jueves, julio 24, 2014

SENSACIONAL ASCENSIÓN AL GILDAR



12 de julio de 2014

Tocaba una buena jornada solariega y por fin se cumplieron las ganas de buen tiempo. Madrugamos porque Valdeón está lejos. Paramos en Casa Linares. Volvemos a la carretera. El tramo final se hace eterno. Finalmente en Panderruedas para empezar a caminar por la pista que está en frente del área recreativa. La travesía por el bosque es muy agradable y hace un fresco mañanero que invita a una marcha rápida.

Salimos del bosque empezando a ascender por la dura cuesta que lleva al Cordal del Cebollero y al Gildar. La subida no tiene más complicaciones. El sendero va subiendo lenta y continuamente hasta el Alto el Pico y luego por el cantil bordeando la cresta continua hasta el Collado la Vieja.

Los compañeros ya se han lanzado a conquistar el cercanísimo Cebollero. La subida a este coloso está casi al alcance de la mano aunque hay que superar el fuerte desnivel. Pero en cosa de unos veinte minutos estás arriba. La sensación que se tiene aquí arriba es inmejorable. Aunque Asturias está tapada en niebla se ven bien Ten y Pileñes y toda la panorámica del Cornión y los montes del central. Resalta la blancura de la caliza bajo los rayos de un sol amable que no molesta. La brisa nos asiste todo el camino desde que salimos del bosque y es una delicia estar aquí arriba.

Para pasar del Cebollero a las dos cumbres del Gildar seguimos la crestería muy abrupta que sigue al noreste. Es un continuo trepe y destrepe de lo más entretenido. Finalmente en el último desplome de la montaña hay un canalizo o chiumenea  por el que se baja de una manera bastante cómoda al Collado Cebollero. Buenas fotos de los Joyos del Gidar , una de las fuentes del Cares.

De ahí subimos a la primera cumbre del Gildar y luego a la segunda donde está el vértice geodésico y en donde nos espera todo el mundo. Toda la excursión aquí arriba, algo notable para destacar. Nos admiran mucho estás primeras cumbres casi cercanas del Occidental, especialmente la Torre de Pambuches y su canal, la Torre de Ita y la Ciega, La Bermeja… Una maravilla de calizas que se alzan orgullosas desde el valle formando una formidable pared.

Bajamos la larga ladera por los senderos de ganado, atravesando varias incómodas pedreras. Y poco  a poco girando hacia el circo del Gildar vamos cayendo despacio al fondo del valle del río Cuadro que todavía es un arroyo incipiente. La pista arranca desde aquí mismo.

Bajando continuamente por ella y entre soles y sombras del buen hayedo que nos acompaña amablemente vamos recorriendo kilómetros con buena voluntad y mejor disposición para, dejando las invernales de Porciles a nuestra izquierda, encarar el PR-11 que nos dejará finalmente en la entrada de Posada de Valdeón. Hemos alargado un poquito la expedición pero merecía la pena. Una hermosa pista, que favorece las buenas conversaciones y la marcha rápida. A pesar de todo son casi las cinco cuando llegamos a Posada de Valdeón. Siete horas muy intensas que retendremos en nuestra memoria como uno de los días más agradables de montaña que recordar puedas.

En Posada no tenemos dificultad para encontrar mesón pues la temporada está floja. Lo mejor de todo la fresquísima agua de la fuente con la que nos refrescamos y casi bañamos. Las fotos del Macizo Occidental sencillamente memorables.

El próximo día 19 y cumpliendo nuestro calendario de verano tenemos que afrontar Las Tres Marías, estos tres picachos de la zona de Arbás que son tan visibles y llaman tan poderosamente la atención. Puede ser un día más que bueno.

FRESINES

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