lunes, octubre 27, 2008

UNA PISTA MADERERA MUY RECARGADA

La ruta del pasado sábado por tierras de Peñamellera era otra de las que nos faltan para completar la circunvalación del Cuera, comenzada allá por el mes de enero y un poco abandonada a causa de los meses de verano en los que las rutas pasan a tener una cierta dureza.

Según el relato que de la ruta hacen los autor del libro SIERRA DE CUERA, LUIS AURELIO GONZALEZ PRIETO y LOLI PALOMARES, se trata de una “etapa corta y con poco desnivel que discurre por pistas y senderos, alguno en desuso” y nunca mejor dicho, pues la parte intermedia de la misma es realmente un paseo por la selva más abrupta y tupida. Pero vamos al relato.

El autocar nos deja en el pueblo de Llonín y comenzamos a caminar por sus estrechas y empinadas calles, buscando el depósito de aguas primero y el cementerio más tarde ya a las afueras del pueblo. Caminamos por el hormigón que pronto se va tornando en tierra para convertirse en sendero cuando dejamos atrás el cementerio y comenzamos a caminar con rumbo a al collado que tenemos enfrente algo más arriba. Es el collado Cuesta Llerances al que llegamos sin mayores complicaciones que algunos pinchazos en las piernas, producidos por las cotoyas que bordean el sendero. Buenas vistas sobre el pueblo de Llonín y de la cercana Pica de Peñamellera.

Siguiendo el camino que cada vez se hace menos ostensible, cruzamos algunas riegas y vamos caminando casi sin desnivel. Frente a nosotros vamos viendo un pequeño bosque de pinos al que se dirige el sendero. Pero este se bifurca y nosotros tomamos el que desciende que parece el más marcado y así nos lo dicen en el relato de la ruta. Luego llegamos a pensar que posiblemente era mejor haber ascendido a buscar una senda que veíamos más alta o incluso haber ascendido a lo alto de la cresta que teníamos sobre nuestras cabezas.

Pero lo que hicimos como digo, fue bajar para cruzar el bosque por su parte intermedia hasta alcanzar lo que los autores denominan una “antigua pista maderera”. ¡Y bien antigua! Hasta el punto de que nuestros “esforzados serpas” hubieron de luchar denodadamente con las cotoyas gigantes, los espinos y hasta los pinos que cubrían el camino que si que se encontraba cargado de maleza.

Después de fozar como el jabalí por un buen rato, conseguimos alcanzar una zona de la pista más limpia y abierta, pudiendo así, alcanzar el collado Cavandi. Aquí, tras pasar junto a un bebedero giramos a la izquierda dejando por la derecha la carretera asfaltada que se dirige a las primeras casas de Cavandi. Caminamos por una buena pista, llegando en poco tiempo al grupo de casas del Caserío de Suyo, que dejamos a nuestra derecha.

Algo después dejamos también por la derecha un ramal de la pista que desciende y más tarde otro por la izquierda que asciende de forma vertical. Poco más allá pasamos junto a un antiguo casetón minero, ocupado en esta ocasión por ovejas. Más adelante en un nuevo cruce, optamos por la pista que sigue a la derecha en descenso, ya que la de la izquierda se dirige al cercano pueblo de Alevia, cuya cuadrada torre de la iglesia veremos más adelante. De este modo pasamos junto a dos caserones. Son los establos de Nales ya muy cerca de Abándames, a donde llegamos poco tiempo después tras pasar junto a un gran depósito de aguas, denominado Cuerre Gomez.

Abándames es un bonito pueblo, antigua capital de Peñamellera, con casonas de buena factura blasonadas con grandes escudos. Al entrar en el pueblo podremos contemplar una gran encina, el Coteru, que según el cartel que tiene a su lado, data del año 400 a. C. Un buen hotel ocupa una antigua mansión y poco más allá otras buenas casas y la iglesia con una bonita espadaña. Ya por asfalto alcanzamos las inmediaciones de la carretera que une Arenas de Cabrales con Panes, que ya contemplamos cercano. Paralelo a esa carretera hay un camino asfaltado que más allá desemboca en la carretera por la que seguimos unos metros para alcanzar las primeras casas de Panes, donde ponemos punto y final a esta ruta, después de cuatro horas de tranquilo caminar, salvo cuando las cotoyas nos atacaban.

El próximo sábado día 1 de noviembre, no hay salida oficial, pero si hay intención por una parte del grupo, de hacer algo por las cercanías de Teverga. Una de las propuestas era la de subir a Bandujo desde la carretera de Teverga por el antiguo camino y luego hacer alguna cumbre por la zona. Todo ello si el temporal que nos anuncian lo permite. Quienes estén interesados en esta opción que se ponga en contacto con los teléfonos habituales.

Para el día 8 tenemos salida por los Lagos de Somiedo, con ascensión al Tarambicu en ruta hasta Veigas ya en la carretera de Saliencia. Hay una modificación con respecto al calendario oficial y es que en vez de salir de Torrestío, lo haremos desde La Farrapona, con lo que la salida será a las 7 de la mañana de Oviedo para por San Lorenzo y Saliencia, alcanzar el punto de partida. Por tanto la ruta propuesta queda como sigue:

Alto la Farrapona (1.707 m) – Lago La Cueva (1.611 m) – Lago La Mina (1.742 m) – Vega Cerveriz (1.775 m) – Vega Fresnedo (1.707 m) – Vegas de Camayor (1.743 m) – El Tarambicu (1.911 m) – La Chamera (1.390 m) – Veigas (800 m)

Aunque aún falta mucho tiempo, ya estoy esperando vuestras llamadas para apuntaros también a esta ruta. Os tengo que advertir que ese día son las jornadas del Pote Tevergano, el Picadillo y los Callos, redondeado este menú con arroz con leche o borrachinos. Los que ya estamos apuntados para esta ruta vamos a degustar dicho menú, por lo que aquellos que además de caminar quieran disfrutar de esas delicias, me lo deberá comunicar a la hora de apuntarse a la ruta. Espero vuestras llamadas.

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