4 de julio de 2015
Estrenamos un cartel para el
autocar con nuestro emblema montañero de un pico que debería ser el Castiellu.
Cortesía de Fani. Con cello no se puede sujetar, querida. Agradecidos y celebrando los 30 años del grupo.
Un lujazo de ruta con objetivo
muy conocido pero por caminos inéditos. Seguimos las indicaciones de nuestro
amigo Toño Huerta, experto en las Ubiñas. El verdor de los caminos, la silueta
apabullante del Siegalavá y cielo
totalmente despejado presagian un gran día de montaña. Como así resulta, en
definitiva.
Nueve y media de la mañana.
Estamos en camino. Hace calor, bastante. Tuiza está preparándose para el
kilómetro vertical. Salimos del pueblo por el camino que baja junto a la
ermita, para subir hacia el circo del Meicín por el camino viejo. Empedrado y
en sombra. Magnífico.
Sudamos lo nuestro. Al llegar a
la Portillera nos desviamos a la izquierda en dirección SO para subir hacia la
Braña Lluenga. Paraíso del silencio y la tranquilidad absoluta. Es todo un
descubrimiento este valle de Las Mollás. El paredón de Las Peñas Las Rubias nos
cierra por la izquierda. La subida es dura, aunque empieza a correr una
refrescante brisa. Bien. Todo a nuestro favor. El track perfecto, gracias
Javier. Llegamos a la zona de las grandes piedras desprendidas del Alto de
Cerreos. Siempre vimos estos bloques desde arriba de la peña. Siempre quisimos
cruzarlos. Hoy se nos logra por fin. Superamos los puertos de Cerreos.
Nos encontramos con los de la
alternativa que vienen del Alto del Palo, por la Vega de Candioches. Ramoneamos
un rato por el conservado nido de
ametralladoras de Cerreo. Buena vista de
los Puertos de Rioturbio. Subimos por la canal Sur. Sin complicaciones,
apoyando algo la mano, con seguridad en los pasos. Estamos arriba. Todas las
siluetas conocidas de este maravilloso parque de las Ubiñas. La Grande, petada
de gente. Y más que están subiendo. Al sur brilla en espejo el pantano de
Barrios de Luna. Corre el aire fuerte y fresco. Las trincheras con troneras de
la guerra aquí delante. Bajamos por el mismo lado para bajar a la Senda del
Pan. El accidente imprevisto está ahí. Voy el último; pasa un montón de gente
por un estrechamiento entre dos piedras verticales pisando la gran plataforma
que sirve de inclinada base. Cuando me toca el turno la plataforma entera
empieza a deslizar y se encaja contra una roca plana que hace de contrafuerte.
Pudo ser terrible, no ha pasado nada. Justo en ese momento íbamos hablando de
la necesidad de usar casco en las Ubiñas y en Picos.
La Senda del Pan transcurre una
sucesión de vallinas y contravalles, sumideros,
y verdor. Vamos paralelos al Estrecho, aunque más altos. Nos asomamos a
un altozano que domina la zona de Las Virlongas. Hay una oquedad en la ladera.
Lo descubrimos por casualidad. Es una tronera de la guerra con dos
observatorios al valle manejando una enorme cantidad de terreno. Se entra por
una cueva escavada en la roca. Desde la tronera más grande queda reflejada en
nuestra cámara toda la Ubiña Pequeña. Una gozada.
Perdemos algo de altura para
buscar en diagonal los Puertos de Axeite. Tras un rodeo final estamos encima de
ellos. La gran vaguada de la Vega Candioches a nuestra espalda.
Bajamos por la amplia ladera
siempre en diagonal al NE para coger la dirección del Mayau Vieyu. La senda
está muy bien marcada en la verdosa ladera. El camino empieza a discurrir entre
acebos. Paramos encima de las Cabañas del Mayau Vieyu. Parecía más lógico el
camino que desciende por debajo de ellas. Pero seguimos por el de arriba que
está muy marcado. Al llegar a un colladín el camino se pierde y empieza el
bosque espeso. Así que de retroceder nada de nada. Abajo al bosque, ni una
salida sin su xanada. El bosque está muy bien, sólo que no se ve nada más que
el suelo, inclinadísimo, resbaladizo por la abundante hoja caída. Mal que bien,
encontramos un senderillo de animales, va transcurriendo en diagonal y nos
acaba sacando a otro collado con una cabaña con la carretera cercana como
referencia.
Dejando la cabaña a un lado nos
internamos en un senderín por el bosque, claro aunque tomado de la vegetación.
Poco a poco se va abriendo.Y se convierte en una deliciosa senda, con el piso a
tramos pantanoso, a tramos empedrado, pero camino usado y que baja por todo el
bosque, a la sombra en una preciosa travesía.
A las 15,40 estamos entrando en
Tuiza por el Sur, junto a la ermita. Subimos a comer a la terraza del bar del
Centro de Interpretación. Se está muy bien aquí, cuando levantas la mirada el
mogote inmenso del Siegalavá nos sigue vigilando. A los postres (tarta
santiaguina y almendrados de Fani y Hugo) empieza la “preba” de las camisetas.
Esta Fani nos ha metido en esta operación. Así que los paisanos a lucir
pectorales mientras que ellas más discretas se van a lo oscuro. Ahora vamos a
ir uniformados. De rojo pasión, parece. Veremos lo que la pasión da de sí,
querida Fani.
Mañana domingo sale un reportaje
del grupo en El Comercio, página 9. Lo pondremos en el blog del grupo y en
Facebook.
La próxima ruta es una larga
travesía que empezaremos en los Invernales de Cuspasante, bajando del puerto
Ventana a Torrebarrio. Luego por la Cruz de los Arregueros subiremos hasta el
Llano Guarda Frais (1705 m.) y desde allí emprender la dura subida a la Musca
Colines (2146 m.). De ahí al Colines (2.211 m.) dominador de La Babia.
Bajaremos por el Canalón Bajero al Collado Las Merinas (1.800 m.) Y ya por
debajo de La Cigacha llegar a Los Puertos de Agüeria y seguir paralelos al Río
La Foi Grande, subiendo hasta Manín, para bajar de allí a Lindes (930 m.).
Excursión larga pero muy
interesante.
INFORMACIÓN DE SEGURIDAD:
1.- Las emisoras se usaron muy bien.
2.- Por extraño que parezca fuimos
todos juntos toda la ruta.
3.-
La ruta se siguió por el track. Llevábamos también mapas y brújula.
4.- El
incidente con la piedra nos recuerda que en este parque hay que extremar las
medidas de seguridad. El casco nunca está de más. Hay que probar siempre los
agarres en cada trepada.
FRESINES
No hay comentarios:
Publicar un comentario