Nuestra siguiente pelea es la Peña Santa de Enol o Torre de Santa María, la segunda en altura del Occidental. Vamos el viernes a dormir a Vegarredonda. Esperemos que todo funcione a las mil maravillas. Que tengamos buenas sensaciones montañeras.

FRESINES

lunes, agosto 11, 2014

LAS XANAS VUELVE AL YORDAS



9 de AGOSTO de 2014

Como ya habíamos avisado se cambió la ruta de Mesones por esta alternativa del Yordas por culpa del mal tiempo y la infraestructura del autocar. Habrá que intentarla el año que viene con otra organización. De momento salimos hoy hacia el Yordas que es una gran balconada a los Picos de Europa y a los Montes de León y Palencia.

Madrugando, como es obligación del montañero, estamos caminando a las 10 y cuarto en la bonita población de Liegos que está a 1.140 me altitud. Atravesando el pueblo salimos hacia el sur por la larga pista que lleva a Lois, la catedral de la montaña, que no conocemos y a lo que habrá que poner remedio en el próximo calendario.

Una hora y cuarto de pista y ya nos tiene hasta el gorro. Nos desviamos al suroeste por una portilla cerrada que protege la reserva de la capra hispánica. Empezamos a subir suavemente por el valle del Río San Pelayo que baja alegre cruzando el hayedo de alta montaña. Varias revueltas que imponen un cambio de ritmo y la cuesta empieza a ser más exigente. Llegando a la fuente de fría agua hay un cartel clavado en un tronco para marcar la subida a la muy transitada ruta del Yordas.

Cruzamos el arroyo. Empieza la subida por el bosque. Nunca vimos bosque más limpio. Debajo del haya nada crece sin su permiso. Esta limpieza nos facilita ver grandes extensiones de bosque ladera abajo, con afiladas fayas que serpentean hacia la luz. Milagro del bosque: sol, suelo y agua y se produce la explosión de vida que sustenta a múltiples criaturas en su seno madre. Al rato la travesía del bosque es prácticamente horizontal con lo que es mucho más gozoso todavía el caminar. Un tronco recién tronzado tiene una curiosa inscripción perfectamente tallada en la madera: “1ª obra de Felipe VI”. Para quien lo entienda.

Llegamos a un roquedo que se va bordeando hasta salir al Collado Bagulloso que ya domina amplias perspectivas sobre los montes. Un grupo se desgaja y sube hacia el primer picachín, aguda mole que está a la derecha de nuestro camino. Los demás con paciencia vamos tirando hacia la inmensa ladera para superar los 300 metros de desnivel, que nos separan de la cumbre. El camino está muy marcado. El día está nublado, más llevadero para el esfuerzo. Poco a poco vamos llenando la cumbre de montañeros. Hoy somos 27 y los veintisiete acabamos arriba respirando gozosos por la sensacional postal que puede hasta cortarte la respiración por lo que estás viendo. Es la belleza en estado puro.

Si lo intentas describir las palabras se quedan pequeñas: estamos encima del embalse de Riaño, inmenso con sus aguas intensamente azules. Muy cercanos tenemos la Pequeña Sana y la Peña Cabeza cerrando un círculo con las Peñas Pintas que ya subimos, los Serrotes Negros y detrás de una inmensa cortada la Peña Llerenes. De camino hacia Liegos el inmenso cordal que forma el Ricabiello y la Peña de la Cruz formando la Sierra de Las Tercias. Estos montes de León enamoran de una forma que se te mete dentro del alma. Y al otro lado del pantano la peña Redonda, encima de Riaño y al fondo, colosal diedro el cercano Espigüete,  primero entre los principales.

Como no podía ser de otra manera la mayoría de la expedición se sienta mirando añorantes a los Picos de Europa, con nubes sobre el Cornión pero con buenas vistas del Cotalba que destaca, del que creemos ser el Requesón y adivinando la bajada de Mesones, sobre la gran Uve que organiza el Cares sobre Posada de Valdeón. Todo el central, con la peña Gildar en la que estuvimos el mes pasado, y el oriental en el que destaca La Morra de Lechugales a la que subimos la última semana de julio. Lo tenemos todo reciente y todo queda grabado a fuego en nuestra memoria, como un tiempo vivido entre riscos y amigos, aderezado por el esfuerzo de subir y la alegría de llegar. Pocos picos ofrecen tanto como este Yordas, triángulo excelso que se ve en amplio recorrido cuando atraviesas el embalse de Riaño.

Hacemos varias fotos enfocando los montes del fondo. Se impone bajar. El objetivo es llegar a la Majada del Yordas por la cara sur. Antes de que decidamos por donde un numeroso grupo sale despavorido para dar la vuelta por donde subimos. Lo pagarán chupando toda la pista del mundo. Y por favor, para otra vez avisad de lo que queréis hacer para hacernos una idea de por dónde anda la gente.

Empezamos la bajada por una barranca singular, muy del gusto de Las Xanas. Es terreno bronco porque hay dos pasos de los tan queridos a los culisuelos. Con cuidado se baja. Nos encontramos a la vuelta con la gente más ordenada que ha seguido estrictamente el track, mientras otro grupo de esforzados baja directamente por la fachada oeste para evitar volver a subir. Luego hace una gran vira diagonal de bajada en la que no hay ningún peligro pese a volar algo aérea.

Al final, tras descender la larga cuesta rodeamos el monte Burín (Yordas) por detrás para volver a subir a la collada que nos separa de la zona de Liegos. Ya al otro lado volvemos a descender atravesando otro precioso hayedo, con la cabaña-refugio de ICONA en un claro. Estamos fuera del track pero en la buena dirección y acortando terreno cada vez tirándonos más al centro del valle para salir a un camino y acabar en la pista que abandonamos esta mañana.

Pronto estamos en el pueblo. Los que se dieron la vuelta todavía no han llegado. Nos da tiempo a cambiarnos y lavarnos en la fuente, repleta de botellas de sidra, que tienen encargada para hoy una espicha de campeonato. Lástima que no podamos ayudar con la sidra. En el bar Pedreña nos dejan reponer fuerzas. Gente muy amable que presume de ser “cazurra” de toda la vida y a mucha honra y nada de “carruzo: asturiano duro”. Total que con estas bromas y tal hacemos una buena sobremesa. Alucinados por estas montañas del Alto Esla a las que prometemos volver.

El sábado 16 tenemos otra de las grandes: la subida al Jultayu desde el Lago La Ercina hasta Ario y la bajada por la larguísima canal de Trea para terminar el largo recorrido haciendo el tramo de la senda del Cares hasta Poncebos donde nos esperará el autocar. Dan un buen día de sol. Apuntaros.   

FRESINES