martes, enero 14, 2014

2ª ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES: DE BENDICIÓN AL ALTO DE ESPINADAL EN NAVA



11 de enero de 2014

Seguimos en la 2ª etapa de este santo camino 105 que marcó en su día el Grupo Ribayagüe. Por cierto cuentan una anécdota jugosa. El grupo estudió durante meses el camino, lo desbrozó, lo limpió y lo señaló, pero al llegar al término de Covadonga les estaba esperando la guardería del Parque Nacional para preguntarles con qué permiso estaban roturando caminos en terreno protegido.

Al empezar en el camino de La Gargantada el cielo está nublado, pero va a aguantar sin llover. Lo del otro día fue sencillamente demasiado. Quizá nos merezcamos un día libre de agua. El caso es que salimos de la carretera junto a una casa amarilla y a la vista de una señora que se empeña desde bastante lejos en indicarnos el camino no sabemos a dónde.  Entramos en un estrecho sendero de carros que penetra en un bosquejo de castaños y eucaliptos. La curiosidad del día es un eucalipto que parece injertado en un castaño de gruesa base. Notable ejemplar simbiótico de dos especies casi antagónicas. Al poco hay que pasar un arroyo sin puente.

Sigue una larga alameda con una característica nave ganadera y que en descenso nos va metiendo al pueblo de El Escobal, en el que por cierto hay un cargadero de carbón en uso, parece para servicio de la población local. Hay que tener en cuenta que esta zona tuvo una importancia minera extraordinaria, alrededor del Pumarabule. Hoy el color de sus campos es rabiosamente verde, y a penas se distinguen restos de carbón más que en chamizos sueltos. Cruzamos la carretera que sube al  cercano Carbayín. Desde lo alto del cordal de Nava se distinguen con toda claridad los núcleos mineros de Carbayín Bajo y Alto, Saús, La Rasa… Bajo el puente del ferrocarril empieza la subida a lo alto del cordal. Está hormigonado a tramos, y embarrado el resto. Una pareja de asnillos y un corderín lechal negro pero con una estrella blanca en la frente, llaman nuestra atención.

El verdor rezuma intenso en los dos valles a ambos costados de nuestra senda. Llegamos al pueblo de Lamuño. Parece desierto hasta que llega el panadero “Ricopan” que ha estado jugando con nosotros al ratón y al gato por esas caleyas. Así nos informamos en este bonito pueblo que el bar está cerrado por la reciente defunción de la dueña. Nos paramos en la plaza mayor, que hemos hecho algo de hambre en dos horas de intensa caminata. Salimos del pueblo por la carretera. Pero enseguida, todo está muy bien señalado, hay que desviarse a la derecha para coger una alta senda que discurre entre fincas. Los primeros van quemando toda la energía, a todo gas. Los últimos, más disciplinados, suben al depósito de agua en el piquín de Llorona. La carretera se va convirtiendo en una amplia pista forestal.

En su parte alta está el área recreativa. Hay coches de cazadores. Nuestros adelantados compañeros están detenidos a un kilómetro por un avanzado cazador que nos ruega esperar a que se cobre la pieza que tienen en ojeo. Y también nos pide, lógico, que hagamos el favor de pasar todos juntos. No sin cierta polémica recordamos la ley de caza que están preparando las autoridades y que de funcionar como creemos nos limitaría bastante en nuestras correrías. Mientras esperamos a pié de pista a que llegue el grupo de once que viene kilómetro y medio más atrás, se oyen varios tiros. Parece que la última pieza del cupo ya cayó y que la acaban de rematar. Entonces ya sin problema tenemos paso franco, saludando amables a cuanto cazador de la partida encontramos por el camino, que nos miran algo suspicaces. No queremos polémica, sólo seguir como hasta ahora y con todas las garantías de seguridad posibles.

Seguimos siempre al oeste en esta larga bajada por buena pista, algo embarrada por los todo terrenos. Para compensar nos enredamos en buenas conversaciones como la de qué día se puede comer un jabalín que cazó en su día José Juan. En fin lo típico de estas horas primeras de la tarde. La pista empieza a hacerse larga ya cuando avistamos en la carretera el autocar aparcado junto al núcleo rural de “La Vaca Pinta” en el Alto de Espinadal. Estamos muy cerca de Nava y allí bajamos a comer, sorprendentemente pronto, a una sidrería que hay en la entrada oeste. Nos organizamos en el comedor de arriba y celebramos algún cumple reciente. Todo bien.

La próxima semana tenemos el tercer asalto a esta ruta de peregrinaciones. Desde el Espinadal vimos la continuación de nuestro camino de hoy por una pista que sube a media ladera a la primera chincheta seria de este GR-105. Detrás de aquella montaña están Les Praeres y la Varallonga. Empezando por aquí acabaremos en  Puente Miera.

Ya está todo preparado para la asamblea del día 24. Se tomarán como siempre decisiones importantes para el año. Conviene que asistamos todos. Otra cosa: los que os queréis federar intentad abonar la licencia antes de que acabe el mes para poder hacer todos juntos esta gestión. Os veo el sábado. Ojalá no nos llueva.

FRESINES

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