miércoles, febrero 24, 2010

MIRADOR DEL CORNION

Los Porros de Vizcalluenga son un grupo de medianas cumbres (900 m) que cierran el discurrir del Dobra por el norte, poco antes de rendir viaje en la unión al Sella y que ofrecen unas estupendas vistas de todo el Cornión y parte de la Cordillera.

Para realizar esta ruta elegimos como inicio el bonito pueblo de La Riera, en la carretera entre Cangas de Onís a Covadonga. Pasando al lado de la iglesia cogemos un buen camino, este día bien embarrado, que poco a poco va ascendiendo a la orilla del arroyo de Fuente Mujosa, en el que encontramos un bonito molino al poco de salir de La Riera.

El camino entre avellanos, nos acerca a La Caleya y más tarde a las paredes de la morra que vemos delante de nosotros. Se trata de La Porra, un peñasco que se interpone en nuestro camino y que bordeamos por su ladera este en la que encontramos un abrigo adosado a la pétrea pared. El sendero asciende por el otro lado de La Porra, ocupado por el fluir del agua que corre raudo en busca del arroyo que dejamos abajo. Pronto nos situamos en Portiella, una collada que nos da vista al valle que ocupa Cangas de Onís, que no vemos, pero si situamos al poder observar la Sierra que culmina en el Pico Arbolín.

Caminando paralelos al muro de cierre de los prados circundantes, alcanzamos una ancha pista de tierra cerca de unas buenas cabañas. La pista asciende con algunas revueltas y dando vista a Següenco, al que dejamos a la derecha. La pista continúa hasta una bifurcación en la que seguimos por la que sale a la izquierda y que nos lleva a las majadas de Payares, un lugar de pastos y cabañas diseminadas.

La pista sigue en constante y suave ascenso, hasta alcanzar un collado en el que se nos abre el campo de visión y podemos contemplar la majestuosa figura del Pierzu, cubierto de blanca nieve. A su lado el Tiatordos también blanco, así como el resto de cumbres que finalizan en La Llambria. Por el lado contrario el Carria cierra el encuadre. El día comienza a despejarse y el cielo azul hace de magnífico marco para resaltar la belleza del paisaje.

Aquí sale la pista que desciende a Los Payares y por la que se desciende más “cómodamente” a la Hoya de San Vicente. Nosotros proseguimos a la izquierda con rumbo a Pozabal, al que llegamos enseguida y reconocemos por el cartel que hay colocado en un árbol. Poco más adelante veremos una nueva bifurcación, esta por la derecha, que es por donde descenderemos más tarde a la Hoya. De momento seguimos de frente para alcanzar las cabañas de Niajuentes y frente a nosotros, uno de los Porros que componen este grupo de abigarradas montañas.

Abandonamos la pista que por la izquierda continúa camino de Vizcalluenga dejando antes el sendero que se dirige por la izquierda a Soperi y más tarde a Peñalba para terminar en Covadonga. Es el último tramo del GR-105 de Oviedo a Covadonga cuyas marcas blancas y rojas venimos siguiendo desde hace un buen rato. Nosotros seguimos de frente hacia la montaña. Pronto encontramos un sendero que asciende con algunas revueltas al collado de la izquierda de la primera cumbre. Una hermosa faya nos marca la dirección. Debemos pasar a su lado.

Ya para entonces, el sendero casi se pierde debido a la nieve. De todos modos siguiendo los mejores pasos vamos ganando altura hasta situarnos en el collado y siempre dejando a la derecha la primera cumbre de los porros, la rodeamos para buscar el paso a la que descubrimos detrás. Es el Porru Golosu, el de mayor altura de todos y el más cercano a la cicatriz que forma el Dobra.

Pronto aparece el Cornión en toda su extensión. Una gran masa de blanca nieve lo cubre. A su derecha el Cantu Cabroneru, Beza y el Valdepino, también blancos por la nieve. No podemos por menos de pararnos un buen rato a contemplar tan magnífico espectáculo de cumbres. Las cámaras fotográficas echan humo.

Tras el reportaje, continuamos camino y en poco tiempo alcanzamos la cumbre del Porru Golosu, un conjunto de afiladas piedras que forman mala plataforma para un grupo, con lo que no nos queda más remedio que distribuirnos como podemos. Las vistas son magníficas. Por el este el Cornión con la Torre de Santa María presidiendo, pues desde este mirador parece más alta que la Peña Santa. A su izquierda podemos contemplar Cabrones y el Torrecerredo y más a la izquierda el Urriellu y los Cuetos del Trave. Volviendo a la Torre de Santa María, por la derecha aparece la Peña Santa y más a la derecha aún, el Cantu Cabroneru, Beza, Valdepino y la Conia. Y entre ellos y nosotros, la negra cicatriz de la foz del Dobra. Siguiendo a la derecha, El Carria casi tapado por las cumbres de la Sierra de Amieva y Peña Ten, inconfundible por su grandeza. Luego el Pierzu, Tiatordos y la larga hilera de cumbres de la Llambria. Por el Oeste el Sueve y el mar y siguiendo el giro, la Sierra de Escapa y el Cuera para cerrar el círculo.

Tras un buen rato en la cumbre, haciendo vida contemplativa y después de hacer un sinfín de fotos, emprendemos el descenso siguiendo al huella que dejamos en la subida, hasta Niajuente y de aquí, al camino que habíamos visto anteriormente por el que comenzamos el descenso hacia la Hoya de San Vicente. Al principio se trata de una buena pista que desciende en revueltas, pero la dicha dura poco y la pista se convierte primero en sendero y poco más tarde en reguero. Si, reguero, pues por él hicimos un buen tramo del camino.

Los cierres de alambre de espino de las fincas adyacentes, nos impiden el paso a terreno algo mejor. Al final, no nos queda más remedio que cruzar las alambradas una y otra vez. No comprendemos el porqué de tantos cierres en un terreno tan abrupto casi ni apto para el ganado. El sendero lo encontramos y perdemos varias veces. Seguimos la ruta guiados por las marcas que tenemos del GPS, pues no hay un sendero específico. Sabemos que tenemos que descender a la riega que nos separa de la ladera que ocupa Los Payares que es la que nos va a llevar a la abandonada majada de San Vicente.

Saltando alambradas y pisando barros, llegamos al fin a las derruidas cabañas de San Vicente. Cruzamos el Arroyo la Vara y ya por un sendero más marcado, llegamos a la Casa de la Vara desde donde tenemos una buena imagen de la Hoya de San Vicente a vista de pájaro. Desde el borde del acantilado que nos separa del Dobra y desde donde vemos la Hoya, a la izquierda, sale un sendero jitado que da paso a un sedo que nos permite ir bajando cómodamente hasta un pequeño bosque por el que terminamos de bajar a la Hoya de San Vicente.

Se trata de un embalse que forma el río al salir de la foz que forma en su descenso. Un bonito lugar hoy vacío, que en verano se convierte en un lugar de encuentro de gran número de paseantes que lo utilizan de piscina natural. El lugar bien merece una visita y si no hay gente, mejor que mejor.

Tras un merecido descanso, continuamos ruta por el camino que a la orilla del transparente río Dobra, nos conduce a la carretera del Ponton, tras pasar junto al puente medieval denominado Puente Dobra por el que pasa el antiguo camino de Vis que da paso a la conocida Senda del Arcediano. La ruta finaliza como digo en la carretera al lado de un restaurante y muy cerca de Tornin.

El próximo sábado tenemos una ruta mucho menos dura por las inmediaciones de otro río, el Profundu. Nos vamos a tierras entre Villaviciosa y Cabranes para visitar los Molinos del Río Profundu. La ruta que queremos hacer es:

Valvucar (28 m) – Quinta la Vega (40 m) – Villaverde (50 m) – Molino del Pitu (100 m) – Molino de Peña (140 m) – Molino Nuevo (160 m) – Molino de Peruya (180 m) – Molino de Arriba (190 m) – Buslaz (319 m)

Ya podéis solicitar plaza para esta ruta. Como veis es sencilla y sin grandes desniveles con lo que es apta para todos los públicos. Si quieres acompañarnos llama lo antes posible, pues las plazas son limitadas debido a que tenemos asignado el autocar de 26 plazas y parece que no hay otro mayor. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Espero vuestras llamadas.

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