martes, enero 27, 2009

AL DIA SIGUIENTE DE LA GRAN BORRASCA, LA CORONA DEL CASTIELLU

Las predicciones meteorológicas no podían ser menos halagüeñas. La gran borrasca con vientos de más de 150 kilómetros por hora había pasado la noche anterior, dejando un rastro de árboles caídos y dando paso a las tormentas y las lluvias en general. No veíamos con muchas posibilidades el hacer la ruta pero al menos lo intentábamos. Estando en Arriendas, una gran tormenta acompañada de aparato eléctrico se descargaba en la zona a la que nosotros pretendíamos ir. Pero nuestra moral seguía intacta.


Cuando abandonamos el autocar en las cercanías de Llordón, justo en el seudo aparcamiento existente junto a la pasarela o puente colgante de la Uña, el tiempo tendía a mejorar y sobre nuestras cabezas podíamos ver la airosa figura del Corona del Castiellu recortada contra el cielo cubierto de nubes.


Cruzamos el puente colgante sobre el Sella y en la otra orilla cruzamos las vías de FEVE por un senderillo que allí se dibujaba. Luego seguimos el sendero que atravesando un pequeño bosque, se abria paso por entre las altas hierbas ascendiendo con cierta verticalidad, para tender luego a la derecha cuando el espacio está más espejado. Vamos dejando tras nuestro la silueta del Corona y nos vamos acercando a las estribaciones finales de la pequeña Sierra de Toraño.


Algunos de nuestros compañeros optaron por subir casi de frente por la canal herbosa que se forma a la derecha del pico, para alcanzar un pequeño collado a los pies del Corona. El resto preferimos el camino menos duro para conseguir el mismo objetivo. El sendero se pierde en algunos momentos pero pronto se recupera. Al llegar a la altura de una gran roca la pasamos dejándola a nuestra izquierda, y la superamos caminando hacia el noroeste para alcanzar un collado a los pies de la cumbre más norteña de la sierra.


Algunos optaron por ascender esta cumbre para luego girar a la izquierda, sur, dirigiéndose hacia el Corona Castiellu. Otros optamos por seguir el sendero un poco menos marcado que pasando bajo la ladera este del picacho, se dirige casi en llano hasta las inmediaciones del colladito en el que nos esperaban quienes subieron de frente.


En este punto se impone una nueva dualidad de posibilidades y los más fuertes prefieren seguir por la canal subiendo a la cumbre casi en vertical, mientras que los menos osados lo hacemos por el camino que desciende ligeramente al sur para cruzar una pedrera y girar a continuación a la derecha tomando rumbo a una horcada que se ve a la izquierda del pico. Llegados a esa pequeña brecha y pasando a la cara oeste del Corona, comenzamos a ascender entre la piedra, por un sendero bien marcado y con algunos jitos de señalización, alcanzando cómodamente la cumbre coronada por un buzón montañero.


El pequeño promontorio de solo 542 metros de altura, nos ofrece unas estupendas vistas de la costa en la que las olas rompen con fuerza contra los acantilados. Si nos fijamos, podemos ver los bufones de la zona de Pria. Nos imaginamos las vistas que puede tener esta cumbre, de la zona de Picos, hoy totalmente cubierta de nubes. De vez en cuando podemos adivinar la silueta nevada del Pierzu y del Carria y por un instante, también la del Canto Cabronero. Pero nada más. En la cumbre hace frío. El viento arrecia y no podemos permanecer en ella por mucho tiempo. Hacemos las fotos y después de cubrir la tarjeta de cumbres, iniciamos el descenso con dirección este por la ladera más norteña del pico.


Descendemos a la horcada desde la que iniciamos nosotros la ascensión y dejándola a la izquierda, continuamos por el senderillo del ganado que va recorriendo toda la ladera norte de la sierra. El camino se pierde en algunos momentos debido a la hierba que está muy alta y a la maleza, pero enseguida nos reencontramos con él nuevamente. Toda esta parte de la ruta la realizamos casi en llano sin grandes subidas ni bajadas. Ni que decir tiene que existe la posibilidad de hacer lo por la cresta de la sierra, pero entonces no nos quedará más remedio que sufrir más de una bajada con subida a continuación. Como el tiempo no está nada católico y el viento es fuerte y frío, preferimos hacerlo por la ladera al resguardo del aire. Así y todo, no tuvimos más remedio que sufrir una tormenta de agua y granizo acompañada de viento, que en poco tiempo nos dejó pintando. Se daba la paradoja de que a nuestra izquierda estaba la tormenta con sus obscuros nubarrones y a la derecha teníamos un hermoso cielo azul, rasgado pro jirones de blancas nubes y el sol.


Pasada la tormenta el día se despejó y pudimos disfrutar de la corta mejoría. Si, corta. Pues al poco, cuando estábamos llegando a la Jorcada, una nueva borrasca se descargó sobre nosotros. La Jorcada la reconoceremos por las antenas que hay en ella. A la collada llega una pista desde el cercano pueblo de Tresmonte, para servicio de las antenas y de las praderas que las circundan. Nosotros seguimos por la pista hasta las primeras antenas, rebasándolas para acercarnos a una más pequeña que se encuentra al borde este de la sierra, casi sobre las casas de Toraño. Pero aún nos resta la peor parte de la ruta.


Desde la antena sale un camino por la izquierda que desciende a una bonita pradera en la que hay una cabaña medio derruida. La pradera se encuentra en el límite de la sierra por todos sus lados y rodeada árgumas en el descenso. Se impone estudiar el lugar. La mayoría, menos pacientes, optan por descender por la izquierda, noreste, a buscar un camino que parece dibujarse entre las punzantes y altas cotoyas. Los que tenemos menos prisas buscamos entre la maleza los vestigios de algún sendero que nos permita atravesar la espinosa barrera. Vemos un sendero abrirse paso por entre las cotoyas e iniciamos el descenso por él. Pero enseguida desistimos al ver a los que nos preceden envueltos entre las ramas peleándose por buscar un paso. Regresamos a la pradera y descendemos por el prado hacia el sureste por debajo de las laderas de Peña Llana. La inclinación es importante y lo resbaladizo del terreno nos obliga a tomar precauciones. Un incipiente sendero nos da confianza y tras pasar una cabaña derruida entre árboles, seguimos a la derecha un camino que poco a poco se va haciendo cada vez más evidente. Algunas cotoyas tratan de cerrarlo pero el paso está franco y podemos seguir. Parece que vamos en la dirección contraria pero pronto cambia de orientación y comenzamos a descender por el bosque sin problemas ya de maleza ni tan siquiera de barro. Enseguida alcanzamos los prados que rodean a una finca que se encuentra en la carretera de Toraño, con lo que nuestras preocupaciones desaparecen. Ya en la carretera no resta más que seguir a la izquierda, este, para llegar a Toraño, después de dejar a la derecha el puente sobre el Sella. En Toraño, donde llegamos después de algo más de 5 horas de caminata, nos espera el autocar. Aquí ponemos fin a una ruta que no pesábamos poder hacer pero que sin mayores dificultades la completamos unos años después de nuestra primera intentona. Ni que decir tiene que los que bajaron por los otros lugares sufrieron en sus carnes las mordeduras de las cotoyas. Más de uno estará aún sacándose pinchos de varias partes de su cuerpo.


Para el próximo sábado tenemos ruta suave para resarcirnos de las picaduras de esta. Nos vamos a la costa más oriental de Asturias. Concretamente a su límite este, a Bustio, en el concejo de Ribadedeva, para hacer una ruta costera que terminaremos en Pendueles. La ruta propuesta es:


Bustio (40 m) – La Texera (50 m) – Pico Cañón (199 m) – Santa María de Tina (100 m) – Ermita de San Emeterio (50 m) – Mirador Pico Pimiango (146 m) – Pimiango (158 m) – El Peral (71 m) – Capilla del Cristo (76 m) – Cuadras de l’Aixu (107 m) – Serra (100 m) – La Franca (60 m) – Playa de La Franca (25 m) – Bufones de Santiuste (39 m) – Playa de Cobijeru (20 m) – Ensenada de Buelna (29 m) – Buelna (50 m) – Playa de Entremares (11 m) – Playa de Pendueles (10 m) – Pendueles (40 m)


Aunque son muchos los nombres de lugares, no os asustéis. La cosa está en menos de 20 kilómetros y sin grandes desniveles. Así que ánimo y a apuntarse .Espero vuestras llamadas.

lunes, enero 19, 2009

RUTA SIN PALABRAS

La ruta del pasado sábado por tierras de los Oscos, no merece mayores comentarios. Entre las inclemencias del tiempo y los pobres paisajes que difícilmente podíamos avistar, tienen entidad suficiente para gastar palabras sobre esta ruta.

Solo comentar que no tiene pérdida, ya que en el comienzo se indica como Ruta de la Bobia, PR AS-103 y aunque no se ven más indicadores hasta llegar a los pies de La Bobia, es todo seguir la pista entre los molinos, sin desviarse hacia ninguno de los caminos que de ella salen y que tienen una señal de prohibido el paso. Tampoco lo podrían hacer, si tal como nos pasó a nosotros, los vigilantes jurados que hay en la zona, hacen siempre el férreo marcaje que nos hicieron a nosotros.

La pista desemboca en la carretera que saliendo de la Garganta se dirige entre otros lugares, a Illano y Boal. Llegando al Pozo de la Nieve o Campo de la Bobia, donde hay un indicador vertical que marca la ruta, tenemos ante nosotros las antenas que coronan nuestro objetivo. Solo nos resta iniciar el ascenso final, dejando un pequeño y espeso bosque de pinos a nuestra derecha e ir ganando altura poco a poco. La cumbre, donde se encuentra el vértice geodésico y hasta cinco cruces, varias con buzón, se sitúa un poco más al norte, junto a una antena y antes de una pequeña caseta.

Las vistas deben ser muy interesantes, pero yo no os las puedo describir, ya que nuestra llegada a la cumbre coincidió con el de una oscura nube que nos cubrió a nosotros y lo que nos rodeaba, al tiempo que un fuerte aire gélido nos dejaba ateridos. Solo cubrir la tarjeta y hacer como pudimos la foto de rigor y tirar para abajo en estampida.

Cuando bajábamos comenzó a despejarse la Bobia y la pudimos ver así como la estupenda vista que intuimos de la costa al menos de la zona de Ribadeo.

El descenso lo realizamos por la carretera hasta La Garganta para evitar que el conductor del autocar se pasara de las horas estipuladas de conducción. Verdaderamente no era necesario, pues a la cumbre llegamos en dos horas y media, contando la media hora larga que perdimos por ir a ver lo que creíamos la Cascada de Seineira pero que se debe tratar de alguna hija de esta. Luego el descenso lo realizamos en una hora y media aproximadamente.

Para el próximo sábado día 24, esperamos tener mejor suerte para una nueva ruta repetida. Nos vamos cerca de Llovio para ascender al pico La Corona del Castiellu, que hace un par de años ya intentamos y coronamos, pero envueltos en una nube y rodeados de nieve. Nada podemos decir ni del pico ni sus alrededores ya que en aquella ocasión nada vimos. La ruta que proponemos es:

Llordón (30 m) – Güeruña (100 m) – Collado sur (418 m) – Corona el Castiellu (542 m) – Collado Ancho (370 m) – La Jorcada (290 m) – Toraño (40 m) – Carretera (35 m)

Ruta corta con una ascensión un poco fuerte pero con un desnivel pequeño. Apta para un amplio abanico de personas. Espero contar con todos vosotros, por ello, no dejéis para mañana el reservar plaza o podéis quedaros sin ella. Os espero.

lunes, enero 12, 2009

EL PICO MOREA TRAS EL TEMPORAL DE NIEVE

Para este sábado teníamos buenas perspectivas meteorológicas después del fuerte temporal que atravesó toda España, dejándola cubierta de un blanco manto helado. Pero el amanecer no podía ser menos halagüeño. En La Felguera nevaba, según nos comentaron nuestros compañeros de fatigas y en Oviedo llovía, suavemente pero el suelo estaba mojado. Camino de Pola de Siero y según se abría el día, pudimos comprobar la gran cantidad de nieve que había caído. Incluso los márgenes de la carretera mostraban su blancura. No solo eso, también había nieve en la carretera, lo que nos hacía temer de la imposibilidad de hacer la ruta por no poder llegar a Alles.


De todos modos decidimos seguir camino y ya veríamos que se hacía en el caso de que la carretera estuviese tan mal como para no dejarnos pasar. El primer susto lo recibimos después de pasar Las Estazadas, pues nos encontramos con la guardia civil dirigiendo el tráfico, lo que supusimos que era debido a la nieve. Pero no fue así. Un gran bloque de piedra se había caído de la montaña y se encontraba en medio de la carretera. No hubo más problemas. Conseguimos llegar a Alles y con eso, la mitad de la ruta ya casi la dábamos por hecha.


El autocar nos dejó en Alles y comenzamos a caminar por la carretera pasando junto a la ermita de San Roque y saliendo por entre las casas del barrio hasta coger la pista que se dirige a Llabandames. La pista ere todo nieve con las rodadas de un vehículo y muchas pisadas, tanto de personas como de animales. Lo que nos indicaba que era muy transitada a pesar de sus condiciones.


Las vistas con todo nevado, eran preciosas, pero la ausencia de luz dificultaba el poder plasmarlas con nuestras hoy numerosas cámaras fotográficas. El día estaba nublado y no presagiaba una mejoría inmediata. La subida a Llabandames no presentó ninguna dificultad más que la de la pendiente de la pista y en una hora nos encontrábamos caminando entre las cabañas y saliendo por el camino que se dirige al Cagigu la Campuca, después de pasar junto a la cabaña de Doña Toba. Allí, arriba, frente a nosotros podíamos ver el deshojado árbol que marca el lugar del Cagigu. Luego, la subida se empina y toma una decidida dirección norte para acceder al Collado de Los Llanos de Morea. El camino ha desaparecido y somos nosotros los que lo abrimos mancillando la blancura de la nieve que lo cubre. Un gran surco queda tras de nosotros a medida que vamos ganando terreno.


La subida al pico no presenta dificultad ninguna cuando su ladera se encuentra limpia y visible. Pero con la gran cantidad de nieve que hoy tiene, son los esforzados serpas del grupo, los que nos marcan el camino. Una gran ese se talla en la nevada ladera del Morea y por ella vamos accediendo todos a la cumbre. El día comienza a despejar y podemos subir viendo la costa y Llanes y Purón, San Roque del Acebal, y… un montón de pueblos y lugares.


La llegada a la cumbre es una maravilla: hacia el este, todo el cuera se nos presenta cubierto del inmaculado manto que le donó la nieve y el sol hace brillar los múltiples cristales de hielo que lo forman. El cielo azul y algún retazo de blanca nube le da el marco deseado por cualquier fotógrafo. Las cámaras echan humo.


De todos modos y a pesar de la mejoría del día y de el sol, la temperatura es baja y nos obliga a abandonar la atalaya. Tras cubrir la tarjeta y hacer las fotos de rigor, comenzamos el descenso hacia la vertiente este, por el lado contrario al que accedimos a la cumbre. Vamos siguiendo un rastro dejado por alguna persona y la verdad es que descendemos muy bien a pesar de la gran cantidad de nieve acumulada en esta zona. En algunos sitios hay más de medio metro de nieve y no son medidas de las de Tele5.


Según descendemos vemos en el fondo de la ladera, al norte, un grupo de cabañas que interpretamos son el caserío Roncadas y a él dirigimos nuestros pasos, buscando el mejor lugar posible para ello. La cantidad de nieve desciende según vamos perdiendo altura, lo que facilita el encontrar senderos, pero dificulta el caminar, por la formación de barro y zonas resbaladizas.


Alcanzamos el valle en el que se encuentran las cabañas y desde allí, con dirección este, seguimos un sendero muy marcado que veníamos observando en el descenso y que nos lleva al Collado del Jorcón donde empalmamos con una buena pista que desciende a La Braña y por la derecha dejando el caserío al lado contrario, seguimos por buen camino y sin perdida hasta la confluencia con la carretera a la altura del pueblo de Gancioso. Seguimos a la derecha, este y pasamos por el pueblo de El Prado, al lado de una casa que reconocemos por la cruz que tiene en uno de sus muros. Ya por la carretera sin pérdida, alcanzamos La Borbolla donde nos espera un buen plato de pote y carne gobernada, con los que quitamos además del hambre, el frío de nuestros cuerpos. Fueron cinco horas de camino por la nieve y consiguiendo finalizar una ruta que hace dos años no pudimos terminar a causa de la niebla.


Para el sábado día 17 tenemos ruta por el occidente. Nos vamos a los Oscos para conquistar la Bobia, cumbre perteneciente a las 100 montañas más guapas de Asturias, al decir de Ángel Fernández Ortega. La ruta propuesta es:


Ponte Penacoba (780 m) – Cascada Sieneira (820 m) – Lagunas de Brañanova (1.026 m) – Campo de la Bobia (1.018 m) – Pico La Bobia (1.197 m) – Caserío de Bobia (810 m) – Picón (820 m) – San Cristóbal (751 m) – Ponte Penacoba (780 m)


Ya se encuentra abierto el plazo de inscripción y os recuerdo que después de las cinco de la tarde del jueves anterior a la ruta, no se asegura la existencia de plazas. Con ello os quiero decir que no dejéis para última hora el inscribiros. Espero vuestras llamadas.

lunes, enero 05, 2009

LA CALZADA ROMANA DE PIEDRAFITA

Comenzamos Nuevo año y nuevo calendario de rutas y no con muy buen pie. El día amanece lloviendo pero según nos acercamos a nuestro punto de inicio en Llanes, va mejorando. Al menos no llueve, pero las nubes bajas y la humedad nos acompañaran todo el día.


El autocar nos deja en Venta del Probe, junto a Puente Nuevo y comenzamos a caminar por la carretera en dirección a Los Callejos, cuyas casas vemos sobre un altozano. Sin querer decir que ese era nuestro camino, al llegar a la entrada del pueblo tomamos un ancho camino a la izquierda, que bordea una tapia de hormigón que cierra una finca. Seguimos las indicaciones del GPS pero que no coinciden con la descripción de La Curuxa, según la cual hay que entrar en el pueblo y tomar un camino junto a la iglesia.


Dejamos un camino a la izquierda que se dirige a una cabaña y continuamos en ascenso bordeando un prado con algunas otras cabañas diseminadas. Según los carteles que nos encontramos, estamos en el Camino Bonito o Camino de la Regatina. Nos adentramos en un bosque de ocalitos y proseguimos por una buena pista que ser bifurca a la izquierda descendiendo para atravesar u arroyo. Aquí se cierra la pista aunque sabemos que por encima nuestro continúa otra a la que buscamos la manera de acceder. Peleando con la maleza y la madera cortada medio podre, conseguimos alcanzar la otra pista y comenzamos el descenso por ella.


Pero la pista llega a las inmediaciones del Río de San Miguel y no hay puente. Mientras algunos buscan un puente para vadear el río, la mayoría ya se descalzó para cruzarlo. Solo unos pocos decidimos dar marcha atrás por un prado hasta las inmediaciones de una casa junto a la que encontramos un paso sobre el río, hecho de troncos y sin barandilla, pero que nos sirvió para alcanzar la carretera muy cerca del cruce que se dirige a Ardisana y al lado de la ermita de San Miguel.


Por la carretera con dirección oeste nos acercamos a Riocaliente, un bonito pueblo de casas cuidadas y con algunas estatuas de madera como La Manona en la carretera y La Castañera en medio del pueblo. Seguimos por la carretera hasta el cercano pueblo de Mestas, donde, al lado del Hotel Benzua, sale una carreterita que se dirige al pueblo de Teyeu, pasando al lado del Molino del Esplon. Por aquí comenzamos a ver las marcas roja y blanca de un GR que nos acompañará el resto de la ruta. Después de Teyeu la carreterita se convierte en pista y continúa en llano al lado del Río Piedrafita. Pasamos junto a una nave amplia en una zona bastante embarrada y nos adentramos en una zona donde en otros tiempos debió haber un bosque de pinos. Ahora solo quedan algunos diseminados.


Seguimos un buen camino sin pérdida posible y poco después de cruzar un arroyo sobre unas grandes piedras en su lecho (también hay un tronco a modo de puente), comenzamos a ascender hacia el Collado Vega del Puerto. El camino se convierte en una calzada romana bien empedrada y en estupenda conservación. Alcanzamos un primer collado, Muesca del Acebal, por el que nos adentramos en un intrincado mundo de valles que se entrecruzan y que nosotros no podemos situar debido a la escasez de visibilidad a causa de las nubes que amenazan con descender aún más. Seguimos el camino por la ladera que se descuelga hacia el Reguero del Acebal, hasta alcanzar una zona con algunos árboles y ya en la parte alta de la sierra, en la que abandonamos el camino que continúa, para auparnos a las praderas del Collado de la vega del Puerto.


A pesar de que la niebla prácticamente nos tapa, se hace necesario un descanso, pues la cuesta es dura y llevamos todo el día sin parar. La ruta es larga y teníamos que alcanzar el collado lo antes posible. Ahora solo nos queda descender hacia Cuerres. Para ello descendemos del collado por la parte opuesta a la que llegamos sin un camino definido al principio, pero es todo seguir la riega para encontrarlo, al principio un estrecho sendero, que poco a poco se irá convirtiendo en camino ancho y también empedrado en muchos de sus tramos. Descendemos rápido y comenzamos a ver las luces de Cuerres entre los árboles. Las marcas del GR nos indican que debemos seguir a la izquierda en descenso, pero ese camino se encuentra medio cubierto por la maleza, con lo que decidimos seguir a la derecha en ascenso hasta alcanzar la carretera que de Cuerees se dirige a Llenín.


Ya por la carretera descendemos con el arroyo de Piedrafita a nuestra izquierda hasta Llenín, atravesando el pueblo y saliendo en dirección a Tárano, dejando por la izquierda la carretera que se dirige a la AS-114, entre Mestas de Con y Corao. Nuestro camino pica hacia arriba y aún lo sigue haciendo cuando pasamos de Tárano. La carretera pista sigue ascendiendo hasta una casa que vemos a los pies del Cerro Iguedo que es el coronado por unas antenas que bordeamos dejándolo a nuestra izquierda. Ya desde la casa, la pista-carretera comienza un fuerte descenso que en poco tiempo nos lleva a Corao Castillo, pequeño pueblo en el que hay hasta cuatro casonas señoriales.


Seguimos descendiendo y llegamos a la carretera AS-114 que debemos atravesar para finalizar la ruta en el pueblo de Corao. Junto a la iglesia nos espera el autocar, después de 5 horas y 45 minutos, para recorrer alrededor de 20 kilómetros. Una bonita ruta a la que le faltó el aliciente del buen tiempo, para poder contemplar las hermosas vista que según algunas descripciones tiene.


Para el próximo sábado día 10 tenemos ruta en Peñamellera para visitar el Cuera una vez más. Nos vamos a la capital del concejo, Alles, para subir al Pico Morea y descender al pueblo llanisco de La Borbolla. La ruta a seguir es:


Alles (263 m) – Llabandames (640 m) – Cagigu la Campuca (800 m) – Llanos de Morea (891 m) – Pico Morea (1.002 m) – Llanos de Morea (891 m) – Caserio Roncadas (454 m) – El Jardón (326 m) – La Braña (198 m) – Gancioso (138 m) – El Prado (204 m) – La Borbolla (218 m)


Ya está abierto el plazo de inscripción para esta ruta. Los que queráis hacerla, no os demoréis demasiado pues os podéis quedar sin plaza. Espero vuestras llamadas.

lunes, diciembre 29, 2008

FINAL DE TEMPORADA EN TRUBIA

Como viene siendo habitual, el final de temporada de este año que se encuentra en sus últimos suspiros, lo realizamos en las inmediaciones de Trubia, con salida y llegada en la denominada Villa Cañonera.


A las 9,30 de la mañana partimos de la Plazoleta de Trubia, caminando por la denominada Senda verde con dirección a la controvertida “pasarela” que separa Trubia de Soto de Abajo y al alcalde del Ayuntamiento de Oviedo, el ínclito Gabino de Lorenzo, de los trubiecos.


Atravesamos Soto de Abajo hasta la confluencia con la carretera nacional y tras atravesarla, continuamos ruta por la carretera que se dirige a Avilés pasando por Los campos. Un par de kilómetros más allá la abandonamos, justo al lado de la llamada Casa Redonda a la orilla del Embalse del Furacón, donde las aguas del Nalón pasan a engrosar el caudal del Río Nora.


Un camino hormigonado y en fuerte pendiente asciende por la falda del Pico el Morero pasando junto a una casa abandonada desde la que se tiene una estupenda vista de San Pedro de Nora con su iglesia prerrománica en primer término.


Poco más arriba en un cruce de caminos, abandonamos el que traíamos para girar a la izquierda y subir hasta el depósito de agua, pintado en azul y situado en el Pico Morero al lado de los restos de un bunker de la pasada contienda militar. Con un bonito fondo del Aramo y Peña Tene, nos hacemos la foto de rigor para descender por el mismo camino y volver a tomar la dirección de Priañes. He de decir, que para colmo de todos los colmos. Después de pasar todo el año por rutas más o menos complicadas y caminos sin señalizar en ningún momento nos perdimos ni perdimos a ningún componente del grupo. Pero hoy si. Hoy que tenemos una hermosa pista de hormigón y un buen número de indicadores para poder orientarnos, tres componentes de la expedición se nos perdieron a la altura del cruce del Pico el Morero. Después de enviar a alguien que tratase de encontrar a los perdidos en las inmediaciones de Priañes, continuamos ruta.


Un nuevo cruce de caminos y nuevo abandono de la ruta. Seguimos otra vez a la izquierda para acceder al Área del Humedal, a las orillas del Nalón y casi debajo del nuevo viaducto de la autovía de la Espina. Por el mismo camino de ida regresamos al cruce de vías abandonado previamente, para ahora si, continuar hasta Priañes. Pasamos entre sus casas, tras encontrarnos con los perdidos, hasta el parque con estatua de “chatina”, más conocido como Arturo Fernandez. Por encima del parque y en la carretera que va al embalse, hay un cartel indicador de los Meandros. Seguimos por el camino entre casas y sin problemas nos situamos a la entrada del mirador de Los Meandros del Nora. Cruzamos la pradera para situarnos al borde protegido por una valla, para contemplar la singular imagen del caprichoso recorrido del río, poco antes de morir-revivir en su confluencia definitiva con el Nalón.


Saliendo del recinto del mirador y siguiendo un sendero que sale a la derecha acercándose a un pequeño depósito redondo, vamos siguiendo todo el borde de la plataforma que se desprende hacia el fondo del valle por el que discurre el río, proporcionándonos buenas vistas de los meandros. Este camino termina finalizando en la carretera por la que descendemos al embalse. A mitad de camino, justo a la altura de la conocida como “casa de los ingenieros”, hay un sendero que desciende por detrás de la casa para alcanzar unas escaleras con barandilla que descienden también al fondo del embalse. La carretera termina en una verja pero un arco practicado en el muro de la izquierda, nos permite continuar para pasar junto al “puente” de la presa y poco después llegar al fondo, por donde se libera el agua.


Frente a nosotros tenemos un puente colgante por el que se cruza sobre el Nalón para continuar camino hacia Santa Maria de Grado. Nuestro camino sigue a la derecha para cruzar un puente de hormigón sobre el canal de la central. El puente termina en un muro del que debemos bajar a la pradera que se forma a sus pies y en el que al otro lado, junto a una portilla blanca tirada en el suelo, sale un sendero medio cerrado de maleza, pero practicable, que va subiendo haciendo algunas revueltas, hasta alcanzar un muro de piedra que lo separa de los prados de las inmediaciones de Tahoces. Seguimos sin cruzar el muro y pronto el sendero se convierte en camino de piedra y nos lleva junto a dos torres de eléctricas, una de ellas sin cables, que dejamos a nuestra derecha para seguir por el camino hasta una granja de vacas lecheras. Estamos en Tahoces.


Cruzamos por entre las casas del pueblo buscando la carretera que se dirige a Rañeces, ofreciéndonos unas buenas vistas de los meandros, pero en esta ocasión desde la orilla contraria. La carretera desciende hasta un cruce de caminos tomando nosotros el de la derecha para llegar a las primeras casas del cuidado pueblo de Rañeces. Pasamos junto al centro social del pueblo y ya sin abandonar la carretera seguimos hasta la confluencia con la que se dirige ala Escamplero. Nosotros seguimos en descenso a la derecha para llegar a San Pedro de Nora tras pasar por el lugar de Campanal.


Abandonamos momentáneamente la carretera para realizar una visita a la iglesia de San Pedro de Nora y hacernos una foto junto a sus antiguas piedras. Luego volvemos a la carretera para cruzar el Río Nora y seguir en subida hasta la “casa redonda” donde habíamos tomado el camino de Priañes.


El resto es seguir por donde habíamos venido haciendo un alto en Casa Puyo para refrigerarnos con unas sidras antes de finalizar el recorrido del día en el bar Tragos, donde nos aprestamos a dar buena cuenta de las viandas que portábamos en grata armonía.


Terminada la comida y la bebida, nos despedimos los pocos participantes que ya quedaban, deseándonos felicidad para el año entrante.


Despedimos una temporada y damos la bienvenida a la siguiente y ya estamos tomando nota de los que quieran comenzar el año caminando con nosotros. Nos vamos el día 3 de enero a Los Callejos en las inmediaciones de la carretera de Nueva a el Cruce por el valle del Río les Cabres. La ruta a seguir es:


Los Callejos (120 m) – Las Casinas (130 m) – Collado los Rabios (190 m) – Riocaliente (100 m) – Mestas (100 m) – Llumedián (180 m) – Telledo (140 m) – Collado Vega del Puerto (494 m) – Cuerres (380 m) – Llenin (300 m) – Tárano (289 m) – Corao Castiello (180 m) – Corao (94 m)


Ya estoy tomando nota de los interesados para realizar esta ruta en buena compañía. No lo dejéis para muy tarde o podéis quedaros sin plaza. Os espero.

lunes, diciembre 22, 2008

FELICES FIESTAS Y BUENAS CUMBRES PARA EL 2009

BELÉN DE CUMBRES EN LA CORDOBANA

Este año, el Grupo de Montaña LAS XANAS ha escogido el concejo de Colunga para instalar su BELÉN DE CUMBRES. En un año en el que el grupo caminó en muchas de sus rutas por las sierras costeras asturianas, parecía lógico el colocar el belén en este lugar a los pies del Pienzu y mirando una vez más al mar.

Al fin la climatología nos dio un respiro y comenzamos a caminar en el bonito pueblo de Gobiendes ya con los primeros rayos de sol abriéndose paso entre retazos de nieblas matinales. Gobiendes es un pueblo del concejo de Colunga muy arreglado y coqueto. Buenas y bonitas casas, calles hormigonadas y bifurcaciones con indicación de a donde se dirigen. Por eso no nos fue difícil tomar el camino de salida del pueblo con rumbo a Obaya. Abandonamos el hormigón y comenzamos a caminar por una pista entre prados, en la que ya vemos las primeras manchas de barro, lo que nos hace pensar que volvemos a encontrarnos con nuestro enemigo de las últimas rutas.

El camino no tiene pérdida ni posibilidades de equivocación hasta que llegamos a la orilla del río Espasa y lo cruzamos por un puente de madera de nueva construcción. Aquí se presentan las primeras dudas. Al otro lado del puente y de frente hay una pista muy embarrada en ascenso y cerrada con una cinta de llindiador, mientras que a la izquierda continúa una buena pista en llano. Nos decidimos por esta segunda opción y llegamos a un depósito de agua cerca de una bonita cascada y donde la pista finaliza. No hay posibilidad de volver a cruzar el río, por lo que no nos queda más remedio que tomar un sendero que sube hacia un cueto que hay detrás del depósito. El camino poco utilizado, se encuentra bastante cerrado pero podemos abrirnos paso. Pasamos junto a las ruinas de una casa y enseguida nos encontramos con una cueva que tenemos que atravesar. Seguimos un sendero más del ganado que de personas pero que nos va elevando con dirección noreste hacia terrenos un poco más despejados desde los que podemos ir viendo lo que nos queda de recorrido.


La zona fue en otros tiempos tierra de fincas o prados hoy cubiertos de maleza y abandonados. Vamos cruzando murias y antiguos caminos cerrados por la maleza siguiendo los sendero del ganado unas veces y las pistas madereras en otras. Alcanzamos una especie de hombro y vemos a la derecha, oeste, una cabaña y unas verdes praderas a las que tenemos que dirigirnos. Para ello descendemos un poco hasta las cercanías de lo que queda de una buena casa y nos encontramos con una pista por la que sin otros problemas que los de saltar los cierres que hacen los vecinos, llegamos a la majada de el Requexu, donde hay una casa-cuadra medio derruida. Saltamos como podemos el cierre y llegamos a las inmediaciones de otra cabaña en la que atravesamos una pasera que hay en uno de sus extremos y comenzamos a subir por terreno más limpio dirigiéndonos hacia el sureste siguiendo las sendas del ganado.


Un nuevo hombro herboso cerca de un pequeño serrote calizo, nos proporciona estupendas vistas de la costa y nos sirve para realizar un primer descanso. Por el sur las estribaciones del Cordobana con un primer promontorio y la inconfundible figura del Pienzu con su enorme cruz nos contemplan. Reanudamos la marcha siempre en ascenso y siguiendo los pasos del ganado como en casi todos nuestro recorrido. Pasamos pequeñas praderas, zonas de caliza, escondidas lagunas, cerrados bosquetes hasta alcanzar una verde collada a los pies de nuestro objetivo.


Ya solo nos resta ascender a la cumbre buscando los mejores pasos y evitando las cortantes piedras que en ocasiones nos cierran el paso. Por fin, la cumbre de la Cordobana nos da la bienvenida con su medio destartalado buzón de cumbres. Las vistas sobre toda la costa son estupendas y el día espléndido. A nuestras espaldas el Pienzu se yergue poderoso sobre la Sierra del Sueve. Por el oeste aparece la cordillera completamente nevada. El Aramo, al que reconocemos por el penacho de humo de la térmica de Soto de Ribera. Más a la izquierda la zona de las Ubiñas y el resto de la cordillera hacia Pajares.


El día es estupendo y nos tomamos nuestro tiempo para colocar el belén a cubierto de unas piedras por debajo del buzón. Luego comienzan a saltar los tapones del cava y la sidra achampañada y pasar de mano en mano los turrones, mazapanes y polvorones. Por un buen espacio de tiempo permanecemos en la cumbre celebrando anticipadamente las navidades y después de acabar con la bebida y hacer las consabidas fotos, reanudamos la marcha descendiendo al oeste hacia el collado que se forma a los pies del Cueto Sol de Miguel y que tiene por nombre Campera Cordobana. El descenso es sencillo y rápido. Del collado parte una buena pista por la ladera este del Sol de Miguel, pero antes de tomarla, ascendemos al pequeño promontorio en el que hay una tabla de orientación y hermosas vistas de la costa y de la Cordobana que acabamos de abandonar.


Bajamos nuevamente a la pista y por ella descendemos rápidamente entre praderas hasta un cierre que atravesamos para seguir el descenso hasta una casa, Llanu Llames, donde la pista inicia una fuerte subida que nos lleva a las primeras casas de la Torre en las inmediaciones de Gobiendes, a donde llegamos poco después.


Para cerrar el año y como viene siendo habitual, el próximo sábado día 27 la ruta la realizaremos por las inmediaciones de Trubia. Concretamente visitaremos los Meandros del Río Nora a su paso por Priañes. Luego descenderemos a la central hidroeléctrica de Priañes para retornar a Trubia pasando por Tahoces y Rañeces. La ruta es la siguiente:


Plazoleta de Trubia (90 m) – Soto de Abajo (85 m) – Embalse del Furacón (100 m) – Pico el Morero (201 m) – Priañes (137 m) – Mirador de los Meandros del Nora (137 m) – Embalse de Priañes (70 m) – Tahoces (150 m) – Rañeces (150 m) – San Pedro de Nora (80 m) – Trubia (90 m)


Para esta ruta no hay autocar, por lo que todas aquellas personas que estén interesados en hacerla, deben utilizar sus propios medios tanto para acercarse a Trubia como para regresar nuevamente a sus puntos de origen. Como queda dicho, la concentración del grupo es en la plazoleta de Trubia a las 8,45 de la mañana, hora aproximada de llegada del autobús de TUA procedente de Oviedo. Ese autobús, Línea Nº 4, sale de Los Prados a las 8:15 de la mañana. En esta página http://www.tua.es/index.asp?MP=0&MS=0&TR=C&IDR=28 podéis consultar tanto los horarios como el itinerario que hace ese autobús.


Aunque no ponemos autocar, os ruego que me llaméis para apuntaros a la ruta, así podremos esperar por aquel que se retrase un poco.

lunes, diciembre 15, 2008

AGUA, AGUA, AGUA, VIENTO Y FRÍO

Sin grandes cambios con respecto a la ruta anterior pero esta vez sin apenas barro. Eso si, agua a montones.

La ruta de la Degollada fue desangelada y fría, tanto por la temperatura ambiente como por la desgana con la que la realizamos.

Cuando el autocar nos dejó en la Reigada ya estaba lloviendo con ganas. Nos pusimos en marcha por la carretera que se dirige al Área Recreativa y con nuestros paraguas abiertos recorrimos un buen tramo de asfalto dejando una bifurcación a la izquierda que se dirige a Cogollo. Poco después abandonamos la carretera del área para comenzar a subir por un cortafuego también a la izquierda, hasta alcanzar la parte alta de la Sierra de Bufarán. Pasamos por el Alto la Degollada y al poco alcanzamos el vértice geodésico del Pico Grande o Degollada. Hicimos las fotos de rigor y cubrimos la tarjeta bajo la lluvia y continuamos camino, ahora en descenso por el mismo cortafuegos de reciente construcción, hasta el área.

Cobijados bajo el alero de la caseta que hace las veces de bar, descansamos y comimos algunas chucherías para reemprender nuevamente la marcha bajo el agua y aguantando el fuerte ventarrón que por momentos nos atacaba. Seguimos por la pista sin subir a la Sierra del Pedroso ya que con el tiempo que estábamos padeciendo no apetecía y Toño Huerta nos fue enseñando algunas de las muestras que por esta zona abundan, de los parapetos, trincheras y nidos de ametralladora pertenecientes al bando republicano de la pasada guerra civil, o incivil más bien.

Con ello y siguiendo una zigzagueante trinchera, atravesamos el bosque de pinos observando setas almismo tiempo y deleitándonos en lo que podíamos con el paisaje otoñal. Nuevamente en la pista ya continuamos sin abandonarla hasta su finalización en la carretera AS-234 que une La Venta del Escamplero con el Puente de Peñaflor a donde dirigimos nuestros pasos para finalizar la excursión acuática.

Esperando que la climatología nos de una tregua, para el próximo sábado día 20 tenemos la intención de colocar nuestro belén de cumbres en el Pico La Cordobana, en tierras de Colunga y muy cerca de la Sierra del Sueve. Para ello pretendemos hacer la siguiente ruta:

Gobiendes (79 m) – Obaya (150 m) – Llanu Faya – Pico La Cordobana (803 m) – Campera La Cordobana (783 m) – Casa del Llanu Llames (340 m) – La Torre (83 m) – Gobiendes (79 m)

Aprovecharemos para celebrar la navidad y desearnos unos a otros felices fiestas y buenos deseos para que nos toque la lotería que se sorteará dos días después. Quienes quieran acompañarnos en la penúltima ruta de este año 2008, que no se demore y que me llame lo antes posible. Ruego que trasmito a todos para tratar de tener el autocar definido antes del jueves. Espero vuestras llamadas.

lunes, diciembre 08, 2008

AGUA, BARRO, BARRO, BARRO, BARRO Y AGUA

No exagero absolutamente nada. Cualquiera de los componentes del abigarrado y sufrido grupo de caminantes que el pasado sábado hizo la dura ruta entre Purón y Porrua, lo puede atestiguar. El agua y sobre todo el barro, fueron nuestros enemigos una vez más. Como ya dije hace un montón de rutas. Pero en esta ocasión ni por los prados nos librábamos del barro.

Las previsiones meteorológicas tampoco acertaron y por tanto no nos fueron nada propicias. Anunciaban nubes y claro, pero estos brillaron por su ausencia. El cielo encapotado todo el día y una incesante llovizna nos acompañaron durante los 18 kilómetros que conseguimos cubrir de esta, ya digo, dura ruta. Era la última etapa de la circunvalación del Cuera y la más larga de todas, lo que ya nos ponía un handicap de antemano por la época en la que nos encontramos y las disminuidas horas de luz con las que contábamos.

Con estas premisas y con la lluvia ya en el inicio, comenzamos a caminar por la pista hormigonada que hay en la carretera de llegada a Purón, poco antes de alcanzar las primeras casas del centro del pueblo. La pista la tomamos a la izquierda y pronto comienza a ascender en moderadas rampas que nos ofrecen preciosas vistas del pueblo, adornado para la ocasión, con retazos de nubes que parecen desprenderse de sus tejados. La larga pista nos trasporta sobre una vallada cubierta de árboles y por encima de lo que debió ser el camino antiguo, hasta una bifurcación que por la izquierda termina rápidamente, mientras que por la izquierda nos lleva a las inmediaciones de Pruneda, con sus buenas cabañas o casas, que cualquiera de las dos cosas pueden ser.

Atravesamos una portilla y descendemos ligeramente a cruzar la riega del Tornu para iniciar nuestro calvario especial con el barro. Caminamos por un sendero negro y embarrado en el que nos clavamos una y otra vez. Si nos pasamos a los seudo pardos para evitar en parte el barro, estos se convierten entrampas resbaladizas que nos abocan a la caída o nuevamente al barro. Temo que el resto de esta crónica va a ser más de lo mismo, así que procuraré mencionar lo menos posible el barro de aquí en adelante, definiendo en todo caso solamente su color, ya que este variaba de una zona a la otra. Al principio era negro, de una negrura cercana al carbón, lo que hizo exclamar a alguien, que ¿cómo podía ser así, si no había minas?

Caminamos entre cabañas de buen porte en continuo sube y baja para tratar de evitar el barro en lo posible. Pasamos por Pelliscas, zona con varis cabañas diseminadas y comenzamos a encontrarnos marcas rojas en las piedras que jalonan el sendero. Abandonamos momentáneamente el barro para ascender por las praderas, Las Llamarcas, el nombre ya nos puede dar una idea, en busca de la Cotera donde nos reagrupamos y hacemos un pequeño descanso.

La Cotera nos ofrece dos opciones para alcanzar la Llosa Biango que es nuestro próximo objetivo. Por la izquierda vamos al Collado Raiz y desde él bajamos directamente a la llanura de la Llosa. Pero ante la posibilidad de que esta se encontrase completamente inundada, optamos por seguir a la derecha bordeando por las alturas un bonito valle en el que distinguen algunas cabañas. Entre cotoyas y barro alcanzamos una lomera por la que parece que hay un sendero y los rezagados del grupo lo seguimos mientras que el resto opta por caminar por la derecha de este promontorio, Las Berodia o los Picoretes, por donde se camina bien y por fortuna sin apenas barro. A nuestra izquierda contemplamos las primeras camperas de La Llosa Biango en un bonito escorzo desde las alturas. Seguimos toda la cuerda caminando entre caballos que nos miran extrañados y alcanzamos el punto culminante de esta pequeña sierra, posiblemente la parte más amena de toda la ruta. Desde Cuetu Altu (583 m) contemplamos en toda su extensión las verdes y encharcadas paraderas de la Llosa Biango y a nuestros compañeros en sus inmediaciones y esperándonos para hacer un nuevo reagrupamiento.

La bajada del Cuetu Alto es fácil aunque no exenta de algún resbalón de los múltiples que hubo a lo largo del día. Enseguida nos reunimos con el resto del grupo y volvemos a separarnos momentáneamente, ya que mientras algunos optaron por recorrer la Llosa Biango por la parte derecha a una cierta altura, otra parte decidimos chapotear en el agua y disfrutar de las bonitas praderas de este casi desconocido terreno. Cuando las praderas terminan cerradas por el arbolado, iniciamos un continuado ascenso por la derecha entre árboles y cabañas más o menos desvencijadas.

Ni que decir tiene que el barro lo ocupa todo y para “mejorar” las cosas, este se hace acompañar de rocas calizas bien pulidas para que los resbalones sean más seguros. Y lo fueron. Por el lado contrario al que nosotros transitábamos, comenzamos a sentir voces y el sonido de las esquilas y pronto pudimos descubrir un rebaño de cabras que descendía de las laderas del Cuera, arreado por cuatro o cinco pastores. No pasó mucho tiempo cuando se situaron a nuestra altura y nos rebasaron con gran velocidad. Previamente nos informamos que se dirigían a Corros, nuestro próximo paso, y decidimos seguir sus huellas, que ascendían verticalmente alcanzando una zona de jous y pequeñas cumbres que nos sobrecogieron un poco ya que no teníamos más referencia que la Peña Blanca por el suroeste y lo que suponíamos Peña Llabres y Brañueta al norte. Llegamos a una cabaña situada en una inclinada pradera con un buen cierre de piedra y dos caminos, uno por cada lado. Las huellas desaparecieron y ante la gran cantidad de barro que había en ambos caminos, decidimos por atravesar la portilla a la izquierda de la cabaña y descender por el prado para salir por otra portilla a un camino del ganado que con ligero descenso nos llevó a lo alto de Corros donde descubrimos lo que tanto anhelábamos: la hormigonada pista que desciende al Alto de la Tornería. Para cerciorarnos de que estábamos donde suponíamos, le preguntamos a un cazador, llevaba escopeta y perros, y nos confirmó que nos restaba un kilómetro para el Alto de la Tornería.

Ya sin barro y cómoda y alegremente descendimos el corto camino dando vista a la carretera y al Corona Cantiellu o Cuetu Llabre con sus antenas y lo que nos alegró mucho más: el autocar esperándonos en el Alto de la Tornería donde ya se encontraban nuestros compañeros. Se cumplían las siete horas y media desde que salimos de Purón.

Luego nos enteramos que parte del grupo hizo nuestro mismo recorrido y otros, la otra de las opciones posibles, que pasaban por seguir por el camino bajo que atraviesa entre las cabañas con dirección oeste para remontar después a la derecha por un embarrado y empedrado camino que asciende en múltiples revueltas hasta Corros.

Ya en el autocar y sobre todo, después de la comida-merienda, las cosas se veían de otra manera y la alegria volvió a reinar en el grupo. El barro estaba en las bolsas, pegado a las ropas que nos quitamos y a las botas y en nuestra cabeza comenzábamos a ver la ruta que realizamos desde el punto de vista de su hermosura. Hast el punto de que a la hora de puntuar la ruta, hubo más de un diez y varios nueves, acompañados de otras notas más bajas y un solo suspenso.

Para el próximo sábado tenemos una ruta didáctica ahora que tanto se habla de la memoria histórica. Nos vamos a las Sierras de Bufarán y del Pedroso, para hacer una cómoda ruta, espero que sin barro, contemplando algunas muestras de lo que fueron las fortificaciones de lo que se denominó el cerco a Oviedo en la pasada contienda. La ruta propuesta es:

La Reigada (451 m) – Alto los Cañones (527 m) – Alto La Degollada (603 m) – Pico La Degollada (624 m) – Área Recreativa de La Degollada (508 m) – Pico Pedrosu (614 m) – La Llanada (431 m) – La Escrita (386 m) – Puente Peñaflor (70 m)

La inscripción está abierta y espero vuestras llamadas. Nuevamente os ruego que lo hagáis antes del jueves ara evitar problemas de plazas. El que se duerma se quedará sin poder hacer la ruta.

lunes, diciembre 01, 2008

¡¡QUÉ DURA FUE LA RUTA DEL SÁBADO!!

La ruta más dura de toda la temporada. El sudor corría por todos los rostros. Cosme tenía la cabeza chorreando sudor. Todos buscaban un asiento nada más finalizar los acordes de la última melodía...


Si, melodía. Dije melodía. ¿Qué como puede ser? Muy sencillo: el sábado no hubo ruta. Fue la CENA DE HERMANDAD y realmente como su hubiese sido la ruta más dura del año. ¡¡¡Hasta las cinco de la madrugada!!! A esa hora finalizó la música y acabó el cachondeo.


Creo que todo resultó bien. Al a menos todos se les veía contentos y alegres. Fue una muy grata velada. Comenzamos entrando en el comedor, donde se encontraba el presi para entregar un clavel a las damas y ocupando los asientos en la mesa. La sala era toda para nosotros. Degustamos los manjares que nos sirvieron, que estaban muy bien preparados y condimentados, con lo que el estomago quedó contento y servido. Tras los postres llegó la hora del café y los brindis y como no, la hora de la entrega de premios. Si premios. En esta ocasión, la Junta Directiva tuvo a bien concederle un obsequio, un marco con la foto del grupo junto al autocar de 27 plazas que tantas veces utilizamos este año y que próximamente dejará de prestar servicios, a nuestra querida choferessa Puri, que tan amablemente se porta con nosotros. La sorpresa fue mayúscula, pues ni por asomo esperaba tal distinción. Pero se la merecía por lo bien que se porta con todos.


A continuación llegó el turno de hacer entrega del premio al componente del grupo de montaña que más se destacó durante este año, según la opinión y votación secreta de los socios. La persona en la que recayó dicho premio, no lo fue por lo realizado solo en este año. Fue por una labor callada y fructífera de muchos años. Tantos como tiene el grupo actual, ya que se trata de Jorge Pablo Suárez Menéndez, que desde tiempos inmemorables se encarga de realizar el calendario que año tras año nos transporta por los montes de nuestra región y de las regiones vecinas. Un premio o distinción merecido desde hace mucho tiempo y que en este año al fin, se hizo justicia.


Tras los premios, comenzó la música y con ella el desenfreno. Fueron cinco horas de no parar. Saltos, vueltas y más vueltas, pasos a uno y a otro lado... Un no parar. La próxima vez que alguien se queje de la dureza de una ruta, le recordaré lo que bailó y saltó en esa noche. La sana alegría corrió a raudales y cuando la música dejó de sonar y nos subimos al autocar de regreso a nuestras casas, creo que a todos, además del cansancio, nos acompañaba esa sensación de placidez que te da el haber estado haciendo algo agradable en buena compañía. Lo mismo que cuando salimos de monte. Lo que ocurre es que todo lo hacemos con las mismas ganas, actitud y armonía.


En definitiva, un buen día o noche, en la que alguno decía que eso había que repetirlo más a menudo. Eso ya da idea de lo bien que resultó todo.


Como no todo es estar de fiesta, a continuación os pongo la descripción de la próxima ruta, última de las que componen la Circunvalación del Cuera, entre las poblaciones de Purón y Porrúa. La ruta es:


Purón (41 m) – Pruneda (346 m) – Pellisca (401 m) – La Cotera (560 m) – Collado de Raiz (523 m) – La Llosa de Biango (418 m) – Corros (575 m) – Alto de la Tornería (470 m) – Camino de Mañanga (224 m) – Porrua (42 m)


Espero vuestras llamadas. Hacerlo lo antes posible, pues no se con cuantas plazas podremos contar para esta ruta y a lo mejor os quedáis sin poder hacerla.