22 de agosto de 2015
Tenemos el cielo en contra. Todos
los avisos meteorológicos dan un mediano pronóstico para el sábado. A pesar de
ello vamos a salir, como siempre. Tenemos un largo camino que recorrer hasta Posada
de Valdeón. Allí nos esperan nuestros amigos bercianos: Julio y Miguel, tan
enganchados a las excursiones veraniegas de Las Xanas.
Avanzamos un poco más hasta el
puerto de Pandetrave, son pocos kilómetros pero las continuas revueltas se nos
hacen eternas. Ya avanzada la mañana formamos una procesión multicolor con las
nubes plantadas sobre nuestras cabezas. Cogemos la pista del Caben de Remoña y
enseguida y por la izquierda entramos en la escotadura del Sedo de Pedabejo,
interesante subida, alternativa a la canal que discurre bajo la torre de
Pedabejo. En una sinuosa serie de idas y venidas vamos progresando hasta el
Alto de la Canal, dando vista por primera vez a La Vega de Liordes, paradisíaco
espacio entre grandes montañas. El camino de la izquierda, bien señalado, marca
la ruta hacia la Torre Jermosa y el refugio situado en su base.
El cielo cada vez más encapotado.
Suelta unos pequeños filos de agua. Ascendemos por Las Colladinas. Qué duro es
este camino, sobre todo cuando se va cargado hacia el refugio. Vuelve a
chubasquear un rato. Los rebecos pastan la fresca hierba recién brotada con las
lluvias de ayer. Por la emisora vamos comunicándonos: ¡Ni se os ocurra intentar
subir con la roca mojada! Hacen caso, menos mal.
Con el Refugio Diego Mella a la
vista, el cielo se despeja. Son las cuatro aproximadamente. Comemos algo rápido
y subimos, para aprovechar el tiempo a la Torre de Llaz. Desde allí el valle de
Valdeón es un mundo pequeño, envuelto en jirones de niebla, fantasmagórico.
Vamos a ver el trazado que hicimos por los Hielos del Pamparroso cuando vinimos
a probar esta ruta. Desde este mirador se aprecia que los pasos tienen que ser
a la fuerza esforzados. Acertamos al cambiar la ruta.
Algunos espontáneos soben a la
Torre de Merequeté, colocada justo debajo de la inmensa pared de la Peñalba.
Suben por cualquier sitio, y caen piedras, muchas. Y con gente pasando por
debajo. Me toca pedir disculpas y señalar con el dedo a montañeros poco
expertos. Finalmente vamos entrando al refugio porque la cena nos la han puesto
a las siete para facilitar el horario a los alojados en tiendas.
Somos veintisiete y ocupamos casi
todo el comedor. Macarrones con queso, carne asada con puré y macedonia, todo
regado con una buena mencía, alegran nuestros corazones y nos preparan para el
coro que vendrá después. Fuera en el monte no se puede estar mucho porque está
todo nublado y bastante frío. Así que organizado el coro, animado por variados
licores, entonamos nuestras asturianadas y vaqueiras que congregan al personal.
Estamos muy a gusto en ese corredor. El Refugio está mucho más organizado que
la última vez que estuvimos aquí. Hay una taquilla cerrada para cada acampado,
colchonetas nuevas y cómodas, almohadas y sacos de dormir. A las once y poco
empezamos a empiltrarnos y a pasar la noche con más o menos fortuna.
Los menos dormilones oyen la
tormenta de lluvia, rayos y granizo sobre la una de la mañana. Quien más o
quien menos tiene su ratito de sueño y por lo menos descansa. El día estuvo aprovechado a pesar de la
adversidad de las nubes. Y estamos contentos, la amistad y el compañerismo
viven aquí de manera fehaciente.
Día 23 de agosto de 2015
Nos vamos levantando pronto. El
tiempo sigue nublado, pero los chicos del refugio nos avisan que va a abrir. Nunca
en la vida miramos tantos pronósticos. Desayuno fuerte y rico. El pan de pasas
que hacen en el refugio es realmente bueno y forramos bien para la aventura que
vamos a emprender. Sobre las 8 y cuarto estamos listos para empezar el día que
está mejorando de manera visible. Atar bien las botas, ponerse el casco y
apretar las correas de la mochila y al ataque.
El primer grupo que empieza montaña arriba es el de Manuel y otros diez
más que suben por el corredor diagonal a las Minas del Carbón. Van siguiendo
los jitos que establecimos el dí que vinimos a preparar esta ruta. Por
cierto nuestro amigo José Taboada, que preparó esta ruta con nosotros, ya está
fuera de peligro y hoy creo que en casa ya. De parte de todos nuestro mejor
ánimo para que te recuperes cuanto antes, amigo José. Y que sigas manteniendo
ese magnífico sentido del humor.
Total que suben, como rayos a lo
alto de las Minas del Carbón, en hora y media. Pasan de allí a la Torre de
Casiano del Prado en veinte minutos y allí vacilan algo con la niebla que entra
y sale por detrás del Llambrión. Finalmente visto que las nubes bajas corren a
golpe del viento se lanzan en un momento de despeje y hacen cumbre los once en
el Llambrión, probable techo del Central. Están exultantes cuando nos
reencontramos. ¡Qué montañeros más bravos! Se palpa la euforia del grupo.
Otro grupo formado por Toni, Miguel y otros nueve más seguimos hacia
la Torre de Salinas. Larga aproximación hasta el Jou del Alto de la Canal.
Hasta allí subimos despacio para dejar las mochilas que nos clavan al suelo.
Hace frío por el cortante viento y salen de las mochilas prendas de invierno.
Dudas porque la niebla que estaba en el Llambrión se ha trasladado a nuestra
torre. Pero el viento sigue empujando.
Comenzamos la trepada que es sencilla
al principio. Un primer largo corredor nos introduce al fondo de la peña. La
ladera es inmensa. Giramos a la izquierda para entrar en un canalizo largo y
pedregoso en el que hay que agarrarse a la roca. No tiene peligro aunque sí
inclinación. Nuestro propósito es no tirar ni una piedra y lo vamos a lograr al
final de la jornada, demostrando una gran experiencia montañera. No dejamos
grandes huecos entre nosotros para evitar esas peligrosas piedras sueltas.
Pasados estos dos primeros
tramos, volvemos de nuevo a la izquierda para entrar por una llambria lateral,
inclinada pero de buen piso, a una pequeña antecima que nos parecía la meta.
Pero que equivocados estamos. Todavía tendremos que buscar otros cinco
corredores más para ver el final. Salimos a una zona herbosa y casi horizontal
desde la que casi tocamos la segunda antecima.
Unos cuantos se quedan aquí, bastante helados con el viento cada vez más
fuerte.
Seguimos un poco más. Para pasar
a la cima principal hay que bajar un poco, evitar el barranco del medio por la
cumbrera que tiene sendero y casi barandilla para acabar saliendo a una zona
muy desmontada en la que con una pequeña trepada estás ya en la cumbre, 2446
metros. Impresionante vista sobre Valdeón y la Liebana. Bajamos con precaución,
porque los primeros corredores son muy inclinados y hay que cambiar más de una
vez de pared en las canales. A la una y media estamos abajo.
Sólo nos queda bajar a Santa
Marina de Valdeón. En el Camping nos ofrecen el menú del día. Pero alguien nos
cambia el destino y alargamos la caminada hasta Posada de Valdeón por el
estupendo Camino del Mercadillo que poco a poco va recorriendo la larga falda
de la montaña, pasando debajo de la Canal de la Chavida y las caídas del
Friero.
Nos vamos encontrando todos los grupos
por el camino. Tere baja en taxi desde la majada porque se lesionó al caer ya
en el camino de abajo. Esguince, pero sin complicaciones. Reposo, compañera.
Llegamos a Posada, petadísima de gente. No nos dan de comer en ningún sitio.
Como va pasando el tiempo nos hacemos un hueco en la terraza del mesón de la
plaza. Y resolvemos con satisfacción. La gente está contentísima sólo hemos
tenido un día de plena montaña pero muy bien aprovechado. El grupo Las Xanas se
ha portado y todas las rutas se realizaron con conocimiento y responsabilidad.
Los objetivos cumplidos. Plena y total satisfacción.
INFORMACIÓN DE SEGURIDAD:
1-
Dos cordadas de 11 cada una, con dos objetivos
distintos. Manuel dirige una y Toni y Silvio la otra. Las dos cumplen con
creces los objetivos propuestos.
2-
Los dos grupos están comunicados en todo momento. El
grupo de Lito no, porque no llevaron emisora.
3-
Una caída accidental en un camino sin peligro nos
recuerda que hay que ser precavidos hasta el final. Es la única incidencia del
día.
4-
Más de la mitad del grupo lleva casco en estas canales
tan pedregosas. Vamos mejorando.
El próximo sábado rematamos este
magnífico mes de montañas por la zona de Picos de Europa para subir al Pico
Boro y al Cueto Tejado desde Sotres. Bajaremos luego al Jito Escarandi donde nos recogerá el autocar.
Bajaremos luego a comer a Tielve donde estamos como en casa.
Ya sabéis que estamos organizando
una excursión cultural y gastronómica para el día 8 de septiembre. Es una
tradición del Grupo de Montaña Las Xanas y que se estaba perdiendo. Así que los
que quieran y pueda apúntense a la cultura y al buen lechazo. El autocar de ese
día lo cubre el Grupo.
FRESINES
1 comentario:
Estupenda crónica Fernando. Bien descrita, si.
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