La propaganda de los últimos días no podía ser más alarmante en lo
concerniente al temporal que se avecinaba. Una “tormenta perfecta” corría rauda desde le Atlántico, en dirección a nuestra tierra y los presagios no podían ser más desalentadores: vientos de mas de 160 kilómetros por hora que afectarían a España desde el viernes por la noche hasta el domingo por la mañana y más concretamente, en el norte, lo haría desde el mediodía del sábado hasta la mañana del domingo.
Puestas así las cosas, casi me vence la duda: Con la “ciclogénesis explosiva” en ciernes y la amenaza del
Principado de cobrar a los montañeros imprudentes (solo a los montañeros) las tasas del helicóptero, eso si, sin ánimo recaudatorio, no me quedaba más remedio que plantearme si salíamos de ruta este sábado o no lo hacíamos.

Al final, y tras las últimas noticias sobre el ciclón que ponían su llegada a las 9 de la noche, decidí que no había motivos para temer nada, máxime cuando la ruta programada no alcanzaba cotas de importancia (la mayor altura estaba fijada en los 319 metros del final en Buslad). Así las cosas, no creo que nos puedan tachar de temerarios por realizar la ruta de los Molinos del Profundu, por tierras entre Villaviciosa y Cabranes.
Sin viento pero con fina lluvia, iniciamos esta ruta por el PR AS-137, en el pueblo maliayes de Valvucar, sito en la carretera As-255 de Villaviciosa a Infiesto atravesando el concejo de Cabranes. L
a senda comienza al lado de la curiosa puerta de entrada a la Finca de la Vega, donde también hay un cartel anunciador de la ruta. Allí mismo, bajo el puente por le que pasa la carretera, podemos contemplar los restos del primer molino, Molín de Peña, del que solo queda su arco.
Caminamos junto al cierre de la finca para llegar enseguida a la Casa de La Vega, donde los perros que la guarda nos dan un sonoro recibimiento. Por la izquierda llega el camino
que baja de Vitienes y que ya hicimos el año pasado en la ruta de Peña cabrera, ya que en este punto se unen dicha ruta, junto con el Camino de Gijón a Covadonga y la ruta de los molinos. Veremos por tanto varias indicaciones, aunque las nuestras siempre serán las verticales en las que veremos escritas y señalizadas la dirección desde la que partimos, Valvucar y la de destino, Buslad.
El primer molino con el que nos encontramos es el de Griselda, que nos queda un poco apartado del
camino, a la derecha y al otro lado del río. El camino es ancho pero notaremos que en muchas ocasiones es una parte del propio río que se desborda. En esta ocasión el agua estaba desplazada por le barro que fue muy abundante. Caminamos entre árboles que por momentos se convierten en una verdadera selva si no fuese por el sendero que se encuentra bastante limpio en casi todo su recorrido.
El musgo debido a la humedad, lo cubre todo: piedras árboles y maderas. El paisaje es verde y el murmullo del agua nos aco
mpaña constantemente. El siguiente molino está más alejado y primero, al alcanzar el asfalto, pasamos por Villaverde y contemplamos la hermosa edificación de la Quinta de Villaverde. Luego, un poco más allá nos anuncia el Molín de Villaverde, pero no lo vemos. Hay que desplazarse cruzando el río por la pasarela de hormigón y seguir el sendero por el otro margen del río hasta dar con el molino. Luego debemos volver por el mismo camino. Para regresar al asfalto por un espacio de tiempo, hasta encontrar el siguiente indicador que
nos desvía a la derecha para retornar al camino, los árboles y el barro.
El Molín del Profundo que dicen las guías, no lo vimos. Hay una corta subida y una posterior bajada protegida con barandilla de madera. El siguiente molino fue el de Trabanco, que también se encuentra en la otra orilla, completamente rodeado de vegetación y en estado ruinoso. Muy cerca se encuentra el Molín del Pitu que tiene un puente sobre el río para
poder acceder a él. Su estado es también ruinoso, como la mayoría, pero en esta ocasión podemos ver la rueda motriz. Junto a este molino parte un sendero por el que se accede a una empinada pista que nos llevaría a la parroquia de Lugás, donde se puede visitar la bonita iglesia románica de Santa María de Lugás.
El camino comienza a cerrarse un poco al tiempo que la naturaleza se hace más salvaje. En el río podemos ver algunas bonitas cascadas y tras algunos sube y baja llegamos al Molín de José Xic
u, en el que podemos ver la entrada del agua que lo hacía por la parte de arriba. Muy cerca se encuentra el Molín de Perea, también con pasarela de madera sobre el río.
El camino se adentra en los verdes prados donde suele pastar el ganado y el paisaje se abre permitiéndonos ver el cielo, que aún está cubierto. Volvemos al sendero y aparece el Molín de Perniles del que casi solo queda el arco de salida del agua y algunas piedras cubiertas de maleza. En muy poco alcanzamos el Molín d’Arriba con la rueda motriz en perfectas condiciones.
Debemos cruzar el río por dos veces. La primera por una pasarela de hormigón y la segunda, volviendo al mismo margen, por un viejo puente de piedra. Frente a nosotros podemos ver en la lejanía y más elevados, las casa del pueblo de Madrera. Pisando primaveras, las primeras flores del año, llegamos al Molín de Pascual, con el arco de salida lleno de agua. Del Molín de Lalón solo queda el cartel indicador y un montón de piedras cubiertas de maleza.
Con un descenso con barandilla de madera, llegamos a los restos del Mo
lín de La Ullina, en el que podemos ver la muela y el canal de llegada del agua, también por la parte de arriba, por el que continúa el camino, por el que llegamos a uno de los parajes más bonitos de toda la ruta, el Molín de la Peña y su cascada.
Este molino se encuentra en buen estado y es uno de los dos que se rehabilitaron. Se puede ver además de la rueda motriz, todo el molino en el interior. El alimentador del grano que cae en la monxeca, hecha de madera y con forma de tronco de cono invertido, del que va cayendo poco a poco en las muelas a través de un canal de madera, denominado
cuerno en Cabranes. Una vez molido, la fariña cae suavemente en un recipiente de madera, el branzal (en este caso, toda la parte baja del molino es de cemento, incluido el branzal). Todas estas partes y algunas más, las podemos ver en este molino. El entorno ya dije que es precioso: el molino de planta cuadrada se encuentra a la derecha de una bonita cascada natural, de no mucha altura, pero si ancha, por la que caen varios regueros de agua. El agua se embalsa un poco debajo de la cascada y un puente de madera con barandilla, da acceso al molino.
Disfrutamos un buen rato de este entorno, que aprovechamos para hacernos algunas fotos de recuerdo. Luego continuamos camino, subiendo a mano izquierda, pudiendo contemplar una vez más el molino y su entorno, esta vez desde las alturas.
Siguiendo el camino pasaremos junto a otros cuatro molinos en estado ru
inoso. Son los molinos de Espron, Rea, Peruya y Rosicu, para poco después acceder al último molino, el otro Molín d’Arriba, también rehabilitado y por tanto en buenas condiciones. Veremos los mismos útiles que vimos en el de La peña, pero en esta ocasión son de madera y posiblemente más reales que los anteriores. El arco de salida del agua es curiosamente apuntado, como un arco gótico. Cerca del molino vemos un depósito de agua actual.
Según las guías, hay otros dos molinos siguiendo el curso del río, pero el camino está cerrado por la maleza, por lo que no nos queda más remedio que seguir ruta y cruzar el río sin puente, si la corriente es como en esta ocasión suave, no hay problema. Pero de lo contrario, habrá que mojarse si el nivel del río aumenta. A continuación cogemos una pista que tras un kilómetro de ascensión continuada, nos lleva a las primeras casas de Buslad, donde pode
mos contemplar un bonito hórreo y un buen conjunto de casas. El autocar nos está esperando y por tanto, ponemos punto y final a una bonita y entretenida ruta, de las de poco esfuerzo y que nos llevó unas tres horas y media de suave caminar.
Para el próximo sábado la cosa se empina un poco y nos vamos al Hibeo o Cabeza Juralisa, cumbre de 875 metros de altura, en tierras entre Onis y Llanes. Queremos realizar el siguiente itinerario:
Villar (250 m) - -Silviella (220 m) – Belluga (250 m) – Trexeros (320 m) – Los Collaos (743 m) – Pico Hibeo (872 m) – Vega de Hibeo (680 m) – Collado de Salgar (500 m) – Pico La Peña (543 m) – Malateria (170 m) – Puente Nuevo (70 m)
Como siempre, espero vuestras llamadas. Parece que el tiempo puede ser bueno y si es así, podremos contemplar unas estupendas vistas de Picos. La ruta es interesante y la contemplación de las altas cumbres de Picos y las más cercanas al mar, son aliciente suficiente para realizarla. Lo dicho, espero que el teléfono se derrita de tantas llamadas cono recibiré.
concerniente al temporal que se avecinaba. Una “tormenta perfecta” corría rauda desde le Atlántico, en dirección a nuestra tierra y los presagios no podían ser más desalentadores: vientos de mas de 160 kilómetros por hora que afectarían a España desde el viernes por la noche hasta el domingo por la mañana y más concretamente, en el norte, lo haría desde el mediodía del sábado hasta la mañana del domingo.Puestas así las cosas, casi me vence la duda: Con la “ciclogénesis explosiva” en ciernes y la amenaza del
Principado de cobrar a los montañeros imprudentes (solo a los montañeros) las tasas del helicóptero, eso si, sin ánimo recaudatorio, no me quedaba más remedio que plantearme si salíamos de ruta este sábado o no lo hacíamos.
Al final, y tras las últimas noticias sobre el ciclón que ponían su llegada a las 9 de la noche, decidí que no había motivos para temer nada, máxime cuando la ruta programada no alcanzaba cotas de importancia (la mayor altura estaba fijada en los 319 metros del final en Buslad). Así las cosas, no creo que nos puedan tachar de temerarios por realizar la ruta de los Molinos del Profundu, por tierras entre Villaviciosa y Cabranes.
Sin viento pero con fina lluvia, iniciamos esta ruta por el PR AS-137, en el pueblo maliayes de Valvucar, sito en la carretera As-255 de Villaviciosa a Infiesto atravesando el concejo de Cabranes. L
a senda comienza al lado de la curiosa puerta de entrada a la Finca de la Vega, donde también hay un cartel anunciador de la ruta. Allí mismo, bajo el puente por le que pasa la carretera, podemos contemplar los restos del primer molino, Molín de Peña, del que solo queda su arco.Caminamos junto al cierre de la finca para llegar enseguida a la Casa de La Vega, donde los perros que la guarda nos dan un sonoro recibimiento. Por la izquierda llega el camino
que baja de Vitienes y que ya hicimos el año pasado en la ruta de Peña cabrera, ya que en este punto se unen dicha ruta, junto con el Camino de Gijón a Covadonga y la ruta de los molinos. Veremos por tanto varias indicaciones, aunque las nuestras siempre serán las verticales en las que veremos escritas y señalizadas la dirección desde la que partimos, Valvucar y la de destino, Buslad.El primer molino con el que nos encontramos es el de Griselda, que nos queda un poco apartado del
camino, a la derecha y al otro lado del río. El camino es ancho pero notaremos que en muchas ocasiones es una parte del propio río que se desborda. En esta ocasión el agua estaba desplazada por le barro que fue muy abundante. Caminamos entre árboles que por momentos se convierten en una verdadera selva si no fuese por el sendero que se encuentra bastante limpio en casi todo su recorrido.El musgo debido a la humedad, lo cubre todo: piedras árboles y maderas. El paisaje es verde y el murmullo del agua nos aco
mpaña constantemente. El siguiente molino está más alejado y primero, al alcanzar el asfalto, pasamos por Villaverde y contemplamos la hermosa edificación de la Quinta de Villaverde. Luego, un poco más allá nos anuncia el Molín de Villaverde, pero no lo vemos. Hay que desplazarse cruzando el río por la pasarela de hormigón y seguir el sendero por el otro margen del río hasta dar con el molino. Luego debemos volver por el mismo camino. Para regresar al asfalto por un espacio de tiempo, hasta encontrar el siguiente indicador que
nos desvía a la derecha para retornar al camino, los árboles y el barro.El Molín del Profundo que dicen las guías, no lo vimos. Hay una corta subida y una posterior bajada protegida con barandilla de madera. El siguiente molino fue el de Trabanco, que también se encuentra en la otra orilla, completamente rodeado de vegetación y en estado ruinoso. Muy cerca se encuentra el Molín del Pitu que tiene un puente sobre el río para
poder acceder a él. Su estado es también ruinoso, como la mayoría, pero en esta ocasión podemos ver la rueda motriz. Junto a este molino parte un sendero por el que se accede a una empinada pista que nos llevaría a la parroquia de Lugás, donde se puede visitar la bonita iglesia románica de Santa María de Lugás.El camino comienza a cerrarse un poco al tiempo que la naturaleza se hace más salvaje. En el río podemos ver algunas bonitas cascadas y tras algunos sube y baja llegamos al Molín de José Xic
u, en el que podemos ver la entrada del agua que lo hacía por la parte de arriba. Muy cerca se encuentra el Molín de Perea, también con pasarela de madera sobre el río.El camino se adentra en los verdes prados donde suele pastar el ganado y el paisaje se abre permitiéndonos ver el cielo, que aún está cubierto. Volvemos al sendero y aparece el Molín de Perniles del que casi solo queda el arco de salida del agua y algunas piedras cubiertas de maleza. En muy poco alcanzamos el Molín d’Arriba con la rueda motriz en perfectas condiciones.
Debemos cruzar el río por dos veces. La primera por una pasarela de hormigón y la segunda, volviendo al mismo margen, por un viejo puente de piedra. Frente a nosotros podemos ver en la lejanía y más elevados, las casa del pueblo de Madrera. Pisando primaveras, las primeras flores del año, llegamos al Molín de Pascual, con el arco de salida lleno de agua. Del Molín de Lalón solo queda el cartel indicador y un montón de piedras cubiertas de maleza.Con un descenso con barandilla de madera, llegamos a los restos del Mo
lín de La Ullina, en el que podemos ver la muela y el canal de llegada del agua, también por la parte de arriba, por el que continúa el camino, por el que llegamos a uno de los parajes más bonitos de toda la ruta, el Molín de la Peña y su cascada.Este molino se encuentra en buen estado y es uno de los dos que se rehabilitaron. Se puede ver además de la rueda motriz, todo el molino en el interior. El alimentador del grano que cae en la monxeca, hecha de madera y con forma de tronco de cono invertido, del que va cayendo poco a poco en las muelas a través de un canal de madera, denominado
cuerno en Cabranes. Una vez molido, la fariña cae suavemente en un recipiente de madera, el branzal (en este caso, toda la parte baja del molino es de cemento, incluido el branzal). Todas estas partes y algunas más, las podemos ver en este molino. El entorno ya dije que es precioso: el molino de planta cuadrada se encuentra a la derecha de una bonita cascada natural, de no mucha altura, pero si ancha, por la que caen varios regueros de agua. El agua se embalsa un poco debajo de la cascada y un puente de madera con barandilla, da acceso al molino.
Disfrutamos un buen rato de este entorno, que aprovechamos para hacernos algunas fotos de recuerdo. Luego continuamos camino, subiendo a mano izquierda, pudiendo contemplar una vez más el molino y su entorno, esta vez desde las alturas.
Siguiendo el camino pasaremos junto a otros cuatro molinos en estado ru
inoso. Son los molinos de Espron, Rea, Peruya y Rosicu, para poco después acceder al último molino, el otro Molín d’Arriba, también rehabilitado y por tanto en buenas condiciones. Veremos los mismos útiles que vimos en el de La peña, pero en esta ocasión son de madera y posiblemente más reales que los anteriores. El arco de salida del agua es curiosamente apuntado, como un arco gótico. Cerca del molino vemos un depósito de agua actual.Según las guías, hay otros dos molinos siguiendo el curso del río, pero el camino está cerrado por la maleza, por lo que no nos queda más remedio que seguir ruta y cruzar el río sin puente, si la corriente es como en esta ocasión suave, no hay problema. Pero de lo contrario, habrá que mojarse si el nivel del río aumenta. A continuación cogemos una pista que tras un kilómetro de ascensión continuada, nos lleva a las primeras casas de Buslad, donde pode
mos contemplar un bonito hórreo y un buen conjunto de casas. El autocar nos está esperando y por tanto, ponemos punto y final a una bonita y entretenida ruta, de las de poco esfuerzo y que nos llevó unas tres horas y media de suave caminar.Para el próximo sábado la cosa se empina un poco y nos vamos al Hibeo o Cabeza Juralisa, cumbre de 875 metros de altura, en tierras entre Onis y Llanes. Queremos realizar el siguiente itinerario:
Villar (250 m) - -Silviella (220 m) – Belluga (250 m) – Trexeros (320 m) – Los Collaos (743 m) – Pico Hibeo (872 m) – Vega de Hibeo (680 m) – Collado de Salgar (500 m) – Pico La Peña (543 m) – Malateria (170 m) – Puente Nuevo (70 m)
Como siempre, espero vuestras llamadas. Parece que el tiempo puede ser bueno y si es así, podremos contemplar unas estupendas vistas de Picos. La ruta es interesante y la contemplación de las altas cumbres de Picos y las más cercanas al mar, son aliciente suficiente para realizarla. Lo dicho, espero que el teléfono se derrita de tantas llamadas cono recibiré.
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