martes, mayo 12, 2015

NUESTRA VISITA A LAS TRES MARIAS: VOLVER A TREPAR ROCA ARRIBA



9 de mayo de 2015

Volvemos a la esencia de Las Xanas. Hace diez días la ruta de San Lorenzo a Castañeo del Monte, la ruta de las Brañas de la Asturias Central, y el sábado pasado volvimos a trepar usando pies y manos en el fiero ascenso a las Tres Marías.

Los lugareños llaman a estas cuatro impresionantes rocas LOS PICOS CALIZOS, nombre que le pega más que este recién inventado de las TRES MARIAS. Como ya es tradición en el grupo subimos desde el Brañillín al Cuito Negro en prácticamente media hora. Y es que el grupo está muy bien preparado para el verano que se nos hecha encima. Parte de este preparación fue el acercarnos por el nivelado cordal que  nos acercó a la trasera de la verticalísima cordillera.

Una vez en el pie de la misma, emprendimos una durilla subida por el recuesto norte de la collada entre Peña La Esquina y María del Corro.  Llegados a ella era casi imposible no subir esta modesta aunque agradecida cumbre llamada Peña La Esquina. El observador goza a la fuerza desde esta atalaya. Reconocemos picos conocidos y preguntamos por otros más desconocidos. En lontananza la pirámide que forma el Espigüete, con todos sus acólitos alrededor. Y en la cercanía, el Cellón, el Tres Concejos, el Estorbín, el Fontún… Nos juntamos arriba un numeroso grupo al que se van sumando los aventureros que  vienen del Pico la Brazosa.  En esa dirección tenemos la Barragana muy cercana y casi encima de la autopista la Bermeja. Un pico que destaca sobre manera en medio del verdor que rodea al pantano de Casares, es la curiosa silueta de la Peña Muezca que sobrevuela por encima de Viadangos.

Se está fenomenalmente bien en esta cima. Luce el sol, corre la brisa, la compañía es inmejorable, el paisaje abrumador. Pero bajamos. Queda mucho recorrido. Subimos la tercera de la tres por el Oeste, Maria de los Corros.

En la collada salimos por el Norte. La bajada es mala por lo vertical y además, se va retorciendo sobre la misma ladera. Lo que nos obliga a buscar un paso algo más bajo. Un buen descenso por una pradera herbosa, afortunadamente aterrazada para poner los pies con algo de seguridad. Luego un tubular descenso con buenos agarres facilita el paso a la collada.

Pasamos a la siguiente subida que parece dificilísima  que resulta ser una trepada sencilla y entretenida por el costillar del afilado monte. Estamos todos arriba de nuevo. Nueva foto. Y a volver a correr. Para bajar sin retroceder hay que buscarse la vida avanzando hacia el sur buscando el mejor corredor que luego nos deje rectificar al este. Hay un paso algo más delicado que se salva con un pequeño salto. A partir de aquí entramos en un aparatoso cañón de descenso por el que es muy fácil descender. Estamos en la siguiente colladina.

Nos aproximamos a la gris roca monolítica de El  PALERO.  Tiene una extraordinaria concavidad vertical en la que anidan los pájaros. Es un monte bellísimo. Vamos descendiendo por las continuas terrazas. Brotan arroyos nuevos de los abundantes neveros. Hay que evitar la roca mojada. Un grupillo nos está esperando en la vertical de Casares.  Unos pocos que se cansaron de tanta subida y bajada. Además, ya llevan tres…

Los demás se lanzaron canal arriba inventándose pasos nuevos. Los vemos llegar cuando estamos en las praderías que rodean la ermita de San Roque. Cuentan que hay algún paso algo aéreo pero que las descripciones exageran mucho y no es nada que este grupo no haya escalado multitud de veces.

Cuando llegamos a Casares, ¡oh sorpresa! El autocar se ha ido a aparcar a Cubillas de Arbás. El pueblo siguiente, mucho más habitado. Así que dos kilómetros de carretera que nos hacemos de propina. Vamos a comer en el Hotel Viejo. Resulta ser una gente muy agradable que ya nos tenían preparado el sitio. Nos dan toda clase de facilidades y organizamos una larga mesa  a la sombra en la terraza del restaurante. Volvemos a pecar con variados postres y en la sobremesa hay un grupo de mujeres de la zona llamado “Pilates” que están de sobremesa y baile. Las Xanas no podía faltar, aunque luego alguno lo pagó en forma de calambres al volver a Oviedo en el autocar.

Nos gustan mucho las tres Marías, Los PICOS CALIZOS. A pesar de que a su pretendida dureza nosotros la vamos a calificar como de grado medio. Estamos preparados para lo que se avecina y eso es lo importante. El sábado día 16 nuestra excursión se dirige a Monasterio de Hermo para acercarnos en el autocar hasta la laguna de la Tsautsina y desde aquel extraordinario paraje empezar la subida al Cueto el Fraile de 1875 metros, la mejor balconada de todo el occidente de Asturias. Luego bajaremos a Gillón. Ojalá tengamos un buen día de sol.

FRESINES

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