lunes, marzo 23, 2009

¿FRUSTRACIÓN?

Es posible que eso sea lo que teníamos al final de la ruta del pasado sábado día 21: frustración de no haber hecho cumbre.


Pero hay un dicho en la montaña que asevera que lo más importante es saber renunciar. Y eso es lo que hicimos. No abandonamos, lo dejamos para mejor ocasión.


Es cierto que el tiempo era inmejorable y que la ocasión parecía única, sobre todo después del abandono del pasado año a causa de la lluvia y la nieve. Pero en este caso fueron otros los imponderables que nos obligaron a tomar esa decisión. Pero vayamos por partes.


La mañana despertó húmeda. Un fino orvallo nos acompañó durante los primeros kilómetros, pero pronto desistió y el sol se adueño del cielo azul. A lo lejos pudimos contemplar la preciosa silueta del Cornión cubierto de azúcar glasé, al decir de alguno. El día prometía.


El autocar nos dejó en el medio del pueblo de La Hermida, repleto de coches debido al puente de San José, del que gozaron algunas de las autonomías colindantes. Caminando unos metros por la carretera, hacia Panes, casi al final del pueblo, un camino hormigonado que sube a una casa, es nuestro punto de partida. Luego de la casa el hormigón desaparece y un buen camino que pronto se cubre de piedra, comienza a ascender en dura pendiente, marcando apretadas curvas. Un bosquecillo de avellanos, alisos y zarzas nos acompaña por la Canal de Osina, proporcionándonos una agradable sombra, que agradecemos, pues la subida es dura y el sol ya comienza a apretar.


En una de las revueltas nos aproximamos a la peña y podemos contemplar el agujero que forma el Joraco de Tresorao. Por encima de este, el Cueto de Trecerreu y más arriba, las empinadas paredes del Cueto Dave.


En otra curva nos topamos con la lisa pared de la roca en la que vemos los restos de una especie de estalactita. Caminamos un tiempo junto a la muralla que se desprende del Cueto Dave. El camino enconchado se convierte por unos momentos en pedrera, pero pronto volvemos al característico piso de los caminos que conocemos como romanos. Lisas piedras asentadas unas junto a otras que van formando una buena calzada.


Más arriba el camino se bifurca. Nosotros seguimos de frente en fuerte subida, siguiendo unos jitos y dejando el de la izquierda que se dirige a una cabaña en ruinas. Estamos en El Fresno. El camino se convierte en sendero ancho y recibe por la izquierda otro que viene de la cabaña anterior. Sobre nosotros y a la izquierda, comenzamos a ver algunas cabañas al tiempo que la vegetación disminuye y el espacio comienza a abrirse.


Unas cuantas revueltas más y al fin desembocamos en una bonita campera: La Collada de Osina, enmarcada por la derecha por la imponente mole del Cuetu Dave. Frente a nosotros, al otro lado del valle por el que discurre el Río Urdón, la cántabra aldea de Tresviso parece colgada de la ladera de la montaña. Poco antes, el zigzagueante camino por el Balcón de Pilatos, casi único nexo de unión con Cantabria, ya que la carretera que le da acceso rodado, pertenece y circula por Asturias. Por la izquierda las nevadas cumbres de La Samelar y el Mancondiu, nos recuerdan otras rutas realizadas.


Descanso, foto y agrupamiento en la Collada de Osina, antes de atacar las pedreras que se descuelgan del Cuetu Dave. No lo comenté antes, pero no está de más hacerlo ahora. Para esta excursión hemos batido el record de participación. Treinta y seis aguerridos montañeros formamos la expedición. De ellos, 23 nos preparamos para atacar nuestro objetivo. ¿Qué porqué hago esta mención matemática? Más adelante lo comprobaremos.


Tras el descanso y después de dejar las mochilas a buen recaudo para que las ovejas no se entretuviesen en revolverlas, iniciamos decididos, pero sin demasiadas referencias, la subida al Cuetu Dave. Puedo decir que la subida se realiza por un senderillo que primero parte de la pradera, junto a unos árboles a la izquierda, para pronto volver a la derecha subiendo a un pequeño bosquecillo que se ve sobre nuestras cabezas. Debemos ascender hasta alcanzar la pared y es entonces cuando se debe seguir a la izquierda hacia un hombro que se desgaja de la peña. Así lo hicieron nuestros serpas pero al llegar allí comprobaron que no había posibilidad de seguir subiendo. Una cortada lo impedía. Entonces decidimos seguir un sendero de las cabras, que continuaba ascendiendo hacia un circo en el que decidimos esperar una nueva investigación de la avanzadilla.


Hasta este punto, la subida se hace lenta, ya que la ladera es bastante vertical y los pasos no son firmes. Un piso de gravilla suelta y piedra, que no da seguridad. Además hay que tener cuidado con los agarres, pues las piedras en muchas ocasiones se nos quedaban en las manos.


Tras las pesquisas realizadas por nuestras tropas más avanzadas, comprendimos que tampoco era este el camino del Sendero Bermejo. Había posibilidades de acceder a la cresta con una más o menos fácil, pero expuesta trepada, pero decidimos dejarlo. En el descenso se volvió a comprobar el primer lugar de nuestras pesquisas, el hombro y si que, tras un delicado descenso de unos cuatro metros por un canalizo, nuestro serpa alcanzó el Sendero Bermejo. Un estrecho pasillo pegado a la pared por la derecha y con caída libre por la izquierda. Al final del sendero, se abre una playa de maleza de la que parte una canal por la que se accede a una horcada en la que más tarde vimos un pequeño árbol. Ese es el paso hacia la cara norte del pico, donde se contacta con la subida que viene de Urdón y por la que ya más cómodamente se alcanza la cumbre del Cuetu Dave.


Pero para nosotros ya se había hecho un poco tarde para intentarlo. La hora no era la más propicia y tras la descripción del camino comprendimos que éramos demasiados para intentarlo en esta ocasión. Por eso, de común acuerdo, decidimos abortar la subida y dejarla para otro día, ya con más datos de por donde debemos acometerla.


En el descenso no podíamos despistarnos. Ya dije que el terreno no era bueno para caminar y éramos muchos, lo que propiciaba la posible caída de piedras. Por eso, lentamente, fuimos descendiendo evitando soltar nada sobre los que nos precedían. Alcanzada la collada, un sentimiento de fracaso se quiso apoderar de nosotros. Pero poco a poco fuimos comprendiendo que la montaña seguiría en su sitio y nos daría más oportunidades para lograr su conquista.


El resto de la ruta es coser y cantar. Atravesamos la pradera a ganar la cresta de la Sierra de Beges, que es el serrote que sale de la collada con dirección suroeste y está cubierta de árboles. Desde la mencionada cresta parte un sendero que se pierde en algunos momentos. Alcanzamos una primera cabaña y siguiendo el cordal, pasaremos junto a unas cuantas más. El camino se sigue fácilmente y casi no hay pérdida si no abandonamos la cresta hasta llegar al Collado de Hoja, un importante nudo de comunicación de esta zona. Aquí alcanzamos un cruce de pistas en el que la que sigue ascendiendo hacia el suroeste se dirige a Andara y la que desciende al este baja a Beges, cuyos tejados podemos ver a nuestros pies.


Al poco de empezar a bajar por la pista la abandonamos para descender más rápidamente por un sendero al borde de los prados. El sendero se encuentra casi tapado más abajo, lo que nos obliga a salir a la pradera para poder llegar a Beges.


En Beges nos dijeron que el camino de la Canal de Pebe estaba muy cerrado y que no podríamos bajar por ella, con lo que dada la hora que era y los malos informes del camino, nos decidimos a bajar por la pista-carretera, contemplando el profundo cañón que forma el Río Corvera. Entre tanto, hubo un pequeño grupo que descendió por la Canal de Pebe y que posteriormente nos comento que si que era practicable, aunque en algunos puntos se encontraba perdido el camino. Por fin alcanzamos nuevamente la carretera en la Hermida, donde pusimos el punto y final a la ruta de la Canal de Osina.


Para el próximo sábado día 28, último del mes de marzo, tenemos ruta por San Isidro. Haremos la ruta del Pico San Justo, que nos vimos obligados a cambiar a causa de las fuertes nevadas que se dieron en la primer semana del mes. Como digo, haremos el Pico San Justo desde Isoba y el itinerario no puede ser más sencillo:


Isoba (1.370 m) – Pico San Justo (1.956 m) – Isoba (1.370 m)


Dependiendo de las condiciones climáticas y una vez situados en la zona, trataremos de alargar un poco la ruta, bien buscando paso hacia el Lago Isoba, o bien bajando al Collado Pinzón en busca del camino que rodeando el Pico Pinzón por el norte, nos devuelve a Isoba tras pasar por Las Hazas


Los que estén dispuestos a realizar el paseo que menciono más arriba, que me llamen a los teléfonos de costumbre. Queda abierto el plazo de inscripción. Espero vuestras llamadas.

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