Como siempre, predicciones para el sábado: inestabilidad; chubascos aislados; muy nublado... Es nuestro sino. No nos dan una alegría ni por equivocación.
Así emprendimos el largo viaje a Vallado, en las cercanías del Puerto de Leitariegos. Y cuando llegamos, no llovía pero las nubes eran dueñas y señoras de todo el ambiente.
Comenzamos a caminar sin ver nada a causa de la niebla, a la entrada del pueblo, junto al muro de un antiguo caserón, por una carretera de tierra con el indicador de Sieiro. La ancha pista, válida para cualquier tipo de automóvil, comienza con una ligera ascensión, con plantaciones de cerezos a ambos lados, hasta llegar una cerrada curva a la derecha. Poco más allá, sale un sendero a la izquierda, medio cubierto por la maleza, que es el que debíamos coger para subir al Collado Maticha, pero ante la imposibilidad de saber a ciencia cierta donde nos encontrábamos, optamos por continuar por la carretera a la espera de que levantase la niebla.
Sin posibilidad de pérdida alguna y sin ver nada, alcanzamos la Ermita de San Francisco a la entrada del pueblo de Sieiro. Poco antes dejamos a nuestra derecha una pista señalizada por el sendero PR-AS 112, RUTA DEL VALLE DE CIBEA, que veníamos siguiendo desde Vallado. Cruzamos un arrollo en el que vimos un antiguo molino y un poco más allá, cogimos la pista que sale a la izquierda, con la intención de subir al Collado La Laguna en la esperanza de que el día abriese y nos permitiera hacer al menos parte de la ruta propuesta.
La pista va subiendo entre buenas praderas de pasto muriadas con llábanas con unos cierra de tablas de madera encajadas en los surcos practicados a dos llábanas, una a cada lado. Según subíamos comenzamos a notar el calor del sol que luchaba por filtrase entre la espesa capa de nubes. Cuando después de cincuenta minutos de subida por la nueva pista, alcanzamos el Collado La Laguna, ser abrió el cielo y los espesos nubarrones se convirtieron en manchas azules que cada vez ocupaban mayor extensión.
El Collado La Laguna, llamado así por la lagunilla que la preside, es una pradera surcada por un par de pistas, desde la que se tiene unas estupendas vistas del valle por el que circula la carretera de Leitariegos y de toda la cordillera de esa zona, presidida por la inconfundible silueta del Cuetu Arbás. A la izquierda, este, tenemos Peña Furada que desde este lugar no es más que una loma de escasa altura. Por el oeste se extiende una pradera que nosotros atravesamos para llegar a una caseta con antena. Estamos en El Forno y poco más allá vemos el cuerno que forma la cumbre del Pico Sieiro, cubierto de escobas por todas partes.
Por la izquierda de la caseta encontramos un sendero que se adentra entre las escobas y que va dando vuelta al cuerno del Sieiro por el oeste, para después subir casi de frente a la cumbre, sin mayores dificultades. La cumbre es un pequeño espacio volado, desde el que se obtienen unas estupendas vistas de toda la cordillera y del valle, a la vez que se contempla toda la Sierra de Sieiro que nosotros pretendíamos caminar desde Vallado. Por el este vemos al Sierra de Genestoso con el Rabo de Asno, que intentaremos dentro de quince días. Al sur, el Cuetu Arbás se muestra imponente con su gran corpulencia. Por el oeste tenemos la Sierra de Caniellas, con las figuras inconfundibles del Cueto Roguero, Caniechas y el Cueto del Fraile.
Para el descenso seguimos un sendero que por el este del pico desciende y se adentra entre las escobas, para despejarse poco más abajo y llegar así a la parte trasera de la caseta de la antena. Una vez en la campera de El Forno, descendimos al sur, por una buena pista, dando vista a la abigarrada Braña de la Linde, a nuestra derecha abajo. En una cerrada curva de la pista, dejamos atrás un sendero que nos debería conducir a la Braña de Caldevilla. Cuando nos dimos cuenta, nos encontrábamos bajando a la carretera, así que enmendamos el error siguiendo a campo través por entre prados abandonados, para alcanzar los cierras de las antiguas huertas de la braña, y ascender a la pista que veíamos más arriba. Alcanzada la pista algo más al este de las cabañas de la Braña de Caldevilla, caminamos por ella hasta casi en llano, hasta que esta comienza a descender. Una antigua pista sale a la izquierda, dirigiéndose a una cuadra de tejado nuevo y posteriormente a la Braña del Otero. Nuevamente la tendencia es descender, pero nosotros continuamos subiendo al cercano collado Matiecha a los pies de una loma en la que hay una antena. Por la derecha del collado y en llano, sale una nueva pista que va faldeando el Pico Matiecha. Dejamos la pista que sale a la derecha y desciende rápidamente, para continuar de frente hasta alcanzar una alambrada que cierra un bosque de escobas. Cruzamos la alambrada y entre las escobas pronto encontramos un buen sendero que comienza a descender con dirección a Vallado. El sendero nos lleva a la carretera de tierra por la que comenzamos la ruta por la mañana y siguiendo a la derecha, pronto llegamos al punto de partida donde nos espera el autocar. Al poco de coger la carretera, hay un camino a la izquierda que también nos lleva al mismo sitio.
Para el Sábado día 16 de mayo, tenemos ruta por tierras de Amieva. Pretendemos realizar una ruta que hace años no pudimos hacer por causa de la nieve y la niebla. Queremos recorrer la parte occidental de la Sierra del Amieva, partiendo de Pervís. La ruta propuesta es:
Pervís (130 m) – Vis (320 m) – Posadorio (500 m) – El Balagar (590 m) – Collado de la Cueva (630 m) – Collada de Sañin (710 m) – Peña Bescoba (1.073 m) – Voz de Pozo Redondo (1.036 m) – Porrón de San Román (1.077 m) – Voz de Parriellu (1.041 m) – Pico Priniellu (1.230 m) – Voz de Parriellu (1.041 m) – Collada de Amieva (801 m) – La Bauga (680 m) – Amieva (580 m)
Una bonita ruta con posibilidad de alternativas varias para un recorrido de unos 13 kilómetros contemplando fantásticos paisajes de Amieva, Ponga y Picos. Así que todos a apuntarse. Si lo dejáis para tarde os quedareis sin sitio. Espero vuestras llamadas.
Así emprendimos el largo viaje a Vallado, en las cercanías del Puerto de Leitariegos. Y cuando llegamos, no llovía pero las nubes eran dueñas y señoras de todo el ambiente.
Comenzamos a caminar sin ver nada a causa de la niebla, a la entrada del pueblo, junto al muro de un antiguo caserón, por una carretera de tierra con el indicador de Sieiro. La ancha pista, válida para cualquier tipo de automóvil, comienza con una ligera ascensión, con plantaciones de cerezos a ambos lados, hasta llegar una cerrada curva a la derecha. Poco más allá, sale un sendero a la izquierda, medio cubierto por la maleza, que es el que debíamos coger para subir al Collado Maticha, pero ante la imposibilidad de saber a ciencia cierta donde nos encontrábamos, optamos por continuar por la carretera a la espera de que levantase la niebla.
Sin posibilidad de pérdida alguna y sin ver nada, alcanzamos la Ermita de San Francisco a la entrada del pueblo de Sieiro. Poco antes dejamos a nuestra derecha una pista señalizada por el sendero PR-AS 112, RUTA DEL VALLE DE CIBEA, que veníamos siguiendo desde Vallado. Cruzamos un arrollo en el que vimos un antiguo molino y un poco más allá, cogimos la pista que sale a la izquierda, con la intención de subir al Collado La Laguna en la esperanza de que el día abriese y nos permitiera hacer al menos parte de la ruta propuesta.
La pista va subiendo entre buenas praderas de pasto muriadas con llábanas con unos cierra de tablas de madera encajadas en los surcos practicados a dos llábanas, una a cada lado. Según subíamos comenzamos a notar el calor del sol que luchaba por filtrase entre la espesa capa de nubes. Cuando después de cincuenta minutos de subida por la nueva pista, alcanzamos el Collado La Laguna, ser abrió el cielo y los espesos nubarrones se convirtieron en manchas azules que cada vez ocupaban mayor extensión.
El Collado La Laguna, llamado así por la lagunilla que la preside, es una pradera surcada por un par de pistas, desde la que se tiene unas estupendas vistas del valle por el que circula la carretera de Leitariegos y de toda la cordillera de esa zona, presidida por la inconfundible silueta del Cuetu Arbás. A la izquierda, este, tenemos Peña Furada que desde este lugar no es más que una loma de escasa altura. Por el oeste se extiende una pradera que nosotros atravesamos para llegar a una caseta con antena. Estamos en El Forno y poco más allá vemos el cuerno que forma la cumbre del Pico Sieiro, cubierto de escobas por todas partes.
Por la izquierda de la caseta encontramos un sendero que se adentra entre las escobas y que va dando vuelta al cuerno del Sieiro por el oeste, para después subir casi de frente a la cumbre, sin mayores dificultades. La cumbre es un pequeño espacio volado, desde el que se obtienen unas estupendas vistas de toda la cordillera y del valle, a la vez que se contempla toda la Sierra de Sieiro que nosotros pretendíamos caminar desde Vallado. Por el este vemos al Sierra de Genestoso con el Rabo de Asno, que intentaremos dentro de quince días. Al sur, el Cuetu Arbás se muestra imponente con su gran corpulencia. Por el oeste tenemos la Sierra de Caniellas, con las figuras inconfundibles del Cueto Roguero, Caniechas y el Cueto del Fraile.
Para el descenso seguimos un sendero que por el este del pico desciende y se adentra entre las escobas, para despejarse poco más abajo y llegar así a la parte trasera de la caseta de la antena. Una vez en la campera de El Forno, descendimos al sur, por una buena pista, dando vista a la abigarrada Braña de la Linde, a nuestra derecha abajo. En una cerrada curva de la pista, dejamos atrás un sendero que nos debería conducir a la Braña de Caldevilla. Cuando nos dimos cuenta, nos encontrábamos bajando a la carretera, así que enmendamos el error siguiendo a campo través por entre prados abandonados, para alcanzar los cierras de las antiguas huertas de la braña, y ascender a la pista que veíamos más arriba. Alcanzada la pista algo más al este de las cabañas de la Braña de Caldevilla, caminamos por ella hasta casi en llano, hasta que esta comienza a descender. Una antigua pista sale a la izquierda, dirigiéndose a una cuadra de tejado nuevo y posteriormente a la Braña del Otero. Nuevamente la tendencia es descender, pero nosotros continuamos subiendo al cercano collado Matiecha a los pies de una loma en la que hay una antena. Por la derecha del collado y en llano, sale una nueva pista que va faldeando el Pico Matiecha. Dejamos la pista que sale a la derecha y desciende rápidamente, para continuar de frente hasta alcanzar una alambrada que cierra un bosque de escobas. Cruzamos la alambrada y entre las escobas pronto encontramos un buen sendero que comienza a descender con dirección a Vallado. El sendero nos lleva a la carretera de tierra por la que comenzamos la ruta por la mañana y siguiendo a la derecha, pronto llegamos al punto de partida donde nos espera el autocar. Al poco de coger la carretera, hay un camino a la izquierda que también nos lleva al mismo sitio.
Para el Sábado día 16 de mayo, tenemos ruta por tierras de Amieva. Pretendemos realizar una ruta que hace años no pudimos hacer por causa de la nieve y la niebla. Queremos recorrer la parte occidental de la Sierra del Amieva, partiendo de Pervís. La ruta propuesta es:
Pervís (130 m) – Vis (320 m) – Posadorio (500 m) – El Balagar (590 m) – Collado de la Cueva (630 m) – Collada de Sañin (710 m) – Peña Bescoba (1.073 m) – Voz de Pozo Redondo (1.036 m) – Porrón de San Román (1.077 m) – Voz de Parriellu (1.041 m) – Pico Priniellu (1.230 m) – Voz de Parriellu (1.041 m) – Collada de Amieva (801 m) – La Bauga (680 m) – Amieva (580 m)
Una bonita ruta con posibilidad de alternativas varias para un recorrido de unos 13 kilómetros contemplando fantásticos paisajes de Amieva, Ponga y Picos. Así que todos a apuntarse. Si lo dejáis para tarde os quedareis sin sitio. Espero vuestras llamadas.
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