12 de julio de 2014
Tocaba una buena jornada
solariega y por fin se cumplieron las ganas de buen tiempo. Madrugamos porque
Valdeón está lejos. Paramos en Casa Linares. Volvemos a la carretera. El tramo
final se hace eterno. Finalmente en Panderruedas para empezar a caminar por la
pista que está en frente del área recreativa. La travesía por el bosque es muy
agradable y hace un fresco mañanero que invita a una marcha rápida.
Salimos del bosque empezando a
ascender por la dura cuesta que lleva al Cordal del Cebollero y al Gildar. La
subida no tiene más complicaciones. El sendero va subiendo lenta y
continuamente hasta el Alto el Pico y luego por el cantil bordeando la cresta
continua hasta el Collado la Vieja.
Los compañeros ya se han lanzado
a conquistar el cercanísimo Cebollero. La subida a este coloso está casi al
alcance de la mano aunque hay que superar el fuerte desnivel. Pero en cosa de
unos veinte minutos estás arriba. La sensación que se tiene aquí arriba es inmejorable.
Aunque Asturias está tapada en niebla se ven bien Ten y Pileñes y toda la
panorámica del Cornión y los montes del central. Resalta la blancura de la
caliza bajo los rayos de un sol amable que no molesta. La brisa nos asiste todo
el camino desde que salimos del bosque y es una delicia estar aquí arriba.
Para pasar del Cebollero a las
dos cumbres del Gildar seguimos la crestería muy abrupta que sigue al noreste.
Es un continuo trepe y destrepe de lo más entretenido. Finalmente en el último
desplome de la montaña hay un canalizo o chiumenea por el que se baja de una manera bastante
cómoda al Collado Cebollero. Buenas fotos de los Joyos del Gidar , una de las
fuentes del Cares.
De ahí subimos a la primera
cumbre del Gildar y luego a la segunda donde está el vértice geodésico y en
donde nos espera todo el mundo. Toda la excursión aquí arriba, algo notable
para destacar. Nos admiran mucho estás primeras cumbres casi cercanas del
Occidental, especialmente la Torre de Pambuches y su canal, la Torre de Ita y
la Ciega, La Bermeja… Una maravilla de calizas que se alzan orgullosas desde el
valle formando una formidable pared.
Bajamos la larga ladera por los
senderos de ganado, atravesando varias incómodas pedreras. Y poco a poco girando hacia el circo del Gildar
vamos cayendo despacio al fondo del valle del río Cuadro que todavía es un
arroyo incipiente. La pista arranca desde aquí mismo.
Bajando continuamente por ella y
entre soles y sombras del buen hayedo que nos acompaña amablemente vamos
recorriendo kilómetros con buena voluntad y mejor disposición para, dejando las
invernales de Porciles a nuestra izquierda, encarar el PR-11 que nos dejará
finalmente en la entrada de Posada de Valdeón. Hemos alargado un poquito la
expedición pero merecía la pena. Una hermosa pista, que favorece las buenas
conversaciones y la marcha rápida. A pesar de todo son casi las cinco cuando
llegamos a Posada de Valdeón. Siete horas muy intensas que retendremos en
nuestra memoria como uno de los días más agradables de montaña que recordar
puedas.
En Posada no tenemos dificultad
para encontrar mesón pues la temporada está floja. Lo mejor de todo la
fresquísima agua de la fuente con la que nos refrescamos y casi bañamos. Las
fotos del Macizo Occidental sencillamente memorables.
El próximo día 19 y cumpliendo
nuestro calendario de verano tenemos que afrontar Las Tres Marías, estos tres
picachos de la zona de Arbás que son tan visibles y llaman tan poderosamente la
atención. Puede ser un día más que bueno.
FRESINES
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