17
de noviembre de 2012
Pasamos
el túnel de La Gotera. Roca negro-verdosa, cuarcítica. Siempre quisimos entrar
a los valles que hay a la izquierda de la carretera en dirección León. Hoy es
el día. Salimos de Oviedo lloviendo, a Oviedo volveremos mojados. Esta es la
región del Alto Bernesga, Reserva de la Biosfera. Acompañando al río pasa la
carretera, el tren, las líneas de alta tensión y, ahora, también las nuevas
obras del AVE, que han provocado la existencia de multitud de canteras, afeando
un paisaje ya muy deteriorado por las escombreras de las minas.
Torcemos
hacia La Vid en dirección a Villar del Puerto. El pueblecito parece casi
abandonado. No hace frío pero el día está como para encerrarse en casa con una
buena chimenea encendida. Cuando empezamos nuestra caminata de hoy, bien
pertrechados contra el agua, seguimos un rato por la carretera, bajando luego
junto al Arroyo del Puerto, afluente del Bernesga. Algunos más valientes se
deciden a subir al Monte Pie o Canto el
Posadero. Los que vamos por abajo rodeamos completamente esta montaña para
verla por todas sus caras. En un determinado momento la pared es una cortada de
roca dura, llena de canalizos y precipicios, muy bella.
Siguiendo
la senda hay una balsa de decantación de la mina. Todo abandonado. Seguimos
desde abajo a la gente que camina por la cima. Ahora les toca bajar. Con esta
machacona lluvia y la falta de senderos la bajada se hace lenta. Les esperamos
al pie del barranco para guiarles por el mejor paso. A toro pasado la mejor
opción parece que era haber seguido por todo el cordal para bajar por la cara
sur directamente a La Vid. Ya juntos unos y otros, recuperamos una pista y
luego la carretera hasta La Vid. Los que se aburrían fueron a matar su espera
en un bar de Ciñera. Es que las dos localidades están pegadas, separadas sólo
por el Bernesga que baja abundante de aguas.
La
impresión que nos da el pueblo es muy parecida a la que se siente en las
cuencas asturianas: barrios de barracones paralelos, con carboneras exteriores,
y pegados a las minas. Justo encima de Ciñera hay una gravera en explotación.
Se han comido media montaña. Y eso no es nada: un poco más al Sur está la mina
de cielo abierto Santa Lucía, detrás del Cueto San Mateo, y nunca hemos visto
un agujero igual de impresionante. Estos pueblos tuvieron muchísima vida y
ahora se han ido quedando arrumbados en el olvido. Y amenazados por el cierre
de la minería tienen un porvenir todavía peor.
Salimos
de Ciñera por el polideportivo. Más allá el cementerio. Vamos por una pista
practicable para coches y que termina en una boca mina convertida en capilla de
Santa Bárbara. Hay varias vagonetas y cabinas expuestas. Estamos caminando por
una llanura aluvial. Pero la fachada se va cerrando en un angosto paso matizado
por estratos de caliza roja. Hicieron un área recreativa junto al río Villar.
La pista se divide en dos: la más alta sigue al castillete del Pozo Ibarra, de
31 metros de altura. Nosotros lo orillamos y seguimos por la izquierda al Fayedo.
Es una ladera recorrida por el río Villar y en la que colonizan las umbrófilas:
el roble y la faya en la fachada que da al norte. Sin embargo, en la ladera
sur, expuesta al sol, crecen las encinas. No se puede pedir más en un bosque
tan pequeño.
El
bosque es muy bello. Lo declararon el mejor conservado de España en 2007, y
tienen su mérito por lo bonito y cuidado que está. Pero es que la semana pasada
pasamos por el fayedo de La Salguera en Tarna. No intentamos comparar. Dejemos
a cada uno lo suyo. Esto es precioso. La Faya tiene 504 años, según el cartel.
Todo el bosque se atraviesa sobre una plataforma para evitar compactar el
suelo. Vale.
El
arbolado termina bruscamente para encarar el desfiladero. Son paredes de caliza
negruzca. Por un lado la Peña Blanca y por el otro el Pico Bregón. Las paredes,
muy verticales, están plagadas de oquedades y cuevas. Hay abundantes pedreros.
El paso por el río se hace sobre un elegante puente moderno literalmente cosido
a ambos lados de la roca. Recuerda mucho el desfiladero de la Yecla en Burgos.
Sólo que aquél es mucho mayor en longitud. Antes de 2005 el puente era de palos
encastrados en la roca. Por aquí cruzaban los mineros que bajaban de los
pueblos de arriba.
Vamos
ascendiendo lentamente por escalones altos y resbaladizos. Con cuidado se pasa
bien. Nos volvemos para contemplarlo todo minuciosamente. En el río las típicas
ollas aquí llamadas “marmitas de gigante”. Dicen los entendidos que las paredes
están repletas de fósiles coralinos. Habrá que comprobarlo en un día más seco.
Ha dejado de llover. Si sigues el camino recto te lleva por la margen derecha a
Valporquero. Puede ser una interesante excursión para próximos años. Nosotros
giramos hacia el norte para salir por una hermosa senda al cementerio y la ermita
de Villar del Puerto. Desde esta atalaya la vista sobre el valle es muy
interesante.
Concluimos
un buen día de montaña. Bastante húmedo y lluvioso pero con una temperatura
agradable. Para comer vamos donde El Maragato en Busdongo a ver si queda sitio.
Nos dicen en el pueblo que este Fayedo de Ciñera está todo el año plagado de
excursiones. Si quieren ver bosques que nos pregunten a nosotros.
Esta
semana inauguramos nuestra modesta, pero trabajada, SEMANA DE MONTAÑA DEL GRUPO
LAS XANAS. Nuestro humilde homenaje a Jorge Pablo. Seguimos recorriendo las
rutas que el planificó estando ya bastante enfermo. Le debíamos este
reconocimiento.
Nos
vamos a ver el jueves y viernes. Recordad los que tenéis encargada lotería, que
en estos dos días terminamos la campaña.
La ruta del sábado puede ser otra maravilla: Saliendo del lago Enol
buscaremos el puente del Pelabarda para entrar a la majada de Mestas y de ahí
pasar a ese rincón tan bucólico de Orandi. Saldremos desde allí al santuario de
La Santina. Que ella nos proteja de la lluvia y las tempestades.
FRESINES
No hay comentarios:
Publicar un comentario