extraordinario de estas tierras. Su ascensión es sencilla y gratificante. Partimos del pueblo valdesano de Mones, en la carretera, en obras, que parte de San Martín de Luiña para confluir en Brieves, atravesando el abrupto valle del Río Sequeiro. Mones queda a la derecha y un poco por debajo de la carretera.
Por la parte alta del pueblo salimos por la carretera que se dirige a Buslayo. Un caserío que veremos al acercarnos al Paradiella. Al poco, de la carretera sale a la derecha una pista con un cartel en el que a duras penas se puede leer, “Al Alto Palancas”.
La pista camina al principio entre fincas para adentrarse algo más arriba en un bosque de ocalitos. Varias revueltas y una inclinación continuada nos sitúan en el alto del Pico Paradiella fácilmente reconocible por las antenas que hay en su cumbre. Antenas, una antigua caseta del servicio de montes y
la nueva construcción de comunicación de las antenas. Además está el vértice geodésico.
El pico es feo pero sus vistas son muy interesantes. Al norte el Mar Cantábrico y la rasa costera de Valdés y Cudillero. Al sureste, el Aramos y cumbres de Somiedo. Por el oeste distinguimos bien el Estoupu, no muy lejos de nosotros, además e la costa que se difumina ya por tierras gallegas.
Permanecimos un buen espacio de tiempo en la cumbre. La ruta es corta y no hay prisas. Ya cansados y tras hacer las fotos de rigor, emprendimos el descenso por el mismo lugar por el que llegamos, pero dejando al poco la pista que traíamos a la derecha, para
continuar de frente. Ya desde la cumbre veíamos todo el recorrido que nos faltablos blancos picos de las Ubiñas. Más al sur, asoman las también blancas a por hacer.
Pegados a un cierre de alambres del Principado, descendemos por la pista hasta la altura del Pico Cabornín. La pista continúa rodeándolo por la derecha, pero nosotros seguimos a la izquierda por un poco marcado camino que asciende al lado del mismo cierre, hasta la cumbre del Cabornín. Al otro lado descendemos por un cortafuegos para alcanzar una carretera asfaltada por la que a la izquierda, caminamos hasta la campera de San Roque, donde hay una ermita y un hórreo.
Previamente, algunos de los componentes del grupo, subieron a La Arquera, una loma a la derecha dela carretera. La subida no tuvo problemas, pero en el descenso se encontraron con un bosque de cotoyas que les dejaron buenas señales.
Tras un buen rato de descanso, continuamos por la carretera hasta desembocar en la N-632, que pasa bajo la nueva autovía del Cantábrico y
tras dos rotondas, se dirige al pueblo de Ballota, donde en principio teníamos previsto finiquitar la ruta. Pero dado que es muy temprano, decidimos avisar al autocar para que nos fuese a buscar a Castañeras.
Por la antigua carretera N-632, que a la izquierda de la actual y de la autovía del Cantábrico, comunica los pueblos costeros, reanudamos la marcha con rumbo primero a Santa Marina y posteriormente a Castañeras. A la entrada de este último, pudimos contemplar una exposición al aire libre, de máquinas y útiles antiguos de labranza.
Una vez a las puertas de Castañeras, descendimos por la carreterita que baja a la Playa del Silencio para contemplar esta maravilla de la costa asturiana, aún libre de las masificaciones que sufren otros puntos cos
teros en el verano. La Playa del Silencio o Gavieiro, es una recoleta cala situada en el acantilado y preservada de las corrientes por un espolón rocoso que se adentra en el mar por el este, sirviéndole de abrigo.
Tiene poca arena y son los cantos rodados los que cubren la mayoría de la cala. Por el extremo occidental un grupo de rocas emergen del agua, dándole a la calita una extraña composición. El silencio solamente interrumpido por las olas del mar al batir contra la costa, lo da la apacible tranquilidad que se disfruta en este paraje.
Finalizada la carreterita, unas escaleras de piedra con nueva barandilla de acero inoxidable, dan paso a la playa y a las juguetonas olas del mar, que depositan su blanca espuma sobre la arena y las piedras. 
Tras la contemplación de este bonito lugar, volvemos sobre nuestros pasos por la carretera asfaltada por la que bajamos. A la izquierda sale otro ramal que también nos lleva al pueblo y para no hacer el mismo camino lo tomamos y finalizamos la ruta en Castañeras donde nos espera el autocar.
Para el día 13 tenemos ruta casi por la misma zona. Nos vamos a San Pedro de Paredes para efectuar el recorrido de Las Foces del Río Esva. La ruta que queremos realizar es:
San Pedro de Paredes (155 m) – Adrado (550 m) – Cabanón (400 m) – Calleras (210 m) – Ese de Calleras (210 m) – Cabanón (400 m) – Central del Esva (205 m) – El Faeu (193 m) – Busti
ello de Paredes (200 m) – La Pumariega (125 m) – El Caleiru (191 m) – San Pedro de Paredes (210 m)
El plazo de inscripción ya está abierto para realizar esta interesante ruta por uno de los espacios naturales más abruptos del centro de la región. La salida es desde la Plaza de Toros en Oviedo a las 7 de la mañana, para continuar por todas las paradas normales que podéis ver en la primera página de este blog. Espero vuestras llamadas.
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