martes, julio 07, 2015

INEDITA RUTA A PEÑA CERREOS



4 de julio de 2015

Estrenamos un cartel para el autocar con nuestro emblema montañero de un pico que debería ser el Castiellu. Cortesía de Fani. Con cello no se puede sujetar, querida. Agradecidos y celebrando los 30 años del grupo.

Un lujazo de ruta con objetivo muy conocido pero por caminos inéditos. Seguimos las indicaciones de nuestro amigo Toño Huerta, experto en las Ubiñas. El verdor de los caminos, la silueta apabullante  del Siegalavá y cielo totalmente despejado presagian un gran día de montaña. Como así resulta, en definitiva.

Nueve y media de la mañana. Estamos en camino. Hace calor, bastante. Tuiza está preparándose para el kilómetro vertical. Salimos del pueblo por el camino que baja junto a la ermita, para subir hacia el circo del Meicín por el camino viejo. Empedrado y en sombra. Magnífico.

Sudamos lo nuestro. Al llegar a la Portillera nos desviamos a la izquierda en dirección SO para subir hacia la Braña Lluenga. Paraíso del silencio y la tranquilidad absoluta. Es todo un descubrimiento este valle de Las Mollás. El paredón de Las Peñas Las Rubias nos cierra por la izquierda. La subida es dura, aunque empieza a correr una refrescante brisa. Bien. Todo a nuestro favor. El track perfecto, gracias Javier. Llegamos a la zona de las grandes piedras desprendidas del Alto de Cerreos. Siempre vimos estos bloques desde arriba de la peña. Siempre quisimos cruzarlos. Hoy se nos logra por fin. Superamos los puertos de Cerreos.

Nos encontramos con los de la alternativa que vienen del Alto del Palo, por la Vega de Candioches. Ramoneamos un rato por el  conservado nido de ametralladoras de Cerreo.  Buena vista de los Puertos de Rioturbio. Subimos por la canal Sur. Sin complicaciones, apoyando algo la mano, con seguridad en los pasos. Estamos arriba. Todas las siluetas conocidas de este maravilloso parque de las Ubiñas. La Grande, petada de gente. Y más que están subiendo. Al sur brilla en espejo el pantano de Barrios de Luna. Corre el aire fuerte y fresco. Las trincheras con troneras de la guerra aquí delante. Bajamos por el mismo lado para bajar a la Senda del Pan. El accidente imprevisto está ahí. Voy el último; pasa un montón de gente por un estrechamiento entre dos piedras verticales pisando la gran plataforma que sirve de inclinada base. Cuando me toca el turno la plataforma entera empieza a deslizar y se encaja contra una roca plana que hace de contrafuerte. Pudo ser terrible, no ha pasado nada. Justo en ese momento íbamos hablando de la necesidad de usar casco en las Ubiñas y en Picos.

La Senda del Pan transcurre una sucesión de vallinas y contravalles, sumideros,  y verdor. Vamos paralelos al Estrecho, aunque más altos. Nos asomamos a un altozano que domina la zona de Las Virlongas. Hay una oquedad en la ladera. Lo descubrimos por casualidad. Es una tronera de la guerra con dos observatorios al valle manejando una enorme cantidad de terreno. Se entra por una cueva escavada en la roca. Desde la tronera más grande queda reflejada en nuestra cámara toda la Ubiña Pequeña. Una gozada.

Perdemos algo de altura para buscar en diagonal los Puertos de Axeite. Tras un rodeo final estamos encima de ellos. La gran vaguada de la Vega Candioches a nuestra espalda.

Bajamos por la amplia ladera siempre en diagonal al NE para coger la dirección del Mayau Vieyu. La senda está muy bien marcada en la verdosa ladera. El camino empieza a discurrir entre acebos. Paramos encima de las Cabañas del Mayau Vieyu. Parecía más lógico el camino que desciende por debajo de ellas. Pero seguimos por el de arriba que está muy marcado. Al llegar a un colladín el camino se pierde y empieza el bosque espeso. Así que de retroceder nada de nada. Abajo al bosque, ni una salida sin su xanada. El bosque está muy bien, sólo que no se ve nada más que el suelo, inclinadísimo, resbaladizo por la abundante hoja caída. Mal que bien, encontramos un senderillo de animales, va transcurriendo en diagonal y nos acaba sacando a otro collado con una cabaña con la carretera cercana como referencia.

Dejando la cabaña a un lado nos internamos en un senderín por el bosque, claro aunque tomado de la vegetación. Poco a poco se va abriendo.Y se convierte en una deliciosa senda, con el piso a tramos pantanoso, a tramos empedrado, pero camino usado y que baja por todo el bosque, a la sombra en una preciosa travesía.

A las 15,40 estamos entrando en Tuiza por el Sur, junto a la ermita. Subimos a comer a la terraza del bar del Centro de Interpretación. Se está muy bien aquí, cuando levantas la mirada el mogote inmenso del Siegalavá nos sigue vigilando. A los postres (tarta santiaguina y almendrados de Fani y Hugo) empieza la “preba” de las camisetas. Esta Fani nos ha metido en esta operación. Así que los paisanos a lucir pectorales mientras que ellas más discretas se van a lo oscuro. Ahora vamos a ir uniformados. De rojo pasión, parece. Veremos lo que la pasión da de sí, querida Fani.

Mañana domingo sale un reportaje del grupo en El Comercio, página 9. Lo pondremos en el blog del grupo y en Facebook.

La próxima ruta es una larga travesía que empezaremos en los Invernales de Cuspasante, bajando del puerto Ventana a Torrebarrio. Luego por la Cruz de los Arregueros subiremos hasta el Llano Guarda Frais (1705 m.) y desde allí emprender la dura subida a la Musca Colines (2146 m.). De ahí al Colines (2.211 m.) dominador de La Babia. Bajaremos por el Canalón Bajero al Collado Las Merinas (1.800 m.) Y ya por debajo de La Cigacha llegar a Los Puertos de Agüeria y seguir paralelos al Río La Foi Grande, subiendo hasta Manín, para bajar de allí a Lindes (930 m.).

Excursión larga pero muy interesante.



INFORMACIÓN DE SEGURIDAD:

          1.- Las emisoras se usaron muy bien.
          2.- Por extraño que parezca fuimos todos juntos toda la ruta.
          3.-  La ruta se siguió por el track. Llevábamos también mapas y brújula.
          4.- El incidente con la piedra nos recuerda que en este parque hay que extremar las medidas de seguridad. El casco nunca está de más. Hay que probar siempre los agarres en cada trepada.

FRESINES

miércoles, junio 24, 2015

BUENA RUTA POR LA FITINA Y LA FITONA



20 de junio de 2015

Magnífico Día de calor. En vez de comenzar la ascensión en el puerto de Vegarada nos decidimos por una ruta algo más corta pero mucho más directa: desde Canseco se abre un gran valle orientado al Norte y cerrado en su extremo superior por La Fitona.

Salimos pues, por la pista que parte de la antigua escuela del pueblo, cruzando el puente del río Canseco. Siempre en dirección Norte penetramos en el valle Cansequillo, valle de atractivas pozas, de escondidas escombreras de mina. La floración primaveral luce en mil colores. Estando cerca de la hora de marcha hacemos un alto para orientar la alternativa que va a escapar en directo por la izquierda al collado La Maera. Volvemos a agruparnos brevemente cerca de la cuadras de la Vegona. El estado de conservación de estas instalaciones empieza a ser poco aceptable.

La ruta tal como está trazada invita a coger altura en un amplio rodeo por todo el circo del valle llegando a pasar bajo la Marmolera. Nos parece mucha vuelta y preferimos la subida más directa. Algunos optamos por subir por en medio del arroyo de La Muezca, que salta haciendo cabriolas de roca en roca. Los más suben por su margen derecha (en el sentido de la ascensión). Confluimos en lo profundo del circo. Angel y tres más suben directamente a La Fitina.

Por fin en la línea de cumbres: estamos en terreno conocido. Vegarada y todas las torres que la rodean: Nogales, Jeje, Faro, la Marmolera, Tres Concejos…  Subimos el tramo que nos queda, y que se hace largo con el calor, hasta nuestro primer pico del día, Llastres. Allí dejamos tarjeta, hacemos fotos, tomamos un refrigerio. Seguimos al Portiellu Cicueta, chincheta intermedia entre dos gigantes, para casi sin perder nivel subir al gran objetivo del día La Fitona. Todo despejado, brisa fresca. No se puede pedir más. El grupo sigue unido. Hacemos nueva tarjeta para dejar constancia de nuestro paso, con orgullo montañero.

Es pronto. Se adivina en el fondo de valle el estrechamiento del Río Aller. Y hasta allí tenemos que ir.  Antes de iniciar el descenso pasamos por el alto Les Robequeres, empezando a girar hacia el oeste. Dos pastores originarios de Pajares nos orientan para que no salgamos por el canto norte del pico, muy cortado.  Así que tras un bordeo al suroeste caemos al collado la Marea, que es un sitio extraordinario.

Las sendas del monte van confluyendo todas hacia una moderada cascada de la que brota el río. Vamos bajando por las camperas hasta la magnífica cabaña que tiene dominancia sobre todo el valle. Paramos un rato a la sombra para beber algo. Hace calor, aquí ya no corre el viento. Peña nos teledirige por la emisora. A Manuel también le gustó la suya y no paran de rajar. Total que entre unos y otros y el dictadorzuelo track acabamos haciendo una pequeña chanada para bajar entre piornos y un surco de agua a buscar la pista que está por debajo nuestro. Para mi esfuerzo en vano, pues la pista de arriba, que viene directamente de la cabaña también desemboca en el puente sobre el río.

Menos mal que los piornos no están bravos todavía y la travesera por la ladera es breve. Encontramos la pista y a partir de aquí todo parece coser y cantar. Hay tramos de sombra al atravesar el bosque. Son bien refrescantes. Seguimos bajando y bajando. Habíamos cogido mucha altura por el otro lado de la cordillera. Así que la bajada se hace larga. Cerca de las segundas cabañas encontramos a José Manuel y a Emilio. Ya se empiezan a oír los típicos comentarios de “cuánto falta” y es que la pista se hace verdaderamente larga. Los miruéganos del camino alivian un poco la monotonía.

Por fin llegamos a Riualler. Pasamos el pueblo y el puente hasta el primer aparcamiento. Cambiarse junto al río resulta ser todo un premio.  Salimos para comer en Piñeres, como siempre muy agradecidos de lo bien que nos tratan en esa casa.

El último sábado de junio y ya metidos en el verano vamos a ir al COGOLLO DE CEBOLLEDO entrando por el lado de Cangas del Narcea y saliendo a Villar de Vildas. Puede ser una de las rutas más grandes del año. No conviene perdérsela.

INFORMACIÓN DE SERGURIDAD:
1-     En positivo: funcionamos muy bien con las emisoras. Comunicación constante para saber ubicar a cada grupo en todo momento.
2-     En positivo también. La ruta se siguió por el track. Llevábamos también mapas y brújula.
3-     Como aspecto negativo: hubo que esperar a JM que se iba por derroteros desconocidos.
4-     No estuvo claro quien era el responsable de la ruta de la mayoría del grupo hasta pasadas cuadras de la Vegona. Tendría que definirse este punto antes de salir.

FRESINES

martes, junio 16, 2015

SUBIMOS A LA PEÑA DEL VIENTO



13 de junio de 2015

Esta excursión salió bien. Ni problemas de orientación como en el Valdepino ni niebla como en La Patana. Desayunamos en Piñeres, subimos San Isidro casi sin enterarnos. A las 10 empezamos a caminar por la ruta Wamba. Hace frío por el viento cortante. A la base del pico una hora más o menos. Comienza la subida. Cada vez más dura. Las rachas de viento frío endurecen todavía más la ascensión. Luego lo de siempre: falsa cumbre, otra cumbre engañosa y por fin en el alto del cresterío, la de verdad. Dos horas en total. Hace bastante frío. Llegan los últimos, Lito incluído. Un aplauso a estos jóvenes mayores.

Prisa por marchar que tenemos una kilometrada por delante. Salimos por el sureste del pico, hacia el Collado Agujas para bajar por el valle de la Realcada, encajonado entre la Cuchillar de la peña El Viento y la Rapaína. Por aquí tiene que estar la cueva La Coroxa por la que nace el río Monasterio. Sería una bonita excursión para otra temporada. Todavía hay grandes neveros en la bajada. Poco a poco descendemos hasta el río.

Al llegar a Valdevezón encontramos a tres montañeros que suben por el estrecho valle que se forma entre la Peña El Viento y el Sellar y que llega a la majada de Mericueria. Ruta extraordinaria que ya realizó el grupo hace años. La majada de Valdevezón es un lugar extraordinario, se respira paz. Esperamos a los cuatro últimos. Angel y sus huestes, puro Equipo A, salen volando hacia el Collado Arenes con intención de atravésar la sierra de Pría, por el cordal para subir hasta el Canto del Oso. Luego tienen previsto el descenso por el Sedo Raneu a la majada Entreregueres para seguir el camino que desemboca en la pista que baja a Bezanes.

Los montañeros “normales”, grupo A2 CONSOLIDADO, de aguerrida y aquilatada experiencia seguimos casi en horizontal  a través del bosque. Llueve. En el valle es mucho mejor la temperatura. Dura unos veinte minutos y despeja. Casi se ve el sol. Llegamos a Brañagallones. Una agradable reunión en uno de los sitios más extraordinarios de toda Asturias. Precioso el monte, maravillosas cabañas, esplendoroso el bosque de Reres.

Empezamos a bajar por la larga pista que nos depositará en Bezanes. Pasamos junto a la Fuente Pando Quemado, y luego por el paso armado que facilita el paso al túnel del Crestón. Unos cien metros más abajo está el mejor balcón de todo el parque natural de Reres. Se ve a vista de pájaro la estrechísima Foz del Retoyu. Nos quedan 11 kilómetros de bajada. Hay que pasar por debajo de un semitúnel abierto que frena la caída de piedras. Hablamos mucho en el camino de vuelta: de la prohibición de subir coches, del malogrado negocio del hotel en Brañagallones, de la necesidad de convertirlo en un refugio para montañeros…

Un montón de revueltas más abajo y divisamos los tejados de Bezanes. Todavía hay que superar una pronunciada bajada. Por fin atravesamos la aldea hasta el aparcamiento. Son las cinco. La ruta nos ha llevado siete horas. Empezamos a descontar en el reloj el tiempo de espera de una hora para que aparezcan todos. Nos da tiempo a sentarnos en una terraza a disfrutar una bien ganada cerveza fresca. Son las fiestas del pueblo y el personal está animado en el prau de la fiesta. En el bar están comiéndose un superpote un grupo de veteranísimos ciclistas de Mieres, que subieron San Isidro, bajaron por la ruta Wamba y la de Brañagallones y que después de la comilona siguen en bici hasta Mieres. Si es que de verdad, nosotros no pasamos de aficionados.

Casi a las seis llegan Ángel y sus muchachos. Todavía falta Rosa Vila que viene con una rodilla hinchada. Figurará como la incidencia de hoy. Como es de rigor bajó todo el tiempo acompañada.

Por fin nos podemos ir a comer. Así volvemos a Casa Linares como corresponde cada vez que estamos por esta zona. Y es que allí nos tratan como de casa. Llega la hora y no nos queda más remedio que volver a Oviedo.  Se barruntan rumores de cambio en la dirección de la política municipal. Falta por confirmarlo todo. Esperaremos a llegar para ver. Una buena excursión hicimos hoy.

El día 20 vamos a ir por Vegarada a la Fitina y la Fitona, dos buenas torres alleranas, para terminar subiendo a La Collaona y bajar luego a Río Aller donde terminará esta preciosa excursión.

FRESINES

lunes, junio 01, 2015

EL VALDEPINO, MUCHA RUTA, MUCHA CONFUSIÓN



30 de mayo de 2015

Ya iba siendo tiempo de hacer una “xanada” y hoy tocó. Cierro los ojos y todavía me veo en medio de aquel bosque interminable, en aquel agotador sube y baja que nos dejó al límite de nuestras fuerzas.  Ocurrió así: El viaje dura dos horas y media hasta el buen aparcamiento de Soto de Sajambre. Sabiendo que la ruta es muy larga salimos con mucha fuerza por la Senda de Arcediano, el conocidísimo GR-201. En una hora nos plantamos en Los Collaínos dando vista a toda esa maravilla que se extiende al suroeste: El Jario, La Bermeja, Los Moledizos… Por el oeste el Niajo. Espectacular. Luce el sol, la pradera está mullida, la brisa es fresca. Vamos a hacer montaña.

Continuamos casi en seguida sin esperar a la alternativa que sube más despacio. Hacia la Portillera y la mayá Toneu. Bajamos la Collá Beza. El Sistema Toneyu es una enorme cueva, no muy profunda, pero que se extiende a lo largo de 19 Km. Bajamos a la majada, para volver a subir. Lo que nos podríamos haber ahorrado si hubiéramos mantenido el nivel por el Porro La Jastia.

Subimos por esa pequeña e inclinada vallada rodeando el Porro de Valdepino. El nombre de Porru está muy bien puesto Parece inaccesible hasta para Manuel y sus huestes atacantes. Por cierto, no sabemos por donde subieron, porque la gente normal dimos toda la vuelta al Porro buscando un buen acceso a la cima. No lo encontramos hasta pisar el Cantu, setenta metros más bajo. Por el camino hablamos de limitarnos a hacer esta cumbre y continuar para que nos de tiempo a completar la ruta con tranquilidad. “¡Qué dices!”, rebelión en la tropa que está como loca por subir.

Mirando al  lejano pico desde la collada norte alguien ven unas pequeñas manchas rojas, que resultan ser La Cabritilla y los Manueles subiendo por una grieta herbosa muy inclinada que desemboca en la cumbre. Subimos la larga y costosa cuesta para salvar el desnivel. Hay un montañero arriba, buen conocedor del terreno, y con el que hablamos para orientarnos en la bajada. Él se va hacia La Conia. Descansamos algo, poco. Los Manueles desaparecen de nuestra vista. Marcha solidaria la suya.

Bajamos por la derecha de la ladera norte a Gustalcuendi. Sin problemas. Y eso que el monte está formado por continuos vericuetos sin formar nunca valles claros. Ojala hubiéramos salido por allí a Sabugu y desde allí por el Arcediano a Amieva. Son las tres pasadas y nos espera un mundo que atravesar.

Bordeamos El Raso de Gustalcuendi siguiendo, fielmente el GPS que Peña nos entregó. Entramos al bosque. Está precioso. Por la izquierda se alza el Porru La Rebollada (1381). La indicación de Tomás es: siempre a la izquierda, siempre abajo. Leemos por 2ª vez la descripción, miramos los mapas de Cris. Vale abajo pues. Se adivinan entre grandes hayas unas majadas por la izquierda: deben ser las de Gustalviegu. Nueva bajada hasta el fondo del valle para encontrar el río. La riega Les Braniques corre alegre en lo profundo del valle. Discusión: nos estamos metiendo mucho a la izquierda. Por esta pista vamos a Baenu y luego habría que remontar a Amieva.

Vamos a seguir el track que viene por la riega. Bien, Tomás, hay que imponerse. Encontramos un jito solitario que nos da ánimos.  Nueva duda: ¿seguir por el fondo del valle? ¿remontar por la senda horizontal que atraviesa El monte La Atalaya?  Volvemos a leer la descripción. Hay que superar el hombro de El Carnero. Subimos ladera arriba: el camino que encuentra Luis se mete claramente en el monte, no sabemos si es el bueno. Él lo sigue.  Nos asomamos a un borde del monte. Enfrente una enorme tajadura con un terrible remonte que debe de corresponder al Collado Pando. El GPS de Joaquín indica en esa dirección. El de Peña marca por la izquierda. Desánimo en la tropa y planes para preparar la cena a base de galletas con fuego de campamento.

Bajamos por territorio casi salvaje. No creo que las COES españolas hagan estas remontadas amazónicas. Volvemos a subir por el otro lado con una fuerte pendiente. Atravesamos el monte por arriba para bajar junto a una cabaña abandonada y muy bien cercada. El camino hace muchos años que no ve una fesoria. Bajamos por unas revueltas embarradas. En la distancia se adivina Amieva. Nos llama Peña por teléfono: “¿Dónde estáis?”. Pues saliendo de este lío. Son las seis menos cuarto. Luego viendo el mapa observo que hicimos la peor de las opciones. Estábamos entre dos buenos caminos si no nos hubiéramos hecho un lío en aquella ladera.

Bajamos hasta una portilla. El camino está cerradísimo. Algunos salimos por el prado que está encima. Un toro está mugiendo y pateando el suelo. Ni nos mira. Respiramos. No encontramos la salida por la majada y como “xanos” saltamos valle para vacilar un poco por el lateral de la riega. Nueva llamada: “¿Os esperamos para comer? Son las seis y cuarto.”

Mejor no. Estamos muy cerca pero todavía no hemos salido. Cruzamos el río la Rociniega. La pista lleva rato esperándonos. En cosa de un cuarto de hora entramos en Amieva. Son las seis y media. El autocar tiene que hacer su salida a menos cuarto. Hay tiempo para cambiarse, beber rápido, rápido una cerveza y pillar al vuelo algún frisuelo de Fany. Estamos machacados.

Peña llama a Angel por teléfono y resulta que está viajando con su gente en el todo terreno que está detrás del autocar. Lo sentimos Gelu no hay tiempo ni para parar a saludar.

Fue una ruta de difícil orientación. La descripción del Civilu insuficiente. El GPS bien aunque contradictorio. Leer el terreno se convierte en lo más importante: aquí hay buenos expertos. Luis, Roberto, Tere, Gripi, Silvio, Joaquín, Cris, Eugenia, Nacho, Toni, Anna, Juancar, Tomás, Elena, nos metimos en una buena complicación. Pero fuimos capaces de salir de ella con algún arañazo que otro. Gracias Tomás, Luis y Silvio por vuestro buen saber hacer.

En la primera semana de junio vamos a La Patana. Esperamos hacer una ruta, simple, sencilla, fácil, de subir y volver a bajar, sin complicaciones. Cuando estoy escribiendo esto el Oviedo acaba de subir a Segunda División. Enhorabuena.

NOTA: En el mapa se ve en negro, el camio previsto para la subida y la bajada del Valdepino y en azul, el trayecto realizado.
 
FRESINES