11 de julio de 2015
Treinta años de experiencia, se
tienen que notar. La suma de esta veteranía, más el empuje montañero unido al
buen ambiente del grupo son las armas que nos aúpan monte arriba en este
maravilloso soleado sábado leones. Empezamos en el Vidral donde la carretera
deja sitio a la pista que sube a Cuspasante. Diez de la mañana. Carrete,
nuestro recuperado y vocinglero Carrete, nos indica un truco que nos ahorra una
buena vuelta hasta el arroyo del Arca. Atravesando prados hay un sendero junto al riachuelo y por el
seguimos al norte sin haber hecho las sube-baja típicas de estos pagos. Luego
la senda, bordeada de piornos, empieza a empinar hacia la Vega El Robezu.
A ella llegamos. Recuerdo
emocionado a Jorge, que tenía aquí su lugar especial. El “loco de la vega El
Robezu”, su consigna en foropicos. Larguísimo valle cerrado al norte por La Cigacha.
Subida de las de “dale un poco más y ahí te va quedando menos”. Dioni exclama a
mi lado: “Jolines con el Colines”. Duro de verdad.
Por fin remontamos la collada
atacando los más la peña de frente, como campeones. Llego sobre la una de la
tarde. Están casi todos. Por la emisora Ángel me dice que las dos que vienen
más despacio siguen subiendo poco a poco. Media hora después llegan. Toda la
excursión arriba. ¡Fantástico! Los paredones del Prau cierran el horizonte, tan
duro, tan reseco, todo pedregal en el suelo. Cumplimos con los ritos, las fotos
merecen la pena. Despedimos a Paco Ballesteros que se vuelve a su querida
Babia.
Bajamos por los Joyos del Colines
a media ladera para ir embocando la abertura del Canalón Bajero. Pegados casi a
la pared, al principio senda de pura piedra. Luego se suaviza. Todo el farallón
derecho son las inmensas caídas de Peña Redonda, coronada de afiladas agujas.
Toda una sensación estar aquí, hay que vivirlo.
Antes de empezar el Canalón
propiamente dicho, cuando ya se ve la laguna de La Llera, pequeña alarma. Falta
Hugo. Baja por libre por un canalizo más a la izquierda. Tardamos poco en
saberlo pero nos queda el minuto de desconcierto. Ay, Manuel, la herencia de
tus bravas costumbres. Ahora sí, ya
estamos todos y emprendemos la buenísima, verde, tranquila, jitada bajada.
Espiral continua de mil revueltas. Hay que mirar hacia atrás para apreciar de
verdad lo que estamos haciendo.
Por fin abajo un pequeño alto
para coger aliento. El Calor aprieta. Las alturas que abandonamos están ya
tomadas por las nubes. Igual que la paredota de Peña Rueda. Bajamos a La
Cardosina, evitando las zonas pantanosas. El sendero continua por praderías,
entre acebos y piornales, con rebaños completos que pastan en la paz de este
paraíso de Los Puertos de Agüeria. Seguimos por la Campa Larga, bordeando las
praderas repletas de ganado. Cruzar y descruzar el río La Foz Grande, una
docena de veces. En una de estas Chema me enseña la fuente que surte a la
majada Los Cuadros. Una preciosidad.
Encontramos un rebaño de
caballos, con algún bayo y otros blancos manchados. Parece una película de
indios. ¿Habrá otro paraíso mejor que este dentro del paraíso asturiano?
Saliendo a la Foz Grande por el Vallo Arriba, la Peña Arpín, el gendarme de la
derecha. Seguimos el buenísimo sendero que se mete dentro del bosque el
Gorbizal. Existe un rústico puente para las previsibles crecidas del río.
Seguimos por la izquierda, entrando más y más en el hayedo que empieza a
imponer su ley biológica. En Prado Sastre está esperando todo el grupo. Maravillosa
dirección, Ángel. Ya con arrestos a por el último tramo, las revueltas hoy
muy poco embarradas de aproximación a Lindes. Un guindal por el camino alivia
la sed.
En Lindes el bar del pueblo está
en reforma. Aún así las claras están bien frías. Cuando terminen las obras será
un lugar fantástico para comer aquí arriba. Bajamos hacia Bárzana. Paramos en
el bar-Tienda paco, donde están Peña y Rosi. Veintidós kilómetros encima, y
buen humor, son los ingredientes para
una buena comida de hermandad. ¿Y nada más? Sí, de todo, embutidos,
ensaladillas, carnes, tortillas, leche frita, un estupendo bizcocho… Dieciocho apuntados para la próxima. Y es que
el grupo funciona muy bien, seguimos haciendo rutas distintas, muy exigentes,
pero que rozan el pleno, 9,6 en la valoración de la gente.
Y hablando de la próxima volvemos
por tercera vez seguida al Parque de Las Ubiñas, esta vez al clásico Fariñentu
que hoy vimos de lejos. La circular empieza en Tuiza para subir por El boquerón
a los Puertos de Agüeria y de allí al Fariñentu. La bajada por el Prau del Albo
hasta la Forqueta del Portillín para bajar a Meicín y de allí finalmente caer
en Tuiza. Otra que no nos podemos perder.
INFORMACIÓN DE SEGURIDAD:
1-
Hugo que empezó el Canalón por libre estuvo un pequeño
rato separado del grupo. ¿podrían evitarse estas situaciones?
2-
No hubo alternativa porque esta gente brava, subió toda
hasta arriba
3-
El grupo estuvo todo el tiempo unido, haciendo las
paradas convenientes. Cuando hay voluntad de hacerlo se superan muchos
problemas.
FRESINES
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