viernes, febrero 14, 2014

6ª ETAPA DE LA RUTA DE LAS PEREGRINACIONES: EMPEZAMOS EN LA VEGA Y LLEGAMOS A CANGAS DE ONÍS.



8 de febrero de 2014

En esta jornada no repetimos el éxito de gente de las primeras, aunque tampoco estuvo mal. Llegada a La Vega, solitario paraje, empozado entre colinas suaves. La Mota Centín es el monte más relevante con diferencia, por su cercanía y silueta. Nada más empezar hay que subir, y subir por la ardua pista hormigonada hasta superar la aldea de Villarcazo todavía en tierras piloñesas y un poco más arriba la siguiente aldea de Fresnediello en la que unas casas están en Piloña y las de enfrente en Onís. Llueve ligeramente. Esperamos a cubierto. Deja de orballar. Buena noticia, se mantendrá así el resto del camino.

En el alto abandonamos la pista y carretera que hemos venido siguiendo para afrontar la cuesta de la sierra de Bodes, que subiendo de loma en loma, va dándonos buena altura y mejor perspectiva. El sendero es bueno y aunque cuesto, pasa junto al pico Masalto con gran dominancia sobre Sevares y todo el valle del Piloña. La Sierra de Bodes marca dos vertientes de agua, por la derecha nuestro conocido río Tendi y por la izquierda el Beleño. La bajada es larga, pues hay que perder mucha altura hasta la vega.

La ladera está limpia de vegetación donde quemó la ladera en reciente incendio. Donde no, la vegetación no es muy alta pero incordia. Salimos por la ladera para caer sobre un eucaliptal que nos sirve de referencia. Cuando llegamos bajo los árboles hay que volver a subir un poco para encontrar, al otro lado de la cerca de alambre un buen camino que acaba en una pradería. Van dos horas de viaje. La vida es un peregrinar, siempre estamos en camino y para Las Xanas esta es nuestra condición.

Pasada la casería el camino-pista sigue por la margen derecha del río Piloña, ancho, majestuoso, torrencial con las lluvias de enero. Por la pista llegamos a Llames. Nos estamos acostumbrando a estas rutas con bar incluido. Es un rincón muy acogedor con una enorme mesa que no se parece mucho en su tecnología a las de Ikea, esta es algo más sólida.

Reemprendemos la marcha. En un continuo sube y baja hasta una hermosa ermita en la confluencia de caminos. Allí esperamos un poco a los rezagados. Continuamos por la pista de tierra que va girando con el río. Llegamos a la altura del Monasterio de Villanueva, magnífico y bien restaurado edificio, convertido en hospedería de lujo. No queremos bajar a la carretera así que continuamos por la senda a la Vega Los Caseros y al polígono industrial  de Prestín, no muy boyante de instalaciones productivas.

Salimos, algunos a la carretera y los demás por el camino de la Reina que venimos siguiendo desde hace varios kilómetros y que acaba en el puente sobre el Sella, donde nos hacemos una foto de recuerdo. De aquí arrancará nuestra próxima ruta. A ver si la Santina completa el milagro y este próximo sábado nos libra de la lluvia que amenaza una vez más. Llegaremos a Covadonga, a la Santa Cueva, completando así los 105 kilómetros que nos hemos marcado en estos dos meses de peregrinaje por el territorio astur.

FRESINES

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