9 de AGOSTO de 2014
Como ya habíamos avisado se
cambió la ruta de Mesones por esta alternativa del Yordas por culpa del mal
tiempo y la infraestructura del autocar. Habrá que intentarla el año que viene
con otra organización. De momento salimos hoy hacia el Yordas que es una gran
balconada a los Picos de Europa y a los Montes de León y Palencia.
Madrugando, como es obligación
del montañero, estamos caminando a las 10 y cuarto en la bonita población de
Liegos que está a 1.140 me altitud. Atravesando el pueblo salimos hacia el sur
por la larga pista que lleva a Lois, la catedral de la montaña, que no
conocemos y a lo que habrá que poner remedio en el próximo calendario.
Una hora y cuarto de pista y ya
nos tiene hasta el gorro. Nos desviamos al suroeste por una portilla cerrada
que protege la reserva de la capra hispánica. Empezamos a subir suavemente por
el valle del Río San Pelayo que baja alegre cruzando el hayedo de alta montaña.
Varias revueltas que imponen un cambio de ritmo y la cuesta empieza a ser más
exigente. Llegando a la fuente de fría agua hay un cartel clavado en un tronco
para marcar la subida a la muy transitada ruta del Yordas.
Cruzamos el arroyo. Empieza la
subida por el bosque. Nunca vimos bosque más limpio. Debajo del haya nada crece
sin su permiso. Esta limpieza nos facilita ver grandes extensiones de bosque
ladera abajo, con afiladas fayas que serpentean hacia la luz. Milagro del
bosque: sol, suelo y agua y se produce la explosión de vida que sustenta a
múltiples criaturas en su seno madre. Al rato la travesía del bosque es
prácticamente horizontal con lo que es mucho más gozoso todavía el caminar. Un
tronco recién tronzado tiene una curiosa inscripción perfectamente tallada en
la madera: “1ª obra de Felipe VI”. Para quien lo entienda.
Llegamos a un roquedo que se va
bordeando hasta salir al Collado Bagulloso que ya domina amplias perspectivas
sobre los montes. Un grupo se desgaja y sube hacia el primer picachín, aguda
mole que está a la derecha de nuestro camino. Los demás con paciencia vamos
tirando hacia la inmensa ladera para superar los 300 metros de desnivel, que
nos separan de la cumbre. El camino está muy marcado. El día está nublado, más
llevadero para el esfuerzo. Poco a poco vamos llenando la cumbre de montañeros.
Hoy somos 27 y los veintisiete acabamos arriba respirando gozosos por la
sensacional postal que puede hasta cortarte la respiración por lo que estás
viendo. Es la belleza en estado puro.
Si lo intentas describir las
palabras se quedan pequeñas: estamos encima del embalse de Riaño, inmenso con
sus aguas intensamente azules. Muy cercanos tenemos la Pequeña Sana y la Peña
Cabeza cerrando un círculo con las Peñas Pintas que ya subimos, los Serrotes
Negros y detrás de una inmensa cortada la Peña Llerenes. De camino hacia Liegos
el inmenso cordal que forma el Ricabiello y la Peña de la Cruz formando la
Sierra de Las Tercias. Estos montes de León enamoran de una forma que se te
mete dentro del alma. Y al otro lado del pantano la peña Redonda, encima de Riaño
y al fondo, colosal diedro el cercano Espigüete, primero entre los principales.
Como no podía ser de otra manera
la mayoría de la expedición se sienta mirando añorantes a los Picos de Europa,
con nubes sobre el Cornión pero con buenas vistas del Cotalba que destaca, del
que creemos ser el Requesón y adivinando la bajada de Mesones, sobre la gran
Uve que organiza el Cares sobre Posada de Valdeón. Todo el central, con la peña
Gildar en la que estuvimos el mes pasado, y el oriental en el que destaca La
Morra de Lechugales a la que subimos la última semana de julio. Lo tenemos todo
reciente y todo queda grabado a fuego en nuestra memoria, como un tiempo vivido
entre riscos y amigos, aderezado por el esfuerzo de subir y la alegría de
llegar. Pocos picos ofrecen tanto como este Yordas, triángulo excelso que se ve
en amplio recorrido cuando atraviesas el embalse de Riaño.
Hacemos varias fotos enfocando
los montes del fondo. Se impone bajar. El objetivo es llegar a la Majada del
Yordas por la cara sur. Antes de que decidamos por donde un numeroso grupo sale
despavorido para dar la vuelta por donde subimos. Lo pagarán chupando toda la
pista del mundo. Y por favor, para otra vez avisad de lo que queréis hacer para
hacernos una idea de por dónde anda la gente.
Empezamos la bajada por una
barranca singular, muy del gusto de Las Xanas. Es terreno bronco porque hay dos
pasos de los tan queridos a los culisuelos. Con cuidado se baja. Nos
encontramos a la vuelta con la gente más ordenada que ha seguido estrictamente
el track, mientras otro grupo de esforzados baja directamente por la fachada
oeste para evitar volver a subir. Luego hace una gran vira diagonal de bajada
en la que no hay ningún peligro pese a volar algo aérea.
Al final, tras descender la larga
cuesta rodeamos el monte Burín (Yordas) por detrás para volver a subir a la
collada que nos separa de la zona de Liegos. Ya al otro lado volvemos a
descender atravesando otro precioso hayedo, con la cabaña-refugio de ICONA en
un claro. Estamos fuera del track pero en la buena dirección y acortando
terreno cada vez tirándonos más al centro del valle para salir a un camino y
acabar en la pista que abandonamos esta mañana.
Pronto estamos en el pueblo. Los
que se dieron la vuelta todavía no han llegado. Nos da tiempo a cambiarnos y
lavarnos en la fuente, repleta de botellas de sidra, que tienen encargada para
hoy una espicha de campeonato. Lástima que no podamos ayudar con la sidra. En
el bar Pedreña nos dejan reponer fuerzas. Gente muy amable que presume de ser
“cazurra” de toda la vida y a mucha honra y nada de “carruzo: asturiano duro”.
Total que con estas bromas y tal hacemos una buena sobremesa. Alucinados por
estas montañas del Alto Esla a las que prometemos volver.
El sábado 16 tenemos otra de las
grandes: la subida al Jultayu desde el Lago La Ercina hasta Ario y la bajada
por la larguísima canal de Trea para terminar el largo recorrido haciendo el
tramo de la senda del Cares hasta Poncebos donde nos esperará el autocar. Dan
un buen día de sol. Apuntaros.
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