miércoles, febrero 05, 2014

5ª ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES: DESDE ESPINAREDO EN COMPLICADA TRAVESÍA A LA VEGA



1 de febrero de 2014

Siguiente etapa del camino. Estamos más cerca del objetivo. Hoy vamos a darle un buen empujón que nos dejará a dos etapas de Covadonga. Partimos de Espinaredo. Subiendo por la carretera arriba hasta El Barro (una premonición de lo que nos espera) y por el desvío de la derecha empezamos a subir a Porciles. La rampa es larga, el cielo está muy cubierto y más vale empezar rápido. Cuando llegamos a Porciles hay un resolillo agradable. Seguimos subiendo teniendo cuidado de no confundir caminos pues confluyen en muchos puntos el GR-105, el nuestro, y el GR-109 de la Asturias del Interior.

Saliendo de esta bonita aldea, de casas cuidadas y buenos hórreos y paneras la cuesta empieza a suavizarse algo. El que empeora es el tiempo: empieza a lloviznar. Hay que ponerse ropa de abrigo. El viento es frío. La pista va bordeando el cono de Sopiedra. Superados los 500 metros de desnivel, junto al abrevadero, estamos cerca de la Collada de Sopiedra. Está nevando y el horizonte se ha cubierto de nubes bajas.

Abandonamos la pista para alcanzar el collado Tayada. El camino que estamos siguiendo es de los entallados en piedra, realmente precioso. Dos kilómetros más y otros 360 metros de subida nos dejan en Sopiedra. El aire se ha convertido en un nuevo protagonista: sopla con fuerza y literalmente nos nueve. Un grupillo se ha ido con Lia a intentar el Niajo. Se quedan en el primer pico, creo que el Robleu, porque el aire puede con ellos.

Nuevo collado conseguido: El Pendedor que se alcanza pisando por encima de un paso de troncos para evitar el barrizal. Ya se ve, inmenso, el Valle Campiello preciosa subida a la sierra El Abedular. Un poco más y llegamos a la primera cabaña del Collado Llarenes. Vuelve a nevar. El suelo se ha cubierto levemente. Empezamos un nuevo faldeo, esta vez por el pico La Escoba. Con vistas al valle La Castañar, profundo valle marcado por el río Pequeño, que nos disponemos a cruzar por su parte alta. Es uno de los terrenos que nos quedan por explorar: las Foces del Río Pequeño prometen aventura. Ya cruzando la sierra el Abedular la orientación se convierte en un problema: seguimos una sucesión de vallinas y contravallinas en un continuo sube y baja. Las marcas de pista han desaparecido o están perdidas por el tiempo y la humedad. Lo malo es que el terreno es un chagüanal continuo. Sales de una chamarga, peleas con los toxos, entras en otro chamargón cuidando de no perder una bota y tropiezas con árgomas, mientras te desenganchas de las espineras. Se hace duro el avance. El barro es de una categoría especial, se pega como hace tiempo no recordábamos. Vamos avanzando pero con dificultad. Cansados. Pero al fondo hay una pradería verde que promete. Es el Collado la Perra y está muy cerca de Trebandi. Estamos en lo más profundo y retirado de Piloña. Contra los obstáculos que nos pone el terreno tenemos hoy una ventaja: estrenamos los nuevos radio trasmisores que nos ha regalado José Juan. Funcionan muy bien, nos localizamos en un momento y creo que acertamos con esta apuesta por la tecnología. ¡Gracias J.J.!

Llegamos a Trebandi.  Paró el viento, ya no nieva tampoco. Ahora hay un buen camino y vuelven a aparecer las marcas rojas y blancas. Nuestras amigas. Por un raro despiste, al querer evitar subir la Carba Trebandi, equivocamos el camino y seguimos el trazado directo, siempre al este. Tenemos que buscarnos la vida por una amplia ladera siguiendo caminos de cuadrúpedos, mejor dotados que nosotros para estos menesteres. Salimos a las cabañas del Cerralín. Desde aquí hay una buena pista, que seguimos por lo alto, aunque nuestro track tiene que ir mucho más bajo. A buen paso por la pista llegamos a una bifurcación. Desde lo alto se divisa en lontananza la Matosa. Queda todavía su buen par de horas. Por la izquierda la pista acaba en el centro de Villamayor. Nuestro camino sigue por el otro ramal hasta pasar junto al depósito de agua para la extinción de incendios. Descendemos. Hay que bajar mucho para encontrarnos a la altura de la carretera. Además todavía tenemos que superar el valle del río Color antes de dar con el valle del río Tendi que será la meta que buscamos.
Así que monte abajo por la ladera, hasta una buena cabaña, que tiene un camino alto y uno bajo que van bordeando el bosque, un bonito bosque. En un momento determinado parece que estamos retrocediendo. Sólo es apariencia porque acabamos cortando por el prado para acercarnos al ruidoso río Color. Bien puesto el nombre, porque si algo predomina es la intensidad de los verdes y los marrones invernales. ¿Hay puente para cruzar? Cuando llegamos lo podemos ver: es un puente de troncos tipo “suspiroso”, lo más sólido es el pasamanos formado por un cable de acero, que a su vez está enclavado en las fatigadas vigas. Por si las moscas cruzamos de uno en uno. Y aguanta.

Ya estamos cerca. Si miro para donde venimos se ve la silueta del Vízcares poderosamente cubriendo todo el horizonte. Y delante la Mota Cetín, la Peña Beza, el Canto Carbonero, todo nevado. Volvemos a bajar ladera abajo por el bosquete, con las rodillas pidiendo descanso, pero lanzados a buscar el paso a la Matosa. Hay una pista que podría ser la buena, pero que también retrocede. Volvemos a encontrar las marcas del camino, ahora son flechas amarillas. Estamos en el buen camino, por fin. Armados de un poco de paciencia superamos los últimos desniveles, ya podemos ver La Matosa al alcance de la mano. Empezamos a sacudirnos el barro, porque todo parece más civilizado. Pasada La Matosa, por una amplia pradería en descenso, cruzamos una riega menor, y enfocamos directamente el paso por el puente que cruza el río Tendi. Estamos en La Vega, por fin.

No imaginaba esta etapa tan dura. Se nos ha ido a siete horas, para quince kilómetros bien contados. Y parando muy poco. La pelea con los elementos ha sido fuerte. Agua, viento, nieve, barro, sol, nos han acompañado en esta jornada invernal. Esta parte de Piloña es realmente salvaje, la hemos cruzado de oeste a este, saltando tres valles profundos marcados por otros tantos ríos. Las vistas a pesar de todo, creo que son inolvidables. Y si lo dudáis, mirad las fotos de Miguel y las de Peña. La suavidad de los picos, lo filoso de las crestas redondeadas, son muy engañosas. Es una travesera difícil de recorrer. Y estamos bien cansados. Nos vamos a comer a ese nuevo refugio que hemos encontrado en Nava.

El día 8 tenemos una nueva etapa del camino: Empezamos donde lo dejamos, en La Vega, si podemos subiremos al Masalto y al Bodes, para salir desde allí al Monsaterior de Villanueva, y terminar en Cangas de Onís. Un aviso: estamos apuntando a la gente para la comida del jabalí al que nos invita José Juan. La comida tendrá lugar en Casa Linares de Abantro el 15 de marzo al terminar la ruta desde la Collada de Arnicio a Tanes. El menú es fundamentalmente sopa, jabalí guisado y postres, café y vino. El precio rondará los 12-15 euros. Los que estéis interesados avisar por algún medio para hacer las previsiones sobre la cantidad de caza a llevar. No lo dejéis para última hora.

FRESINES

jueves, enero 30, 2014

4ª ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES: DE PUENTE MIERA A ESPINAREDO, CONCEJO DE PILOÑA



25 de enero de 2014


Nuestra procesión penitencial sigue adelante. Para llegar a la Santina tenemos que pasar penalidades. La luz sólo se domina después de cruzar la oscuridad del túnel. Así con lluvia continua, muy mojados, salimos de Puente Miera. Retrocediendo un poco al sur dejamos el río de La Marea, abundante de aguas para empezar a subir en fuerte desnivel hasta la aldea de Fresnedal. Buenos hórreos y paneras como todo el concejo piloñés.

La cuesta sigue pinando para arriba. Sudamos para mantener un ritmo. La humedad se cuela por todas partes. A la altura de un arroyuelo nos dividimos dirigiendo Miguel a un grupillo hacia un enhiesto picachón triangular, blanco, refulgente con el brillo del agua en la caliza. Suben como cohetes. Mientras el resto con menos ganas de aventura seguimos el camino principal que ahora es una especie de trocha en el bosque bastante inclinada y en la que arroya en cada revuelta el agua desbordada. A la altura de la siguiente campera nueva división: la gente de Lito sigue rumbo a Espinaredo. El grupo más grande sigue la programación subiendo al afilado y peligroso por la lluvia Picón Acevasis.

Menos mal que ayer tuvimos la Asamblea Anual en la que hicimos buenos propósitos de marchar juntos. Hoy sólo nos dividimos en tres. ¡Estamos progresando!. Cualquiera de las subidas que hacemos no tienen más sentido que entretener el rato y entrenar las piernas, porque desde arriba prácticamente la vista a las cumbres está vedada y es una pena porque estas cuerdas tienen que ser hermosísimas.

Bajamos del Picón. El camino, se convierte en pista y podemos llanear a más velocidad. La lluvia, a ratos orbayo, no da tregua. Hay una charca importante. En la pradera abundantes huevas de rana recién puestas. La charca bulle de vida. Las ranas rojizas están en su elemento. Muchas parejas intentando aumentar la población ranil, tan amenazada que en este momento está prohibida la recolección de estos pequeños, útiles y simpáticos batracios.

Seguimos caminando fuerte. Desde lo alto del cordal se ven tramos del camino del Sellón. Y muy por debajo la carretera al Puerto de Arnicio, no muy lejano. Un poco más arriba llegamos a la Collada Llamosa, encrucijada de los dos valles. Desde aquí podríamos iniciar la subida al Faceu, siempre en dirección sur. Pero la meteorología no facilita mucho las cosas. Otra vez será. En el Collado comemos algo para entrar en calor. El viento da sensación de frío. Arrancamos. Volvemos a parar para esperar a los que vienen por detrás.

Ya juntos torcemos para empezar a bajar hacia Omedal. Este valle siempre deja ver un paisaje de ensueño. En el día de hoy menos. El camino 105, siempre bien señalado, brujulea por el bosque. Podemos hacer pequeños atajos por la ladera pero teniendo en cuenta lo que resbala el barro es mejor hacer pocos experimentos.

En varias revueltas en bajada llegamos a Rozapanera. En la aldea de muy pocas casas juega una niña solitaria. Nos da para muchas conversaciones sobre la ventaja de lo rural y los males de lo urbano. Pero la niña sigue jugando sola, soñando, especulo, que llegue el lunes para volver al cole y encontrar amigos.

Pocas revueltas más y la pista carretera desemboca directamente en la plaza de Espinaredo donde nos espera ropa seca, un lujo, y el Bar Vízcares, otro lujo. Cumplimos con todos los ritos pertinentes y como no hay sitio para comer el numeroso grupo que somos, nos marchamos a Nava donde encontramos la semana pasada un sitio cómodo y agradable, del que tomamos buena nota. Total otra jornada de montaña, otro lluvioso día, menos kilómetros para llegar a la meta.

Sin embargo estas rutas gustan. Porque llueva, truene o haga frío el autocar va lleno una semana y otra. Las Xanas nunca se rinde. El ánimo del grupo sigue siendo nuestro principal valor. Es algo contagioso. Vamos a continuar así. Lo único que podremos hacer pronto es una Asamblea para rogar que bajemos todos juntos un mes de estos. Por la buena voluntad no queda.

En febrero el estrenos es la etapa 5ª del camino. Desde Espinaredo subimos a Porciles  y desde allí a lo alto de la Sierra de Aves, en la Collada Espina. Seguiremos si el tiempo nos deja hacia el Niañu, desviándonos del GR-105, para retomarlo en Tebrandi y desde allí bajar unos quinientos metros para bajar a La Matosa y a La Vega donde contamos que estará esperándonos el autocar de Jano, contando con que pueda dar la vuelta en el puente La Matosa. Toda la zona que vamos a atravesar es de orientación complicada, pues aunque el 105 está bien señalado, la vegetación ha ido tomando todo el terreno. Teniendo en cuenta que son valles muy cerrados marcados por el curso de los cuatro ríos que bajan al Piloña: El Nueva, el Color, El Pequeño y el Tendi.  Al Tendi queremos llegar nosotros. Los otros tres hacen unas preciosas e intrincadas foces (qué bien se divisan desde el Vízcares) que nos proponemos explorar algún día.. Hasta el sábado.

FRESINES

martes, enero 21, 2014

3ª ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES: DESDE EL ALTO DE ESPINADAL A PUENTE MIERA, CONCEJO DE INFIESTO



18 de enero de 2014


Empeñados en nuestro propósito de ganar la cueva de Covadonga andando los 105 kilómetros de recorrido amanecemos tarde, lo que para este grupo es una novedad. Hasta hay gente por la calle cuando salimos de Oviedo. Amaga lluvia. De momento salvamos. De un tirón vamos hasta Nava donde desayunamos en un bar junto al mercadillo. Luego de allí al Alto de Espinadal es un tramín muy liviano. Salimos con la nube ya encima, pero no desanimados, pues cuando un grupo de gente está decidido a hacer algo, lo hace a pesar de todo.

En lontananza está visible nuestro recorrido con la larga subida al cordal de Peña Mayor incluido. Salimos por la carretera y en muy poco tiempo llegamos a Gradátila de la parroquia de San Bartolomé. Casas muy arregladas, unas bonitas escuelas que ya dejaron de serlo, desvío a la izquierda. La carretera sigue pesada. Ya llueve. Asoman paraguas, ponchos, chubasqueros, toda la parafernalia. Sin embargo no hace frío y con esta temperatura hay ganas de caminar. Al pueblo siguiente no tardamos ni diez minutos. Es Piloñeta, pueblo grande, de hermosos hórreos y paneras. Siguiendo nuestras marcas rojas y blancas cruzamos el puente sobre el río Prá, donde estaba el famoso molino. El arroyo acaba siendo el más importante río Fuensanta. La empresa que comercializa el agua acaba de ser salvada-adquirida por El Gaitero con lo que por una vez una empresa se libra de ir al desguace. Nos alegramos de verdad.

Empieza la pista hormigonada que en larga subida y varias revueltas nos subirá hasta Les Praeres. Subimos dirigidos por un ciclista, vaya estado de forma. No nos quedamos atrás y vamos escapados del pelotón. Tanto que nos saltamos la subida al Pico del Cuervo. Compréndanlo, llueve mucho, estamos empapados. En Les Praeres nos espera un poco de calor, así que sin pensarlo entramos al caserío-bar donde se está muy bien. Por una vez se cumplen nuestros deseos, eso de que en las cumbres hay un local con unas pocas cervezas. Se está tan a gusto que nos olvidamos de subir a la Varallonga, cosa que sólo hacen tres montañeros puros, los demás unos aficionados…

A la salida de este estupendo bar está la joven venada que se cría todavía a leche. Parece una artista de cine, posando para las fotos. Llegamos a la bifurcación: a la derecha camino de Laviana, con el refugio de Fayacaba a la vuelta debajo del pico Oroxu, que visité no hace mucho. Pero nuestro derrotero es seguir por la izquierda para bajar los 11 kilómetros que nos quedan hasta Puente Miera. La bajada es una muy buena pista, moteada de pequeñas canteras de piedra y de buenas cabañas de monte, bajo el abrigo de los Picos de Peña Mayor, por donde trotaron los Caxigales y su cuadrilla en aquella lejana y horrible posguerra. Ha dejado de llover.

Bajamos la pista, sorteando coches de cazadores que en un continuo subir y bajar van dando vidilla a esta pista. Pista que discurre ahora bajo los picos de la estribación este de Peña Mayor: La Múa, el Pico del Águila… Es una pista buena de andar, buena para conversar, y entretenidos bajamos paralelos al río Muriosa, afluente del río de la Marea al que acabamos llegando sobre el filo de las dos y media, después de haber completado unos dieciséis kilómetros y medio de recorrido. En Puente Miera hay un flamante bar donde nos dejan comer y nos parece una buena base de inicio y fin de excursiones por esta tierra piloñesa.  Todo estuvo muy bien.

La próxima semana saldremos desde aquí, Puente Miera, para llegar a Espinaredo después de subir al P. Acevais y al Cuguruta. Esperemos que esta vez nada nos distraiga de nuestro objetivo principal.

Recordad que este viernes a las 7,30 tenemos la asamblea anual, según lo previsto en los estatutos donde se van a plantear y tomar, si procede, decisiones importantes para la organización del grupo. Luego naturalmente haremos un esfuerzo por tomar unos culinos de sidra, que lo tendremos bien ganado, si no discutimos mucho.

Recordad también que queremos cerrar este mes el proceso de las licencias de la Federación. Ya hay muchas solicitadas, pero si tenéis pensado pedirla, hacerlo, por favor, antes de que termine en enero para tramitar todas en conjunto y lo antes posible.

Un saludo hasta el viernes.

FRESINES

martes, enero 14, 2014

2ª ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES: DE BENDICIÓN AL ALTO DE ESPINADAL EN NAVA



11 de enero de 2014

Seguimos en la 2ª etapa de este santo camino 105 que marcó en su día el Grupo Ribayagüe. Por cierto cuentan una anécdota jugosa. El grupo estudió durante meses el camino, lo desbrozó, lo limpió y lo señaló, pero al llegar al término de Covadonga les estaba esperando la guardería del Parque Nacional para preguntarles con qué permiso estaban roturando caminos en terreno protegido.

Al empezar en el camino de La Gargantada el cielo está nublado, pero va a aguantar sin llover. Lo del otro día fue sencillamente demasiado. Quizá nos merezcamos un día libre de agua. El caso es que salimos de la carretera junto a una casa amarilla y a la vista de una señora que se empeña desde bastante lejos en indicarnos el camino no sabemos a dónde.  Entramos en un estrecho sendero de carros que penetra en un bosquejo de castaños y eucaliptos. La curiosidad del día es un eucalipto que parece injertado en un castaño de gruesa base. Notable ejemplar simbiótico de dos especies casi antagónicas. Al poco hay que pasar un arroyo sin puente.

Sigue una larga alameda con una característica nave ganadera y que en descenso nos va metiendo al pueblo de El Escobal, en el que por cierto hay un cargadero de carbón en uso, parece para servicio de la población local. Hay que tener en cuenta que esta zona tuvo una importancia minera extraordinaria, alrededor del Pumarabule. Hoy el color de sus campos es rabiosamente verde, y a penas se distinguen restos de carbón más que en chamizos sueltos. Cruzamos la carretera que sube al  cercano Carbayín. Desde lo alto del cordal de Nava se distinguen con toda claridad los núcleos mineros de Carbayín Bajo y Alto, Saús, La Rasa… Bajo el puente del ferrocarril empieza la subida a lo alto del cordal. Está hormigonado a tramos, y embarrado el resto. Una pareja de asnillos y un corderín lechal negro pero con una estrella blanca en la frente, llaman nuestra atención.

El verdor rezuma intenso en los dos valles a ambos costados de nuestra senda. Llegamos al pueblo de Lamuño. Parece desierto hasta que llega el panadero “Ricopan” que ha estado jugando con nosotros al ratón y al gato por esas caleyas. Así nos informamos en este bonito pueblo que el bar está cerrado por la reciente defunción de la dueña. Nos paramos en la plaza mayor, que hemos hecho algo de hambre en dos horas de intensa caminata. Salimos del pueblo por la carretera. Pero enseguida, todo está muy bien señalado, hay que desviarse a la derecha para coger una alta senda que discurre entre fincas. Los primeros van quemando toda la energía, a todo gas. Los últimos, más disciplinados, suben al depósito de agua en el piquín de Llorona. La carretera se va convirtiendo en una amplia pista forestal.

En su parte alta está el área recreativa. Hay coches de cazadores. Nuestros adelantados compañeros están detenidos a un kilómetro por un avanzado cazador que nos ruega esperar a que se cobre la pieza que tienen en ojeo. Y también nos pide, lógico, que hagamos el favor de pasar todos juntos. No sin cierta polémica recordamos la ley de caza que están preparando las autoridades y que de funcionar como creemos nos limitaría bastante en nuestras correrías. Mientras esperamos a pié de pista a que llegue el grupo de once que viene kilómetro y medio más atrás, se oyen varios tiros. Parece que la última pieza del cupo ya cayó y que la acaban de rematar. Entonces ya sin problema tenemos paso franco, saludando amables a cuanto cazador de la partida encontramos por el camino, que nos miran algo suspicaces. No queremos polémica, sólo seguir como hasta ahora y con todas las garantías de seguridad posibles.

Seguimos siempre al oeste en esta larga bajada por buena pista, algo embarrada por los todo terrenos. Para compensar nos enredamos en buenas conversaciones como la de qué día se puede comer un jabalín que cazó en su día José Juan. En fin lo típico de estas horas primeras de la tarde. La pista empieza a hacerse larga ya cuando avistamos en la carretera el autocar aparcado junto al núcleo rural de “La Vaca Pinta” en el Alto de Espinadal. Estamos muy cerca de Nava y allí bajamos a comer, sorprendentemente pronto, a una sidrería que hay en la entrada oeste. Nos organizamos en el comedor de arriba y celebramos algún cumple reciente. Todo bien.

La próxima semana tenemos el tercer asalto a esta ruta de peregrinaciones. Desde el Espinadal vimos la continuación de nuestro camino de hoy por una pista que sube a media ladera a la primera chincheta seria de este GR-105. Detrás de aquella montaña están Les Praeres y la Varallonga. Empezando por aquí acabaremos en  Puente Miera.

Ya está todo preparado para la asamblea del día 24. Se tomarán como siempre decisiones importantes para el año. Conviene que asistamos todos. Otra cosa: los que os queréis federar intentad abonar la licencia antes de que acabe el mes para poder hacer todos juntos esta gestión. Os veo el sábado. Ojalá no nos llueva.

FRESINES

miércoles, enero 08, 2014

COMENZAMOS EL AÑO SANTAMENTE: PEREGRINOS HACIA COVADONGA



4 de enero de 2014

Queremos volver al GR 105 que completamos hace 8 años con sensaciones muy positivas puesto que volvemos a repetir. Como notable excepción desayunamos en la zona de San Lázaro en Oviedo porque más adelante no vamos a encontrar nada abierto. La gente empieza a tramitar sus cuotas y su licencia lo que nos demoramos algo más de lo previsto. Por cierto queremos terminar la operación Licencias antes del final de enero

Cuando salimos a San Esteban de las Cruces llueve cada vez más. Se inicia la ruta en la ermita de Covadonga situada en la aldea ovetense del mismo nombre, de la parroquia de San Esteban de las Cruces en el término municipal de Oviedo. En el interior de la ermita existe una imagen de la Santina y la llave está depositada en la casa del otro lado de la carretera. Allí existe al costado de la ermita un gran panel informativo de este 105.

Entre la ermita y la entrada al sendero en el lugar de El Calderu, hay unos 250 metros por carretera. A partir de El Calderu, la ruta sigue un antiguo camino vecinal de 1,5 a 2 metros de ancho que se encuentra hormigonado y asfaltado en tramos que dan acceso a pequeñas aldeas y caserías de la zona. La primera que encontramos es la de Los Llanos. No ha parado de llover ni un momento y además el viento es muy incómodo. La ruta sigue el antiguo camino que los lugareños hacían, conocido como Camino de Las Cruces a La Paranza y La Zorera. Toma rumbo Este por la línea cimera de un pequeño cordal que va desde La Grandota al Cadaval. Para hacer el primero de estos dos modestos picos nos desviamos por su izquierda para bordearlo y subirlo por una ringlera en escalones. Llueve menos.

Pasamos junto a una enorme finca vallada y con videovigilancia. Las vista sobre Oviedo eran muy buenas hasta ahora. Podemos añadir las de Tudela Veguin y todos los sangrantes desmontes que se está cobrando la cementera. Cruzamos el caserío de La Paranza. Entrando a una estrecha y larga caleya que confluye en un área recreativa minúscula que que a nosotros nos vale para compartir unos pocos dulces y las disputadas galletas. Pasado Santo Medero se ve la humilde elevación del Cadaval, y ahí nos dirigimos. Hay partida de caza así que los jabalíes tienen que estar para otro lado. En la cima comienza a verse todo el amplio valle de Siero sin dejar de divisar el ya más lejano Oviedo.

Preferimos bajar por el cotoyal que para Las Xanas siempre tiene aliciente. Hoy somos más senderistas que otra cosa y por lo tanto hay que hacerlo todo en plan sendero, tranquilos, chaval, que no hay ninguna prisa. Ha dejado de llover y siempre es un motivo más para seguir el camino contentos. Llegados al sendero principal llegamos a Molledo de Arriba, pequeña aldea en donde tocó la lotería hace varios años. Bajada larga por la ladera. Vemos la autovía minera y la gran tajadura que supone en medio del valle. La bajada empieza a producir algún estrago en el estado físico de alguna caminante, del que todavía el grupo no es del todo consciente. Una antigua caleya llamada Camino de la Casa Blanca que sale a la nueva carretera vecinal de La Moñeca y descendiendo un poco por ella, más abajo a la derecha se toma un atajo que sale a la carretera norte/sur de El Berrón a La Gargantada, a la altura de Km 8. En este fondo de valle hay que estar atento a las señalizaciones porque esto esta cruzado de pequeños y largos recorridos. Las dos sufrientes que vienen muy retrasadas no son conscientes del atajo (bien señalado con colores) que hemos cogido y siguen en recto por la carretera. Las estamos viendo desde arriba así que hay que ir a buscarlas y avisar al autocar para que nos recoja cuando baje hacia Bendición. Por fin llegan exhaustas  sin ganas de dar ni un paso más, una rodilla traiciona a la otra y agradecen el autobús- taxi, con servicio de recogida puerta a puerta.

Como dejó de llover pensamos que la Santina ya hizo el primer milagro y contentos y felices bajamos hasta Lugones a la sidrería que nos buscó Angel y allí tenemos una comida de lo más feliz, sotechados de la que de nuevo empieza a caer.

El próximo día 11 tendremos la segunda etapa en nuestra particular peregrinación. Empieza en Bendición, en donde terminamos el otro día y sigue hasta el Pico Llorona y el Pico La Ara bajando después hasta el Alto de Espinadal. Una ruta cómoda y fácil de hacer.

Recordaros el asunto de las licencias: los que la vayáis a sacar abonarla, a ser posible este mes, para ver si podemos liquidar este asunto cuanto antes. Todo se está preparando ya para la asamblea del próximo día 24. Pronto seréis convocados. Ah, y por supuesto, feliz y montañero año a todos.

FRESINES