lunes, febrero 23, 2009

CONTEMPLANDO EL CORNION

Gracias a la persistencia del anticiclón, los augurios meteorológicos para el día 21 eran halagüeños y por la pinta que tenía el amanecer parecía que se presentaba un buen día de montaña. Y así fue.

Variamos un poco la ruta a causa de que el autocar de 55 plazas no puede entrar en Aballe y por eso iniciamos la ruta en Caño, cruzando el río por el puente sobre el que transita la carreterita que se dirige, al igual que nosotros a Andrín.

Unos buenos repechos que nos sirvieron para ir abriendo boca, pensando en lo que nos esperaba. Gracias a la carretera y a que la temperatura era agradable, cubrimos el desnivel hasta Andrín sin mayores problemas y casi sin sudar. Andrín es un pequeño y coqueto pueblo de amables moradores y con unas vistas de ensueño. Pronto, entre la niebla que trataba de disiparse, iban apareciendo las recortadas siluetas del Carria, Pierzu, Cantu Cabroneru y Beza y por fin, como haciéndose de rogar, la inconfundible silueta de la Torre de Santa Maria con las Cebolledas.

Abandonamos Andrín donde finaliza la carretera, y seguimos por una pista que sigue ascendiendo entre prados y pequeños bosques, dejando algunas cabañas a ambos lados. Pasamos junto a los restos de una cabaña de piedra donde una amable mujer del pueblo nos había dicho que deberíamos seguir en ascenso, pero no nos dimos cuenta y continuamos por un sendero en la misma dirección que llevábamos. Más tarde nos dimos cuenta que teníamos que haber seguido otro sendero casi perdido, que ascendía junto a la cabaña a nuestra derecha. Pero el caso es que seguimos de frente hasta la altura de un collado, Camperina de Coroña, que dejamos a nuestra izquierda. Aquí el sendero casi desaparece y optamos por ascender por la dura ladera de nuestra derecha, sin camino definido entre las gorbizas.

La ascensión se hace penosa a pesar de que un sendero del ganado nos va guiando casi hasta la cumbre, desde la que contemplamos, abajo, en la otra vertiente, el lugar por el que debíamos haber pasado, el Collau les Espines. Pero lo que si teníamos claro es que nuestro próximo objetivo se encontraba ya cerca. A nuestra izquierda, sur, teníamos el Pico Caxigu al que accedimos traspasando la cuerda que nos unía a él.

Desde esta atalaya la vista se abre y aparecen el Tiatordos, Maciedome y la Llambria. Y al este, medio cubierto por la bruma y la mala situación de la luz del sol, el pastel de merengue que hoy es el Cornión. Bajo nosotros, al sur, La Fresneda y un buen número de apretados retales verdes con su cabaña correspondiente. Por el oeste, al otro lado de una profunda y bonita vallada, el cordal por el que pasaríamos unas horas más tarde, en el que reconocíamos el Pico Cormelón al sur, seguido de la Cruz de Fanu y más a la derecha el Cogolla. Un bonito paisaje que nos acompañaría durante toda la ruta.

Tras las consabidas fotos y luego de dejar la tarjeta de cumbres, continuamos camino descendiendo un poco hacia el Jorcau Caxigos dejando el Cantu la Muezca y el Cantu de Dobros a nuestra izquierda. No se si hubiese sido mejor seguir por la cumbrera de estos dos cantos, ya que la ladera por la que transitamos era sumamente inclinada, lo que nos obligó a caminar con muchas precauciones, haciendo más lenta la marcha.

El caso es que alcanzamos el Collado Tebrandi, al decir de los lugareños o Trebandi, como lo nombra el Mapa Topográfico Nacional. Un marcado sendero por la ladera norte del Cerro Espino y por la sur del Canto Tebrandi, nos permite llegar al Collado Cormelon sin necesidad de ascender a ninguna de las dos tachuelas mencionadas, cosa que algunos del grupo si que hicieron.

Desde la collada Cormelon en corta ascensión ganamos el pico del mismo nombre. Las vista son casi las misma que las del Caxigo, pero la luz del sol está mejor colocada para poder apreciar la majestuosa figura del Cornión y del Central, completamente blancos por la nieve. Más cerca de nosotros y al otro lado del valle, vemos nuestro recorrido hasta el momento, con el Caxigu bien identificado. Hacia el norte vemos en primer término el Pico la Cruz de Fanu con un sendero por su ladera oeste, por el que se puede acceder a la Collada Moandi, nuestro próximo objetivo.

Tras hacer las fotos y cubrir las tarjetas, descendemos más o menos por el mismo sitio por el que minutos antes habíamos subido, hasta la collada Cormelone. Luego por el sendero que vimos desde la cumbre, llegamos fácilmente al Collado Moandi, del que desciende un camino a una cabaña situada al oeste del Pico Cogolla, al que nosotros ascendemos por lo que parece un sendero del ganado. El pico tiene poca superficie y casi está ocupada por el vértice geodésico. El tiempo de estancia fue el imprescindible para cubrir la tarjeta y comprobar la mejor forma de descender.

Siguiendo con dirección norte, descendemos del pico buscando el mejor paso entre las cotoyas para acceder a un bosquecillo que atravesamos para llegar a la pista que veíamos desde el Cogolla. Solo resta continuar por la pista en descenso. Alcanzamos una especie de collado donde la pista hace una pequeña subida y desde allí contemplamos una vez mas las preciosas vistas del Cornión.

Luego caminamos un rato entre pinos y cuando ya vemos muy cerca la ciudad de Cangas, la pista da un giro a la izquierda después de dejar una bifurcación por la derecha. Intuyendo que ese giro nos aleja mucho de nuestro destino, optamos por cruzar una alambrada y descender por un prado bajo el que nos encontramos con un camino. Lo seguimos a la derecha y pasamos junto a una cabaña para introducirnos en un bosque por el que discurre un sendero que al final termina en una pista. Seguimos por ella y alcanzamos una urbanización de chales desde la que por unas escaleras bajamos justo al Puente Romano de Cangas de Onís. Tras cruzar el puente, nos dirigimos a la estación de autobuses, donde se encuentra nuestro transporte esperándonos, después de siete horas y cuarenta minutos de ruta.

Ruta larga y de cierta dureza, compensado todo por las magníficas vista que tuvimos y la benignidad de clima. Nos apuntamos a que todas las rutas que nos quedan sean tan satisfactorias como esta.

jueves, febrero 19, 2009

EL CAPIELLA MARTIN CON EL BENEPLÁCITO DEL BUEN TIEMPO

Aunque no creo que nadie lo echase de menos, aquí llega, con mucho retraso, la crónica de la ruta que el pasado sábado día 14, día de los enamorados, hicimos por tierras entre Tineo Villayón y Luarca, para ascender al Capiella Martín y al Estoupo.


Después de una larga andadura en autocar, pasando por La Espina, Tineo, y Navelgas, pisamos las praderas de la Campa Brañuas, en los límites entre Tineo y Villayón, para con rumbo noreste comenzar la larga caminata del día.


La mañana es fría pero soleada. Por una buena pista y dejando a nuestra derecha el Pico del Monte y Peña Calabre, alcanzamos una collada llena de torres de alta tensión, que nos da vista nuevamente al sur, donde queda nuestro punto de partida y el pueblo de Burgazal, que habíamos atravesado con el autocar. Al fondo se ve la Cordillera completamente cubierta de nieve. La brisa que nos da de costado, está helada, lo que nos obliga a permanecer bien tapados a pesar de que el sudor comienza a aparecer por el esfuerzo desarrollado.


Retazos menos marcados de pista continúan hacia el este siguiendo la cuerda de la sierra. Comienzan los desniveles ya por tierras entre Luarca y Tineo. Podemos seguir el sendero bien marcado que por el norte de la Sierra de Buseco va dejando a la derecha la Peña la Gallega, la Campera el Llanón y La Chanetona o bien seguir por la cresta, para acceder al Collado Llano de Bobia donde iniciamos la ascensión al Capiella Martín.


Superados los ciento cincuenta metros de desnivel desde la Collada, alcanzamos la cumbre dando vista plena al Mar Cantábrico y a la villa de Luarca. Al sur, la Cordillera que llevamos viendo casi desde el inicio de la caminata, se mantiene como una raya blanca en el horizonte. Podemos distinguir fácilmente Peña Rueda, la zona de los Huertos del Diablo, Los Fontanes, delante Peña Manteca, las Ubiñas, Los Bígaros, Orníz, Peña Chana, toda la montaña somedana y el Cornón. Más a la derecha distinguimos la gran mole del Cuetu Arbás y creo que hasta el Miravalles.


Después de cubrir la tarjeta y hacer las consabidas fotos de grupo, reanudamos la marcha siguiendo la cuerda y con rumbo este hacia el Estoupo, que no es otro que la gran mole que tenemos ante nosotros y que tiene una caseta con antenas en el vértice más norteño.


Seguimos por lo alto de la sierra y pasamos por Peña Prieta para descender al Collado de Brañanueva, una bonita campera a los pies del Estoupo. Cruzada la campera nos esperan las verticales paredes del pico. Una pista continúa a la izquierda y es posible alcanzar la cumbre siguiéndola, pero nuestras piernas nos piden lucha y abocamos la ascensión por el senderillo que sube vertical hacia una zona con algunos pinos. Las rampas son de lo más duro. Son setenta y cinco metros de desnivel pero con una inclinación considerable. Sacando fuerzas de nuestras reservas, logramos alcanzar la parte alta de la muralla. Un sendero con rumbo norte, nos lleva a la caseta que veíamos desde la lejanía y al vértice geodésico que corona el Estoupo. Las vistas son similares a las que teníamos en el Capiella. El mar y Luarca al norte y la Cordillera al sur. Vemos desde un poco más cerca nuestras añoradas Ubiñas completamente blancas al igual que toda la cinta de montañas que nos separan de León.


Tras las consabidas fotos, emprendemos el descenso del Estoupo, que en nada tiene que envidiar al ascenso. De nuevo una vertical pared herbosa obliga a trabajar a nuestras rodillas. Parece aún más vertical que la de la subida, lo que nos hace caminar con mucho más tiento, para evitar las caídas. Una vez recuperada la horizontalidad, seguimos un sendero dejando a nuestra derecha un bosquecillo de pinos, para llegar a una pista desde la que vemos el pueblo de Escardén ocupar las laderas que bajan del Estoupo. La pista tiene alguna desviación, aunque creo que todas van al mismo sitio. Pero como precaución, debemos seguir las que descienden. Así llegaremos a la carretera que une el Alto de Aristébano, izquierda, con Escardén, derecha.


En pocos minutos llegamos al Alto de Aristébano donde hay un bar y donde nos esperaba el autocar. Fin de la ruta.


Para el próximo sábado día 21, tenemos ruta por Parres en las inmediaciones de Cangas de Onís. Digo por parres, ya que en ningún momento ponemos los pies en el concejo de Cangas. La ruta propuesta es:


Aballe (92 m) – Andrín (398 m) – Collau Les Espines (653 m) – Pico Caxigo (856 m) – Collado Trebandi (716 m) – La Colladiella (723 m) – Pico Cormelón (855 m) – Pico La Cruz de Fanu (848 m) – Collada Moandi (768 m) – Pico Cogolla (838 m) – La Llampa (609 m) – Prestín (74 m) – Soto de Dego (78 m) – Aballe (92 m)


En el calendario oficial la ruta está puesta como fácil, y por lo poco que sabemos lo debe de ser en lo que se refiere a su recorrido, pero tenemos que tener en cuenta que debemos salvar un desnivel de 764 metros, lo que puede ser interpretado como de dificultad media. De todos modos, lo que si es cierto es que el plazo de inscripción está abierto y ya tengo bastantes inscritos. Si quieres ser uno de ellos, llámame.

lunes, febrero 02, 2009

UNA RUTA POR LA COSTA MAS ORIENTAL

La ruta por la costa, desde Bustio a Pendueles, estuvo pasada por agua en su primera parte. Después de un viernes muy bueno, con ascenso de temperaturas y hasta sol, el sábado amaneció lloviendo y gris; como dijo Fernando, había una sola nube, pero llegaba desde Castropol hasta Bustio, al menos.

Armados de paraguas y chubasqueros, iniciábamos una vez más la ruta con la esperanza de que en algún momento dejase de llover. Salimos de Bustio por la calle en la que hay un cartel que anuncia el itinerario del puerto y al poco nos encontramos con el cartel anunciador de la ruta un poco deteriorado. Pasando por debajo de un puente, caminamos por una carretera que abandonamos en la primera bifurcación, para continuar por una amplia pista a la izquierda, que va paralela a la vía del FEVE. La pista empieza a empinarse dando vista en lo alto a Pimiango. A la izquierda, en el otro extremo del amplio valle vemos Columbres y distinguimos la Quinta Guadalupe, ahora convertida en Archivo de Indianos.

Encontramos un cruce con un indicador a Pimiango y a la Cueva del Pindal apoyado en la maleza. Seguimos la indicación por el camino que sale a la derecha y nos adentramos en un bosque de ocalitos por una buena pista. Estamos por las estribaciones del Pico Cañón al que no subimos a causa del mal tiempo. No para de llover.

Cuando llegamos a la parte alta de este muro que nos separa de la costa, la vista se abre y aparece el mar. También vemos que tenemos Pimiango a menos de un kilómetro a nuestra izquierda, pero nosotros seguimos a la derecha para bajar al Monasterio de Tina. La pista desciende con fuerte inclinación. Están hormigonándola y de momento solo tiene varios tramos terminados. Desembocamos en otro bosque de ocalitos, pero antes pudimos contemplar la parte alta del faro de San Emeterio. Siguiendo por el bosque llegamos a la entrada de las ruinas del Monasterio de Tina. La portada principal con su espadaña, un arco de la nave central y la zona del altar mayor con la girola, son los únicos restos que quedan de lo que fue el monasterio. En los alrededores las ruinas de otros edificios escondidos en el espeso y antiguo bosque de encinas. Poco más allá, se termina la tierra en un salto al vacío para llegar al mar. Es la agreste costa del Oriente de Asturias.

Abandonamos Tina por el camino que ahora desciende en fuerte inclinación para cruzar un arroyo que se encamina al mar, tras caer en cascada lamiendo la roca. Toca ahora ascender lo que habíamos bajado y enseguida comenzamos a ver a nuestra derecha la silueta de la ermita de San Emeterio o Santu Medé, casi tapada por los árboles. Se encuentra en la Campa San Emeterio muy cerca de la Cueva del Pindal, donde duerme el sueño de los siglos el mamut del corazón rojo, junto a otras representaciones de animales.

Dejamos la Campa San Emeterio por la carretera que a la derecha se dirige al faro y seguimos en ascenso a la izquierda para llegar al mirador del Pico de Pimiango desde el que podemos contemplar una bonota vista de la costa hacia Llanes. A nuestras espaldas, sur, se encuentra el pueblo de Pimiango al que llegamos en poco tiempo.

Ahora abandonamos momentáneamente la costa para descender por la carretera que une Pimiango con la N-634 y hacia ella nos dirigimos. En el lugar de El Peral, justo junto al restaurante Junco, cruzamos la carretera mencionada y pasando por detrás del restaurante llegamos a la carretera RD-3, después de pasar ante la ermita de El Cristo. Seguimos por esta carretera a la izquierda ascendiendo a una lomera que nos permite contemplar buenas vistas de la Sierra del Cuera y los campos y pueblos que descansan a los pies de sus laderas. Pasamos junto a un lujoso hotel, cuatro estrellas, con campo de golf y continuamos camino hasta llegar a un camino a la derecha que pasa por las cuadras del Aixa y Serra, para descender al pueblo de La Franca en la carretera antes mencionada. No cruzamos la carretera y seguimos las marcas del Camino de Santiago por una pista de tierra que cruza un puente sobre el Rio Cabra y en el segundo cruce, seguimos a la derecha por un camino que llega a la N-634, que cruzamos en las inmediaciones de Santiuste. Retrocedemos unos cuentos metros por la carretera en dirección a La Franca, este, para cruzar sobre el túnel del FEVE y acceder a las praderas que nos separan de la costa.

Ya no nos resta más que seguir pegados al borde costero, librando las cotoyas que cubren los campos abandonados. Una vertical muralla nos separa del mar que ruge en el fondo del acantilado. Aquí y allá, huecos en el terreno nos recuerdan las formaciones típicas de esta s costas, los bufones por los que el mar deja escapar sus lamentos en los días de mar embravecido. Hoy se encuentra más calmado, pero no es óbice para que en una de estas grietas, muy cerca de Cobijero, el aire impulsado por el agua el mar, bufa al salir a la superficie.

Cobigero. La playa interior de Cobigero, al igual que su homónima Gulpiyuri, esta en las cercanías de Naves, es un fenómeno natural digno de ser contemplado. Hoy la pequeña dársena de arenas y cantos rodados, se encuentra sin agua. La marea baja la deja en secano, pero no es disculpa para no echarle una mirada. Por el norte, el paso natural para poder continuar hacia Buelna y Pendueles, se realiza sobre el Puente Caballo. Un puente de roca que tenemos que contemplar descendiendo al otro puente más cercano a la playa. Desde este lugar podemos darnos realmente cuenta de la formación geológica que es el Puente Caballo y su bonita fotografía con el mar cubriendo su arco.

Cruzado el puente accedemos a Canales, un entrante de mar que forma una pequeña piscina antes de la Ensenada de Buelna. Enseguida llegamos a la Playa de Buelna donde contemplamos la curiosa figura del Picón, una roca que parece querer salir volando como un cohete. Bordeando la playa seguimos por la pista cruzando por La Atalaya para desviarnos un poco a la derecha y poder contemplar desde las alturas la Playa de Pendueles con sus dos picones para no ser menos que Buelna.

Ya se percibe el final de la ruta. Nos acercamos a Pendueles pasando junto a un antiguo muro hasta llegar a lo que debió de ser un palacio, hoy completamente en ruinas. Allí nos esperaba el autocar.

Para el próximo sábado día 7 tenemos ruta por el Camin Real en su último tramo en Grado. Iremos desde Las Cruces a Grado pasndo por los lugares que a continuación enumero:

Las Cruces (626 m) – Los Lodos (593 m) – La Cabaña (560 m) – Pico Grande (813 m) – Llano Grande (717 m) – Los Llagunales (680 m) – Alto del Pedroiro (788 m) – Moutas (533 m) – El Putril (522 m) – Santa Cristina (446 m) - Picalgallo (185 m) - Grado (49 m)

Ya estoy a la espera de vuestras llamadas.

martes, enero 27, 2009

AL DIA SIGUIENTE DE LA GRAN BORRASCA, LA CORONA DEL CASTIELLU

Las predicciones meteorológicas no podían ser menos halagüeñas. La gran borrasca con vientos de más de 150 kilómetros por hora había pasado la noche anterior, dejando un rastro de árboles caídos y dando paso a las tormentas y las lluvias en general. No veíamos con muchas posibilidades el hacer la ruta pero al menos lo intentábamos. Estando en Arriendas, una gran tormenta acompañada de aparato eléctrico se descargaba en la zona a la que nosotros pretendíamos ir. Pero nuestra moral seguía intacta.


Cuando abandonamos el autocar en las cercanías de Llordón, justo en el seudo aparcamiento existente junto a la pasarela o puente colgante de la Uña, el tiempo tendía a mejorar y sobre nuestras cabezas podíamos ver la airosa figura del Corona del Castiellu recortada contra el cielo cubierto de nubes.


Cruzamos el puente colgante sobre el Sella y en la otra orilla cruzamos las vías de FEVE por un senderillo que allí se dibujaba. Luego seguimos el sendero que atravesando un pequeño bosque, se abria paso por entre las altas hierbas ascendiendo con cierta verticalidad, para tender luego a la derecha cuando el espacio está más espejado. Vamos dejando tras nuestro la silueta del Corona y nos vamos acercando a las estribaciones finales de la pequeña Sierra de Toraño.


Algunos de nuestros compañeros optaron por subir casi de frente por la canal herbosa que se forma a la derecha del pico, para alcanzar un pequeño collado a los pies del Corona. El resto preferimos el camino menos duro para conseguir el mismo objetivo. El sendero se pierde en algunos momentos pero pronto se recupera. Al llegar a la altura de una gran roca la pasamos dejándola a nuestra izquierda, y la superamos caminando hacia el noroeste para alcanzar un collado a los pies de la cumbre más norteña de la sierra.


Algunos optaron por ascender esta cumbre para luego girar a la izquierda, sur, dirigiéndose hacia el Corona Castiellu. Otros optamos por seguir el sendero un poco menos marcado que pasando bajo la ladera este del picacho, se dirige casi en llano hasta las inmediaciones del colladito en el que nos esperaban quienes subieron de frente.


En este punto se impone una nueva dualidad de posibilidades y los más fuertes prefieren seguir por la canal subiendo a la cumbre casi en vertical, mientras que los menos osados lo hacemos por el camino que desciende ligeramente al sur para cruzar una pedrera y girar a continuación a la derecha tomando rumbo a una horcada que se ve a la izquierda del pico. Llegados a esa pequeña brecha y pasando a la cara oeste del Corona, comenzamos a ascender entre la piedra, por un sendero bien marcado y con algunos jitos de señalización, alcanzando cómodamente la cumbre coronada por un buzón montañero.


El pequeño promontorio de solo 542 metros de altura, nos ofrece unas estupendas vistas de la costa en la que las olas rompen con fuerza contra los acantilados. Si nos fijamos, podemos ver los bufones de la zona de Pria. Nos imaginamos las vistas que puede tener esta cumbre, de la zona de Picos, hoy totalmente cubierta de nubes. De vez en cuando podemos adivinar la silueta nevada del Pierzu y del Carria y por un instante, también la del Canto Cabronero. Pero nada más. En la cumbre hace frío. El viento arrecia y no podemos permanecer en ella por mucho tiempo. Hacemos las fotos y después de cubrir la tarjeta de cumbres, iniciamos el descenso con dirección este por la ladera más norteña del pico.


Descendemos a la horcada desde la que iniciamos nosotros la ascensión y dejándola a la izquierda, continuamos por el senderillo del ganado que va recorriendo toda la ladera norte de la sierra. El camino se pierde en algunos momentos debido a la hierba que está muy alta y a la maleza, pero enseguida nos reencontramos con él nuevamente. Toda esta parte de la ruta la realizamos casi en llano sin grandes subidas ni bajadas. Ni que decir tiene que existe la posibilidad de hacer lo por la cresta de la sierra, pero entonces no nos quedará más remedio que sufrir más de una bajada con subida a continuación. Como el tiempo no está nada católico y el viento es fuerte y frío, preferimos hacerlo por la ladera al resguardo del aire. Así y todo, no tuvimos más remedio que sufrir una tormenta de agua y granizo acompañada de viento, que en poco tiempo nos dejó pintando. Se daba la paradoja de que a nuestra izquierda estaba la tormenta con sus obscuros nubarrones y a la derecha teníamos un hermoso cielo azul, rasgado pro jirones de blancas nubes y el sol.


Pasada la tormenta el día se despejó y pudimos disfrutar de la corta mejoría. Si, corta. Pues al poco, cuando estábamos llegando a la Jorcada, una nueva borrasca se descargó sobre nosotros. La Jorcada la reconoceremos por las antenas que hay en ella. A la collada llega una pista desde el cercano pueblo de Tresmonte, para servicio de las antenas y de las praderas que las circundan. Nosotros seguimos por la pista hasta las primeras antenas, rebasándolas para acercarnos a una más pequeña que se encuentra al borde este de la sierra, casi sobre las casas de Toraño. Pero aún nos resta la peor parte de la ruta.


Desde la antena sale un camino por la izquierda que desciende a una bonita pradera en la que hay una cabaña medio derruida. La pradera se encuentra en el límite de la sierra por todos sus lados y rodeada árgumas en el descenso. Se impone estudiar el lugar. La mayoría, menos pacientes, optan por descender por la izquierda, noreste, a buscar un camino que parece dibujarse entre las punzantes y altas cotoyas. Los que tenemos menos prisas buscamos entre la maleza los vestigios de algún sendero que nos permita atravesar la espinosa barrera. Vemos un sendero abrirse paso por entre las cotoyas e iniciamos el descenso por él. Pero enseguida desistimos al ver a los que nos preceden envueltos entre las ramas peleándose por buscar un paso. Regresamos a la pradera y descendemos por el prado hacia el sureste por debajo de las laderas de Peña Llana. La inclinación es importante y lo resbaladizo del terreno nos obliga a tomar precauciones. Un incipiente sendero nos da confianza y tras pasar una cabaña derruida entre árboles, seguimos a la derecha un camino que poco a poco se va haciendo cada vez más evidente. Algunas cotoyas tratan de cerrarlo pero el paso está franco y podemos seguir. Parece que vamos en la dirección contraria pero pronto cambia de orientación y comenzamos a descender por el bosque sin problemas ya de maleza ni tan siquiera de barro. Enseguida alcanzamos los prados que rodean a una finca que se encuentra en la carretera de Toraño, con lo que nuestras preocupaciones desaparecen. Ya en la carretera no resta más que seguir a la izquierda, este, para llegar a Toraño, después de dejar a la derecha el puente sobre el Sella. En Toraño, donde llegamos después de algo más de 5 horas de caminata, nos espera el autocar. Aquí ponemos fin a una ruta que no pesábamos poder hacer pero que sin mayores dificultades la completamos unos años después de nuestra primera intentona. Ni que decir tiene que los que bajaron por los otros lugares sufrieron en sus carnes las mordeduras de las cotoyas. Más de uno estará aún sacándose pinchos de varias partes de su cuerpo.


Para el próximo sábado tenemos ruta suave para resarcirnos de las picaduras de esta. Nos vamos a la costa más oriental de Asturias. Concretamente a su límite este, a Bustio, en el concejo de Ribadedeva, para hacer una ruta costera que terminaremos en Pendueles. La ruta propuesta es:


Bustio (40 m) – La Texera (50 m) – Pico Cañón (199 m) – Santa María de Tina (100 m) – Ermita de San Emeterio (50 m) – Mirador Pico Pimiango (146 m) – Pimiango (158 m) – El Peral (71 m) – Capilla del Cristo (76 m) – Cuadras de l’Aixu (107 m) – Serra (100 m) – La Franca (60 m) – Playa de La Franca (25 m) – Bufones de Santiuste (39 m) – Playa de Cobijeru (20 m) – Ensenada de Buelna (29 m) – Buelna (50 m) – Playa de Entremares (11 m) – Playa de Pendueles (10 m) – Pendueles (40 m)


Aunque son muchos los nombres de lugares, no os asustéis. La cosa está en menos de 20 kilómetros y sin grandes desniveles. Así que ánimo y a apuntarse .Espero vuestras llamadas.

lunes, enero 19, 2009

RUTA SIN PALABRAS

La ruta del pasado sábado por tierras de los Oscos, no merece mayores comentarios. Entre las inclemencias del tiempo y los pobres paisajes que difícilmente podíamos avistar, tienen entidad suficiente para gastar palabras sobre esta ruta.

Solo comentar que no tiene pérdida, ya que en el comienzo se indica como Ruta de la Bobia, PR AS-103 y aunque no se ven más indicadores hasta llegar a los pies de La Bobia, es todo seguir la pista entre los molinos, sin desviarse hacia ninguno de los caminos que de ella salen y que tienen una señal de prohibido el paso. Tampoco lo podrían hacer, si tal como nos pasó a nosotros, los vigilantes jurados que hay en la zona, hacen siempre el férreo marcaje que nos hicieron a nosotros.

La pista desemboca en la carretera que saliendo de la Garganta se dirige entre otros lugares, a Illano y Boal. Llegando al Pozo de la Nieve o Campo de la Bobia, donde hay un indicador vertical que marca la ruta, tenemos ante nosotros las antenas que coronan nuestro objetivo. Solo nos resta iniciar el ascenso final, dejando un pequeño y espeso bosque de pinos a nuestra derecha e ir ganando altura poco a poco. La cumbre, donde se encuentra el vértice geodésico y hasta cinco cruces, varias con buzón, se sitúa un poco más al norte, junto a una antena y antes de una pequeña caseta.

Las vistas deben ser muy interesantes, pero yo no os las puedo describir, ya que nuestra llegada a la cumbre coincidió con el de una oscura nube que nos cubrió a nosotros y lo que nos rodeaba, al tiempo que un fuerte aire gélido nos dejaba ateridos. Solo cubrir la tarjeta y hacer como pudimos la foto de rigor y tirar para abajo en estampida.

Cuando bajábamos comenzó a despejarse la Bobia y la pudimos ver así como la estupenda vista que intuimos de la costa al menos de la zona de Ribadeo.

El descenso lo realizamos por la carretera hasta La Garganta para evitar que el conductor del autocar se pasara de las horas estipuladas de conducción. Verdaderamente no era necesario, pues a la cumbre llegamos en dos horas y media, contando la media hora larga que perdimos por ir a ver lo que creíamos la Cascada de Seineira pero que se debe tratar de alguna hija de esta. Luego el descenso lo realizamos en una hora y media aproximadamente.

Para el próximo sábado día 24, esperamos tener mejor suerte para una nueva ruta repetida. Nos vamos cerca de Llovio para ascender al pico La Corona del Castiellu, que hace un par de años ya intentamos y coronamos, pero envueltos en una nube y rodeados de nieve. Nada podemos decir ni del pico ni sus alrededores ya que en aquella ocasión nada vimos. La ruta que proponemos es:

Llordón (30 m) – Güeruña (100 m) – Collado sur (418 m) – Corona el Castiellu (542 m) – Collado Ancho (370 m) – La Jorcada (290 m) – Toraño (40 m) – Carretera (35 m)

Ruta corta con una ascensión un poco fuerte pero con un desnivel pequeño. Apta para un amplio abanico de personas. Espero contar con todos vosotros, por ello, no dejéis para mañana el reservar plaza o podéis quedaros sin ella. Os espero.

lunes, enero 12, 2009

EL PICO MOREA TRAS EL TEMPORAL DE NIEVE

Para este sábado teníamos buenas perspectivas meteorológicas después del fuerte temporal que atravesó toda España, dejándola cubierta de un blanco manto helado. Pero el amanecer no podía ser menos halagüeño. En La Felguera nevaba, según nos comentaron nuestros compañeros de fatigas y en Oviedo llovía, suavemente pero el suelo estaba mojado. Camino de Pola de Siero y según se abría el día, pudimos comprobar la gran cantidad de nieve que había caído. Incluso los márgenes de la carretera mostraban su blancura. No solo eso, también había nieve en la carretera, lo que nos hacía temer de la imposibilidad de hacer la ruta por no poder llegar a Alles.


De todos modos decidimos seguir camino y ya veríamos que se hacía en el caso de que la carretera estuviese tan mal como para no dejarnos pasar. El primer susto lo recibimos después de pasar Las Estazadas, pues nos encontramos con la guardia civil dirigiendo el tráfico, lo que supusimos que era debido a la nieve. Pero no fue así. Un gran bloque de piedra se había caído de la montaña y se encontraba en medio de la carretera. No hubo más problemas. Conseguimos llegar a Alles y con eso, la mitad de la ruta ya casi la dábamos por hecha.


El autocar nos dejó en Alles y comenzamos a caminar por la carretera pasando junto a la ermita de San Roque y saliendo por entre las casas del barrio hasta coger la pista que se dirige a Llabandames. La pista ere todo nieve con las rodadas de un vehículo y muchas pisadas, tanto de personas como de animales. Lo que nos indicaba que era muy transitada a pesar de sus condiciones.


Las vistas con todo nevado, eran preciosas, pero la ausencia de luz dificultaba el poder plasmarlas con nuestras hoy numerosas cámaras fotográficas. El día estaba nublado y no presagiaba una mejoría inmediata. La subida a Llabandames no presentó ninguna dificultad más que la de la pendiente de la pista y en una hora nos encontrábamos caminando entre las cabañas y saliendo por el camino que se dirige al Cagigu la Campuca, después de pasar junto a la cabaña de Doña Toba. Allí, arriba, frente a nosotros podíamos ver el deshojado árbol que marca el lugar del Cagigu. Luego, la subida se empina y toma una decidida dirección norte para acceder al Collado de Los Llanos de Morea. El camino ha desaparecido y somos nosotros los que lo abrimos mancillando la blancura de la nieve que lo cubre. Un gran surco queda tras de nosotros a medida que vamos ganando terreno.


La subida al pico no presenta dificultad ninguna cuando su ladera se encuentra limpia y visible. Pero con la gran cantidad de nieve que hoy tiene, son los esforzados serpas del grupo, los que nos marcan el camino. Una gran ese se talla en la nevada ladera del Morea y por ella vamos accediendo todos a la cumbre. El día comienza a despejar y podemos subir viendo la costa y Llanes y Purón, San Roque del Acebal, y… un montón de pueblos y lugares.


La llegada a la cumbre es una maravilla: hacia el este, todo el cuera se nos presenta cubierto del inmaculado manto que le donó la nieve y el sol hace brillar los múltiples cristales de hielo que lo forman. El cielo azul y algún retazo de blanca nube le da el marco deseado por cualquier fotógrafo. Las cámaras echan humo.


De todos modos y a pesar de la mejoría del día y de el sol, la temperatura es baja y nos obliga a abandonar la atalaya. Tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, comenzamos el descenso hacia la vertiente este, por el lado contrario al que accedimos a la cumbre. Vamos siguiendo un rastro dejado por alguna persona y la verdad es que descendemos muy bien a pesar de la gran cantidad de nieve acumulada en esta zona. En algunos sitios hay más de medio metro de nieve y no son medidas de las de Tele5.


Según descendemos vemos en el fondo de la ladera, al norte, un grupo de cabañas que interpretamos son el caserío Roncadas y a él dirigimos nuestros pasos, buscando el mejor lugar posible para ello. La cantidad de nieve desciende según vamos perdiendo altura, lo que facilita el encontrar senderos, pero dificulta el caminar, por la formación de barro y zonas resbaladizas.


Alcanzamos el valle en el que se encuentran las cabañas y desde allí, con dirección este, seguimos un sendero muy marcado que veníamos observando en el descenso y que nos lleva al Collado del Jorcón donde empalmamos con una buena pista que desciende a La Braña y por la derecha dejando el caserío al lado contrario, seguimos por buen camino y sin perdida hasta la confluencia con la carretera a la altura del pueblo de Gancioso. Seguimos a la derecha, este y pasamos por el pueblo de El Prado, al lado de una casa que reconocemos por la cruz que tiene en uno de sus muros. Ya por la carretera sin pérdida, alcanzamos La Borbolla donde nos espera un buen plato de pote y carne gobernada, con los que quitamos además del hambre, el frío de nuestros cuerpos. Fueron cinco horas de camino por la nieve y consiguiendo finalizar una ruta que hace dos años no pudimos terminar a causa de la niebla.


Para el sábado día 17 tenemos ruta por el occidente. Nos vamos a los Oscos para conquistar la Bobia, cumbre perteneciente a las 100 montañas más guapas de Asturias, al decir de Ángel Fernández Ortega. La ruta propuesta es:


Ponte Penacoba (780 m) – Cascada Sieneira (820 m) – Lagunas de Brañanova (1.026 m) – Campo de la Bobia (1.018 m) – Pico La Bobia (1.197 m) – Caserío de Bobia (810 m) – Picón (820 m) – San Cristóbal (751 m) – Ponte Penacoba (780 m)


Ya se encuentra abierto el plazo de inscripción y os recuerdo que después de las cinco de la tarde del jueves anterior a la ruta, no se asegura la existencia de plazas. Con ello os quiero decir que no dejéis para última hora el inscribiros. Espero vuestras llamadas.

lunes, enero 05, 2009

LA CALZADA ROMANA DE PIEDRAFITA

Comenzamos Nuevo año y nuevo calendario de rutas y no con muy buen pie. El día amanece lloviendo pero según nos acercamos a nuestro punto de inicio en Llanes, va mejorando. Al menos no llueve, pero las nubes bajas y la humedad nos acompañaran todo el día.


El autocar nos deja en Venta del Probe, junto a Puente Nuevo y comenzamos a caminar por la carretera en dirección a Los Callejos, cuyas casas vemos sobre un altozano. Sin querer decir que ese era nuestro camino, al llegar a la entrada del pueblo tomamos un ancho camino a la izquierda, que bordea una tapia de hormigón que cierra una finca. Seguimos las indicaciones del GPS pero que no coinciden con la descripción de La Curuxa, según la cual hay que entrar en el pueblo y tomar un camino junto a la iglesia.


Dejamos un camino a la izquierda que se dirige a una cabaña y continuamos en ascenso bordeando un prado con algunas otras cabañas diseminadas. Según los carteles que nos encontramos, estamos en el Camino Bonito o Camino de la Regatina. Nos adentramos en un bosque de ocalitos y proseguimos por una buena pista que ser bifurca a la izquierda descendiendo para atravesar u arroyo. Aquí se cierra la pista aunque sabemos que por encima nuestro continúa otra a la que buscamos la manera de acceder. Peleando con la maleza y la madera cortada medio podre, conseguimos alcanzar la otra pista y comenzamos el descenso por ella.


Pero la pista llega a las inmediaciones del Río de San Miguel y no hay puente. Mientras algunos buscan un puente para vadear el río, la mayoría ya se descalzó para cruzarlo. Solo unos pocos decidimos dar marcha atrás por un prado hasta las inmediaciones de una casa junto a la que encontramos un paso sobre el río, hecho de troncos y sin barandilla, pero que nos sirvió para alcanzar la carretera muy cerca del cruce que se dirige a Ardisana y al lado de la ermita de San Miguel.


Por la carretera con dirección oeste nos acercamos a Riocaliente, un bonito pueblo de casas cuidadas y con algunas estatuas de madera como La Manona en la carretera y La Castañera en medio del pueblo. Seguimos por la carretera hasta el cercano pueblo de Mestas, donde, al lado del Hotel Benzua, sale una carreterita que se dirige al pueblo de Teyeu, pasando al lado del Molino del Esplon. Por aquí comenzamos a ver las marcas roja y blanca de un GR que nos acompañará el resto de la ruta. Después de Teyeu la carreterita se convierte en pista y continúa en llano al lado del Río Piedrafita. Pasamos junto a una nave amplia en una zona bastante embarrada y nos adentramos en una zona donde en otros tiempos debió haber un bosque de pinos. Ahora solo quedan algunos diseminados.


Seguimos un buen camino sin pérdida posible y poco después de cruzar un arroyo sobre unas grandes piedras en su lecho (también hay un tronco a modo de puente), comenzamos a ascender hacia el Collado Vega del Puerto. El camino se convierte en una calzada romana bien empedrada y en estupenda conservación. Alcanzamos un primer collado, Muesca del Acebal, por el que nos adentramos en un intrincado mundo de valles que se entrecruzan y que nosotros no podemos situar debido a la escasez de visibilidad a causa de las nubes que amenazan con descender aún más. Seguimos el camino por la ladera que se descuelga hacia el Reguero del Acebal, hasta alcanzar una zona con algunos árboles y ya en la parte alta de la sierra, en la que abandonamos el camino que continúa, para auparnos a las praderas del Collado de la vega del Puerto.


A pesar de que la niebla prácticamente nos tapa, se hace necesario un descanso, pues la cuesta es dura y llevamos todo el día sin parar. La ruta es larga y teníamos que alcanzar el collado lo antes posible. Ahora solo nos queda descender hacia Cuerres. Para ello descendemos del collado por la parte opuesta a la que llegamos sin un camino definido al principio, pero es todo seguir la riega para encontrarlo, al principio un estrecho sendero, que poco a poco se irá convirtiendo en camino ancho y también empedrado en muchos de sus tramos. Descendemos rápido y comenzamos a ver las luces de Cuerres entre los árboles. Las marcas del GR nos indican que debemos seguir a la izquierda en descenso, pero ese camino se encuentra medio cubierto por la maleza, con lo que decidimos seguir a la derecha en ascenso hasta alcanzar la carretera que de Cuerees se dirige a Llenín.


Ya por la carretera descendemos con el arroyo de Piedrafita a nuestra izquierda hasta Llenín, atravesando el pueblo y saliendo en dirección a Tárano, dejando por la izquierda la carretera que se dirige a la AS-114, entre Mestas de Con y Corao. Nuestro camino pica hacia arriba y aún lo sigue haciendo cuando pasamos de Tárano. La carretera pista sigue ascendiendo hasta una casa que vemos a los pies del Cerro Iguedo que es el coronado por unas antenas que bordeamos dejándolo a nuestra izquierda. Ya desde la casa, la pista-carretera comienza un fuerte descenso que en poco tiempo nos lleva a Corao Castillo, pequeño pueblo en el que hay hasta cuatro casonas señoriales.


Seguimos descendiendo y llegamos a la carretera AS-114 que debemos atravesar para finalizar la ruta en el pueblo de Corao. Junto a la iglesia nos espera el autocar, después de 5 horas y 45 minutos, para recorrer alrededor de 20 kilómetros. Una bonita ruta a la que le faltó el aliciente del buen tiempo, para poder contemplar las hermosas vista que según algunas descripciones tiene.


Para el próximo sábado día 10 tenemos ruta en Peñamellera para visitar el Cuera una vez más. Nos vamos a la capital del concejo, Alles, para subir al Pico Morea y descender al pueblo llanisco de La Borbolla. La ruta a seguir es:


Alles (263 m) – Llabandames (640 m) – Cagigu la Campuca (800 m) – Llanos de Morea (891 m) – Pico Morea (1.002 m) – Llanos de Morea (891 m) – Caserio Roncadas (454 m) – El Jardón (326 m) – La Braña (198 m) – Gancioso (138 m) – El Prado (204 m) – La Borbolla (218 m)


Ya está abierto el plazo de inscripción para esta ruta. Los que queráis hacerla, no os demoréis demasiado pues os podéis quedar sin plaza. Espero vuestras llamadas.

lunes, diciembre 29, 2008

FINAL DE TEMPORADA EN TRUBIA

Como viene siendo habitual, el final de temporada de este año que se encuentra en sus últimos suspiros, lo realizamos en las inmediaciones de Trubia, con salida y llegada en la denominada Villa Cañonera.


A las 9,30 de la mañana partimos de la Plazoleta de Trubia, caminando por la denominada Senda verde con dirección a la controvertida “pasarela” que separa Trubia de Soto de Abajo y al alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, el ínclito Gabino de Lorenzo, de los trubiecos.


Atravesamos Soto de Abajo hasta la confluencia con la carretera nacional y tras atravesarla, continuamos ruta por la carretera que se dirige a Avilés pasando por Los campos. Un par de kilómetros más allá la abandonamos, justo al lado de la llamada Casa Redonda a la orilla del Embalse del Furacón, donde las aguas del Nalón pasan a engrosar el caudal del Río Nora.


Un camino hormigonado y en fuerte pendiente asciende por la falda del Pico el Morero pasando junto a una casa abandonada desde la que se tiene una estupenda vista de San Pedro de Nora con su iglesia prerrománica en primer término.


Poco más arriba en un cruce de caminos, abandonamos el que traíamos para girar a la izquierda y subir hasta el depósito de agua, pintado en azul y situado en el Pico Morero al lado de los restos de un bunker de la pasada contienda militar. Con un bonito fondo del Aramo y Peña Tene, nos hacemos la foto de rigor para descender por el mismo camino y volver a tomar la dirección de Priañes. He de decir, que para colmo de todos los colmos. Después de pasar todo el año por rutas más o menos complicadas y caminos sin señalizar en ningún momento nos perdimos ni perdimos a ningún componente del grupo. Pero hoy si. Hoy que tenemos una hermosa pista de hormigón y un buen número de indicadores para poder orientarnos, tres componentes de la expedición se nos perdieron a la altura del cruce del Pico el Morero. Después de enviar a alguien que tratase de encontrar a los perdidos en las inmediaciones de Priañes, continuamos ruta.


Un nuevo cruce de caminos y nuevo abandono de la ruta. Seguimos otra vez a la izquierda para acceder al Área del Humedal, a las orillas del Nalón y casi debajo del nuevo viaducto de la autovía de la Espina. Por el mismo camino de ida regresamos al cruce de vías abandonado previamente, para ahora si, continuar hasta Priañes. Pasamos entre sus casas, tras encontrarnos con los perdidos, hasta el parque con estatua de “chatina”, más conocido como Arturo Fernandez. Por encima del parque y en la carretera que va al embalse, hay un cartel indicador de los Meandros. Seguimos por el camino entre casas y sin problemas nos situamos a la entrada del mirador de Los Meandros del Nora. Cruzamos la pradera para situarnos al borde protegido por una valla, para contemplar la singular imagen del caprichoso recorrido del río, poco antes de morir-revivir en su confluencia definitiva con el Nalón.


Saliendo del recinto del mirador y siguiendo un sendero que sale a la derecha acercándose a un pequeño depósito redondo, vamos siguiendo todo el borde de la plataforma que se desprende hacia el fondo del valle por el que discurre el río, proporcionándonos buenas vistas de los meandros. Este camino termina finalizando en la carretera por la que descendemos al embalse. A mitad de camino, justo a la altura de la conocida como “casa de los ingenieros”, hay un sendero que desciende por detrás de la casa para alcanzar unas escaleras con barandilla que descienden también al fondo del embalse. La carretera termina en una verja pero un arco practicado en el muro de la izquierda, nos permite continuar para pasar junto al “puente” de la presa y poco después llegar al fondo, por donde se libera el agua.


Frente a nosotros tenemos un puente colgante por el que se cruza sobre el Nalón para continuar camino hacia Santa Maria de Grado. Nuestro camino sigue a la derecha para cruzar un puente de hormigón sobre el canal de la central. El puente termina en un muro del que debemos bajar a la pradera que se forma a sus pies y en el que al otro lado, junto a una portilla blanca tirada en el suelo, sale un sendero medio cerrado de maleza, pero practicable, que va subiendo haciendo algunas revueltas, hasta alcanzar un muro de piedra que lo separa de los prados de las inmediaciones de Tahoces. Seguimos sin cruzar el muro y pronto el sendero se convierte en camino de piedra y nos lleva junto a dos torres de eléctricas, una de ellas sin cables, que dejamos a nuestra derecha para seguir por el camino hasta una granja de vacas lecheras. Estamos en Tahoces.


Cruzamos por entre las casas del pueblo buscando la carretera que se dirige a Rañeces, ofreciéndonos unas buenas vistas de los meandros, pero en esta ocasión desde la orilla contraria. La carretera desciende hasta un cruce de caminos tomando nosotros el de la derecha para llegar a las primeras casas del cuidado pueblo de Rañeces. Pasamos junto al centro social del pueblo y ya sin abandonar la carretera seguimos hasta la confluencia con la que se dirige ala Escamplero. Nosotros seguimos en descenso a la derecha para llegar a San Pedro de Nora tras pasar por el lugar de Campanal.


Abandonamos momentáneamente la carretera para realizar una visita a la iglesia de San Pedro de Nora y hacernos una foto junto a sus antiguas piedras. Luego volvemos a la carretera para cruzar el Río Nora y seguir en subida hasta la “casa redonda” donde habíamos tomado el camino de Priañes.


El resto es seguir por donde habíamos venido haciendo un alto en Casa Puyo para refrigerarnos con unas sidras antes de finalizar el recorrido del día en el bar Tragos, donde nos aprestamos a dar buena cuenta de las viandas que portábamos en grata armonía.


Terminada la comida y la bebida, nos despedimos los pocos participantes que ya quedaban, deseándonos felicidad para el año entrante.


Despedimos una temporada y damos la bienvenida a la siguiente y ya estamos tomando nota de los que quieran comenzar el año caminando con nosotros. Nos vamos el día 3 de enero a Los Callejos en las inmediaciones de la carretera de Nueva a el Cruce por el valle del Río les Cabres. La ruta a seguir es:


Los Callejos (120 m) – Las Casinas (130 m) – Collado los Rabios (190 m) – Riocaliente (100 m) – Mestas (100 m) – Llumedián (180 m) – Telledo (140 m) – Collado Vega del Puerto (494 m) – Cuerres (380 m) – Llenin (300 m) – Tárano (289 m) – Corao Castiello (180 m) – Corao (94 m)


Ya estoy tomando nota de los interesados para realizar esta ruta en buena compañía. No lo dejéis para muy tarde o podéis quedaros sin plaza. Os espero.

lunes, diciembre 22, 2008

FELICES FIESTAS Y BUENAS CUMBRES PARA EL 2009

BELÉN DE CUMBRES EN LA CORDOBANA

Este año, el Grupo de Montaña LAS XANAS ha escogido el concejo de Colunga para instalar su BELÉN DE CUMBRES. En un año en el que el grupo caminó en muchas de sus rutas por las sierras costeras asturianas, parecía lógico el colocar el belén en este lugar a los pies del Pienzu y mirando una vez más al mar.

Al fin la climatología nos dio un respiro y comenzamos a caminar en el bonito pueblo de Gobiendes ya con los primeros rayos de sol abriéndose paso entre retazos de nieblas matinales. Gobiendes es un pueblo del concejo de Colunga muy arreglado y coqueto. Buenas y bonitas casas, calles hormigonadas y bifurcaciones con indicación de a donde se dirigen. Por eso no nos fue difícil tomar el camino de salida del pueblo con rumbo a Obaya. Abandonamos el hormigón y comenzamos a caminar por una pista entre prados, en la que ya vemos las primeras manchas de barro, lo que nos hace pensar que volvemos a encontrarnos con nuestro enemigo de las últimas rutas.

El camino no tiene pérdida ni posibilidades de equivocación hasta que llegamos a la orilla del río Espasa y lo cruzamos por un puente de madera de nueva construcción. Aquí se presentan las primeras dudas. Al otro lado del puente y de frente hay una pista muy embarrada en ascenso y cerrada con una cinta de llindiador, mientras que a la izquierda continúa una buena pista en llano. Nos decidimos por esta segunda opción y llegamos a un depósito de agua cerca de una bonita cascada y donde la pista finaliza. No hay posibilidad de volver a cruzar el río, por lo que no nos queda más remedio que tomar un sendero que sube hacia un cueto que hay detrás del depósito. El camino poco utilizado, se encuentra bastante cerrado pero podemos abrirnos paso. Pasamos junto a las ruinas de una casa y enseguida nos encontramos con una cueva que tenemos que atravesar. Seguimos un sendero más del ganado que de personas pero que nos va elevando con dirección noreste hacia terrenos un poco más despejados desde los que podemos ir viendo lo que nos queda de recorrido.


La zona fue en otros tiempos tierra de fincas o prados hoy cubiertos de maleza y abandonados. Vamos cruzando murias y antiguos caminos cerrados por la maleza siguiendo los sendero del ganado unas veces y las pistas madereras en otras. Alcanzamos una especie de hombro y vemos a la derecha, oeste, una cabaña y unas verdes praderas a las que tenemos que dirigirnos. Para ello descendemos un poco hasta las cercanías de lo que queda de una buena casa y nos encontramos con una pista por la que sin otros problemas que los de saltar los cierres que hacen los vecinos, llegamos a la majada de el Requexu, donde hay una casa-cuadra medio derruida. Saltamos como podemos el cierre y llegamos a las inmediaciones de otra cabaña en la que atravesamos una pasera que hay en uno de sus extremos y comenzamos a subir por terreno más limpio dirigiéndonos hacia el sureste siguiendo las sendas del ganado.


Un nuevo hombro herboso cerca de un pequeño serrote calizo, nos proporciona estupendas vistas de la costa y nos sirve para realizar un primer descanso. Por el sur las estribaciones del Cordobana con un primer promontorio y la inconfundible figura del Pienzu con su enorme cruz nos contemplan. Reanudamos la marcha siempre en ascenso y siguiendo los pasos del ganado como en casi todos nuestro recorrido. Pasamos pequeñas praderas, zonas de caliza, escondidas lagunas, cerrados bosquetes hasta alcanzar una verde collada a los pies de nuestro objetivo.


Ya solo nos resta ascender a la cumbre buscando los mejores pasos y evitando las cortantes piedras que en ocasiones nos cierran el paso. Por fin, la cumbre de la Cordobana nos da la bienvenida con su medio destartalado buzón de cumbres. Las vistas sobre toda la costa son estupendas y el día espléndido. A nuestras espaldas el Pienzu se yergue poderoso sobre la Sierra del Sueve. Por el oeste aparece la cordillera completamente nevada. El Aramo, al que reconocemos por el penacho de humo de la térmica de Soto de Ribera. Más a la izquierda la zona de las Ubiñas y el resto de la cordillera hacia Pajares.


El día es estupendo y nos tomamos nuestro tiempo para colocar el belén a cubierto de unas piedras por debajo del buzón. Luego comienzan a saltar los tapones del cava y la sidra achampañada y pasar de mano en mano los turrones, mazapanes y polvorones. Por un buen espacio de tiempo permanecemos en la cumbre celebrando anticipadamente las navidades y después de acabar con la bebida y hacer las consabidas fotos, reanudamos la marcha descendiendo al oeste hacia el collado que se forma a los pies del Cueto Sol de Miguel y que tiene por nombre Campera Cordobana. El descenso es sencillo y rápido. Del collado parte una buena pista por la ladera este del Sol de Miguel, pero antes de tomarla, ascendemos al pequeño promontorio en el que hay una tabla de orientación y hermosas vistas de la costa y de la Cordobana que acabamos de abandonar.


Bajamos nuevamente a la pista y por ella descendemos rápidamente entre praderas hasta un cierre que atravesamos para seguir el descenso hasta una casa, Llanu Llames, donde la pista inicia una fuerte subida que nos lleva a las primeras casas de la Torre en las inmediaciones de Gobiendes, a donde llegamos poco después.


Para cerrar el año y como viene siendo habitual, el próximo sábado día 27 la ruta la realizaremos por las inmediaciones de Trubia. Concretamente visitaremos los Meandros del Río Nora a su paso por Priañes. Luego descenderemos a la central hidroeléctrica de Priañes para retornar a Trubia pasando por Tahoces y Rañeces. La ruta es la siguiente:


Plazoleta de Trubia (90 m) – Soto de Abajo (85 m) – Embalse del Furacón (100 m) – Pico el Morero (201 m) – Priañes (137 m) – Mirador de los Meandros del Nora (137 m) – Embalse de Priañes (70 m) – Tahoces (150 m) – Rañeces (150 m) – San Pedro de Nora (80 m) – Trubia (90 m)


Para esta ruta no hay autocar, por lo que todas aquellas personas que estén interesados en hacerla, deben utilizar sus propios medios tanto para acercarse a Trubia como para regresar nuevamente a sus puntos de origen. Como queda dicho, la concentración del grupo es en la plazoleta de Trubia a las 8,45 de la mañana, hora aproximada de llegada del autobús de TUA procedente de Oviedo. Ese autobús, Línea Nº 4, sale de Los Prados a las 8:15 de la mañana. En esta página http://www.tua.es/index.asp?MP=0&MS=0&TR=C&IDR=28 podéis consultar tanto los horarios como el itinerario que hace ese autobús.


Aunque no ponemos autocar, os ruego que me llaméis para apuntaros a la ruta, así podremos esperar por aquel que se retrase un poco.