lunes, junio 01, 2015

EL VALDEPINO, MUCHA RUTA, MUCHA CONFUSIÓN



30 de mayo de 2015

Ya iba siendo tiempo de hacer una “xanada” y hoy tocó. Cierro los ojos y todavía me veo en medio de aquel bosque interminable, en aquel agotador sube y baja que nos dejó al límite de nuestras fuerzas.  Ocurrió así: El viaje dura dos horas y media hasta el buen aparcamiento de Soto de Sajambre. Sabiendo que la ruta es muy larga salimos con mucha fuerza por la Senda de Arcediano, el conocidísimo GR-201. En una hora nos plantamos en Los Collaínos dando vista a toda esa maravilla que se extiende al suroeste: El Jario, La Bermeja, Los Moledizos… Por el oeste el Niajo. Espectacular. Luce el sol, la pradera está mullida, la brisa es fresca. Vamos a hacer montaña.

Continuamos casi en seguida sin esperar a la alternativa que sube más despacio. Hacia la Portillera y la mayá Toneu. Bajamos la Collá Beza. El Sistema Toneyu es una enorme cueva, no muy profunda, pero que se extiende a lo largo de 19 Km. Bajamos a la majada, para volver a subir. Lo que nos podríamos haber ahorrado si hubiéramos mantenido el nivel por el Porro La Jastia.

Subimos por esa pequeña e inclinada vallada rodeando el Porro de Valdepino. El nombre de Porru está muy bien puesto Parece inaccesible hasta para Manuel y sus huestes atacantes. Por cierto, no sabemos por donde subieron, porque la gente normal dimos toda la vuelta al Porro buscando un buen acceso a la cima. No lo encontramos hasta pisar el Cantu, setenta metros más bajo. Por el camino hablamos de limitarnos a hacer esta cumbre y continuar para que nos de tiempo a completar la ruta con tranquilidad. “¡Qué dices!”, rebelión en la tropa que está como loca por subir.

Mirando al  lejano pico desde la collada norte alguien ven unas pequeñas manchas rojas, que resultan ser La Cabritilla y los Manueles subiendo por una grieta herbosa muy inclinada que desemboca en la cumbre. Subimos la larga y costosa cuesta para salvar el desnivel. Hay un montañero arriba, buen conocedor del terreno, y con el que hablamos para orientarnos en la bajada. Él se va hacia La Conia. Descansamos algo, poco. Los Manueles desaparecen de nuestra vista. Marcha solidaria la suya.

Bajamos por la derecha de la ladera norte a Gustalcuendi. Sin problemas. Y eso que el monte está formado por continuos vericuetos sin formar nunca valles claros. Ojala hubiéramos salido por allí a Sabugu y desde allí por el Arcediano a Amieva. Son las tres pasadas y nos espera un mundo que atravesar.

Bordeamos El Raso de Gustalcuendi siguiendo, fielmente el GPS que Peña nos entregó. Entramos al bosque. Está precioso. Por la izquierda se alza el Porru La Rebollada (1381). La indicación de Tomás es: siempre a la izquierda, siempre abajo. Leemos por 2ª vez la descripción, miramos los mapas de Cris. Vale abajo pues. Se adivinan entre grandes hayas unas majadas por la izquierda: deben ser las de Gustalviegu. Nueva bajada hasta el fondo del valle para encontrar el río. La riega Les Braniques corre alegre en lo profundo del valle. Discusión: nos estamos metiendo mucho a la izquierda. Por esta pista vamos a Baenu y luego habría que remontar a Amieva.

Vamos a seguir el track que viene por la riega. Bien, Tomás, hay que imponerse. Encontramos un jito solitario que nos da ánimos.  Nueva duda: ¿seguir por el fondo del valle? ¿remontar por la senda horizontal que atraviesa El monte La Atalaya?  Volvemos a leer la descripción. Hay que superar el hombro de El Carnero. Subimos ladera arriba: el camino que encuentra Luis se mete claramente en el monte, no sabemos si es el bueno. Él lo sigue.  Nos asomamos a un borde del monte. Enfrente una enorme tajadura con un terrible remonte que debe de corresponder al Collado Pando. El GPS de Joaquín indica en esa dirección. El de Peña marca por la izquierda. Desánimo en la tropa y planes para preparar la cena a base de galletas con fuego de campamento.

Bajamos por territorio casi salvaje. No creo que las COES españolas hagan estas remontadas amazónicas. Volvemos a subir por el otro lado con una fuerte pendiente. Atravesamos el monte por arriba para bajar junto a una cabaña abandonada y muy bien cercada. El camino hace muchos años que no ve una fesoria. Bajamos por unas revueltas embarradas. En la distancia se adivina Amieva. Nos llama Peña por teléfono: “¿Dónde estáis?”. Pues saliendo de este lío. Son las seis menos cuarto. Luego viendo el mapa observo que hicimos la peor de las opciones. Estábamos entre dos buenos caminos si no nos hubiéramos hecho un lío en aquella ladera.

Bajamos hasta una portilla. El camino está cerradísimo. Algunos salimos por el prado que está encima. Un toro está mugiendo y pateando el suelo. Ni nos mira. Respiramos. No encontramos la salida por la majada y como “xanos” saltamos valle para vacilar un poco por el lateral de la riega. Nueva llamada: “¿Os esperamos para comer? Son las seis y cuarto.”

Mejor no. Estamos muy cerca pero todavía no hemos salido. Cruzamos el río la Rociniega. La pista lleva rato esperándonos. En cosa de un cuarto de hora entramos en Amieva. Son las seis y media. El autocar tiene que hacer su salida a menos cuarto. Hay tiempo para cambiarse, beber rápido, rápido una cerveza y pillar al vuelo algún frisuelo de Fany. Estamos machacados.

Peña llama a Angel por teléfono y resulta que está viajando con su gente en el todo terreno que está detrás del autocar. Lo sentimos Gelu no hay tiempo ni para parar a saludar.

Fue una ruta de difícil orientación. La descripción del Civilu insuficiente. El GPS bien aunque contradictorio. Leer el terreno se convierte en lo más importante: aquí hay buenos expertos. Luis, Roberto, Tere, Gripi, Silvio, Joaquín, Cris, Eugenia, Nacho, Toni, Anna, Juancar, Tomás, Elena, nos metimos en una buena complicación. Pero fuimos capaces de salir de ella con algún arañazo que otro. Gracias Tomás, Luis y Silvio por vuestro buen saber hacer.

En la primera semana de junio vamos a La Patana. Esperamos hacer una ruta, simple, sencilla, fácil, de subir y volver a bajar, sin complicaciones. Cuando estoy escribiendo esto el Oviedo acaba de subir a Segunda División. Enhorabuena.

NOTA: En el mapa se ve en negro, el camio previsto para la subida y la bajada del Valdepino y en azul, el trayecto realizado.
 
FRESINES

martes, mayo 26, 2015

VIBRANTE JORNADA EN LA RUTA AL PICO LLERENES



23 de mayo de 2015

Teníamos planeado en el calendario el acudir al Alto Esla para hacer montaña por esta zona. Ya habíamos visitado el Yordas y las Peñas Pintas y hoy nos teníamos que acercar al corazón de la comarca de Cremenes para subir al segundo pico más alto de esta interesantísima zona. Así que volvemos a madrugar en dirección al puerto de Tarna. Lo subimos en tiempo record pero nos queda la inmensa extensión del pantano de Riaño (606 Km2). La vuelta lleva mucho tiempo porque el agua invade más de cinco valles principales y varios secundarios. Atravesamos un primer puente a la altura del Yordas y un segundo que lleva a la presa sobre el río Esla. Salimos a Las Salas. Ya estamos muy cerca.

Entramos al valle de Salamón, siguiendo al apacible río Dueñas que marca la dirección del angosto paso. Entramos en el GR-1 que por etapas discurre entre Ampurias (Gerona)  y Finisterre. A la entrada de Cigüera bajamos del autocar deseando estirar las piernas entumecidas después de tres horas y media de viaje. Empezamos nuestro circuito por el río Aviados en una zona cubierta por el soto de ribera y que va dando paso paulatinamente al hayedo de árboles delgados y muy juntos. El camino está bien marcado y  permite caminar a la sombra.  Una hora y media después llegamos a lo Alto del Puerto donde la alternativa va a cruzar, superados Los Escobalines, para bajar a Cigüera por el valle del Valelampo.

Los veinte que seguimos caminamos fuerte, monte arriba, muy desviados al suroeste, para encarar un collado. Los últimos recuestos se hacen duros. El calor aprieta algo. Las laderas están cubiertas de flores amarillas, el capilote o narciso de montaña. Pero ahí estamos con la gente lanzada a la conquista de las dos siguientes cumbres: La primera el pico Las Fuentes (1.777 m), hermosa cresta afilada. Si miramos al suroeste se ve clavado en el fondo de tres valles el pueblo de Reyero, adelantado de la gran masa de agua del otro gran pantano de León, el del Porma. En medio el Pico La Joya

Para pasar al Pico Llerenes hay que atravesar por la cara sur del pico por una especie de alto pasillo de caliza. Sin problemas. Es hermoso. Salimos al otro lado y todavía queda por ascender una pronunciada cuesta que recuerda mucho al roquedo de los Picos de Europa. No en vano llaman en León a todo esto El Parque Nacional de los Picos de Europa. Incluso hay que hacer varias breves trepadas. El grupo entero está en la cima. No hay buzón. Inventamos uno. Fotos hacia los Picos de Europa: el Occidental emergiendo, orgulloso, de la nube. En agosto subiremos por el Pamparroso.

Lia llega la última con gesto de dolor. Una gran contractura en la rodilla la obliga a tumbarse para recibir atención médica. Las manos de Beni hacen milagros. Las pastillas de Mabel también. Aunque la recuperación cuesta un buen rato que egoístamente aprovechamos para gozar de esta extraordinaria cumbre  que se abre a un montón de valles. En dirección de Lois, que no se ve, hay cuatro valles paralelos que caen todos al río Dueñas. Curiosa ordenación en este caos. Tenemos justo al lado las Peñas Pintas separadas a penas por una collada, la de Salamón. Al este la columna triangular del Espigüete y al oeste el gran triángulo del Susarón, dos manchas grises en este lío de roca y hierba. En el fondo del valle que surge directamente de la vertical donde estamos corre el río Anciles, en dirección a un pueblo que existió y que fue desalojado, vía militar, para llenar el pantano. (Atentos en el año 1987,  con Felipe González en el gobierno)

Valoramos que, de seguir la ruta prevista, el horario se nos va a disparar y vamos a llegar a Lois sin apenas tiempo para comer. Tendríamos que haberlo hecho arriba (apuntado para la próxima vez). Además la sufrida montañera, parece haberse recuperado pero no es cuestión de arriesgar más con una larguísima caminata de continuos subes y bajas.

Así que la decisión más oportuna es variar el itinerario buscando una bajada al valle de Salamón. Las caídas verticales de la cima hacia el oeste desaconsejan una bajada inmediata por lo que retrocedemos algo en la collada hasta encontrar una buena cuestona con inicio en una canaliza de roca que poco a poco nos acerca al fondo del valle. En la caseta refugio está esperando el grueso de la gente. El camino muy bien trazado ya no tiene pérdida alguna. Seguimos hasta La Fuente de Los Pastores. Llamamos al autocar para que nos recoja en Salamón. Dejaremos Lois para otra ocasión, porque la visita a este pueblo tiene gran interés.

Cuando llegamos a Salamón son las cuatro de la tarde. Una buena fuente nos refresca y alivia la sed. El autocar llega, nos cambiamos y a buscar un sitio donde comer. Alguien apunta Burón y acierta porque en el mesón Gure-Txoko estamos muy a gusto. Curiosa la presencia vasca en esta parte del León montañés.

Volvemos a casa muy felices por la ruta realizada, grandes vistas al horizonte. Esta zona de León es una maravilla. Pusimos falta a Fany pero es que nunca la felicidad es completa.

La última salida de agosto es la ascensión al Valdepino (1745 m). El trazado sigue en parte la senda del Arcediano desde Soto de Sajambre hasta Amieva. Nuestro amigo Miguel andará por Cangas corriendo la media maratón cuando pasemos por allí de vuelta.

FRESINES

NOTA: Cuando  cuelgo este escrito de FRESINES, me llega la triste noticia del fallecimiento del padre de Fifi y de Lia. Nuestro afecto para ellas y para su madre Rosa, su hermano Miguel y para toda la familia. Sabeis que en tos tristes momentos, la familia de LAS XANAS está con vosotros. Un fuerte abrazo.

jueves, mayo 21, 2015

HACEMOS “PIORNING” POR EL CUETO EL FRAILE EN MONASTERIO DE HERMO



16 de mayo de 2015

Siempre nos da pereza volver a Cangas del Narcea. Será por que las carreteras desde la térmica se hacen bastante pesadas. Hay quien piensa que son montañas muy monótonas, pandonas enclavadas en profundos valles. Pero no siempre es así. Además nuestra obligación, como grupo, es recorrerlo todo, hacer de Asturias nuestro particular “patio de mi casa”.

Así que con un día de sol radiante, nos encaminamos a Monasterio de Hermo. Un ensueño de carbayeda. Nos quedó el Canietxas para mejor ocasión. Algún año de estos. Nuestra meta hoy es el Cueto del Fraile. Para ahorrarnos cuatro kilómetros forzamos la marcha del autocar hasta el límite de la carretera. Lo primero es la crema solar que hoy el sol pega fuerte. Salimos caminando hacia el norte por la zona, encharcadísima, de las lagunillas de la Chauchina. Están preciosas. Las laderas de la montaña teñidas literalmente de morado de los piornos y amarillo de las escobas. Jota que siempre va atento al terreno, nos enseña una huella de oso impresa en el barro. La más perfecta que hayamos visto nunca.

Superada la laguna y sus numerosos regatillos que la alimentan nos enfrentamos al Cueto El Fraile por una pindiosa ladera que hay que subir entre piornos que empiezan a estar bravos. La consigna: “no despertar a los cachiparros…” Damos un amplio rodeo para subir por la collada despreciando el buen camino por el que subió Manuel. Igual es que sabe más que el GPS. Bueno, estamos arriba. El concejo de Cangas del Narcea en todas las direcciones posibles: Desde el cercano Cueto de Arbas, al puerto de Leitariegos,  los montes de Ibias, El Teso Mular, mi primera cima con este grupo, y tantos más. Atentos a la zona de Somiedo, el Cogollo de Cebolledo, por donde vamos a pasar la última semana de junio. También se ven bien el Cornón, el Cornín y la Pelada.

Bajamos al valle lagunar. Se impone una larga remontada por la pista hasta superar el collado lateral que nos acercaría al Caniellas. Dejamos por el camino dos bellas lagunas alimentadas por regatos que hacen sierpes entre la hierba. Una vez en lo alto hay que bajar para seguir la riega que alimentará al río Narcea. Diversificamos los caminos: la mayoría se va a las majadas de abajo en las que hay un par de buenos caseríos. Un grupillo más arriesgado, alentado por Ángel y respaldado por Javier, nos invita a tirarnos por una majada antigua que sigue un regato pequeño, la braña de la Filtrosa.

La travesía por esta vallina se convierte en una delicia. Primero las cabañas derruidas, luego el amplio espacio verde, luego la bajada por el bosque, el espectacular silencio. Javier comenta que parece que el Ayuntamiento de Cangas del Narcea “nos ha contratado para ir quitando telarañas”. Se supone que vamos a dar a la pista, ya en las inmediaciones de Gillón. Acabamos viendo su caída por la ladera de enfrente. Y a ella salimos, tras un breve rodeo. De allí a Gillón ya sólo hay que hacer un corto recorrido. Naturalmente llegamos los últimos, que este es el precio que hay que pagar por coger atajos.

Nos vamos a Penlés donde nos tratan estupendamente. Organizamos una comida en una larguísima mesa celebrando la magnificencia del día, nuestra reconciliación con este territorio que tiene rincones bellísimos en los que perderse es una condición para encontrarse. Pensarlo un poco y veréis que tiene sentido.

El sábado 23 tenemos una de las rutas más montañeras del año. Para ir preparando el intenso verano que nos espera tenemos una ruta que empezando en el lejano pueblo de Cigüera nos invitará a subir al Alto del Palo, Las traveseras, el Pico Las Fuentes, el Pico Llerenes, Los Escobalines y finalmente el pico Castaño, para bajar por el valle hasta Lois donde nos esperará el autocar y donde creemos que podremos comer. La ruta promete ser exigente y bellísima. Esta zona del alto Esla tiene muchísimos atractivos montañeros por descubrir.

Un aviso: estamos completando la lista de reserva para el Refugio de Collado Jermoso y quedan muy pocas plazas disponibles. Así que los interesados avisad cuanto antes. Iremos informando de la preparación de tan extraordinaria expedición por el Pamparroso. Mientras tanto, a ver si vamos cogiendo un poco de forma.

FRESINES

martes, mayo 12, 2015

NUESTRA VISITA A LAS TRES MARIAS: VOLVER A TREPAR ROCA ARRIBA



9 de mayo de 2015

Volvemos a la esencia de Las Xanas. Hace diez días la ruta de San Lorenzo a Castañeo del Monte, la ruta de las Brañas de la Asturias Central, y el sábado pasado volvimos a trepar usando pies y manos en el fiero ascenso a las Tres Marías.

Los lugareños llaman a estas cuatro impresionantes rocas LOS PICOS CALIZOS, nombre que le pega más que este recién inventado de las TRES MARIAS. Como ya es tradición en el grupo subimos desde el Brañillín al Cuito Negro en prácticamente media hora. Y es que el grupo está muy bien preparado para el verano que se nos hecha encima. Parte de este preparación fue el acercarnos por el nivelado cordal que  nos acercó a la trasera de la verticalísima cordillera.

Una vez en el pie de la misma, emprendimos una durilla subida por el recuesto norte de la collada entre Peña La Esquina y María del Corro.  Llegados a ella era casi imposible no subir esta modesta aunque agradecida cumbre llamada Peña La Esquina. El observador goza a la fuerza desde esta atalaya. Reconocemos picos conocidos y preguntamos por otros más desconocidos. En lontananza la pirámide que forma el Espigüete, con todos sus acólitos alrededor. Y en la cercanía, el Cellón, el Tres Concejos, el Estorbín, el Fontún… Nos juntamos arriba un numeroso grupo al que se van sumando los aventureros que  vienen del Pico la Brazosa.  En esa dirección tenemos la Barragana muy cercana y casi encima de la autopista la Bermeja. Un pico que destaca sobre manera en medio del verdor que rodea al pantano de Casares, es la curiosa silueta de la Peña Muezca que sobrevuela por encima de Viadangos.

Se está fenomenalmente bien en esta cima. Luce el sol, corre la brisa, la compañía es inmejorable, el paisaje abrumador. Pero bajamos. Queda mucho recorrido. Subimos la tercera de la tres por el Oeste, Maria de los Corros.

En la collada salimos por el Norte. La bajada es mala por lo vertical y además, se va retorciendo sobre la misma ladera. Lo que nos obliga a buscar un paso algo más bajo. Un buen descenso por una pradera herbosa, afortunadamente aterrazada para poner los pies con algo de seguridad. Luego un tubular descenso con buenos agarres facilita el paso a la collada.

Pasamos a la siguiente subida que parece dificilísima  que resulta ser una trepada sencilla y entretenida por el costillar del afilado monte. Estamos todos arriba de nuevo. Nueva foto. Y a volver a correr. Para bajar sin retroceder hay que buscarse la vida avanzando hacia el sur buscando el mejor corredor que luego nos deje rectificar al este. Hay un paso algo más delicado que se salva con un pequeño salto. A partir de aquí entramos en un aparatoso cañón de descenso por el que es muy fácil descender. Estamos en la siguiente colladina.

Nos aproximamos a la gris roca monolítica de El  PALERO.  Tiene una extraordinaria concavidad vertical en la que anidan los pájaros. Es un monte bellísimo. Vamos descendiendo por las continuas terrazas. Brotan arroyos nuevos de los abundantes neveros. Hay que evitar la roca mojada. Un grupillo nos está esperando en la vertical de Casares.  Unos pocos que se cansaron de tanta subida y bajada. Además, ya llevan tres…

Los demás se lanzaron canal arriba inventándose pasos nuevos. Los vemos llegar cuando estamos en las praderías que rodean la ermita de San Roque. Cuentan que hay algún paso algo aéreo pero que las descripciones exageran mucho y no es nada que este grupo no haya escalado multitud de veces.

Cuando llegamos a Casares, ¡oh sorpresa! El autocar se ha ido a aparcar a Cubillas de Arbás. El pueblo siguiente, mucho más habitado. Así que dos kilómetros de carretera que nos hacemos de propina. Vamos a comer en el Hotel Viejo. Resulta ser una gente muy agradable que ya nos tenían preparado el sitio. Nos dan toda clase de facilidades y organizamos una larga mesa  a la sombra en la terraza del restaurante. Volvemos a pecar con variados postres y en la sobremesa hay un grupo de mujeres de la zona llamado “Pilates” que están de sobremesa y baile. Las Xanas no podía faltar, aunque luego alguno lo pagó en forma de calambres al volver a Oviedo en el autocar.

Nos gustan mucho las tres Marías, Los PICOS CALIZOS. A pesar de que a su pretendida dureza nosotros la vamos a calificar como de grado medio. Estamos preparados para lo que se avecina y eso es lo importante. El sábado día 16 nuestra excursión se dirige a Monasterio de Hermo para acercarnos en el autocar hasta la laguna de la Tsautsina y desde aquel extraordinario paraje empezar la subida al Cueto el Fraile de 1875 metros, la mejor balconada de todo el occidente de Asturias. Luego bajaremos a Gillón. Ojalá tengamos un buen día de sol.

FRESINES