lunes, octubre 20, 2008

SINFONIA DE COLOR

Sinceramente tengo que reconocer que para la ruta del pasado sábado por tierras leonesas, tenía una cierta desgana y muy poco interés. No me llamaba la ruta, quizá por no ubicar correctamente la zona y seguro que por falta de conocimiento sobre ella. Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula y sumamente agradable. La ruta fue cómoda, entretenida y visualmente fantástica.

Comenzamos a caminar unos dos kilómetros y medio antes de llegar a Puebla de Lillo, viniendo desde San Isidro. Concretamente en una pista asfaltada en su inicio, que se encuentra a mano derecha y en la que hay un cartel indicador del PR-LE-28, de La Cervatina. Al poco atravesamos el río Silván y a unos 800 metros dejamos la pista que sigue por la derecha y se dirige a las minas de talco del Ausente, para continuar siguiendo las indicaciones del sendero de pequeño recorrido. El camino se va adentrando en un bonito valle con verdes praderas al principio, para adentrarse en el bosque después. Pasamos junto al área recreativa de Pegaruas y la ermita de Peñas Rubias, cuyo sendero señalizado dejamos a nuestra derecha. Dejamos dos nuevos desvíos por la izquierda. En el primero el indicador dice a Pradera Ferreras y en el segundo continuamos por el que está señalizado como Monte La Cervatina.

El camino se va empinando poco a poco pero apenas nos damos cuenta. Vamos entretenidos con los múltiples colores de las fayas y los ocres del suelo cubierto de hojas en muchas partes. Pasamos junto a un arboreto cerrado con maya metálica. Es un bosque controlado por la abundancia de tejos. Hay una puerta por la que se puede pasar, ya que no está cerrada con llave.

El camino gira a la izquierda y sigue subiendo hasta alcanzar la Collada Ferreras donde cambia el panorama. Los árboles dan paso al piornal y damos vista a nuestro objetivo. Por la izquierda tenemos el Aparejo Pequeño y a la izquierda el Mahón. Un sendero por el piornal pasa bajo la ladera norte del Mahón para dirigirse a la contigua collada de La Madera, desde la que la ascensión a la cumbre se realiza por praderas sin ninguna dificultad.

La cumbre, coronada por un buzón montañero instalado por el Grupo de Montañero San Bernardo de Turón, nos ofrece una buena visión del embalse del Porma por el sureste, junto al que destaca la imponente figura del Susarón. Mas alejadas, se ven las cumbres del Macizo del Mampodre. Al sur, el serrote de la Pena Forcada llama nuestra atención por lo aserrado de su cresterío. Siguiendo en la misma dirección, al oeste aparece empericotado Bodón con el pueblo de Ligueros a sus pies. Ya al noroeste las cumbres del Ausente, con la mina de talco en su ladera, da paso al resto de cumbres que se desparraman por la zona de San Isidro a Tarna. Allá a lo lejos, en el noreste, una figura conocida nos hace dudar. Al final la identificamos como Peña Ten, gracias a que a su lado aparece el Pileñes. Así dimos una vuelta a la redonda, reconociendo un buen número de cumbres ya conquistadas.

La temperatura es muy agradable y se está a gusto en la cumbre. Tampoco lo que nos resta de recorrido hasta Tolibia de Abajo es mucho y las ganas de permanecer en la cumbre nos vence. Después de unas cuantas fotos y de cubrir las tarjetas, iniciamos el descenso haciendo una variación sobre el itinerario que teníamos propuesto. En vez de volver a la Collada La Madera, nos dirigimos la sur cresteando por las redondeadas lomeras siguiendo un senderillo que nos llevará a atravesar sin problemas una zona de piornos, para volver nuevamente a las praderas y por ellas acercarnos al bosque de hayas que estábamos viendo al suroeste desde la cumbre del Mahón, justo por encima del pueblo de Tolibia de Arriba.

Dejamos una pista que circula en nuestra misma dirección un poco a nuestra derecha, para ir descendiendo poco a poco al noroeste, para coger otra pista que se introduce en el hermoso bosque. Parece que nos metemos en un cuento de hadas y gnomos y esperamos verlos salir en cualquier momento de detrás de los coloreados árboles. Caminamos sobre un suelo tapizado de hojas mientras que las ramas multicolores parecen girar a nuestro rededor. Nos eternizamos en el descenso por la amplia pista que desciende serpenteando entre las hayas. La cámara de fotos se recalienta y el dedo no se separa del obturador. A cualquier lado que miras un nuevo paisaje se muestra a nuestros ojos.

El bosque tristemente, no es muy grande y salimos de él después de algunas curvas. Alcanzamos el bonito y cuidado pueblo de Tolibia de Arriba donde un bar nos proporciona un nuevo motivo para parar. Unas cervezas después, continuamos el descenso por la carretera hasta el pueblo homónimo de Tolibia de Abajo donde nos espera el autocar, después de algo menos de seis horas y media. No es realmente lo que se tarda en hacer la ruta cuyo horario no sobrepasa las 5 horas, pero a nosotros nos ha llevado bastante más debido a la tranquilidad con la que realizamos la ruta.

Para sábado próximo, día 25, tenemos ruta de la circunvalación del Cuera. Nos vamos a Llonín donde la dejamos en el ya lejano mes de Junio, para dirigirnos a Panes, capital de Peñamellera Baja. La ruta es sencilla y con poco desnivel, apta por tanto para todo el mundo. El recorrido es:

Llonín (160 m) – Cuesta Llerances (338 m) – Collado de Cavandi (295 m) – Suyo (229 m) – Nales (190 m) - Abándames (90 m) – Panes (27 m)

El plazo de inscripción ya está abierto y os aviso que para esta ruta solamente tenemos el autocar de 27 plazas. El que se duerma se quedará sin poder hacerla. Así que ya os podéis dar prisa. Espero vuestras llamadas.

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