9 de mayo de
2015
Volvemos a la
esencia de Las Xanas. Hace diez días la ruta de San Lorenzo a Castañeo del Monte,
la ruta de las Brañas de la Asturias Central, y el sábado pasado volvimos a
trepar usando pies y manos en el fiero ascenso a las Tres Marías.
Los lugareños
llaman a estas cuatro impresionantes rocas LOS PICOS CALIZOS, nombre que le
pega más que este recién inventado de las TRES MARIAS. Como ya es tradición en
el grupo subimos desde el Brañillín al Cuito Negro en prácticamente media hora.
Y es que el grupo está muy bien preparado para el verano que se nos hecha
encima. Parte de este preparación fue el acercarnos por el nivelado cordal
que nos acercó a la trasera de la
verticalísima cordillera.
Una vez en el
pie de la misma, emprendimos una durilla subida por el recuesto norte de la
collada entre Peña La Esquina y María del Corro. Llegados a ella era casi imposible no subir
esta modesta aunque agradecida cumbre llamada Peña La Esquina. El observador
goza a la fuerza desde esta atalaya. Reconocemos picos conocidos y preguntamos
por otros más desconocidos. En lontananza la pirámide que forma el Espigüete,
con todos sus acólitos alrededor. Y en la cercanía, el Cellón, el Tres Concejos,
el Estorbín, el Fontún… Nos juntamos arriba un numeroso grupo al que se van
sumando los aventureros que vienen del
Pico la Brazosa. En esa dirección
tenemos la Barragana muy cercana y casi encima de la autopista la Bermeja. Un
pico que destaca sobre manera en medio del verdor que rodea al pantano de
Casares, es la curiosa silueta de la Peña Muezca que sobrevuela por encima de
Viadangos.
Se está
fenomenalmente bien en esta cima. Luce el sol, corre la brisa, la compañía es
inmejorable, el paisaje abrumador. Pero bajamos. Queda mucho recorrido. Subimos
la tercera de la tres por el Oeste, Maria de los Corros.
En la collada
salimos por el Norte. La bajada es mala por lo vertical y además, se va
retorciendo sobre la misma ladera. Lo que nos obliga a buscar un paso algo más
bajo. Un buen descenso por una pradera herbosa, afortunadamente aterrazada para
poner los pies con algo de seguridad. Luego un tubular descenso con buenos
agarres facilita el paso a la collada.
Pasamos a la
siguiente subida que parece dificilísima
que resulta ser una trepada sencilla y entretenida por el costillar del
afilado monte. Estamos todos arriba de nuevo. Nueva foto. Y a volver a correr. Para
bajar sin retroceder hay que buscarse la vida avanzando hacia el sur buscando
el mejor corredor que luego nos deje rectificar al este. Hay un paso algo más
delicado que se salva con un pequeño salto. A partir de aquí entramos en un
aparatoso cañón de descenso por el que es muy fácil descender. Estamos en la
siguiente colladina.
Nos aproximamos
a la gris roca monolítica de El
PALERO. Tiene una extraordinaria
concavidad vertical en la que anidan los pájaros. Es un monte bellísimo. Vamos
descendiendo por las continuas terrazas. Brotan arroyos nuevos de los
abundantes neveros. Hay que evitar la roca mojada. Un grupillo nos está
esperando en la vertical de Casares.
Unos pocos que se cansaron de tanta subida y bajada. Además, ya llevan
tres…
Los demás se
lanzaron canal arriba inventándose pasos nuevos. Los vemos llegar cuando
estamos en las praderías que rodean la ermita de San Roque. Cuentan que hay
algún paso algo aéreo pero que las descripciones exageran mucho y no es nada
que este grupo no haya escalado multitud de veces.
Cuando
llegamos a Casares, ¡oh sorpresa! El autocar se ha ido a aparcar a Cubillas de
Arbás. El pueblo siguiente, mucho más habitado. Así que dos kilómetros de
carretera que nos hacemos de propina. Vamos a comer en el Hotel Viejo. Resulta
ser una gente muy agradable que ya nos tenían preparado el sitio. Nos dan toda
clase de facilidades y organizamos una larga mesa a la sombra en la terraza del restaurante.
Volvemos a pecar con variados postres y en la sobremesa hay un grupo de mujeres
de la zona llamado “Pilates” que están de sobremesa y baile. Las Xanas no podía
faltar, aunque luego alguno lo pagó en forma de calambres al volver a Oviedo en
el autocar.
Nos gustan
mucho las tres Marías, Los PICOS CALIZOS. A pesar de que a su pretendida dureza
nosotros la vamos a calificar como de grado medio. Estamos preparados para lo
que se avecina y eso es lo importante. El sábado día 16 nuestra excursión se
dirige a Monasterio de Hermo para acercarnos en el autocar hasta la laguna de
la Tsautsina y desde aquel extraordinario paraje empezar la subida al Cueto el
Fraile de 1875 metros, la mejor balconada de todo el occidente de Asturias.
Luego bajaremos a Gillón. Ojalá tengamos un buen día de sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario