jueves, mayo 19, 2011

EN EL PICO MURCIA ENTRE JIRONES DE NIEBLA

14 de mayo de 2011

Madrugón para ir a tierras palentinas, que se encuentran lejos. Mucha ilusión por hacer la ascensión a uno de los grandes del Parque Natural de Fuentes Carrionas. Por algo la montaña palentina tiene los tres picos más altos de la Cordillera Cantábrica, Picos de Europa aparte. Hoy queremos ascender a uno de los tres. Orvallo durante el recorrido asturiano. Malas previsiones meteorológicas y viaje larguísimo.

Por fin entramos en el valle de Cardaño. La gente se acuerda de este y aquel recorrido. Nos espera desde hace una hora Mingo, nuestro guía montañero palentino, acompañado de Kio, fiero can que resultó ser un auténtico gourmet. A las once menos veinte siguiendo el río Valcabe por el camino tradicional. Pasamos tres puentes. El río burbujea de cascada en cascada. El Pico Murcia asoma evidente en cuanto doblamos hacia el oeste. Es una inmensa pirámide de buena cuarcita. Está flanqueado por el cuchillar inmenso de Los Cutulillos que forman un semicirco glaciar con grandes manchas de nieve. Un grupo de corzos se refresca en el hielo.

Vamos a atacar por la cara este del pico. Pronto estamos sobre el Collado Muslares. (1 hora y 246 metros de subida). La cima está envuelta en nieblas. El sendero está muy bien jitado y asciende en cómodas lazadas. Cuarenta minutos después hemos subido otros doscientos cincuenta metros. Esta subida tiene que ser un horno en verano. Hoy la brisa es bastante fresca. La roca esta formada por areniscas y pudingas redondeadas. Nunca perdemos la referencia de la larga subida.

Giramos a la derecha para entrar por la fachada suroeste. Ahora se adivina la cima limpia de nubes. El sendero discurre junto a un inmenso nevero. Cima a la una y media (Dos horas cincuenta minutos, no está mal para saltar 950 m.y 6 kilómetros). El Aire sopla fuerte y frío del nordeste. Las nubes circulan a gran velocidad a ambos lados del pico. Curiosamente este permanece limpio. El buzón de cumbres es una artística composición del Grupo Torquilla de Guardo.

La vista debe ser inmensa. Nos la han tapado. No se puede tener todo. Pero hay buen ambiente. En un momento de despeje se ve el embalse de Camporredondo. Asoma la falda del Espigüete. Hace frío. Las nubes de tormenta circulan a gran velocidad. Es momento para irse. Espera, ahora vemos nuestro destino: El valle de Valverde de la Sierra parece al alcance de la mano. (9,8 Km.: de Cardaño a Valverde en línea recta). También se ve entre masas de nubes el embalse de Riaño, cruzado por un inmenso puente. Una pena no haber divisado la inmensa vista que podíamos haber disfrutado. Enumero: Velilla, Torres, Mampodre, Ten, Tiatordos, Beza, Peña Santa de Castilla, Friero, Coriscado, Tresmares, Cuartas, Peña Prieta, Curavacas, Vallejo, Embalse de Aguilar... (a falta de vista, bueno es internet: vista circular en http://www.rutas-fuentescarrionas.tk/, luego pinchar en GESTOR DE RUTAS y allí buscar la ruta 4, ASCENSIÓN AL PICO MURCIA)

Bajamos por el lapiaz. Por el alto de Cutulillos nos despedimos de Mingo que vuelve por Mazobres, valle de hermosísimas cascadas. Quedamos en vernos pronto, en otros rincones perdidos. Subimos hacia el Alto de Martín Vaquero (2.070 m). Llegamos a una cañada de difícil salida. Un grupo sube a la prominencia que tenemos delante para bajar luego por un lateral hacia el sur. La mayoría del grupo entramos en una canal verdosa que parece imposible desde arriba. Pero tiene buen paso para salvar el desnivel. Estamos todavía a 2.102 m. de altitud. Seguimos hasta el Collado Arra ahora con casi toda la falda norte del Espigüete despejada. Desde aquí subiríamos en una hora por el espolón Noroeste.

Ahora la ruta esta muy clara: está marcada por el río Grande y los muchos arroyos que lo alimentan en el embudo de Los Caladillos. Pronto encontramos la pista que baja a Valverde. A las seis entramos en el pueblo. Tal como esperábamos el bar-centro social no abre hasta dentro de quince días. Hoy el grupo hace un nuevo experimento para ver que tal nos sienta: se trata de ver el efecto del agua natural en nuestro estado de ánimo. Como hasta las nueve menos cuarto no puede arrancar el autocar por una cosa llamada tacómetro, nos vemos obligados a hacer intenso turismo por el pueblo. Hay unas 75 casas, con unos cincuenta habitantes permanentes. Nos da tiempo a charlar con algunos. La iglesia está dedicada a San Vicente, es un edificio grande en lo alto de una colina. Como cosa curiosa os contaré varias anécdotas: el principal oficio de este pueblo además de la ganadería, era el de los “neveros”: gente que subía a buscar nieve a una cueva natural bajo el Espigüete, la bajaba de noche en costales e iba a venderla a Palencia y Valladolid. También era oficio corriente el de los carboneros picones. La inauguración del embalse de Riaño supuso un cambio brusco en las formas tradicionales de vida, pues muchos valverdinos emigraron a mejores tierras.

Hablando de emigración otra anécdota curiosa.: El abuelo de Felipe González era natural de este pueblo. Luego emigró a una ganadería a Bilbao donde se casó con la hija del dueño y se trasladó a otra ganadería que el mismo dueño tenía en Sevilla. Se ve que todos los mandamases de un lado del espectro tienen gotas cazurras en sus venas.

Otra historia más. Todos estos pueblo se llaman de la Reina por la influencia de una dama, Doña Constanza Enriquez, que señoreaba esta comarca, y no siendo reina, así se lo parecía a los habitantes de la región.

La última: en 2002 una explosión provocada destruyó la casa de un concejal del PP que afortunadamente vivía en Bilbao. Que cosas.

Tras larga estancia en el pueblo, aprovechando el último sol de la tarde en tertulia en la plaza del Marqués, viendo la mole blanca del Espigüete brillante al último rayo de sol, aguantando el bajón de temperatura (10º en mi cacharro) por fin damos la salida oficial. El cielo se ha convertido hacia el oeste en una sucesión de nubes doradas colocadas por un caprichoso pintor de paisaje. A pesar de todo seguimos “namoraos”.

Próxima ruta, que no te puedes perder: La subida desde Puente Vidosa por la Senda Degüera, antes Senda del Cartero, hacia Biamon. Desde allí vamos a pasar a la Collada Nochendi y vamos a bajar por la Cueva del Toyu y la Canal de Tuba a Viego. Caminos de herradura antiguos que hay que grabar en nuestra memoria antes de que todo se convierta en selva.

FRESINES

jueves, mayo 12, 2011

LA FOZ DE LOS MASERONES Y LA XERRA DEL TRALLÁN: EL G.M “LAS XANAS” EN LO MÁS PROFUNDO DE PILOÑA

7 de mayo de 2011

NOTAS:

9:05 Riofabar (376 m.) Salida por la parte sur del pueblo, pista a la derecha de una casa pintada de azul, situada al final del pueblo. Buen camino que bordea la peña del Castillo de Ciébana. En seguida estamos en el collado Llarandiello. Entramos al bosque. Atravesamos una primera riega profunda., sin dificultad porque ahora lleva poca agua. El terreno que pisamos es la Llera El Agua. Caminamos sin variar el rumbo hacia el sur

10:22. Majada Veneru. (1h 20m. 689 m.). Pasada la misma seguimos el camino de la derecha. (El de la izquierda nos llevaría al Collado de Ciébana). Pasamos junto a una cabaña. El viento hace susurrar suavemente las hojas. Es el bosque “absoluto”, en estado puro, casi abandonado por los humanos. Sólo visitado por algún pastor y algunos locos románticos como nosotros. Las fayas dueñas del lugar se han vestido de un intenso tapín verdoso. Pasamos junto a una portilla. Hay que bajar al regato. Camino embarrado. Un picamaderos ha dejado sus huellas en la rama. Otra cabaña. (La Pontiga, 610 m.) Pasamos un tercer regato. A nuestra izquierda hay un prado alargado. El ruido del agua es ahora intenso. Estamos cerca de la Foz. Seguimos el sendero.

10:50 (1h 45m.) Bajamos a la altura del regueru Ortigal . Estamos en la entrada de la foz de Maserones. Dos grandes ollas de agua. El sendero sigue por la derecha en sentido contrario al río. La foz es un profundo tajo entre dos paredes calizas. Crecen árboles en la misma roca suspendidos en total vertical.

11:15 (2h 10m. 713m.) La pared que está a nuestro frente está completamente horadada. Tiene que ser refugio de animales pequeños. Cruzamos a la otra orilla. Entramos en la riega del Potral a continuación de los Maserones y a nuestra derecha. Ahora estamos bajo la sombra de fresnus y del pláganus.

11.41 (2h 36m.824m.) Salimos del río por nuestra izquierda dejando un derrumbe de tierra blanca a nuestra izquierda. Es un buen indicador de orientación. Esta es una zona desconocida para todos. La subida es fuerte hasta que nos situamos por encima de los últimos robles. Según el libro de Enrique Marcos si cruzas la riega ‘L Foceyal llegas a una planicie (a 790 m.) conocida como la pasada ‘L Xerru. Nosotros atravesamos el monte Los Llacios a más altura. La Xerra Trallán por fin a la vista. Pero falta bajar el profundo barranco de la foz del Pedregal. Seguimos una senda hacia la derecha, siempre hacia el sur. Bajamos por una ladera quemada hace tiempo. No hay una senda clara, pero si senderillos hechos por los animales. Vemos frecuentes restos de corzo y otros herbívoros.

12:12 (3h 07m. 771m.) Llegamos al río Pedregal. Lleva poco caudal. El rumor del agua nos acerca a una pequeña cascada cercana. Cruzamos la riega saliendo junto a un cierre en la misma orilla del río. El lugar se conoce como Los Pedregalinos. Un nuevo camino, paralelo al río en el que vamos pasando ante varias cabañas en muy diversos grados de conservación. El camino se desdibuja en algunos momentos. Las espineras nos recuerdan que estamos en terreno selvático. Siempre avanzando hacia el sur. El valle está encajonado entre la Sierra del Trallán y el Cantu el Monte La Mata. Seguimos el curso del río por la derecha. Ahora vemos varias horcadas en la Xerra de Trallán, situadas hacia el fondo del valle. Según algunas versiones no hay ninguna practicable. No es cierto. Las “Xanas” ya estuvo aquí. Pasamos ahora por las brañas Linar, Miradoriu, Pedregal y Copín. Los Cuitos Negros cierran este prestosu valle. Por el flanco que cae a Sobrescobio discurre el importantísimo Camino Real del Sellón, que esperamos recorrer pronto.

13:13 (4h 8m. 945m.) A la altura de la sexta cabaña, casi tapada por la hiedra, y junto a la que hay una cabaña pequeñita, empezamos a ascender en fuerte subida por la ladera. Hay un sendero muy marcado que pasa a Redes, bajo el pico Entrambosllagos. La pasada ‘L Trallán cada vez más cerca. (No es la que tiene un árbol en medio, ni tampoco la última horcada). Hay que superar un tramo por encima de un roquedo y luego meterse contra la caliza blanca. Al pasar vemos un robusto grupo de arbustos cuyos troncos paralelos sostienen la roca. ¡Qué fuerza tiene la naturaleza! Mirando hacia donde venimos se aprecia impresionante la entrada a Maserones encajonada entre dos enormes peñascos que bajan desde la Peña La Piedra, prolongando la hermosísima sierra de Xiblaniella.

14:24 (5h 19m. 1237m) Hemos cruzado al otro lado por una serpenteante subida. Por el camino encontramos a dos pastores que acaban de subir su ganado desde Bueres. Nos señalan la mejor bajada por el valle del Infierno. Sus comentarios bajo la sombra del roquedo son jugosos: cómo sienten el abandono del campo, que ellos lo ven reflejado en la poca ayuda de la administración, en las cortapisas que les ponen desde medio ambiente para mantener los caminos, en la falta de buenos accesos a las cabañas, en la necesidad de limpiar los montes con la quema controlada de laderas, en la sarna de los corzos y en lo poco que se hace para sanear... Según ellos el “paraíso natural” está dejado a su suerte y sólo vale para las fotos que los turistas hacen desde las buenas carreteras. Callamos y anotamos.

Tras el cierre que impide el paso del ganado una pequeña majada. Estamos en el valle del Infierno. Por fin un poco de descanso. Llevamos en acumulado mucho desnivel. Se divisa el Vízcares, el collado Traslafuente, el Maoño, la Peña Crespa, El Cuetón de los Traviesos, la Frayada y la Ordaliega. En el fondo de la barranca la foz de los Cubilones que se atraviesa por el puente del mismo nombre. Seguimos una senda ahora hacia el Norte, a nuestra izquierda. pegados a la peña (Los Altos de Trallán) en lento descenso. Si siguiéramos hasta el inicio de este serrón desde el lado de Arnicio nos encontraríamos con la Foz del Molín que dicen que es impracticable. En cierto momento hay que empezar a bajar por el hayedo, siguiendo un senderillo que en brusca bajada nos coloca en el camino del bosque.

15:40 (6h 35m. 918m) El suelo está cubierto por una buena alfombra vegetal. Recorriendo un precioso bosque de hayas encontramos un ejemplar enorme al que le ha crecido una rama que le sostiene por la parte inclinada enterrándose en el suelo y volviendo a salir más tarde. Llegamos a una hermosísima braña. Siempre siguiendo al norte. En su extremo una charca. Hermosa vista sobre la sierra de Ques y Piloña. Estamos cerca del collado Cabu.

Encontramos el camino a través del bosque. En sucesivas vueltas y en suave descenso nos encamina al Collado Medio (897 m.) A partir de aquí el sendero desciende de manera muy tendida. Estamos atravesando el monte de Múñigo. El camino se hace largo pues llevamos muchas horas de ruta. Hace tres años, cuando pasamos por aquí el sendero estaba despejado. Hoy las señales evidentes del abandono se hacen notar: árboles atravesados, matorral, espineras... Vislumbramos la pista del río Infierno. Se oye el fragor del agua. Estamos a punto de culminar esta interesantísima ruta.

16: 43 (7h. 38m 456 m.) llegamos al área recreativa de La Pesanca. Con la grata impresión de haber efectuado un recorrido extraordinario: en realidad dos rutas en una sola jornada. Conocíamos aspectos parciales de cada uno de los dos extremos de la pinza. Nos faltaba unirlos por la Foz de Maserones. Hoy lo hemos podido hacer contando con la experiencia del grupo. Hemos podido entrar con acierto en este extraordinario paraje. En nuestro recuerdo las inmensas ollas (“maserones”) que ha excavado el río en la caliza. El paraje es de extraordinaria belleza y respira paz por doquier. El precio que hemos pagado por entrar en uno de los últimos rincones del paraíso es nuestro gran cansancio. El recorrido total fueron 16,3 kilómetros, con un desnivel acumulado de 1.319 metros de subida y 1.084 metros de bajada.

Afortunadamente nos espera el autocar en La Pesanca. En el bar Vízcares de Espinaredo una agradabilísima comida de hermandad en la que nos felicitamos por la aventura vivida, sin duda una de las mejores de la temporada. Con Las Xanas nunca te aburres y la emoción está garantizada. El caso es que siempre acabamos saliendo de estos entresijos tan complicados. ¡Bravo por el Grupo! Encima la lluvia que amagaba, aguantó todo el día. Descargó cuando estábamos ya bajo techo.

El sábado tenemos otra formidable salida. Queremos llegar al Pico Murcia de 2.349 m en el norte palentino, subiendo desde Cardaño de Arriba. Subiremos novecientos veintitantos metros. La bajada la haremos por la vertiente leonesa hacia Valverde de la Sierra, debajo de la gran mole del Espigüete. Según las indicaciones de expertos es una subida apta para cualquiera que tenga cierta condición física. Unas tres horas de subida y otras dos y media de bajada. Como la aproximación es tan larga desde Asturias hemos decidido salir a las cinco y media de la mañana (desde San Andrés). Algunos tienen pensado comer en la cima. Ya estamos impacientes por hacer cumbre.

FRESINES

jueves, mayo 05, 2011

EL PICO L’OBIU ENTRE NIEBLAS

30 de abril de 2011

Cuando se quiere un contacto estrecho con la naturaleza hay que asumir que el tiempo es cambiante, especialmente en Asturias. Después de varios días primaverales nos podemos encontrar un fin de semana de espesas nieblas, como así nos ocurrió el sábado. Es parte del juego que los amantes de los espacios libres y de la montaña asturiana asumimos con normalidad. A mal tiempo buena cara.

Nuestra única preocupación fue en todo momento la seguridad. Saliendo de la ermita de Santa enseguida enfocamos el sendero. Primera chubascada del día. Aproximadamente en hora y media coronábamos lo alto de L’Obiu, siguiendo los visibles jitos. Trescientos treinta metros de ascenso. Hasta aquí todo bien, con visibilidad de unos veinte metros, pero con todo el mundo preocupado por no descolgar a nadie. Fotos de rigor, buzón de cumbres. Primera duda: el pico está marcado como Lobio, pero el GPS sitúa esta cima bastante más al norte.

Descendemos para buscar el Pelao, por el lado izquierdo, salvando un pequeño barranco. Por alguna razón damos un amplio giro sin encontrar la ruta marcada ni orientarnos bien en medio de aquella envoltura gris. Nos agrupamos, buscamos brújulas: tenemos que seguir siempre al Norte. Parece que en el GPS por fin aparece la ruta marcada. En un momento en que se despeja algo el valle se vislumbra a nuestra izquierda la carreterra a Villabre. Pasamos sin detenernos junto al Pelao. Llueve intensamente.

Aparece un perro y tras él, Atilano, el sobrino de José Manuel, que lleva un rato buscándonos. Charlamos un rato con él mientras circula la bota de vino con la que entramos algo en calor. Bajamos a la Veiga’L Tórzanu, dispuestos a renunciar al último pico porque no se ve absolutamente nada. Incluso decidimos cambiar la salida del monte para buscar caminos seguros. Avisamos al autocar para que nos espere en el puente del camino viejo de Banduxu.

Con esta orientación bajamos hacia La Collada (1.105 m) y las praderías de Laguiñón, inmensas y solitarias, marcadas por profundos sumiderus. Nos despedimos de nuestro improvisado guía, lamentándonos por la panorámica que no hemos visto. Ya en la braña Folgueras se coge la larga y ancha pista a Bandujo. Todavía estamos a mil ciento setenta metros de altura que tenemos que ir perdiendo paulatinamente. Abordamos el Canti Pando y con amplias revueltas vamos teniendo una imagen perfecta del conjunto medieval de Bandujo (650 m.), presidido por su torreón circular, que fue castillo, cárcel y ayuntamiento y hoy es vivienda particular, de la que nos habla orgulloso su propietario actual. El torreón está edificado entre los siglos XII a XIV. Todo el conjunto del pueblo maravilla. Todo guarda una medida proporción. No se ven las bruscas transformaciones que afectan a otras muchas aldeas asturianas. Incluso las viviendas nuevas o arregladas tienen el mismo aire. El conjunto respira paz, recortado contra una ladera intensamente verde. La iglesia que no está cerrada tiene trazas románicas. En su atrio hay una leyenda que nos llama la atención:

<<Entra aquí con atención

pues debes considerar

que ninguno deber estar

sin “respecto” y devoción.

21 de octubre de 1926.>>

Comentamos con ironía que en la carretera de acceso al pueblo apenas cabe un coche, mientras que por la pista por la que hemos bajado bajarían sin molestarse por lo menos tres a la par. Buscamos el antiguo camino que acompaña río Valdemoro. En la parte baja del pueblo un gran “digestor” semientrerrado se encarga de las aguas residuales. Pasamos a la margen izquierda por el puente de Covanera. Alguien nos recuerda que existe en Asturias una Asociación de Amigos de los Árboles Antiguos. Seguro que han estado por aquí. Es un bosque todo tapizado por un verdín intenso. Llegamos al segundo puente de Los Pontiquinos que parece talmente una prolongación misma del camino, con su capa vegetal incluida. Arrimados a la peña entramos en una serie de zigzags en la Gualta. El río está formado por una profusa sucesión de cascadas y pozas profundas. Ahora la arboleda está formadas por fresnos y robles. Todo apunta hacia la garganta de Valmoro. Pasada la zona alta entramos en la Pousa en la que se desploma una cascada de diez metros.

Pasamos bajo una gran hendidura en la roca, que en tiempos no tan antiguos, servía a las buenas gentes para dejar las madreñas y los aperos y poder salir a la carretera de Trubia, puesto que esta era su única vía de comunicación. Por algo se cantaba en la comarca:

“En Banduxu canta el “uxu” (búho)

en Traspeina, la rapiega (raposo)

y baxando pa Caranga

la miseria puñetera.”

Cuando al fin salimos a la Senda del Oso nos paramos a fotografiar unas dedaleras (o calzones de cuquiellu) con su intenso color púrpura. Las hojas de esta planta fueron siempre recurso medicinal contra los males del corazón. Hoy su empleo está prohibido por que estas hojas contienen la digitalina que es un poderoso veneno.

A las cuatro de la tarde, terminamos la ruta que nos ha llevado seis horas cumplidas. Vuelve a llover. Es tiempo de retirarse. No hemos perdido a nadie. La bajada por Valdemoro nos ha dejado profundamente impresionados y también contentos, a pesar de la niebla. Nos retiramos al hotel Piedrasjuntas de Proaza a dar cuenta de buenos alimentos y buen caldo. Comentamos las salidas del mes de mayo proponiendo algunos pequeños cambios en la hora de salida cuando vayamos a tierras palentinas.

Y hablando de primera de las excursiones del mes de mayo (que no te puedes perder) tenemos nada más y nada menos que una incursión por la Foz de los Maserones y el ascenso por la recordadísima pasada del Trayan. Esta Foz de Maserones es nueva para casi todos. Tuvimos ocasión de vislumbrarla de lejos desde lo alto de La Ciébana en Riofabar y la verdad es que la pinta que tiene la estrechura es magnífica. Sólo pedimos que esta vez nos acompañe un poco el tiempo. El resto lo ofrece generoso el Concejo de Piloña. El esfuerzo lo pondremos nosotros.

FRESINES

jueves, abril 28, 2011

LA CRUZ DE VALDORE Y LA HUÉRFANA: LOS GUARDIANES DEL PIERZU

23 de abril de 2011

Una nueva aventura, en este incesante recorrido por Asturias del G.M. Las Xanas. En esta ocasión por tierras ponguetas. Día pesado de incierto pronóstico meteorológico. Hay ganas de caminar. En el autocar la duda sobre si seguirá existiendo el puente en la Sota Tabaos o habrá que vadear el río como se pueda. Varios ojeadores estudian el río hasta que asoma el rústico puentecillo junto a un “ensanchamiento” de la carretera, a tres kilómetros de Sellaño. Paréceme que salvamos el día.

El recorrido hasta Llomena (1.000 m.) se nos hizo largo. La ancha pista facilita una buena marcha hasta la majada Excueño y luego hasta el llagu Aranga ciento sesenta y nueve metros más arriba. Unas nubes espesas, oscuras y muy densas igualan todas las cimas creando una falsa impresión de uniformidad. El Tiatordos parcialmente envuelto, aspecto fantasmagórico, con el Recuenco recogiendo en su tazón este nublo mañanero. Mágica visión irreal de un mundo de cumbres afiladas y barrancos portentosos. Y muy al fondo una estrecha ventana soleada ilumina el macizo de Mampodre, lo único que se distingue con nitidez.

Trescientos metros más de subida. Algunos van subiendo por el lateral, otros por lo alto de la cuerda de la sierra Aranga. Allí encontramos un paso difícil: una destrepada por una roca extraplomada y cortada sobre el abismo. Paso con ayuda, día de mucha solidaridad en el grupo como se verá. Primer objetivo: Cruz de Valdoré a 1.349 m. Viento fresco del oeste. Estamos en medio de un círculo de montañas que empieza en el Pierzu y termina en la Huérfana, esta pirámide solitaria que tiene una vertical caída al Norte. Enfrente la Foz de la Escalada, tallada por el río, más al norte la Mota Cetín inconfundible, sobre la collada Moandi. Bajamos a terrenos más abrigados en la Collada Sorbeyu (1.173 m.) Encajado entre el murallón norte del Pierzu y la cortada de la Huérfana el Sedo Espines forma una foz perfecta. Postal que refleja lo bravo de estas montañas. Creo que hay paso por este desfiladero.

La Huérfana está totalmente tapada. Se impone tomar una decisión: Mejor seguir ladera abajo y ascender luego al Porru el Toyu que no suele ponerse en el calendario de los grupos. Largo descenso a media altura por el valle. El Porru (1.074 m.) tiene una silueta puntiaguda, muy aérea, con una gran caída al norte. Muy por debajo Carangas, más al norte el Pondio y el Macicón que subimos hace dos años. Sellaño parece estar al alcance de la mano. ¡Qué engañosa es la vista en el monte! Cinco compañeros en la cima de La Huérfana, ahora totalmente despejada. Un poco más al Noroeste la Peña Siña que hemos intentado dos veces, la última a principios de mes.

Manolo comenta con evidente satisfacción:

“-¿Cómo no vamos a repetir cimas si también por aquí lo tenemos todo subido?”.

Es verdad, ¡ho!, pero siempre queda algo; por ejemplo El difícil Sedo del Gato por la norte del Pierzu o la bajada por la Senda de Piedra Pozal por la sureste, que dicen está cortada por un argayo desde las últimas nevadas.

Descendemos bordeando el Porru la Cezulia y usando como hito la antena que hay en el Pico el Fito, nos metemos en el último y largo berenjenal del día. Despreciando la pista a Carangas, olvidándonos de la pista del Collado Piedrafita que nos dejaría en Sellaño, bajamos a buscar el camino antiguo que nos dejará en Sota Tabaos. Con la pujante vegetación de primavera que nos deja entrar por la horcada, nos introducimos por una angosta falda encajada entre la Xerra Salgareu y el Pico Ancuevas. Primero encontramos un robledal, luego ¡caminos cerrados con alambre! Unos cuantos. Menos mal que nos arreglamos para ayudarnos en vestos pasos complicados.

Saltamos hacia una cabaña abandonada. Todo tiene el dulzón olor del abandono. La lógica nos dice que donde hubo cabaña tiene que encontrarse un camino. No lo vemos y seguimos peleando con espinos por ignotos senderos. Saltamos a un prado para acortar camino por terreno despejado arrimándonos más a la peña. El hayedo es sensacional. Árboles añosos, esculturas vivas, mil formas caprichosas. El antiguo camino asoma a tramos. Debió ser importante. El descenso es muy largo. El suelo alfombrado por un colorido tapín vegetal. Se islumbra la carretera. Hemos tirado mil ochenta metros desde la Cruz de Valdore.

El puente “artesanal” sigue milagrosamente intacto. Se cruza bien. Su final tiene sorpresa: no existe el último tramo, se lo llevó el río. Una vez cruzado el Ponga hay que saltar de una roca a otra para descender con garantías. De nuevo con ayuda pasamos todos. Es un placer volver a la vieja civilización después del fatigoso descenso por el bosque de Ancueva. Son las cinco y media de la tarde. Casi siete horas de ruta, rodillas machacadas, fijas en la retina las imágenes del bosque y... agujero en el estómago. A Puente Dobra que hay donde aparcar. La lluvia aguantó durante todo el día y espera a que pongamos el pié en Oviedo para descargar, furiosa.

Una nota conveniente: Cuando una persona se separa del grupo para hacer otro pico o alguna alternativa, conviene avisar a alguien para que en todo momento sepamos donde está la gente y podamos reagruparnos. Es algo elemental pero que a veces se nos olvida.

Para terminar el mes tenemos una ruta fácil por los Puertos de Maravio para subir al pico L’Obiu, al Pico Pelau y a La Mostachal. Está calificada como fácil en el calendario. Nos vendrá bien un poco de “descanso”.

FRESINES