Sí, un auténtico regalo de Navidad. Gracias a los osados programadores de rutas del grupo Las Xanas, Jorge y José, al
poner esta ruta con el invierno encima. El día despejado, el cielo azul, diez centímetros de nieve en polvo cubriendo todo el valle del Duje.
Tras una breve parada en Tielve para hacernos con algunas partidas de Cabrales subimos de nuevo al autocar, dudando si éste podría subir a Sotres. Charcos helados e
n el suelo nos indicaban que no. El conductor estuvo valiente y se lanzó kilómetro a kilómetro hasta la curvona de Sotres. Diez y media de la fría mañana. Todo está a favor nuestro. Bajamos a los invernales del Texu para subir a continuación por la pista de Pandébano. Toda la naturaleza está maravillosa, parece una postal de Navidad. Las ramas de los árboles están vestidas de hilillos de nieve. El suelo brilla con el primer sol. Vemos como va
desapareciendo la sombra del Pico Boro y del Cueto Teyao; y La Caballar primero y, luego Sotres, se llenan de luz. Es un momento mágico.
Llegamos a Pandébano y... ¡ningún coche aparcado!. Esto no lo hemos visto nunca antes. Observamos con atención la subida que hicimos este verano a Peña Castil. Miramos también los accesos a la Peña Maín. Hoy no se podría subir sin material a
decuado porque la helada de la noche ha sido intensa. Nos reunimos en lo alto del Collado. Asoma por primera vez el Picu ante nuestros ojos. Nos lo tapaba la Morra de Carnizoso. En las zonas en las que caminamos bajo el sol hace calor, un calor agradable. Hay viandas navideñas.
Vamos bajando hacia el bosque, dejando el camino principal que nos llevaría a los invernales de Arnandes. Hacemos muchas paradas para contemplar
el Urriellu que nos enseña su cara Norte con fiereza y orgullo. En la cumbre del Neverón del Albo los rayos de Sol sobre la cima helada hacen que se desprendan nubes de vapor. El Sol está justamente detrás del monolito calcáreo del Naranjo. Inmensas manchas naranjas justifican este seudónimo. Esperamos expectantes a que el Sol asome por la cima del Picu. Es otro momento muy especial. Estamos rodeados de bosques helados que enmarcan la vista del Urriellu
que poco a poco asoma su cara Oeste.
Terminamos la bajada a Bulnes por la riega Helguera. Esta desemboca cerca de la Voluga de Balcosín con el arroyo principal formando el río del Texu. Es otro de los milagros del día, ver cómo los arroyuelos crecen, van cogiendo fuerza al recoger agua de cada depresión, y cómo se despeñan las aguas por las pequeñas cascadas, terreno abajo, para fundirse con el
Cares bajo el puente de la Jaya. Algunos reponen fuerzas en donde Guillermina. Allí siempre hay amantes de la naturaleza hasta en el más crudo invierno.
La Canal del Tejo espectacular, llena de contrastes: verde rabioso, azul en las balsas de agua, gris en la caliza y blanca de nieve en el Murallón de Amuesa. No tenemos más rem
edio que parar numerosas veces para observar esta tajadura del río.
Después de cinco horas llegamos a Poncebos. El bar está cerrado. No nos importa mucho. Tenemos los ojos llenos de paisaje, las botas blancas por la nieve y el ánimo más que subido por un día más que maravilloso. Lo dicho este ha sido para casi todos el mejor regalo que nos han hecho esta
Navidad. Vamos a comer a Canales donde nos reciben muy bien, como siempre.
Hemos terminado un año montañero extraordinario. Hemos recorrido foces (como las del Esva y las del Llaimo), canales (Pando, Covarones...), atravesado bosques (quién no recuerda las bajadas por el monte Grande de Teverga o las Navariegas). Hemos
subido cimas (46 si no he contado mal). Picos señeros: La Altiquera, Peña Rueda, el Prao Cortés, La Párdida, El Frailón, Peña Castil, El Pozalón, el Cantu Loto... Imposible destacar una excursión mejor que otras. Sólo recuerdo como muy especiales la ascensión a Peña Subes con el recuerdo emocionado a Terán y la bajada por Tolivia. Y cómo no revivir la subida a la Collada Bonita tan llena de
vivencias, tan montañera...
En fin un año muy completo con dos pernoctas en refugios y una nocturna. No se puede pedir más. Y de remate los paseos entre nieve por el Fario y Bulnes. Esperamos mantener este alto nivel para el año que viene con ayuda de todos. Al fin y al cabo el grupo lo construimos semana a semana nosotros. Y lo más importante es la buena armonía, fruto de muchas horas de convivencia y de sudores compartidos. Ya leemos con impaciencia el calendario del 2
011. Pero tengo claro que nuestro principal tesoro somos nosotros mismos, la fuerza que crea el tener el objetivo compartido de disfrutar al máximo de nuestra naturaleza asturiana. Cuidemos como mimo ese tesoro.
Para dentro de quince días comenzamos el año con la subida al Pico Bildeo. Es una breve subida desde La Cobertoria. Luego bajaremos a Lindes. Para apuntarse llamar a los teléfonos habituales o escribir un correo a Peña. Todos tendremos que confirmar la participación pues a lo mejor las Navidades nos han machacado algún kilo de más. Y esto me vale para recordar que os tengo que desear UN MUY FELIZ Y MONTAÑERO AÑO PRÓXIMO. Besos a todas.
FRESINES
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